Elías Taño: “Para desenmascarar este sistema necesitamos cruzar las líneas del consenso”

El ilustrador y diseñador tinerfeño Elías Taño ha visto cómo dos de sus murales alusivos al caso Alsatsu han sido borrados o mutilados en las últimas dos semanas en València y en Sagunt. En el Cap i casal le han ofrecido desde el consistorio otra pared para que realice el mural de nuevo, al reconocer que la contrata de limpieza se excedió. En Sagunt el pleno municipal aprobó, con la abstención de Compromís i PSPV, una moción del PP que pide eliminar “las partes que incitan a la violencia”. Este mural ya ha sido mutilado.

Elias taño y un muro en Agaete
Elías Taño junto a uno de sus murales, realizado en apoyo a la Plataforma contra el MacroMuelle en Agaete, Gran Canaria. Fotografía de Carla Chillida.

publicado
2018-07-11 08:20:00

Línea gruesa y colores vivos. Así son dos de los elementos estéticos que destacan y caracterizan la obra artística de Elías Taño, últimamente más conocida por la polémica que han suscitado dos de sus murales, en los que criticaba la sentencia condenatoria a los jóvenes de Altsasu. Y es que el carácter reivindicativo que encarnan sus diseños se suma a las singularidades de su estilo y de su arte, pero también de un activismo político que pone el foco en la cultura como estrategia de concienciación y herramienta de cambio social.

Las dos controvertidas pinturas han sido noticia en las últimas semanas. Ambas han promovido el pronunciamiento de la clase política. Ninguna ha pasado por alto en la hoja de ruta de la administración. Llama especialmente la atención una reacción de las autoridades dispar, según el municipio, de equipos de gobierno que pertenecen a la misma formación política, Compromís.

La cuestión se debate en un contexto marcado por la persecución de artistas, por la jurisprudencia del “enaltecimiento del terrorismo”, donde la libertad de expresión está en entredicho y la censura a la orden del día. Desde El Salto País Valencià, hemos hablado con el ilustrador y diseñador afincado en València desde hace quince años, quien nos comenta sus pareceres y sentires tras haber pasado a engordar las filas de las castigadas por cuestionar, de alguna manera, el statu quo .

¿Desde cuándo te dedicas a hacer murales críticos/políticos? ¿En qué momento, cómo y por qué diste el salto de llevar a cabo una afición resuelta en la clandestinidad a profesionalizar tu obra y enmarcarla dentro de un nombre?
Realmente llevo muy poco tiempo. Empecé casi de casualidad en 2016, pintando con amigas en Chile, luego en Valencia, etc... Pero como herramienta de discurso político es aún más reciente. Supongo que mi paso hace poco menos de 2 meses por México marcó mucho el sentido en el que yo quería trabajar el mural. Yo no vengo de la clandestinidad, de pintar con nocturnidad... Soy un dibujante cuyas circunstancias lo han comprometido a desarrollar parte de su trabajo en el espacio público por una necesidad política.

Siempre he pintado a cara descubierta, de día, convocando a gente para pintar contra el TTIP o con mi colectivo Atirohecho. Siempre he firmado las obras, sean colectiva o individualmente. Por otro lado, hay muy poco de “profesionalización” en el muro. He llegado a cobrar puntualmente porque he sido invitado en festivales, eventos o expos. Pero mayormente desarrollo esta tarea como parte de un activismo gráfico y político.

El muro es un espacio que dialoga directamente con las personas, que se encuentra en disputa con la agresividad publicitaria y con los mensajes que incitan al consumismo

Tienes un estilo muy característico y, de la misma forma que vemos diseños tuyos en campañas institucionales (como en la de ‘A la valenciana’), podemos encontrar tus murales y dibujos en centros sociales o en cartelería reivindicativa. ¿Qué importancia tiene para ti el arte y la cultura ‘callejeros’?
Por un lado, está aquel trabajo que es parte de mi sustento. No puedo decir que siempre sea trabajo alimenticio, porque a menudo solicitan más que un estilo, una voz particular. Lo cual me deja bastante espacio para la libre expresión. Por otro lado, está el activismo, colectivos, proyectos sociales y políticos que me invitan a crear materiales que ayuden a la lucha.

