Pilar Távora: “El Podemos de la S30 tiene otro talante y sensibilidad al de la M30”

En vísperas del 4D entrevistamos a Pilar Távora, cineasta y coportavoz de Izquierda Andalucista, partido parte de la confluencia andaluza de Unidos Podemos.

Pilar Távora
Pilar Távora en una imagen de archivo. Fuente: Festival de Cine Africano de Tarifa.

publicado
2017-12-02 16:14:00

Pillamos a Pilar Távora a la carrera. Lleva días de acto en acto. Un ajetreo que contrasta con la soledad con la que los andalucistas han vivido el 4D durante cuatro décadas. “Yo recuerdo años de decir: nos toman por locos, saliendo cuatro a las puertas de Presidencia”, nos comenta.

De célebre apellido andaluz, Pilar Távora ha sumado méritos propios bajo su nombre, aunque haya seguido la estela artística de su padre, Salvador.

Directora, productora y guionista de cine, teatro, televisión y flamenco, Távora debutó en la política andaluza en 2011, de la mano de Pilar González. Primero, cerrando la candidatura andalucista al Ayuntamiento de Sevilla, y en 2012 como número dos de la entonces secretaria general del PA para el Parlamento andaluz.

A pesar de la marcha de González, Távora permaneció en el PA, encabezando candidatura al Parlamento Europeo en 2014 y repitiendo en el Ayuntamiento hispalense, esta vez como alcaldable, en 2015.

A pesar de ser portavoz de un partido político, habla sin tapujos por igual de sus rivales y sus aliados políticos. “Como no me gano la vida con la política, pues ya está”, afirma con una risa en la voz. 

¿Cómo viviste aquel 4D de 1977 en una faceta más personal, cómo fueron aquellos días? 
Yo viví el 4D, imagínate, desde la ilusión de una persona muy joven. No echo cuenta de la edad que tenía, pero muy joven. Siempre había respirado ese espíritu de lucha, desde el instituto. Porque yo soy andalucista por intuición, no por política. Por mandato del corazón –mira qué bonito me ha salido–. Siempre he sido igual. También lo viví con sorpresa.

Nunca esperé, cuando llegue al Prado de San Sebastián de Sevilla, encontrarme esa cantidad de gente. Me quedé absolutamente alucinada. Y después, toda la manifestación hasta el final, una alegría interna desbordante, con un creer que despertábamos por fin, que Andalucía íbamos a dar el paso decisivo en nuestra historia. Lo viví con máxima ilusión y expectativas. Y con máximas esperanzas.  

Más allá de las repercusiones políticas, para los andaluces desde el corazón como dices, ¿qué crees que les supuso, recién salidos de una dictadura, aquel el 4 de diciembre? 
Pensar que por fin nos íbamos a quitar las peinetas franquistas, los lunares y los volantes. Para ahondar en nuestra propia cultura, en nuestro propio conocimiento de la historia, en todo lo que se le había negado a Andalucía. Quitarnos toda la bisutería en que se había convertido a Andalucía. Eso a lo que se había prestado mucha gente para colaborar con el franquismo, esa imagen folclórica y terrible de Andalucía.

Yo todavía estaba en la facultad, pero sabía que, estudiara lo que estudiara, iba a dedicarme a la cultura. En mi casa se respiraba cultura. Y desde esa visión vi a tanta gente, de tantas edades, de tantas clases sociales. Yo lo traduzco en ilusión, veía una luz en la mirada de la gente. ¿Sabes lo que era ver esa marea de banderas blanquiverdes? Que no sé de dónde las había sacado la gente. ¡De dónde han sacado tanta bandera! Es verdad que las daban y, evidentemente, el andalucismo tuvo un papel esencial.

Después de eso, el PSOE se subió al carro a partir de ahí, pero antes había hecho todo lo posible para que en la manifestación no se pidiera autonomía. La gente tiene un consciente y un inconsciente, que olvidamos todo que tenemos guardado ahí. Bueno, pues ese día yo vi que a la gente le afloraba toda esa cosa guardada en el inconsciente. Y de repente todo eso salió y se reflejaba en los ojos de la gente. Era un espectáculo emotivo, emocionante, como una llamada ancestral, no sé cómo decirte, una cosa como telúrica, sagrada. En ese terreno no era nada político. Por supuesto, funcionó mucho el agravio comparativo. En nuestra tierra funciona mucho el agravio comparativo, por desgracia. Pero había mucho más. Una necesidad colectiva de afirmarse en el ser andaluz. Una cosa que no te puedo explicar con palabras políticas.

