Un año más sin climatizar los centros educativos en Madrid: “Se han producido muchos golpes de calor”

Mientras que la Consejera de Educación Mercedes Zarzalejo desoye las demandas de las AFAS afirmando que “cuando hace calor, hace calor”, Isabel Díaz Ayuso ha animado a las empresas privadas a renaturalizar voluntariamente estos centros con la promesa de mejorar su imagen en el mercado.
5 jun 2026 11:45 | Actualizado: 5 jun 2026 14:52

Los episodios de calor extremo en las aulas de la Comunidad de Madrid, sin climatización ni adaptación a la situación climática actual, continúan sucediéndose un junio más ante la pasividad de las administraciones. Las AFAS y AMPAS de la región llevan años reclamando sin éxito a través de distintas iniciativas populares que el ejecutivo madrileño apruebe un plan estructural para evitar más golpes de calor en colegios e institutos. Las últimas mediciones térmicas recogidas por los delegados de Comisiones Obreras en prevención de riesgos reflejaban, a primera hora de la mañana, 34,1 ºC, 33 ºC, 30 ºC y hasta 35 ºC en varios centros educativos de Getafe, también en escuelas infantiles. Los municipios del sur de Madrid son los que están padeciendo los efectos del calor —y del desamparo institucional— con mayor virulencia: en colegios e institutos de Getafe, Leganés, Parla, Alcobendas, Casarrubuelos se han registrado las temperaturas más elevadas.

CCOO denuncia que la respuesta de la Consejería se ha limitado durante años a actuaciones aisladas e insuficientes. “Miles de docentes, personal educativo y alumnado continúan desarrollando su actividad en espacios que alcanzan temperaturas incompatibles con la salud, el bienestar y el aprendizaje”, condenan en un comunicado. Estos últimos días, ante las ingentes demandas de padres y profesores, la Consejera de Educación Mercedes Zarzalejo se ha limitado a banalizar la situación aseverando en un desayuno informativo que “cuando hace calor, hace calor” a lo que su compañero de filas, Mariano de Paco, Consejero de Cultura, agregó este jueves en la sesión de la Asamblea regional: “a lo mejor el calor es fuente de inspiración” .

La crisis climática no deja tregua y mientras niños y adolescentes deben atender a clase, jugar y preparar exámenes a más de 30 grados, algunas AFAS coordinadas entre distritos ya han pasado a la ofensiva. Este mes han vuelto a sucederse como en veranos anteriores las denuncias contra la Consejería de Educación ante la Inspección de Trabajo por posible infracción de la normativa de prevención de riesgos laborales, como ya ha hecho el CEIP Ermita del Santo, en Latina. Comisiones Obreras también ha interpuesto una denuncia ante este organismo tras realizar sus mediciones térmicas.

En casos como el de la Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado Giner de los Ríos, esta plataforma ha convocado esta semana a sus asociaciones federadas a denunciar ante el Defensor del Pueblo las situaciones de exceso de temperatura. Con su recién lanzada campaña que reza el lema #CuántoQuemaTuCentro, “se repartirán estaciones de medición de la temperatura y humedad a las asociaciones federadas para que puedan tomar estos datos en sus centros educativos”, han anunciado. Desde esta AFA señalan que la Comunidad de Madrid solo ha intervenido en poco más de un 5% de los centros públicos con alguna medida para combatir el calor.

Menores con síntomas graves en los centros escolares

No solo en las aulas, denuncian, las temperaturas representan ya un riesgo extremo para el alumnado, sino en espacios como comedores, patios de recreto, polideportivos etc. “Debe tenerse en cuenta que la población afectada está compuesta mayoritariamente por menores de edad, colectivo especialmente vulnerable frente a las altas temperaturas”, determina en el escrito de denuncia el AFA del CEIP Ermita del Santo. En efecto, los niños padecen un peligro adicional ante las olas de calor y otros episodios similares ya que sus sistemas de termorregulación son más precarios que en los cuerpos adultos. Durante los primeros años de vida hasta los 5 o 6 años, el porcentaje de agua en el cuerpo es inferior al de un adulto, algo que les expone todavía más a síntomas como mareos, vómitos, cefaleas, deshidratación severa, fatiga o sangrado de nariz.

