Análisis
Si eres autónomo o pequeño empresario deberías apoyar el decreto que prorroga y limita los alquileres
Suele ser habitual cruzarte con autónomos y pequeños empresarios que creen que los partidos políticos de derecha defienden sus intereses. La narrativa liberal de que las legislaciones intervencionistas de los mercados, como limitar los precios del alquiler, van en contra de los intereses de las pequeñas empresas está muy instaurada en el imaginario del pequeño empresario. Pero la cosa es mucho más compleja y contempla factores que distan mucho de ese postulado. La realidad es que hay una diferencia muy grande entre defender los intereses de las pequeñas empresas de sectores productivos y de servicios, y defender la de los sectores rentistas y de las grandes empresas y fondos. En esa diferencia, reside la subsistencia de muchas pymes que se van a ver golpeadas doblemente por el incremento en los precios y por la pérdida de poder adquisitivo de sus clientes.
En los próximos meses, la tensión provocada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán va a disparar la inflación. Los precios del petróleo y los fertilizantes van a incrementar nuestra cesta de la compra. No hay otra, no hay vuelta atrás, no hay bajada de impuestos que evite que el IPC escale. Con la subida del índice, llegarán las subida de los alquileres ligados a la inflación y al índice de renovación. La asfixia para los hogares es doble. Por un lado, se encarecen los gastos cotidianos, llenar el carro de la compra, salir a comer fuera, el ocio, esos gastos que se consideran no indispensables y que aumenta cuando la economía de las familias va bien y crece. Por otro lado, el casero les subirá la renta. Entre esos dos bloques de gasto, los hogares atenderán siempre al incremento del alquiler para asegurarse un techo donde vivir. Los que sufrirán las consecuencias serán los autónomos y dueños de pequeñas empresas.
Limitar el precio del alquiler beneficia a rentas más bajas, que sufren más la escalada de la inflación y que ahorran menos a final de mes
Según unos datos publicados recientemente por el Ministerio de Consumo con el CSIC, el 20,8% de la población vive de alquiler, frente a un 4,9% que recibe una renta del alquiler. Además, el mismo informe apunta a que el 61% de las viviendas en alquiler están en manos de multipropietarios y personas jurídicas (empresas, fondos de inversión y entidades públicas). Es decir, una medida que limite el precio del alquiler beneficia en términos totales a mucha más población de la que se ve afectada. Pero, además, otra investigación por el Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GECU) apuntaba a que “los hogares de caseros tienen una renta mediana anual de entre 50.000 euros y 56.000 euros, entre dos y tres veces más que la renta mediana de los inquilinos, situada entre 19.700 y 26.000 euros”. Es decir, limitar el precio del alquiler beneficia a rentas más bajas, que sufren más la escalada de la inflación y que ahorran menos a final de mes. Lo que también significa que son hogares que gastan un mayor porcentaje de su renta en gastos indispensables.
Hace tan sólo unos días, desde Sumar publicaron datos más precisos sobre este ahorro. Según su análisis, la limitación del 2% en la actualización del alquiler podría ahorrar entre 182 y 658 euros a los hogares entre este año y el siguiente. Las cifras van más allá en las comunidades autónomas donde los precios están más tensionados. En la Comunidad de Madrid, una familia podría ahorrar un 867 euros y en Cataluña unos 790 euros.
La pregunta que los autónomos y dueños de pequeños comercios y empresas se deberían hacer es qué harán las familias, ya de por sí asfixiadas, si tienen o no esos 40 euros disponibles para gastar al mes
Por ponerlo en cifras fáciles de entender, si pagas de alquiler 1.000 euros al mes y el IPC y el índice de alquileres que va a la par se dispara en los próximos meses al 6% (yo rezo para que no pase de ahí), y te coincide con la renovación anual, tu casero te subirá la mensualidad en 60€. Si se aprueba la limitación, sólo podrá subirte 20 euros. La pregunta que los autónomos y dueños de pequeños comercios y empresas se deberían hacer es qué harán las familias, ya de por sí asfixiadas, si tienen o no esos 40 euros disponibles para gastar al mes. Recuerdo un dato por si alguien piensa que 40 euros al mes no es para tanto: hablamos del 20,8% de la población del país.
En caso de no aprobarse la prórroga y la limitación, si eres frutero, carnicero o pescadero, que no te extrañe si tus clientes optan por comida empaquetada en bandejas de esa gran cadena de supermercados que no ha dejado de aumentar su cuota de mercado en los últimos años porque esas familias hayan tenido que derivar una mayor parte de sus nóminas al alquiler y tengan que buscar en las marcas blancas y en los productos de menor calidad ese ahorro de 40 euros. Si tienes un bar o un restaurante, que no te extrañe si ves menos a tus clientes habituales, si no se llenan las mesas, si la facturación mensual se ve afectada. Aunque a Isabel Díaz Ayuso le cueste entender, entre una subida del alquiler y tomar cañitas, los inquilinos nos vemos obligados a perdonar esas cervezas y la hostelería lo sufre directamente.