Pilar Tavora asamblea
Pilar Távora junto a José Chamizo y Teresa Rodríguez en la última asamblea de IU Andalucía. Alfonso Torres
Volviendo a 2017, sobre el PSOE y su reivindicación actual del espíritu del 4D. Por lo que me cuentas, hay cierto paralelismo con hace 40 años, en la reacción del PSOE cuando ve que le comen "la tostá".
Exactamente, se reproduce la historia. No solo se reproduce casi la misma situación esencial tanto de desconocimiento de nosotros mismos como de desarticulación del sentimiento y de la conciencia andaluza, como del paro, como el ser los últimos, a la cola de todo. No solo se reproduce eso, sino que se reproduce también el “uy uy uy aquí huele a blanco y verde, huele a que hay que coger otra vez la bandera”. La misma que no quisimos coger el 4D ni coger durante 40 años. Para que pase lo mismo que hace 40 años.

Pilar Tavora asamblea
Pilar Távora junto a José Chamizo y Teresa Rodríguez en la última asamblea de IU Andalucía. Alfonso Torres
Pero lo que sí espero en esta ocasión, a pesar de toda la desarticulación y de la desconcienciación desde arriba, espero que la ciudadanía no se deje engañar una vez más. Confío en eso. Pero que me digan los andaluces dónde ha estado Susana Díaz durante los 40 años de gobierno en el 4 de diciembre. Porque yo no la he visto.

Cada vez que Pablo Iglesias ignora que Andalucía es una nacionalidad histórica o la facultad le ha caído muy mala o es un olvido consciente que nos ofende como andaluces

Mirando a la otra izquierda que está hablando mucho sobre el 4D, que es Podemos e Izquierda Unida. Habéis tenido más de un roce con Pablo iglesias, que se despista sobre el carácter de nacionalidad histórica de Andalucía. ¿Cómo os afecta?  
Cada vez que Pablo Iglesias se olvida, y no creo que no sea por desconocimiento –un politólogo que sale de una universidad no puede tener desconocimiento, porque sino está muy mal preparado–, bueno, pues cada vez que Pablo Iglesias ignora que Andalucía es una nacionalidad histórica o la facultad le ha caído muy mala o es un olvido consciente que nos ofende como andaluces.

Una persona que está representando a una fuerza con la que podemos tener cosas en común, y no pocas, resulta que cada vez que habla se le olvida, entre comillas, evidentemente no lo podemos tomar como un olvido. Nos duele y nos preocupa bastante.

Por qué nos preocupa bastante, porque creemos que ahora mismo el camino para que Andalucía vuelva a tener un poco de voz es que los partidos que han nacido nuevos y que tienen un apoyo social importante sean conscientes de la importancia del poder y de la nacionalidad andaluza. Que se la gano en la calle y durante siglos atrás, gracias a nuestra cultura milenaria. Por eso, siempre que Pablo Iglesias se olvide de la nacionalidad andaluza, tendremos que tirarle una piedra de historia, de cultura y de memoria.

Qué es lo que pasa, que nosotros con quien realmente nos relacionamos no es con el Podemos de la M30, así lo llamo yo. Nosotros nos relacionamos con el Podemos de la S30. Que tiene otro talante y otra visión de Andalucía porque son andaluces y conocen nuestra realidad. Aunque no sean andalucistas, aunque no sean nacionalistas andaluces porque están en un partido estatal, tienen una sensibilidad distinta de la historia y una voluntad de que Andalucía tiene que generar un cambio político, social y cultural.

Y por eso estamos intentando que surja la marea andaluza que congregue a toda la gente que está en lucha, a gente de la calle, a gente desilusionada también. Desilusionada incluso por los nuevos partidos, y yo creo que la pata andalucista, que es un nacionalismo inclusivo, sin esa pata, el discurso, por muy defensor que sea de Andalucía, no puede ser sino un discurso estatal. Por eso los compañeros de la S30 tienen que sensibilizar a sus compañeros de la M30. Para que Andalucía por lo menos se escuche en algún debate en el Congreso, en algún debate estatal, porque está ausente.

Los 40 años previos de andalucismo anterior hemos visto no han servido para que Andalucía se escuche y este en el lugar que le corresponde. Y quien no quiera verlo, que siga con la venda en los ojos. Pero nosotros la venda no la queremos, ni estar mirándonos el ombligo. Qué significa eso, que somos un partido nacionalista andaluz consciente del siglo XXI. Con las ideas muy claras de que un partido estatal es un partido estatal y obedece a ello, y lo comprendemos, pero no quiere decir que estemos de espalda ni tampoco que apoyemos todas las tesis que vengan de la M30 porque haya momentos en los que estemos confluyendo o estemos juntos, que creo que deberían ser muchos más.