También, en casos más graves, taquicardias, diarreas y calambres. Ya se han notificado decenas de intervenciones médicas a causa de golpes de calor, sangrados y desmayos en aulas de primaria. Ya instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) vienen alertando recientemente de que los niños y los bebés no deben permanecer a la luz directa del sol durante las horas de más calor ya que el calor extremo puede agravar los riesgos para la salud derivados de afecciones crónicas.

“Ya no solamente hablamos de su salud, que es lo prioritario, sino también todo lo que se genera en cuanto a convivencia por este estado de nerviosismo, irritación y cansancio que llevan consigo”:  Mari Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Giner de los Ríos

Además, son numerosos los maestros que estas últimas semanas han notado alteraciones conductuales en el alumnado, mas agresivo y exhausto que en los meses pasados: “Ya no solamente hablamos de su salud, que es lo prioritario, sino también todo lo que se genera en cuanto a convivencia por este estado de nerviosismo, irritación y cansancio que llevan consigo”, explica a este medio Mari Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Giner de los Ríos.

Silencio después de que la ultraderecha tumbara la ILP para climatizar las aulas

En 2017, la Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado del Giner de los Ríos presentó una una Proposición no de Ley (PNL) en la Asamblea de Madrid para implantar la climatización de las aulas y ésta fue aprobada, aunque no tuvo recorrido. Años más tarde, tras un arduo proceso de recogida de firmas a pie de calle en los meses de máximo calor, la misma plataforma presentó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) junto a la FRAVM y los sindicatos CCOO y UGT. El respaldo de la ciudadanía fue incuestionable: superaron el mínimo de 50.000 firmas, llegando a recolectar más de 70.000. Después de dos años de batalla para que llegase a la Asamblea de Madrid, decayó por los votos en contra del PP y Vox. Este verano, tras reunirse las AFAS con la consejera Zarzalejo poco después del cese de Emilio Viciana, con quien se habían iniciado conversaciones para renaturalizar los centros, “esa propuesta tienen que valorarla y consultarla, así que ahora nos encontramos a la espera”, traslada Morillas.

Ese esfuerzo de abordar estructuralmente la crisis climática se hace cada día más urgente: “Estamos hablando de un tema también de infraestructuras, de los cerramientos, de las persianas, de la necesidad de tener más vegetación en los centros educativos. También, cuando se planifica la construcción de centros, hay que darle una pensada a la orientación de los mismos porque tenemos aulas que están orientadas hacia el sol en horas punta de calor, donde se alcanzan unas temperaturas bestiales. Pasamos de aulas a saunas”, cuenta la presidenta del AFA.

Desde Comisiones Obreras destacan que la ausencia de políticas públicas en este ámbito afecta con especial intensidad a aquellos alumnos con necesidades educativas especiales. Por ejemplo, no siente con la misma intensidad ni sensibilidad un niño con Tea que uno que no tiene esta condición. Irene Braojos es profesora en el IES Santa Eugenia, en Villa de Vallecas, pero su hijo acude a clase al CEIP Francisco Fatou, del mismo barrio. En este último centro es representante del AMPA. Su hijo tiene autismo en grado 1, es decir, cuenta con una afectación especial ante los desarrollos térmicos debido a ciertos problemas de regulación en su cuerpo. “Nuestra mayor preocupación es que beba agua, porque él no tiene sensación de sed, los niños como él son mucho más sensibles a poder padecer golpes de calor muy graves”, cuenta Braojos.

Comenta que en casa, antes de partir al colegio por la mañana, ya cuentan con que van a tener que llevar sus propios medios para combatir el calor: “Tenemos que hacer lo que en casa llamamos ‘el kit de calor’: gorrita en la mochila, botellita de agua, la crema para que se vayan dando, etcétera. Explicamos a los niños 20 veces que hagan caso a la profe en el recreo y que no corran mucho para evitar mareos. ¿Cómo le dices a un niño de 7 años, como mi hijo, que no corra en el recreo?”, alega.

