Rossana Reguillo: “Sigo pensado los movimientos sociales como rupturistas, como contrapoder”

Hija de un exiliado republicano, Rossana Reguillo es investigadora de Ciencias Sociales y activista mexicana. Desde esa posición ha podido acercarse a los movimientos sociales de la última hornada y puede analizar la realidad española y las posibilidades de un cambio real.

Rosana Reguillo (bis)
Rossana Reguillo, durante su visita a Madrid en noviembre. David Fernández

publicado
2017-12-08 06:00:00

Rossana Reguillo (Guadalajara, México, 1955) habla con desparpajo juvenil. Transmite energía y entusiasmo. Cuando estallaron las revueltas globales de 2011, Rossana sintió una fascinación que la llevó a investigar cómo se organizaban, cómo comunicaban, los nuevos indignados del mundo. A pie de plaza, a pie de las redes sociales. Su fascinación fue tan grande que batalló para que en su universidad, la Jesuita de Guadalajara (ITESO), existiera un laboratorio de estudios tecnopolíticos, el Signa LAB. Hija de un exiliado republicano del madrileño barrio de Lavapiés, Rossana acaba de publicar Paisajes Insurrectos (Ned Ediciones), donde aborda con profundidad los cambios simbólicos y organizativos de estallidos como Occupy Wall Street, YoSoy132, el 15M o Nuit Debout.

¿Cómo aterrizaste en las plazas a partir del año 2011? Viniendo de generaciones anteriores, ¿qué es lo que te fascinó?
Yo venía con un proceso muy fuerte de entrada en el mundo digital. En la universidad me propusieron hacer un blog cotidiano sobre lo que estaba sucediendo en México, a partir de la epidemia de la gripe porcina en 2009. Escribí durante más de un mes este blog, Diario de la epidemia, para mí fue una locura. Me cambió el chip de lo que yo entendía por retroalimentación. Después tuve una invitación en 2011 para hacer una investigación en NYU (Nueva York). Tuve la suerte de que estallase Occupy Wall Street. Tenía el objeto de estudio a veinte cuadras. Empecé a entender el papel la de la tecnopolítica, ahí empiezo a leer a gente como tú, como los colegas de datanálisis, Arnau Monterde, a Javier Toret a Antonio Calleja. Para mí fue un verdadero descubrimiento de un universo.

Le das mucha importancia a la revuelta simbólica. Hay una frase en el libro, citando a alguien, algo así como que "una gran revuelta es la que consigue cambiar el imaginario de una nación"...
Hay muchos momentos de pequeñas epifanías, por ejemplo, la organización topológica de Zuccotti Park supuso una alteración profunda en las formas de hacer ciudad. Alteraron profundamente los símbolos consentidos de lo que significa vivir en la ciudad. Hicieron un experimento de construir en un parque muy pequeño, una micrópolis que adquiría una relevancia absolutamente importante. Algo muy interesante era la relación tiempo-energía. Cuando Bloomberg les quita los generadores eléctricos para que dejaran el parque, ellos inventan los generadores humanos y entonces donabas tiempo en la bicicleta. Estos pequeños gestos, de cómo un movimiento en bicicleta puede generar una activación política me pareció absolutamente fascinante.

Si analizas, algo transversal a todas estas revueltas, son los nombres que las revueltas se dan las mismas. Qué significa "somos el 99%", qué significa YoSoy132, hay una transformación en el lenguaje y en la metáfora de nombrar al nosotros que no tiene nada que ver con la fase de la modernidad de los movimientos sociales.

¿Qué viste de interesante en el 15M, en la ocupación de las plazas de todo el Estado español?
La constatación de que había un retorno de la política en España. Me parecía que la política no estaba en lo cotidiano. Cuando irrumpen todas estas ocupaciones, cuando empiezan todas las consignas, el "nuestros sueños no caben en sus urnas", "si no nos dejan soñar no os dejaremos dormir", operan tres voces. La primera, una explosión política que restituye una voz de autoría a los movimientos sociales, o sea, aquí estamos y tenemos nuestra propia voz. Un segundo elemento tiene que ver con la generosidad y la paciencia de la escucha, esa capacidad asamblearia enredada. La tercera fue la colaboración entre la calle y la red, muy sorprendente.

Cuando irrumpe YoSoy132 y el PRI está tratando de construir un relato hablado de estos jóvenes, ellos están mandando en tiempo real a You Tube lo que sucede, y eso desmonta cualquier teatro

Tocando el tema de la autoorganización, en esta auto organización de la multitud, de los desorganizados.... El libro también insiste mucho en que no son revueltas de multitudes vinculadas a identidades cerradas. ¿Eso ayuda a otro tipo de organización?
Durante buena parte del siglo XX y el arranque del siglo XXI, muchos de los movimientos sociales se articularon en torno a la razón identitaria, nosotros los estudiantes, nosotros los obreros, nosotras las mujeres. O incluso nosotros los anarco punk. En estas insurreciones, la lógica no está articulada en la construcción afiliativa de un nosotros. Tu no te afilias a una entidad, si no que te configuras con otras en el devenir rebelde.