A pesar de esos roces, sin embargo, tú ves la posibilidad de confluir, pese a las diferencias.
Por supuesto, porque estamos viendo que en otros territorios del Estado está dando resultado. El resultado de Compromís, de las mareas gallegas, de muchas corrientes propias, nacionalistas, equivalentes al andalucismo, que están sacando a flote su mensaje a través de confluencias. No tenemos otra, a menos que queramos esperar 100 años, a ver si tenemos un diputado en el Congreso.

Yo no quiero esperar 100 años, yo quiero que Andalucía esté. A través de mis siglas o de las siglas del vecino. Que esté como Andalucía con voz propia, me dan igual las siglas. Me da igual que sea yo, mi primo o mi vecino. Si queremos ser realistas, sinceros y transparentes con el pueblo andaluz, hay que reconocer que nosotros solos no podemos. Ojalá el pueblo andaluz se dejara de partidos estatales y apoyara a una fuerza nacionalista andaluza, ojalá. Pero hoy por hoy no es así. Entonces hay que llegar junto a fuerzas que abarcan sectores más amplios de la sociedad. Iremos labrando nuestro camino hasta que tengamos una fuerza propia, y cuando la tengamos, será para sumar. Los cabezazos y la partida de cuernos la hacen los animales.

Andalucía es un pueblo solidario. No podemos querer estar arriba y dejar al resto abajo. Por eso queremos un estado federal simétrico

No me resisto a plantearte una cuestión incómoda, el cupo vasco. Vosotros habéis sido meridianamente claros, lo habéis calificado de indecencia y de unos presupuestos desastrosos para Andalucía. Sin embargo, Unidos Podemos lo ha apoyado en el Congreso...
El estar en la confluencia no significa que en cuestiones directas que afectan a Andalucía, aunque esté en la Constitución, los andalucistas no podamos estar en contra. Somos los únicos que podemos sacar la voz. Un partido estatal no puede porque se la juega en el País Vasco, nosotros sí podemos. Esa es la gran diferencia que tienen que ver los andaluces.

Nosotros no es que estemos en contra, de lo que estamos es que sea Andalucía siempre la perjudicada. Que a Andalucía se la trate siempre de otra manera. Que sea la hermanastra, la olvidada, la comunidad no histórica. De eso estamos cansados. Y cuando salen los beneficios para países como País Vasco y para Catalunya, porque ellos si tienen fuerza propia y la pueden cambiar por prestación de servicios a los partidos estatales, a Andalucía le dan la patada.

Al PP y al PSOE siempre les dará igual, ellos van a darle los beneficios y prioridad a cambio del voto que les falte para aprobar los presupuestos. Y nosotros no le negamos esos beneficios, lo que queremos es tenerlos también. Aquí el planteamiento no es “estamos en contra y que se le quite”, es que “estamos en contra de que Andalucía no se la trate igual”.

Por tanto, debemos manifestarnos no en contra del cupo vasco como tal, que los vascos tengan todo lo que se merecen, pero ojalá podamos tenerlo también los andaluces. El planteamiento es igualarnos por arriba, no por abajo.

Susana Díaz ataca a Podemos por contradicciones como esa, porque al final se configura una España asimétrica. Unas comunidades a dos velocidades. ¿Debemos caminar hacia una España asimétrica donde Andalucía esté en la parte alta? Porque ahí también ataca Díaz, acusando a algunas fuerzas de querer hacer a otros territorios más desiguales.
Andalucía es un pueblo solidario. Andalucía tiene que estar donde le corresponde pero sin olvidarse de los derechos de otros territorios españoles. No podemos querer estar arriba y dejar al resto abajo. Por eso nosotros queremos un estado federal simétrico, respondiendo a las características de cada territorio. Y, por supuesto, donde Andalucía tenga el lugar de nacionalidad histórica que le corresponde, por derecho propio. Aquí nadie le ha regalado nada a Andalucía, al contrario, le roban siempre que pueden. Y Andalucía deja que se lo roben porque no tiene ningún tipo de poder siendo el territorio con más población, con más riqueza. Pero un territorio desmemoriado y desconcienciado. Y muchas veces se hace hincapié en lo económico pero lo económico es consecuencia de un alzhéimer político, histórico y social.

