Rosalía Biznegra
Rosalía Umabano Upunque en el Foro Permanente sobre los Afrodescendientes de las Naciones Unidas

Rosalía Umabano Upunque : “En todos los ámbitos que te puedas imaginar, la mujer negra sufre violencia”

La activista y politóloga se encuentra realizando una investigación sobre la situación de las mujeres negras que viven en España junto al colectivo Biznegra.

Desde el 2021 el 31 de agosto se celebra el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes declarado por la ONU. En el estado español se estima que hay más de 700.000 personas afrodescendientes. Según un informe el informe Aproximación a la población africana y afrodescendiente en España solo un 12% se identifican como españoles. 

Rosalía Umabano Upunque es una activista afroandaluza y politóloga originaria de Guinea-Bissau. Se crió en El Ejido (Almería) actualmente se encuentra realizando una investigación sobre la situación de las mujeres negras que viven en España junto al colectivo Biznegra. Una asociación un colectivo antirracista, afrofeminista y andaluz formada y sostenida por mujeres africanas y afrodescendientes que habitan el territorio de Andalucía. 

¿Qué te motivó a empezar tu activismo?
Todo parte de mi madre. Ella siempre ha tenido mucha determinación; lo que pasa es que, por circunstancias de la vida, hemos tenido diferentes. Ella es la persona que me impulsa y me sigue apoyando. Desde pequeña siempre he tenido ese afán de justiciera. Hay situaciones que no me han parecido moralmente correctas e intentaba cambiarlas, en sitios como el instituto. También creo que siempre he sido feminista, pero no tenía el término, no tenía conceptos; con la ola feminista empecé a darme cuenta de cosas. Además, con el Black Lives Matter de 2020, con todo lo que ocurre con los movimientos negros, la violencia racial que sufre también la gente aquí, creí que era el momento de reivindicar y buscar la justicia que nos merecemos. Además, en El Ejido había habido una agresión policial a un compañero que conocíamos y lo denunciamos en redes sociales y montamos una manifestación que tuvo éxito en un lugar donde no suele haber muchas movilizaciones. Así empecé y en 2021 me uní a Biznegra.

Sufrimos violencia por parte de las instituciones de distintos tipos; en todos los ámbitos que te puedas imaginar, la mujer negra sufre violencia

¿En qué consiste el colectivo Biznegra?
Te diría que somos como una hermana mayor, una hermana mayor que se encarga de cuidar de los suyos. Nosotras las mujeres negras necesitamos muchas veces espacio, necesitamos voz, y es algo que notamos que se carecía aquí en Andalucía. Estamos en la periferia y eso, quiera o no, también influye. Una zona en la que acontecen muchísimas injusticias y que no se visibilizan como tiene que ser. En Biznegra hacemos mentorías, hacemos talleres, tenemos también proyectos de investigación, encuentros, etc.

Ahora tenemos un proyecto de investigación junto a la fundación Calala sobre las violencias que sufren las mujeres negras en España. Porque en España no hay realmente estudios, ni investigaciones, ni datos sobre lo que nos está pasando a nosotras. Si no hay datos, es como si algo no estuviese ocurriendo; nosotras queremos recalcar las cosas que pasan y queremos una solución, que haya medios para luchar contra lo que nos está ocurriendo.

¿Qué violencias siguen atravesando las mujeres negras en el Estado español?
Sufrimos violencia por parte de las instituciones de distintos tipos; en todos los ámbitos que te puedas imaginar, la mujer negra sufre violencia.

Por ejemplo, a nivel laboral, aquí trabajamos en la agricultura y en los almacenes. Si una mujer negra que trabaja ahí, y migrante, que es una doble condición, está trabajando horas de más, a la hora de poder quejarse, denunciar o que se tome alguna medida, lo va a tener más difícil. Hay mujeres que trabajan directamente en el campo y sufren abusos sexuales y económicos, y las personas que han ejercido la violencia salen impunes a pesar de que la mujer denuncie la situación que está viviendo. Pasa en lugares como Huelva, Almería o Murcia.