Para mí, la cultura que se desarrolla en el espacio público es fundamental. Lo he aprendido a través del teatro, que en la calle toma la forma de una asamblea entre público y artistas, y también en el muro. Este es un espacio que dialoga directamente con las personas, que se encuentra en disputa con la agresividad publicitaria y con los mensajes que incitan al consumismo; se define contra el discurso alienante del capital. Y ahí le presupongo su relevancia. Como vi en un cartel argentino: “Los muros son la imprenta de los pueblos”.

Hace unas semanas fuiste noticia porque la empresa adjudicataria del mantenimiento de la ciudad de València borraba un mural tuyo en el barrio del Carme que también denunciaba el resultado de la sentencia condenatoria a los jóvenes de Altsasu. Ante lo sucedido, la empresa de limpieza ha sido sancionada por el Ayuntamiento (Compromís), que te ha pedido disculpas y te ha ofrecido otro espacio para hacer un nuevo mural. ¿Estás satisfecho con cómo las instituciones han resuelto este asunto o harías alguna objeción?
Ninguna objeción por la gestión que ha hecho hasta ahora el Ayuntamiento de Valencia. Ahora bien, el conflicto va a llegar cuando pintemos el nuevo muro. Que seguirá la línea de denuncia ante lo que consideramos una injusticia hacia las y los jóvenes de Altsasu. Después de los últimos acontecimientos (dos murales borrados o censurados en las últimas dos semanas) y el ruido mediático que la derecha nos está haciendo respecto a sus exigencias, creo que este muro tendrá un gran coste político para la socialdemocracia valenciana. Tanto si se posicionan con unos como con otros, acarreará consecuencias a nivel político. Si censuran, perderán la confianza de los progresistas. Si no lo hacen, recibirán el azote político y mediático de los conservadores.

Considero que la libertad de expresión, o las muestras de solidaridad con otras luchas, no pueden ser motivo de represión en ninguno de los casos. Obviamente, si la socialdemocracia le hace el juego a la derecha, se desenmascara, una vez más, ante la opinión pública. Y debieran asumir la imposibilidad de construir una sociedad progresista en el marco capitalista. En cualquier caso, esto es terrible, pero es aún peor la instrumentalización que hará la derecha fascista de una situación política semejante. Pero lo dejo todo en el campo de las hipótesis. Nuestro objetivo es continuar con la praxis revolucionaria, seguir haciendo política a través del arte, en este y en otros tantos espacios públicos.

La cobardía institucional sigue pensando la democracia como un asunto de votos

Por otro lado, los mismos partidos que te pedían disculpas en València, PSOE y Compromís, han permitido con su abstención que salga adelante una moción del PP en el pleno de Sagunt para borrar parte de otro mural tuyo que también critica la sentencia de Altsasu. ¿Qué opinas de actuación de estos grupos municipales en Sagunt?
El claro ejemplo de la cobardía institucional, que sigue pensando la democracia como un asunto de votos. Cada cuatro años el pueblo decide. Y no es así. El pueblo decide en cada paso, en cada momento. Aún no entienden que cada acto de cobardía es un terreno que abonamos a la derecha y les asimila con ella. Cosa que, fin de cuentas, no les debe ruborizar tanto. A los hechos me remito, cuando la socialdemocracia en este país ha sido la mayor traidora de la clase trabajadora.

Respecto a este caso concreto, como el muro ya fue tapado por algún espontáneo (cosa que respeto y entiendo), no hace más que evidenciar el hecho de que frente al arte político no hay un consenso, como no lo hay en política. Y me trae aquí el hecho de que cada acto es político. Que de esto trata la vida, y que el discurso de la identidad de clase nos permea en cada momento y lugar vital. Y siempre estamos tomando partido, de un lado o de otro.

En el espacio público y pagado con dinero público hay miles de manifestaciones políticas [...] : desde la publicidad hasta la iglesia católica

Hablando con Compromís Sagunto nos han comunicado que, pese a estar de acuerdo con la crítica a la sentencia de Altsasu, que también dicen considerar injusta, creen que se debería haber conocido antes el contenido del mural y que no es correcto pagar con dinero público algo que puede molestar a parte de la sociedad. ¿Tú crees que es correcto?
Nada en el arte es inapropiado. Yo nunca presento un boceto de mi obra, y no lo hago porque hasta que no me encuentro con el muro delante de mí, conozco el lugar, su ubicación, su relevancia respecto a las personas que lo habitan... No puedo ni tan siquiera imaginar qué voy hacer. Lo del boceto es la excusa más peregrina que he oído nunca. Es una forma de evitar la disidencia desde la raíz, un anticuerpo que el sistema se procura para controlar lo que debe o no debe ser expuesto en un lugar público.