La situación de Andalucía es consecuencia de que ha perdido su conciencia, su autoestima. La autoestima no puede ser una frase hecha de “me siento orgulloso de ser andaluz”. La autoestima es la capacidad de situarnos en un concierto político, económico, social y cultural. Cultural que se olvida muchas veces. Sin eso, sin la cultura de saber quiénes somos y el poder que tenemos, sin eso podemos darnos chocazos que no vamos a salir del mismo sitio. Podremos ser un pueblo con los carritos del súper un poquito más llenos pero con la cabeza vacía. El peligro de la incultura y de la desmemoria es que se repita la misma historia.

Así que insisto: no en contra del cupo vasco, sino de que no haya los mismos derechos. De una deuda histórica que todavía no se ha pagado. Una deuda histórica moral que tiene el estado español con Andalucía.

Caparrós es la Andalucía que salía con su bandera, y a esa Andalucía es a la que le dieron el balazo

A pesar de los 40 años, el caso Martín Caparros está más vivo que nunca.
El caso Martín Caparrós, al César lo que es del César, es algo que siempre lo han recordado Izquierda Unida y el Partido Comunista. Siempre. Los demás no hemos hecho lo suficiente. Igual que hay que reconocer al andalucismo todo el tinglado del 4D y de la autonomía, a IU por no olvidarse nunca de Caparrós.

Caparros lo que pasa es que podría haber sido Manuel José, como podría haber sido Lucia o Paquito. Tuvo la mala suerte de ser él. Pero no podemos convertirlo en un mártir nacionalista, hay que ponerlo en su justa medida, porque él no pretendía ser un mártir. Caparrós nos representa a todos los que estuvimos ese 4D, porque a todos nos podría haber pasado. Caparrós somos todos. Caparros es la Andalucía que salía con su bandera, daba en ese momento igual su credo, su carrera o su opción política, en aquel momento quería salir como la que más.

Y a esa Andalucía es a la que mataron, a esa Andalucía es a la que le dieron el balazo. Representada en Caparros, pero a esa Andalucía, y se la siguen dando. Las balas tienen muchos matices.

La cultura, que sé que la vives intensamente porque es tu vida, ¿qué papel ha tenido, para lo bueno y lo malo, estos 40 años? En esa desmemoria de la que me hablabas. ¿Y qué papel puede cumplir para recuperarla?
El papel fundamental en lo relativo a la conciencia andaluza lo tuvieron Carlos Cano y la Cuadra de Sevilla con mi padre. Porque el resto del teatro en Andalucía era un teatro de Bertolt Brecht, antifranquista pero no de identidad andaluza. Carlos Cano dejó el camino de la lucha política y se dedicó a la canción, también lo dijo él, por desilusión y decepción y la Cuadra siguió su línea hasta hoy.

Qué pasa después, pues todos se adaptan a lo que había, se meten en las instituciones y se adaptan al poder. La cultura no ha contribuido en nada a la conciencia de pueblo andaluz. ¿Qué ha hecho la cultura andaluza en estos 40 años? Se ha dedicado a lo suyo. A imitar a lo que venía de fuera, que también es su derecho, pero esta es mi opinión. Me refiero a la cultura de masas, porque hay honrosas excepciones y no pocas pero en campos menos influyentes. En cine y en teatro, prácticamente nada. En la música, poquísimo, casi nada. Podrían haber ayudado mucho, como ayudaron en la transición. Sin embargo se acomodaron, se relajaron porque ya no había franquismo contra el que luchar. Muchos de ellos cogieron puestos en la administración y a servir de correa de transmisión de una ideología del poder. Así de claro. Me van a matar…. Pero es lo que hicieron.

En Andalucía se ha hecho un instituto del teatro donde se hablaba castellano, coño, y montaban obras en castellano. No se permitían hablar en andaluz porque entendían que era desvalorizar la obra. Tiene delito.

La base popular y rural es la que podría sostener el peso, como los costaleros, de un poder andaluz real

Habláis en el manifiesto del 4D de una Andalucía ensimismada. Ya que hemos planteado el papel de la cultura en ese ensimismamiento, te planteo ahora cuál ha sido el de los medios de comunicación.
Los medios tienen una responsabilidad absoluta. Hemos perdido todos los medios de comunicación andaluces, al mismo tiempo que las cajas. Y la única vía que teníamos de crear pueblo, que era Canal Sur TV, es la que se ha utilizado para todo lo contrario. Los medios han tenido un papel absoluto de la desarticulación de la conciencia en Andalucía, por supuesto que sí. Imagina si hubiéramos tenido una TV3. Dicen que adoctrina quienes adoctrinan en sentido contrario.