Luego mencionas cuando a Peña Nieto, con la irrupción del YoSoy132, se le cae la máscara de la invulnerabilidad, algo que ha ocurrido en casi todas las revueltas con políticos influyentes. De un día para otro se les cae este aura y se abre algo...
Para desmontar la invulnerabilidad de esta gente tuvieron que pasar procesos anteriores, y esos procesos anteriores tienen que ver con lo que voy a llamar de manera simplificada el periodismo ciudadano, es decir, gente con posibilidad de acceso al microblogging, el acceso de los teléfonos inteligentes a captar el momento y sobre todo a interrumpir del orden monocorde de los medios de comunicación. Cuando irrumpe YoSoy132 y el PRI [Partido Revolucionario Institucional, el partido de Gobierno por excelencia de México] está tratando de construir un relato hablado de estos jóvenes, ellos están mandando en tiempo real a You Tube lo que está sucediendo, y eso desmonta cualquier teatro.

Destacas en el libro que uno de estos activistas de YoSoy132 habla de la memoria de los del 68, de los zapatistas. ¿Hasta qué punto la memoria de luchas previas está presente en estas nuevas revueltas?
Yo creo que muchísimo. Lo que yo vi con mis propios ojos durante Occupy Wall Street, durante YoSoy132, en Nuit Debout, es que hay un nivel transclasista importante. En 132 había hijos de electricistas, hijas de las mujeres que habían participado en la las luchas de Atenco. Hay una memoria que el adultocentrismo no logró transmitir, pero que los jóvenes fueron incorporando como parte de su ADN. Muchos de estos chavos venían de la Escuelita Zapatista.

Massimo Modonesi hablaba de YoSoy132 como continuidad y ruptura. ¿Dónde ves, no la continuidad, si no la ruptura con lo previo? ¿En la autorganización, en lo simbólico?
En tres dimensiones. De una parte, en una manera de autoconvocarse y de autoorganizarse que superó con mucho lo que el propio zapatismo había logrado hacer. Por un lado por el acceso a la tecnología, pero por otro por la ausencia de una estructura de mandato. En el zapatismo había subcomandantes y acá no. En lo simbólico, porque el zapatismo construyó sus símbolos más importantes en la bonita historia profunda de México. YoSoy132 se siente parte de la revuelta global y para ellos un símbolo puede ser Marcos pero también puede ser Juego de Tronos, en este juego de una narrativa de lo pop y lo político.

¿Cómo se está observando este movimiento municipalista que surge en España y que está gobernando las principales capitales del país? ¿Cómo se ve el surgimiento de Podemos?
Son tiempos de duda. ¿Le toca a los movimientos sociales gobernar? Hubo tres momentos. En primer lugar, entusiasmo. En segundo momento surge la duda. Y en un tercer momento es escepticismo. En México no tenemos un Podemos como tal, porque la estructura política, la constitución, es distinta.

¿Qué piensas que es más influyente el fenómeno municipalista, Ada Colau, Manuela Carmena o Podemos?
Pienso que se combinan pero también se confunden. Creo que lo que más entusiasma a los más jóvenes es el municipalismo, más que hacer partidos es la idea de trabajar a escala municipal usando diferentes estrategias y plataformas, para tratar de disputar del poder formal a través de candidaturas independientes.

Hablanos del escenario mexicano, del surgimiento de Wikipolítica, de candidatos como Pedro Kumamoto en Jalisco. ¿Cómo ha influido el ecosistema de las revueltas en red, el Yoy132, el municipalismo y Podemos en España, en todo el nuevo sistema político de México?
Tenemos cosas muy nuevas e interesantes, muy entusiasmantes. Hay que entender que la gran maquinaria política de méxico es el priismo. Nos creíamos que iban a perder el Estado de México. Lo ganaron porque son una maquinaria que trabaja justamente sobre una gran franja del electorado que llamamos el voto duro del PRI, una lógica muy histórica de clientelismo. El panorama es complejo. Tienes un PRI que todavía no sabe quién va a sacar por delante, porque no tienen cuadros. Tienes un PAN [Partido Acción Nacional], donde la que iba como candidata, la esposa de Felipe Calderón, ahora está tratando de ser candidata independiente. El PAN tampoco tiene cuadros.

España no ha debatido suficiente. El gran problema es que no se dan permiso de discutir

Tienes la opción de Morena, con López Obrador al frente. Han hecho un trabajo extraordinario de plaza, de pueblo, pero creo que el problema es que López Obrador no encarna una sensibilidad que pueda interpelar a las y los jóvenes. En ese contexto, emergen los candidatos independientes, que tampoco es como para... Está Margarita Zavala, del PRI, El Bronco, el gobernador actual de Monterrey, que tampoco representa la forma más democrática.