Las expectativas sociales en torno a las niñas negras es que no van a acabar sus estudios ni llegar a estudios superiores

¿Hay algún protocolo para evitar estas violencias?
En esta investigación me he dado cuenta de que hay muchos protocolos sobre violencia, sobre cómo actuar, a quién acudir en los tiempos y todo, pero lo que no se tiene en cuenta en el Estado español es que no todas las personas son blancas. Si tú no tienes en cuenta ese factor, porque no se reconoce que haya personas negras e incluso no se reconoce que haya españoles negros, no vas a poder identificar y proteger a las personas negras de muchas violencias.

A nivel educativo, ¿Qué violencias atraviesan las mujeres negras?
Las expectativas sociales en torno a las niñas negras es que no van a acabar sus estudios ni llegar a estudios superiores. En mi caso, por ejemplo, era que me decía, eh, había profesora que no esperaban que yo pudiese hacer bachillerato. Dentro del profesorado hay muchos prejuicios raciales. Esa falta de expectativas supone poner toda su energía en algunos alumnos y en otros no. Incluso también tengo que tener en cuenta que el bullying a día de hoy, a veces, no se reconoce que se pueda dar por ser una mujer negra. Hay gente que abandona los estudios porque no puede con esto; incluso refuerza el estigma que tiene la gente de que, por ser negra, no serías capaz de llegar a cierto nivel educativo.

¿Y en cuanto a la sanidad?
Se minimiza muchas veces los síntomas o los síntomas de las pacientes racializadas, en este caso las negras. E incluso hay una creencia de que pueden aguantar más dolor, que es una exageración lo que le estás contando, que se inventan directamente los síntomas que tienen porque se aburren o cosas así.

A pesar de estas violencias de las que me hablas el pensamiento general es que España no es un país racista. ¿Por qué crees que se da esto?
Yo me hago esa pregunta muchas veces, en plan: ¿Qué están viendo mis ojos que los tuyos no ven? Tú no reconoces algo porque tú no lo has vivido o porque no te interesa directamente. En teoría, no debería ser un país racista, pero en la práctica lo es. Solo falta ver los discursos políticos que se dan y cómo se trasladan en la sociedad. Hay actitudes racistas y no se condenan. El hecho de dejar morir a cientos de personas en el mar ya dice bastante. O el tema de los refugiados políticos: en mi caso, cuando mis padres deciden migrar aquí a Europa, es porque en mi país hay una guerra civil; podíamos haber sido refugiados políticos, pero el Estado no nos lo dio. 26 años después seguimos igual. En el sur global hay conflictos y hasta genocidios y no se hace nada porque no son personas blancas de ojos azules y rubias.

Resaltan continuamente que no formas parte de aquí y que nunca vas a formar parte, seas de tercera, quinta o décima generación

¿Cómo crees que opera en Andalucía esta sensación de no ser un territorio racista?
Se habla mucho de andaluzofobia, que es la marginación que sufren por ser andaluces en Despeñaperros para arriba, pero muchas veces se repiten esas dinámicas de marginación en su propia tierra con las personas negras. Andaluces que reconocen que se necesita mano de obra. Hay andaluces que creen que las personas racializadas les van a quitar lo que tienen. Solo hay que ver los asentamientos chabolistas en Huelva y Almería; es incomprensible, siendo los andaluces personas que han tenido y tienen que migrar, no entiendo cómo se puede permitir.

¿Crees que Andalucía acoge a las mujeres afroandaluzas dentro de su identidad?
Se habla de las personas negras en España como si fuese algo nuevo, cuando realmente las personas negras llevan muchísimo en el territorio. Andalucía es el borde de Europa y aun así las personas piensan que en ningún momento han tenido relación con el continente africano, que nunca ha habido relación con pueblos de gente negra. Es querer resaltar continuamente que no formas parte de aquí y que nunca vas a formar parte, seas de tercera, quinta o décima generación. Hay andaluces negros, pero a la gente le cuesta reconocer que son andaluces; no les dejan ser andaluces o no les dejan ser españoles. Siempre se te va a recordar que no formas parte de aquí por tu color de piel. Eso lleva a un desarraigo cultural. Tenemos una doble identidad que no se reconoce. Muchas personas afro quieren a Andalucía, pero sienten que Andalucía no les quiere.

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