Creo que han tenido un papel importante en la derrota y en la no implantación del andalucismo. Porque como obedecen a quienes les pagan, han intentado siempre borrar cualquier huella del nacionalismo andaluz. Aparte de que hayan hecho cosas mal en el andalucismo. Pero no es el achaque exclusivo. Es algo mucho más profundo.

Porque peor que lo han hecho el PSOE en Andalucía o el PP en el Estado, y ahí siguen, la gente los vota en masa. No, es un anzuelo pero no tiene nada que ver con la realidad. Los medios responden al dinero y lo sabemos porque lo hemos sufrido en propias carnes. Y el mayor medio, que debería haber sido un instrumento para la conciencia, pues no lo ha sido. Pone en prime time lo que sirve para justo lo contrario. Y ya otras cosas culturales se ponen a las tres de la mañana.

Las cosas no pasan porque sí. Las casas se hacen un ladrillo sobre otro, y si se deshacen porque se quita un ladrillo tras otro. Cuando se estaba construyendo, cuando estaban los cimientos, han cogido el pico y la pala pero no para construir sino para dar. Visualmente es así de claro, tan claro que estamos como estamos los andaluces.

La construcción de un bloque nacionalista en Andalucía, por cuál camino crees que debe pasar para tener éxito de alcanzar el gobierno, ¿interclasista, como es el caso catalán, o con una perspectiva más social, con base trabajadora y jornalera?
En Catalunya es normal que sea interclasista porque los nacionalistas eran los burgueses. Pero también se han sumado fuerzas de izquierda, y con unas bases populares que son evidentes. Pero la base tanto del nacionalismo catalán como vasco son burguesa y con una ideología más de derechas. En Andalucía no, el andalucismo es directamente de izquierdas aunque haya que aclararlo por la manipulación del término. Por eso en Andalucía ese bloque no tiene más remedio tiene que estar integrado por las clases populares.

En Andalucía no hay burguesía, la burguesía andaluza sigue siendo madrileña. ¿Dónde está el poder económico en Andalucía? No existe, es de Madrid. No nos podemos nutrir de esos sectores sociales porque no tienen nada que ver con las aspiraciones el pueblo andaluz. Porque no son andaluces y porque tienen su sede fiscal en Madrid, Catalunya, País Vasco, Francia, Alemania o EE UU. Pero movilizar a esa clase popular no significa que no sea inclusivo.

Hay una clase intelectual que vive en barrios obreros. Muchas veces confundimos términos. Hay gente que escribe libros en Los Pajaritos o en El Tardón y son clase popular pero son intelectuales. De ese bloque social sí hay que nutrirse, imprescindible para que Andalucía tenga peso. Si confiamos en élites o en una burguesía inexistente y en una prensa inexistente, o en apoyo inexistente de empresas andaluzas, directamente nos podemos ir a plantar pimientos porque no lograremos nada.

La Andalucía rural es la más machacada por los medios, por la enajenación, por mensajes televisivos. Esa es la que más, porque la fuerza de Andalucía está en el territorio rural y ahí está la gente, y es a esa gente a la que hay que mantener bajo el poder de unos caciques con nuevos nombres. Porque la base popular y rural es la que podría sostener el peso, como los costaleros, de un poder andaluz real, que resistiera vinieran los vientos que vinieran. Como se ha demostrado en Catalunya.

3 Comentarios
Agora Andalusí 11:11 9/12/2017

La peineta, la pandereta, los lunares, flecos, volantes, flores en el pelo, eso es Andalucia y mientras negemos el Rocio, las Ferias, el Carnaval y los Faralaes, estamos negando Andalucia. La pandereta no es España es Andalucia y tenemos que reclamarla y quitarle el regusto peyorativo y alzarla a los altares. No "podemos" hacer Andalucia sin el compás de sus panderetas.

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#4076 10:10 4/12/2017

Pablo acusa a los catalanes de despertar el fantasma del fascismo: "El independentismo a contribuido a despertar el fantasma que es la mayor amenaza para la democracia, el fascismo.
La culpa es de las victimas, menudo sinvergüenza facineroso. El nuevo PSOE con Vista Alegre en vez de Suresnes.

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#4060 10:52 3/12/2017

Pablo esta ahí para que nada cambie. Para defender las agresiones de la OTAN y los intereses de las élites económicas Europeas mediante el ariete de estas, la UE. Mr. X 3.1.

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