Ceuta
Derecho a Techo deja de llamarse Negu Gorriak tras la campaña ultra y mantiene su brigada solidaria en Ceuta
El colectivo que hasta hoy se denominaba como Negu Gorriak / Derecho a Techo se llamará, “a partir de hoy, exclusivamente, Derecho a Techo”. Así lo ha comunicado este viernes el grupo de Iruñea tras explicar que da el paso “a petición de los antiguos integrantes del grupo musical Negu Gorriak” y después de una semana en la que, denuncia, “grupos de extrema derecha y un sector de los medios de comunicación” lo han criminalizado. El colectivo sostiene que se indujo “una confusión deliberada” entre su nombre en euskera –“inviernos crudos”– y la banda de los hermanos Muguruza. El cambio de nombre no cambia el plan: la brigada que viajó a Ceuta sigue sobre el terreno y el colectivo mantiene la segunda.
Derecho a Techo nació en Iruñea para hacer frente a la emergencia habitacional y, según su propio relato, en estos inviernos ha organizado comedores sociales, ha acompañado tramitaciones administrativas, ha protestado contra los macrodesalojos y ha dado alojamiento en los meses más duros a trabajadores migrantes en situación de calle, en espacios como Katakrak, el MOC, la CGT y los pueblos okupados de Lakabe y Uli.
Gaza está en Ceuta ahora mismo y también está en cada chaval magrebí al que el ayuntamiento de Iruñea le deniega el padrón
Esta revista ha seguido esa trayectoria a lo largo de estos años: la presentación de su campaña contra el sinhogarismo frente al Convento de Aranzadi en noviembre de 2025, cuando el colectivo cifraba en unas doscientas las personas que dormían a la intemperie en la ciudad; la acogida de 16 personas en Katakrak durante tres meses; el desalojo de unos 140 trabajadores migrantes de Aranzadi en abril, o su protesta por el cierre de las duchas gratuitas durante los Sanfermines. Este invierno prepara un albergue propio de 24 plazas en el nuevo espacio Fraktal en el Casco Viejo de Iruñea, para el que ha abierto una campaña de recaudación: “No queremos gestionar la emergencia a base de parches cada invierno. Queremos dejar una infraestructura que sirva”.
Una brigada contra la frontera
El 18 de septiembre el colectivo anunció su viaje a Ceuta, donde miles de migrantes permanecen bloqueados desde la entrada masiva de finales de julio, entre playas, campamentos improvisados y las instalaciones que el Gobierno empezó a desplegar en septiembre. Una furgoneta salió de Iruñea el domingo 20 con mantas, esterillas, tiendas, ropa y material sanitario, además de móviles, baterías y cargadores recogidos en la sede de Fraktal. Es la primera de dos brigadas.
Su objetivo, según el colectivo, es “poner el cuerpo como escudo ante la violencia sin precedentes que están sufriendo las personas refugiadas” e integrarse en las tareas de emergencia y en la “observación activa” para detectar y denunciar ataques racistas. Las portavoces de la brigada, Izaskun Mata y Samira Calvo, advirtieron de que “ya se están documentando casos de sustracción y destrucción de móviles” para “impedir a los migrantes solicitar asilo”, ya que la mayoría lleva su documentación en formato digital.
El colectivo forma parte de la Agencia Europea Antifronteras y trabaja en contacto con las organizaciones que ya operan en la ciudad. Sus brigadistas hacen labores de logística e inventario; su ubicación no se ha hecho pública por seguridad. Derecho a Techo enmarca lo que ocurre en Ceuta en “las políticas de externalización de fronteras de la Unión Europea”, que, afirma, paga a Marruecos al menos 500 millones de euros para controlar la frontera sur, y traza “una línea de puntos invisible” que une esa valla, los ahogados en el mar, las redadas racistas en la estación de autobuses de Iruñea y el desalojo de Aranzadi.
Del bulo a la turba
La respuesta contra el grupo llegó antes que la furgoneta. Como contó Sarah Babiker, la cobertura de varios medios de comunicación preparó el terreno: El Confidencial habló de un “grupo ultra”, La Razón de una organización “proetarra” y El Español tituló sobre los “proetarras” que llegan a Ceuta a repartir “ayuda”, entre comillas. Según elDiario.es, un audio difundido por la delegación navarra del Movimiento Cívico del Pueblo, un grupo de extrema derecha, acusaba al colectivo de “apoyar a ETA”, y mensajes en grupos vecinales de WhatsApp alertaban de su llegada.
El domingo 20, sobre las 20.15 horas, decenas de personas se concentraron en la salida de vehículos del puerto de Ceuta contra la llegada del colectivo. Un grupo interceptó un turismo creyendo que viajaban en él sus integrantes: dentro iban la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, el activista de la Flotilla a Gaza Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Cánovas. Les lanzaron huevos y zarandearon el coche; Borrego relató que se lanzaron contra ellos “con piedras, puñetazos” y Ferreras, que pensó “que no saldríamos de allí”.
Agentes de la Policía Nacional llegaron a disparar al aire en los enfrentamientos posteriores, un vecino fue detenido por los daños al vehículo y Ferreras ha presentado denuncia. En su nota, Derecho a Techo afirma que esa agresión “estaba destinada a nuestras compañeras”.
Las amenazas no han parado la brigada: el colectivo mantiene la segunda expedición a Ceuta porque, dice, “la solidaridad no se detiene”
Desde entonces, sus integrantes han recibido amenazas de muerte “reiteradamente”. En un comunicado leído el lunes 21 por Nerea Fillat y Teresa del Romero, el colectivo denunció que sus datos personales, fotografías y hasta la matrícula de un vehículo circulan por grupos de WhatsApp que califica de fascistas, y que en algunos medios se les ha llamado “etarras y yihadistas”. En ese mismo comunicado expresó ya su “cariño y solidaridad” con la banda: “Nuestro colectivo es otra cosa, aunque compartamos nombre y una misma memoria de lucha”.
La nota de este viernes agradece “las innumerables muestras de apoyo público” de estos días, que “nos han dado calor y nos han animado, todavía más, a seguir trabajando solidariamente frente al centro de internamiento a cielo abierto en que se han convertido las calles y playas de Ceuta”. Termina con la misma consigna en castellano y en euskera: “Ninguna frontera defiende la paz”. “Ez dago bakea defendatzen duen mugarik”.
Ceuta
El colectivo Negu Gorriak desafía la amenaza fascista y mandará una segunda brigada a Ceuta
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