Leyre Pérez, profesora de educación física en un colegio de Carabanchel, ha tenido que ingeniárselas para poder seguir con el plan didáctico sin poner en juego la salud física de las criaturas

Como sucede en la mayoría de centros públicos, y especialmente los de mayor antigüedad, los patios no están acondicionados para los meses de calor: a penas hay espacios de sombra, ni arbolado, ni puntos para rellenar el agua. Por su parte, Leyre Pérez, profesora de educación física en un colegio de Carabanchel, ha tenido que ingeniárselas para poder seguir con el plan didáctico sin poner en juego la salud física de las criaturas. A vistas de que el patio “era un hervidero” y resultaba imposible correr ni circular, cuando tuvo que impartir la unidad sobre capacitación ciclista, trasladó la clase a Madrid Río: ahí el contacto con el agua y las áreas verdes hacen que la temperatura baje considerablemente.

Las diferencias de clase se pronuncian durante las olas de calor

Preguntada por el malestar de los pequeños dentro y fuera de las aulas por las tardes, pone el acento en las diferencias que existen entre los colegios públicos y privados en los periodos de olas de calor. Estas tienden a pronunciarse todos los años por estas fechas: “Los centros privados no tienen problema ninguno porque los fondos los ponen los padres y un padre que va a un colegio privado que está pagando por la educación de sus hijos 1.000, 2.000 euros, no va a permitir que su hijo pase calor. Ahí, si hay que hacer una obra en pleno verano para que cambien la instalación eléctrica y pongan aire acondicionado, se va a hacer. El problema de nuestro centro es que tiene 90 años, tienen unas ventanas enormes por las que entra el calor igual que entra el frío”, relata. Se marca también la brecha de clase entre alumnos: “Lo ves en el material que llevan, en los almuerzos que traen. Sobre todo en el calzado, ahora hay muchos niños que todavía están llevando zapatos cerrados de invierno, con el calor que hace”, alega.

Las expertas consultadas por El Salto apuntan al impacto que todo esto tiene en derechos básicos de la infancia como el juego o la educación de calidad. Ley 4/2023, de 22 de marzo, de Derechos, Garantías y Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia de la Comunidad de Madrid no incluye referencias explícitas al asunto climático pero sí detalla que la infancia goza del derecho a la salud y a la atención sanitaria, así como “a la vida y a la integridad física y psicológica”. También la ley educativa estatal, conocida como la LOMLOE, establece que “las Administraciones educativas favorecerán la adaptación de los centros a las consecuencias derivadas del cambio climático”.

Yo me estoy dando cuenta que las niñas han dado un bajón de rendimiento porque están cansadísimas, han estado toda la mañana metidas en un aula con 25 niños y niñas en el aula, donde hace muchísimo calor...”

Piedad Martínez Avendaño, madre de dos niñas de 10 años que cursan cuarto de primaria, entiende que “ningún niño puede jugar en libertad” en las condiciones térmicas actuales, tampoco aprender con normalidad: “Yo me estoy dando cuenta que las niñas han dado un bajón de rendimiento porque están cansadísimas, han estado toda la mañana metidas en un aula con 25 niños y niñas en el aula, donde hace muchísimo calor ¿cómo vas a adquirir conocimientos en esas circunstancias?”, protesta. Por el momento los medios de prevención los están facilitando de su bolsillo las propias AMPAS, que se han organizado para que en las aulas no falten ventiladores, dispensadores de agua y equipos de pingüinos.

Ausencia de una normativa específica ni planes integrales de climatización

Mientras la legislación en materia laboral ha avanzado en los últimos años para proteger a los trabajadores de los efectos nocivos del clima, no ocurre lo mismo con los centros educativos. De hecho, se sigue la normativa al uso de riesgos laborales sin tenerse en consideración las particularidades que presenta la infancia dada su especial vulnerabilidad. Pero si nos regimos por este marco legal general, el Real Decreto 486/1997 establece que la temperatura debe situarse entre 17 y 27 ºC en los espacios sedentarios de trabajo, por lo que todas aquellas aulas donde se están registrando entre 28 y 38 grados no deberían considerarse aptas para la enseñanza.

La mayoría de espacios de trabajo de los organismos públicos sí están correctamente aclimatados a día de hoy en España, como ocurre con las oficinas, centros de salud, juzgados o salas de reuniones. “La mayoría de organismos públicos hay un sistema de climatización, con aire acondicionado, y esto se produce en cualquier lugar público menos en los colegios e institutos quitando despachos de dirección, algunas salas de reuniones y demás”, refiere Alfredo Marcos, Secretario de Acción Social CGT Enseñanza Madrid en conversación con El Salto.

