Alicante
Agresiones, coacciones y daños materiales para echar de su casa a una mujer con contrato de alquiler en vigor
La actuación de un grupo que opera bajo la forma jurídica de empresa en un intento de desalojo forzoso en Guardamar ha dejado a dos personas heridas y numerosos daños materiales. Los agresores pretendían sacar de su casa a una mujer que tiene actualmente un contrato de alquiler en vigor y a la que llevan meses hostigando para que abandone su vivienda.
La afectada, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, vive sin los suministros básicos de luz y agua desde hace dos meses. Y se ha visto obligada a tapiar puertas y ventanas de su propia vivienda por los continuos intentos de allanamiento y el hostigamiento de quienes se presentan como representantes de la empresa Desokupaciones Team CR. De hecho, llegó a sufrir una brutal agresión por parte de dos de estos individuos que consiguieron entrar a la fuerza dentro de su vivienda, que acredita la afectada con fotos de los moratones y marcas de los golpes.
“Me han dado palos, empujones, me han pegado y cogido de los pelos”, relata. La última vez le rompieron la puerta y se llevaron ventanas y contraventanas, así como la carpeta con sus documentos. “Me han robado siete móviles, quedándome prácticamente incomunicada, y hasta las gafas”.
Desconectada de la red eléctrica por los citados agresores, dispone de una pequeña placa solar para recargar la batería del móvil. Vive asustada sin poder salir de la vivienda por si aprovechan ese momento para bloquearle que vuelva a la que es su casa. Asegura que se pasa el día haciendo guardia y sufriendo un hostigamiento que ayer se materializó de nuevo.
Los representantes de la citada empresa permanecieron unas cinco horas acosando y hostigando desde dentro de la parcela, a la que accedieron tras arrollar la puerta metálica exterior con un coche, derribándola por completo. La víctima denuncia que, antes de que se personasen, se pusieron en contacto telefónico con ella y le recriminaron que hubiera tanta gente acompañándole.
Dentro de la vivienda permanecía la afectada junto al grupo que le apoya. Desde ahí escucharon los golpes en las ventanas, que acabaron destrozadas, y los intentos de forzar la entrada principal. En uno de esos lances, dos de las personas del grupo de apoyo fueron agredidas, una de ellas arrastrada por el suelo mientras le agarraban del pelo. Tuvieron que solicitar una ambulancia para que el hombre fuera atendido y pudiera acreditarlo con un parte las lesiones. Según relatan los testigos, la ambulancia tardó más de una hora en llegar, y aunque durante su presencia, el acoso y hostigamiento se detuvo momentáneamente, al marcharse la ambulancia se reanudó.
La Guardia Civil se personó en el lugar, pero se limitó a identificar a las personas que acompañaban a la afectada, advirtiéndoles de que eso podría ser utilizado en algún proceso jurídico posterior. Además, cuando se fueron, los agresores manipularon el depósito de gasolina del coche de una de las personas que estaba apoyando, vertiendo un líquido que ha dañado el motor y lo ha dejado inmovilizado y averiado.
La afectada tiene contrato de alquiler en vigor hasta 2027
La víctima principal del hostigamiento tiene un contrató en vigor vigente hasta el año 2027. Lo firmó con los antiguos propietarios, unos ingleses que se habían afincado en Guardamar a finales de los años 90, pero que regresaron a su país en 2007. Ella asegura que, antes de llegar a un acuerdo con ellos, les preguntó acerca de su intención de vender el inmueble en un futuro, o que los hijos del matrimonio pudieran vivir allí. Le aseguraron que no.
El mismo contrato indica que, en caso de venta de la vivienda arrendada, el arrendador se compromete a avisarla con una antelación mínima de un mes a la fecha de formalización de la compraventa. Algo que nunca se produjo. La casa, de 80 metros cuadrados, se vendió a finales del año pasado a un nuevo propietario, quien desde el primer momento le trasladó su intención de que se marchara. A los pocos días, recibió la primera visita de la citada empresa de desokupación, en la que ya sufrió las primeras agresiones verbales y hasta físicas, según denuncia.
La empresa que hostiga a la víctima asegura que dispone de un documento que acredita el abandono del contrato actual de arrendamiento por parte de la víctima, algo que ella afirma que nunca ha autorizado, puesto que su intención es permanecer en la que lleva más de una década siendo su casa.
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