¿Y quién la vive? ¿quién disfruta de su cielo y su viento?
De su calorcito, sus frutos y sus buenos desayunos.
Décadas sufriendo pregones de éxodos.
Asumiendo discursos de desprestigio de nuestro esfuerzo,
de lo que somos, de lo que sabemos.
Andalucía (y la tierra que sea), pa quien la cultive,
la riegue con miramiento y no expropie sus riquezas,
es decir, que no expulse a su gente.
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