Aunque a Isabel Díaz Ayuso le cueste entender, entre una subida del alquiler y tomar cañitas, los inquilinos nos vemos obligados a perdonar esas cervezas y la hosterlería lo sufre directamente
Si eres dueño de un gimnasio, una academia o cualquier tipo de negocio enfocado a actividades para los más pequeños de la casa, que no te extrañe si con la inflación hay familias que dejan de llevar a sus hijos, incluso aunque tú hayas absorbido el incremento de costes de la luz, gasolina u otras subidas. Si las familias tienen que recortar los gastos extras para dedicar más dinero al alquiler, ese tipo de negocios son los primeros en sufrir.
Si eres fontanero, carpintero, albañil de reformas, tienes una tienda de muebles, colchones, mecánico o vendedor de vehículos o tantos negocios similares, no te extrañe si ese cliente que te vino a pedir un presupuesto ahora te dice algo tipo “mejor lo dejo para el año que viene”. Las familias ven mucho más problemático tomar esas decisiones de gasto si en el supermercado los precios no paran de subir y su casero les aumenta el alquiler un 6% sobre unos precios que ya de por sí llevan años disparados.
Cualquiera podría decir que lo que no gastan esas familias, lo va a gastar el casero. Argumentar que el dinero llegará al economía en la misma forma y cantidad. Pero esa afirmación es falsa. Lo primero porque los caseros no pueden multiplicar infinitamente su consumo. Si diez familias inquilinas de un mismo casero dejan de pagar las clases o actividades extraescolares de sus críos por la subida del alquiler, el casero no va a apuntar a sus hijos a diez academias. Si diez hogares reducen sus visitas a la peluquería, el casero no se va a cortar el pelo diez veces más. El sector rentista podrá aumentar algo más su consumo, sí, pero nunca podrá sustituir el que absorbe extrayendo rentas a sus inquilinos.
El rentismo tiene cientos de posibilidades financieras y circuitos de rentabilidad para que el dinero siga llamando al dinero sin ningún efecto positivo sobre las economías pequeñas y locales
Lo que ingresan los caseros y no va a consumo, podrá ir a varias cosas. La primera es el ahorro o la inversión. En un mundo financiero globalizado, los rentistas tendrán infinidad de posibilidades en las que meter su dinero sin dejarse ni un sólo euro en la economía española, ya no digamos en la que beneficia a los autónomos y las pymes. Podrá comprar bonos del tesoro de alguna gran potencia, acciones de alguna multinacional de Silicon Valley, entrar en el especulativo mercado de las criptomonedas o incluso comprar acciones de una gran empresa del Ibex 35, por poner sólo algunos ejemplos de muchos de los que los autónomos y las pymes no verán ni un solo euro. El rentismo tiene cientos de posibilidades financieras y circuitos de rentabilidad para que el dinero siga llamando al dinero sin ningún efecto positivo sobre las economías pequeñas y locales.
Pero cualquiera que haya leído este último párrafo puede que haya pensado ya en la otra inversión en la que es muy posible que el rentista meta el dinero que ha extraído a las familias mediante los alquileres, al sector que ahora mismo es el más rentable y seguro: el mercado inmobiliario. Si no limitamos lo que ingresan los caseros ni ponemos coto a la especulación, los rentistas utilizarán su dinero en comprar más viviendas para alquilar, inflando el mercado y empujando la sociedad a una situación cada vez más desigual. Limitar la acumulación de riqueza de los caseros no es sólo una cuestión de aliviar las rentas de sus inquilinos, sino de suavizar un mercado inmobiliario, tanto de compra como de alquiler, totalmente desbocado.
Ya lo hicimos y funcionó
La limitación al alquiler ya funcionó muy bien durante la pasada crisis energética e inflacionaria tras la invasión de Rusia a Ucrania. El Decreto anti crisis que limitó la subida de los alquileres al 2%, desligándolo del IPC, supuso un ahorro para los bolsillos de los inquilinos que les permitió aliviar ligeramente, dentro de lo que cabe, la fuerte pérdida de poder adquisitivo tras la escalada de precios. Si nuestra economía resistió y pudo remontar, pese a ser uno de los países donde nuestra exposición al turismo y la hostelería derrumbó con más fuerza el PIB, fue en parte gracias a que los ERTE y a medidas intervencionistas de los mercados como el tope al gas o la limitación de los alquileres, pudo mantener las rentas de los hogares y, por lo tanto, su consumo.