Yo les pregunto ¿se atreverían a censurar un boceto? ¿Con qué motivos? ahora argumentan así porque se han visto salpicados de mierda. Y les recuerdo que en el espacio público y pagado con dinero público, hay miles de manifestaciones políticas en nuestras ciudades y pueblos: desde la publicidad hasta la iglesia católica. Cuestiones que a los comunistas y laicos nos molestan profundamente siendo que somos parte de esta sociedad. Y no censuramos a nadie. Luchamos contra eso, nos posicionamos y criticamos desde, entre otros muchos lugares, el arte combativo.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) también criticó tu mural ante el consistorio de Sagunto. ¿Por qué crees que un colectivo de este tipo se siente ofendido por la crítica a la sentencia de Altasasu?
Por considerarse paladines en defensa de la santa trinidad del poder neofranquista (poder policial, judicial y político); actuando como un grupo de presión frente a las instituciones para invisibilizar, despreciar y desprestigiar, no solo al pueblo vasco, sino a cualquier manifestación de apoyo y solidaridad con Euskal Herria. Por ser un grupo cuya mayoría está integrada por familias de derecha, católicas y militares, cuya vocación es criminalizar el activismo de las izquierdas, sobre todo cuando se trata de compañeras vascas. Solo se entiende su connivencia con el poder policia, judicial y político porque efectivamente les ofende que pongamos en duda su credibilidad y su visión de la justicia. Violadores sueltos; jóvenes vascos en prisión. Nada más que añadir.

La ideología dominante nos ha hecho creer durante muchos años que el problema de este país era ETA

El mural que hiciste en Sagunt, no solo hace referencia a la sentencia de Altsasu, sino que en él también reivindicas el feminismo, los derechos LGTBI, la cultura valenciana, la tragedia de los refugiados, etc. Según tu opinión, ¿por qué crees que las referencias a la sentencia de Altsasu son las que levantan más ampollas, tanto en el seno de algunos partidos como en parte la sociedad (recordemos que el mural de El Carme fue señalado por un vecino del barrio que dijo que en él se hacían “alusiones a ETA”)?
Porque la ideología dominante nos ha hecho creer durante muchos años que el problema de este país era ETA. Un perfecto chivo expiatorio para inocular el miedo en la clase trabajadora. Lo cual no hace más que demostrar que ese miedo sigue latente, que no importa los años que hayan pasado, que el grupo armado se haya disuelto o que hayan entregado las armas... Lo importante es este discurso del miedo, pero también del odio hacia lo diferente. Herramientas clásicas del fascismo, por otra parte. Cualquier movimiento de las izquierdas en Euskal Herria es sospechoso de terrorista. Cualquier acto de reivindicación contra el statu quo monárquico y franquista: terrorismo.

El problema ahora ha sido, según opino, que hemos traspasado las fronteras de Euskadi. Y en un ejercicio de solidaridad internacionalista, hemos defendido a los presos y las presas, apoyado a sus familias y, junto a miles y miles de personas, hemos denunciado lo que ha sido una sentencia injusta, criminal y encarnizada contra unas personas, un pueblo y sus ideas. De paso, hemos levantado ampollas entre el conservadurismo valenciano.

Las referencias a identidades sexuales, migrantes, culturales... Vienen, en mi caso, fuertemente integradas por un sentido de clase. Mis murales hablan siempre de la lucha de clases. Representan la unidad de las explotadas frente a los explotadores, pero el capitalismo entiende la diversidad como un nicho de mercado más, y por ello no le ha preocupado mucho estas reivindicaciones en muros anteriores. Solo en lo relacionado con Euskal Herria. ¿Casualidad? No lo creo.