Lo más entusiasmante es que el consejo nacional indígena y el zapatismo están tratando
de llevar a la presidencia a Marichuy, una mujer indígena. Aunque no tenga muchas posibilidades, va a provocar un movimiento social. Lo que estamos viendo de manera muy clara es que los apoyos que está teniendo Marichuy vienen de los movimientos como YoSoy132, Ayotzinapa, de sectores urbanos, de estudiantes. Nos pueden dar una sorpresa, sería una maravilla.

Ahora tocan algunas preguntas con aire pesimista, viendo cómo está yendo en España. Por un lado, hay mucha gente decepcionada que se siente traicionada por sus compañeros, por haber entrado a la política y haber abandonado las plazas. Segunda, el congreso ha vuelto a sustituir a la sociedad civil como el único lugar donde reflejar los posibles cambios. Tercero, los cambios que se están llevando a cabo en las ciudades que se está gobernando van más lentos de lo pensado. A nivel Estado, no ha habido ningún "asalto a los cielos", no se ha conseguido pasar del 21% de los votos en el caso de Podemos...
En el libro yo me detengo un paso antes del municipalismo, de toda esta oleada, por dos razones. Por mi propio escepticismo de que los movimientos tengan que gobernar. Sigo pensando los movimientos como rupturistas, como contrapesos, como la necesidad de tener ahí un permanente recordatorio, que diga, "hey cuidado". Lo que me parece es que no se ha logrado tocar las estructuras formales de poder. Se está viendo con el proceso catalán. Esta obsesión con la Constitución, con las leyes, con el 155. Tenemos muchos avances en término de formulaciones, de narrativas, de relatos. Hemos ganado en derechos sociales, los logros de los ayuntamientos municipales son muchísimos, pero el problema es que estás jugando como diría Gramsci, a propósito de las tácticas, en cancha ajena, con balón prestado y el árbitro en contra.

En el caso de Cataluña, hemos visto cómo en muy poco tiempo la invocación a un miedo muy primario de desunión del Estado español, ha polarizado a la sociedad hasta niveles insospechados, en Cataluña y en el resto del Estado. Ha dividido al tejido social, al 15M, a todas las izquierdas, a la propia ciudadanía... Se ha lleva por delante, de un plumazo, lo molecularlo transversal, lo líquido, las multipertenencias.... todas las características de las revueltas en red, del 15M. En un mes y medio. ¿Qué opinión te merece?
Yo quiero pensar que es temporal, porque la energía que percibí en las plazas y en las calles de Cataluña, me habló de algo mucho más profundo. Hace falta que todo este proceso se decante, que quede claro que se juegan la posibilidad de articular un pasado mañana.

Hubo una movilización alrededor de Parlem, Hablemos, en cuatro días se ocuparon las plazas de manera diferente, con personas vestidas de blanco. Desconcertó a ambos lados.  
Si lo miras con unos ojos de mayor complejidad, no está mal que España esté discutiendo estas
cosas, no está mal que discutan la república, el papel de la monarquía. Abre un debate, y lo digo con la legitimidad de hija de exiliado republicano español, España no ha debatido suficiente. El gran problema es que no se dan permiso de discutir. Ayer en Barcelona, Ricard, el comisionado de la memoria de Ada Colau, dijo que aquí no se ha hecho mucho por la memoria en cuarenta años. Se ha dicho que "no puedes recordar nada porque si recuerdas puedes poner en peligro la convivencia". Me parece sano que se discuta.

Más preguntas pesimistas. Hace unos años teníamos a Twitter y las redes sociales como un lugar colectivo de auto convocatoria, de auto organización. Hemos visto empeorar el escenario. Hay mucho ruido, mucho bot, muchos trolls, hay algoritmos cerrados y opacos como en Facebook. En el caso español, no es tan relevante la red digital como lo era. Antes se marcaba la agenda totalmente, ahora no. ¿Cómo lo ves?
Voy a responder desde el sismo de México. Estuvo Twitter, Facebook, pero fue fundamental Telegram y Whatsapp . El papel de las redes está yéndose a otros lados y plataformas. Fue fabuloso lo que los jóvenes lograron con el Verificado19s.org, una aplicación que crearon Antonio Marvel (de horizontal.mx) y gente de YoSoy132, para verificar lo que estaba ocurriendo en las calles tras el seismo y coordinar la ayuda. En el caso mexicano, es importante la defensa de un espacio político como Twitter, por nuestra propia situación de violencia y de desaparición. Hay que luchar para que la plataforma no acabe en manos de los trolls.

2 Comentarios
Cris 2:23 9/12/2017

Muy bueno

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#4269 10:24 8/12/2017

Efectivamente, muchos nos sentimos traicionados por el nuevo partido del régimen, Podemos.

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