Por llevarlo a lo terrenal, os puedo contar mi caso particular. Yo soy uno de esos inquilinos. Entré en mi vivienda actual hace algo más de cinco años, contrato de 800 euros mensuales y la promesa de no revisar al alza el primer año. Cuando me tocó la primera renovación al segundo año, el IPC estaba en el 8,1%. Me tocaba por contrato una subida de 64 euros. Pero el Decreto anti crisis obligó a mi casero a que sólo me subiera 16 euros. En nuestro hogar nos llevamos ahorrando 48 euros mensuales desde 2022. Eso son 576 euros anuales menos que cobra nuestro casero, 576 euros anuales que podemos dedicar a consumo.
La limitación a los alquileres por decreto tras la guerra en Ucrania no fue tan sólo un alivio a las familias ante la escalada de los precios, también fue un impulso para la economía
No queda ahí la cosa. Al año siguiente, con la inflación todavía disparada, sin la limitación nos hubieran subido un 6% que marcaba el IPC el mes que nos tocaba renovar. En vez de un 6% de 864 euros, nos incrementó otro 2% de 816 euros. En vez de pagar 915 euros, pasamos a pagar casi 833 euros. En tan sólo dos años, en mi casa el ahorro mensual ya subía a 82 euros mensuales, 984 euros anuales. Dinero que puedo dedicar a otro consumo y no acaba en el bolsillo de mi casero. Los dos años siguientes, el alquiler me subió acorde a la inflación, porcentajes cercanos al 2% pero sobre 833 en vez de sobre 915 euros. Es decir, tras años limitado hasta que el IPC volvió a cifras más asumibles, en 2026 pago más o menos lo mismo de alquiler que hubiera pagado en 2022 si no fuera por la limitación de alquileres que se impuso a los caseros por decreto. Más de mil euros anuales que no he gastado en acciones de empresas tecnológicas ni en comprar viviendas para especular con ellas. Lo he derivado a consumo diario. He gastado una gran parte en pequeños negocios y autónomos.
Multiplica esas cifras al 20% de la población que vive de alquiler. La limitación a los alquileres por decreto tras la guerra en Ucrania no fue tan sólo un alivio a las familias ante la escalada de los precios, también fue un impulso para la economía. Y no os preocupéis por mi casero, no se ha arruinado, es una S.L. dueña de mi bloque entero de 80 pisos y de otros tres edificios en la ciudad de Madrid.
La sustitución de familias por pisos turísticos asesina las economías locales compuestas por autónomos y pymes
¿Os imagináis lo que podría haber sufrido el microecosistema de pequeños comercios de mi barrio si 80 familias hubieran tenido mínimo 1.000 euros menos para consumir al año en los últimos tres o cuatro años? ¿Seguiría mi peluquero abierto o se hubieran abierto nuevas peluquerías? ¿Los bares hubieran contratado nuevo personal o algunos hubieran cerrado? ¿Qué le hubiera pasado a la academia de idiomas de la esquina o a la escuela de danza? ¿La zapatería, la tienda de colchones, la empresa de serigrafía…? ¿Habría abierto ese nuevo establecimiento de zumos o el escape room en el barrio? Ese tipo de preguntas son las que se tienen que hacer los autónomos y dueños de pequeñas empresas cara a la votación del “Decreto del burofax” del próximo 28 de abril.
Y estamos hablando sólo de la prórroga de contratos ligados a la inflación, los que están dentro de los cinco años de contrato mínimo. Según varios cálculos, entre este año y el siguiente, un millón de hogares llegan al final de su contrato cubierto por la Ley de Arrendamientos Urbanos (cinco años, siete si se trata de un gran tenedor), lo que se ha llamado “la gran renovación“. Para esos hogares, que se apruebe o no el Decreto el próximo martes puede suponer que les suban porcentajes del alquiler disparados y totalmente desligados de la inflación. Cifras inasumibles que buscan más echar al actual inquilino para volver a sacar la vivienda al mercado a unos precios mucho mayores o para ponerlos en el mercado de la vivienda vacacional. Y un alemán que viene el fin de semana a un piso de Airbnb podrá gastar dinero en hostelería y ocio, pero no se cortará el pelo, no arreglará su coche, ni apuntará a sus hijos a una escuela de música. La sustitución de familias por pisos turísticos asesina las economías locales compuestas por autónomos y pymes.
Si el Partido Popular, Vox y Junts te dicen que votan en contra de la limitación de los alquileres para proteger la economía, te están mintiendo. Están defendiendo la economía rentista frente a la productiva
En esa votación, no sólo nos jugamos que millones de personas no se vean más asfixiadas todavía por lo que pagan de alquiler, sino que también nos jugamos que las rentas de las familias vayan a engordar más todavía las cuentas de los rentistas o a apoyar la economía productiva de miles de autónomos y pymes. Si el Partido Popular, Vox y Junts te dicen que votan en contra de la limitación de los alquileres para proteger la economía, te están mintiendo. Están defendiendo la economía rentista frente a la productiva, la acumulación frente al trabajo. Si los partidos de derechas votan en contra de la prórroga de los alquileres, estarán defendiendo los intereses de rentistas frente a los de los hogares, autónomos y pymes.
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