Lo que ha pasado en este caso, ¿te ha motivado a emprender algún tipo de acción judicial, reivindicativa, o de boicot que responda a su censura?
He recibido mucho apoyo y muestras de solidaridad en estas últimas semanas. No sólo desde EH, sino desde todas las partes del mundo. Muchas han cristalizado en nuevas propuestas de trabajo colectivo, organizado y político que continúen denunciando este sistema criminal que ampara lo vivido hasta ahora. Así que lo menos que puedo hacer es seguir dando la batalla en el campo de las ideas. Desde los murales, desde las calles. Desde la cultura. No voy a emprender acciones legales. No me interesa ni confío en su justicia, pero sí tomaremos las calles nuevamente. Seguiremos porque nos sentimos apoyadas, porque hemos creado redes que sustentan nuestra lucha, y porque nunca callarán las calles.

En el caso concreto del mural del Carmen, durante el verano queremos organizar un encuentro de solidaridad con las y los jóvenes de Altsasu, en un acto conjunto entre compañeras de Euskal Herria y del País Valencià. Pintaremos un nuevo muro en contra de esta sentencia y de otras. Seguiremos luchando contra el capital, contra el fascismo, contra el heteropatriarcado... Y junto a los pueblos del mundo. Será hermoso.

En tu obra hay una carga de contenido político-activista importante que has reconocido abiertamente en entrevistas y que se evidencia en la mayoría de tus piezas. Aunque, como decíamos, has diseñado incluso recursos gráficos para instituciones, antes de toda esta ola represiva contra la libertad de expresión en la producción artística, ¿alguna vez tu obra había sido censurada o se ha rechazado o cuestionado tu participación en algún proyecto por tu recorrido como artista posicionado políticamente?
Ocasionalmente ocurren estas tensiones entre quien me encarga un dibujo y mi posicionamiento político. Por otro lado, los encargos que recibo suelen ser justamente a causa de este posicionamiento. Estas tensiones normalmente se resuelven en el interno de una relación profesional. Por ejemplo, en una pieza para una institución, dibujaba un alegato antiespecista. En él reflejaba a humanos sufriendo las torturas a las que la industria láctea o cárnica somete a los animales. Pero aquí eran los animales los que, en tono burlesco, ejecutaban una suerte de justicia poética contra los humanos.

La institución no lo aprobó, se negó a decírmelo por escrito y finalmente presenté otro dibujo. Es decir, queda todo en el campo de lo privado. El cuestionar si soy la persona más adecuada o no para según qué encargos, estoy seguro que habrá pasado otras tantas veces. Afortunadamente para ellos, se han ahorrado trabajar con un impresentable como yo.

¿Has sido libre a la hora de crear diseños o piezas para instituciones?
Generalmente sí. Nunca he renunciado pero ni un poquitito así. Volviendo al ejemplo anterior, en la segunda ilustración que presenté, dibujé al Rey Felipe VI como un payaso desgraciado, un rey pelele que está siendo quemado en la hoguera, y cuya sangre azul está manchada por símbolos que nos hablan de su vínculo con jeques del petróleo, con dictadores fascistas, con tráfico de armas y como el eje de flotación que permitió la continuidad de un estado neofranquista. Este sí que me lo aceptaron.

El sistema sigue buscando chivos expiatorios que le sirvan como anticuerpos ante una movilización masiva y contundente del campo artístico

Valtonyc, Evaristo, La Resistencia, Pablo Hasél, ARCO... ¿Cómo ves el panorama político-social actual en relación a la pérdida de derechos y libertades, y, en concreto, en el ámbito de la creación artística?
Creo que en todo caso el sistema sigue buscando chivos expiatorios que le sirvan como anticuerpos ante una movilización masiva y contundente del campo artístico e intelectual. Como una barrera de contención. ¿Cómo? A través de la autocensura. Como función ejemplarizante para que los demás no recorramos la misma senda. El panorama está feo, y seguirá a peor. Justamente está más agresivo (desde 2015, con la Ley de Seguridad Ciudadana aka Mordaza), porque la reivindicación entre las artistas viene siendo mayor. Porque cada vez podemos callar menos, necesitamos más de la palabra, la música, el dibujo... Para denunciar este sistema genocida que nos somete a vidas de servidumbre y silencio.