“Lo que tenemos que es adaptar nuestros centros escolares para un mundo que es nuevo, que no existía hace veinte años, que no existía ni siquiera a lo mejor hace diez años...”

Javier Zamora, miembro del AFA del CEIP República de Venezuela en Usera e integrante de la nueva plataforma ‘Aprender Sin Calor’ (que aglutina a más de 50 AFAS de escuelas infantiles, colegios e institutos) echa en falta un plan de intervención estratégica que protocolice estos casos, que cada año serán más frecuentes y desde fechas más tempranas. “Lo que tenemos que es adaptar nuestros centros escolares para un mundo que es nuevo, que no existía hace veinte años, que no existía ni siquiera a lo mejor hace diez años, pero que a partir de los próximos cincuenta años va a ser así o va a ser peor, si atendemos a las proyecciones de temperatura que se plantean”, infiere. Desde Comisiones Obreras han solicitado recientemente a la Consejería de Educación la puesta en marcha “inmediata” de un plan extraordinario de choque que incluya, entre otras, medidas como inversiones urgentes en materia de adaptación climática y la instalación de sistemas eficaces de protección frente al calor.

La solución de Díaz Ayuso: pedir ayuda a las empresas privadas

De momento, la solución de Isabel Díaz Ayuso no ha sido otra que instar a empresas privadas a renaturalizar voluntariamente estos centros con la promesa de mejora su imagen el mercado. El comunicado oficial del concurso dice así: “Con aportaciones a partir de 10.000 euros, las empresas que así lo deseen pueden colaborar para la renaturalización de Escuelas Infantile, Colegios de Enseñanza Infantil y Primaria, así como otros edificios públicos”. Un llamado que algunos han comparado con el momento en que la ministra de Vivienda Isabel Rodríguez interpeló a los propietarios de inmuebles para que actuaran “con solidaridad” bajando de motu propio los precios de los alquileres. No obstante, desde plataformas como ‘Aprender sin calor’ demandan calendarizar de manera urgente la adaptación climática de los edificios escolares, mejoras en el aislamiento térmico de los edificios y renaturalizar los patios escolares mediante arbolado y refugios climáticos accesibles, entre otras cuestiones de extrema urgencia.

“Nosotros protestamos ante la Junta de Distrito y nos dijeron que aquello era competencia de la Comunidad, pero claro, te dejan en una situación en la que tú realmente no sabes muy bien qué hacer”

Persiste año a año, aseguran, un problema de reparto de competencias entre la Comunidad de Madrid y los distintos ayuntamientos. Zamora insiste en esta línea en que la autoridad competencial sobre los centros educativos está divida entre ambas administraciones (la Comunidad tiene competencias de inversión y los Ayuntamientos, de mantenimiento), pero en la práctica “se lanzan la pelota de un tejado a otro para no actuar”. Mariu, miembro de Menos Lectivas y madre de una niña de 5 años, lo ha vivido en sus propias carnes: “Nosotros protestamos ante la Junta de Distrito y nos dijeron que aquello era competencia de la Comunidad, pero claro, te dejan en una situación en la que tú realmente no sabes muy bien qué hacer”, comenta.

Educación pública
“Si la Asamblea de Madrid fuera un colegio los políticos trabajarían a 35 grados”
Asociaciones y sindicatos entregan una ILP para que se climaticen los centros educativos madrileños mientras los sindicatos han registrado más de 500 incidencias por episodios de altas temperaturas en las aulas.
Comunidad de Madrid
Las aulas de Madrid seguirán a 30 grados: PP y Vox tumban la iniciativa para climatizar los centros educativos
Organizaciones civiles y sindicatos entregaron más de 72.000 firmas para que se aprobara una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para adecuar las aulas a las temperaturas extremas. PP y Vox han frenado su toma en consideración.
Comunidad de Madrid
Inspección de Trabajo da un ultimátum a la Comunidad de Madrid para que climatice los centros educativos
Por cuarta vez, el organismo obliga a que el gobierno de Ayuso tome medidas para acabar con las altas temperaturas que se alcanzan en las aulas donde se han llegado a superar los 33 grados durante este verano.
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