Ante eso, no podemos seguir tomando el arte como un terreno neutro, aséptico, en el que esa idea del “fin de la historia” y la posmodernidad se nos ha vendido tan barata. El arte político está vivo, no lo podrán detener ni silenciar. Necesitamos más organización, más medios, más manos... Pero estamos en el camino, y es ahí donde el sistema empieza a tener miedo. Y es justo ahí donde trata de enterrarlo. Quizá porque “no sabe que somos semilla”.

Libertad de expresión
Hay tanta libertad que no se puede respirar
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La ley mordaza ha achicado el espacio de la crítica legal y ha criminalizado las opiniones que son beligerantes o disidentes hacia el poder.
Los recientes ataques contra la libertad de expresión, por parte de la justicia española, que están padeciendo algunas artistas, ¿te han hecho replantearte o reconsiderar alguno de tus diseños?
A ver... Claro. Claro que se siente la represión. Y las represalias. El miedo a crear. Pero todo esto lo podemos superar si nos sentimos en comunidad. Si no nos sentimos aislados, lo cual es el gran triunfo del modelo de artista neoliberal. Y con este aliento, con la solidaridad y la organización política, es que el miedo va desapareciendo.

Sólo he reconsiderado una cuestión: si antes no me generaba problemas mi gráfica o mis mensajes, es porque algo no estaba haciendo bien. Si lo que quiero es desenmascarar este sistema, cuestionar las relaciones del poder dentro del capitalismo... Entonces necesitamos cruzar las líneas del consenso. Me refiero al consenso del progresismo, de la autodenominada “izquierda” o el discurso socialdemócrata. Al traspasar esa línea y sentir sus consecuencias, me atrevo a decir que sí, que he reconsiderado mi forma de dibujar. En el sentido de que he encontrado las grietas del sistema por dónde colarnos, y por dónde hacerle daño. Cuanto más violento se vuelva contra nosotras, más a las claras veremos su verdadero rostro. El fascismo latente en occidente, y el discurso de odio y represión hacia cualquier pensamiento disidente.

No separemos nuestra profesión, nuestro oficio o sensibilidades, del activismo. Yo invito a mancharnos las manos

¿Qué papel crees que deben jugar quienes crean y promueven cultura y arte ante la tesitura actual? ¿Es necesario un arte explícitamente político?
Cada cual que se posicione según su situación en el mundo. No puedo decir qué deben o no deben hacer, eso creo que es una decisión que cada una puede asumir. A aquellas artistas que no se sientan "cómodas" en el sistema capitalista, les invito a tomar parte de las luchas, son muchas, son diversas... Pero teniendo en cuenta una perspectiva de clase. Un componente que nos dé unidad a la protesta, que sirva de contrafuerte al capitalismo y a la explotación. Formen parte de una lucha que sientan próxima a su comunidad, a su entorno, con la que es sencillo sensibilizarse. Y si ya existe esta conciencia política, usemos las herramientas que conocemos para que hagan parte también de la lucha. No separemos nuestra profesión, nuestro oficio o sensibilidades del activismo. Yo invito, humildemente, a mancharnos las manos. A no ceder al miedo, a las contradicciones, a la repulsa social o mediática...

Defiendo la creación de una contra-hegemonía política y cultural desde las ideas. Un terreno en el que el capital nos lleva mucha ventaja aún, y ante el cual no podemos cederles ni un color, ni una representación. No podemos ni debemos someter nuestra imaginación a los designios del sistema económico capitalista. Sin olvidar que también es lícito ser un profesional y trabajar para el mercado, por muchas contradicciones que esto nos ocupe.

Yo sí creo que el arte siempre debe ser político, o estar politizado. Ya que todos los campos de nuestra vida están inundados por la hegemonía del capital, aprovechemos las herramientas ,artísticas en este caso, a nuestra alcance para colarnos por los espacios que se le escapan. Y desde ahí concientizar, cuestionar y combatirlo con imaginación y con praxis revolucionaria en nuestro trabajo.

Mural de Altsatsu en València
La empresa de limpieza municipal ha borrado este mural de Elías Taño en el barrio del Carmen, València El Salto País Valencià
¿Qué opinas sobre el concepto enaltecimiento del terrorismo y cómo crees que actúa en favor de la censura artística?
Son las palabras mágicas que sostienen todo un sistema de represión que castiga de forma bestial cualquier tipo de disidencia. Las luchas armadas que se desarrollaron en todo el planeta a partir de los setenta han servido al neoliberalismo para gobernar con mano de hierro en todas partes, situando a un enemigo sobre el tablero, capaz de aterrorizar a su población y dando manga ancha a políticas represivas y de carácter fascista.

Legitiman el uso de la violencia del estado. Y por eso es tan conveniente usar la política antiterrorista contra militantes y activistas, artistas, intelectuales... Porque se les acusa de promover el odio y quebrar la paz social. No en vano, dentro del Código Penal, las injurias a la corona se enmarcan dentro del apartado de “delitos de terrorismo”. ¿Objeción? ¿Disidencia? No: terrorismo. Y así todo.

Como artista, ¿tienes alguna línea roja que no traspasarías, como por ejemplo, realizar un diseño para algún espacio en concreto o para alguna entidad determinada?
Habitualmente trabajo con proyectos y espacios que no me generen graves contradicciones (aunque estas sean inevitables en el marco de una sociedad capitalista). No me llaman, por lo general, para proyectos de carácter conservador y fascista. Pero si quieren hacerlo, que me paguen mucho y se traguen lo que tengo que decirles. La única línea que no pasaré es la de traicionar a la clase trabajadora. Traicionar a las explotadas, a las oprimidas...

Siempre trabajaré por ellas, junto a ellas y desde ellas. No permitiré que el discurso o la voz que quiero representar sea transformada, mutilada o tergiversada. Nuestra voz es clara y directa, y no tenemos miedo porque estamos vacunados contra la derrota. Seguimos cantando: ¡No pasarán!

7 Comentarios
Anónimx 11:56 4/8/2018

Elias Taño, toda una referencia de valentía en este país de mierda. Un artista comprometido, sin miedo al conflicto y mucho menos a los facistas. Nada que ver con esa "nueva izquierda" que decía querer cambiarlo todo y hoy se caracteriza por su cobardia, su colaboración con el Régimen monarquico y su censura a voces en lucha como las del propio Taño.

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#20160 9:22 11/7/2018

Qué buen arículo/entrevista... Me gusta el estilo artístico del autor y ambién el discurso que propone, me apunto el nombre de Elias Taño a mi lista para seguir y apoyar su trabajo.

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eduardo cabe-zaplana 10:02 11/7/2018

Muy buena entrevista y muy buen artista. "Con cada decisión que tomamos nos posicionamos en un lado o en el otro...."
Asi es!

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#20169 10:34 11/7/2018

En efecto, así es, con cada decisión que tomamos nos posicionamos en un lado o en el otro. Por eso alguien que mantiene a la vez sin rubor que "defiendo la creación de una contra-hegemonía política y cultural desde las ideas (...) No podemos ni debemos someter nuestra imaginación a los designios del sistema económico capitalista (...) Sin olvidar que también es lícito ser un profesional y trabajar para el mercado, por muchas contradicciones que esto nos ocupe (...) Habitualmente trabajo con proyectos y espacios que no me generen graves contradicciones (aunque estas sean inevitables en el marco de una sociedad capitalista). No me llaman, por lo general, para proyectos de carácter conservador y fascista. Pero si quieren hacerlo, que me paguen mucho y se traguen lo que tengo que decirles" es un impostor y un oportunista.

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#20311 12:25 13/7/2018

De momento, la fotosíntesis solo la hacen las plantas.

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#20463 11:43 15/7/2018

Tu de síntesis nada. No eres una planta.

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Elías 12:05 13/7/2018

Así expuesto sí que parece una impostura. Pero te garantizo que el último párrafo está dicho con sorna. Jamás y nunca he colaborado con la derecha, ni lo haré. Por otro lado, supongo que sí, ser asalariado o tener que trabajar dando clases, haciendo diseños o dibujos para poder sobrevivir es una forma de "oportunismo" ¿no?. ¿qué puedo o debo hacer para sobrevivir en este mundo y a la vez ser prolijo con la militancia? Mi compromiso político es firme. Trabajar para cubrir mis gastos (los de cualquier persona) me hace un traidor a la condición de clase? un saludo

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