Qué países sufren más el cierre del estrecho de Ormuz y qué medidas están tomando

Los precios internacionales del barril lo marcan los mercados, pero el crudo que fluye por la zona tiene destinos concretos que empiezan a notar la escasez y a decretar políticas para mitigar el impacto.
Estrecho Ormuz barcos
Imagen de satélite del Estrecho de Ormuz con los cargueros en color verde y los tanqueros de petróleo y gas en rojo, 23 de marzo. Fuente: marinetraffic.com

@econocabreado.bsky.social

Coordinador de la sección de economía

24 mar 2026 06:30

Se repite mucho, cada vez que se habla de la importancia del estrecho de Ormuz, que por ahí circula diariamente el 20% del comercio mundial del petróleo. El embudo que supone su cierre por parte de Irán ha provocado que hoy tan solo pasen unos seis o siete buques de países “no enemigos” de Irán por día, tal y como el propio Gobierno iraní ha especificado. Según datos del Centro Conjunto de Información Marítima, la media de cargueros está muy lejos de los 138 barcos que cruzaban antes de que comenzara el conflicto.

El impacto en el comercio mundial no se traduce en la reducción de un quinto del comercio de petróleo, ya que algunos países del Golfo están buscando vías alternativas para exportar su crudo al mercado, como el Mar Rojo. El propio Irán también ha dejado pasar buques de países que no considera enemigos, principalmente buques con bandera de China, India o Pakistán. Los países elegidos no tienen tan solo en común que no están formando parte del ataque a Irán, sino que son tres países que se encuentran en el continente asiático, principal destino del crudo que atraviesa el estrecho de Ormuz.

Ese destino y las posibles consecuencias del corte de suministro del petróleo ha sido el problema que ha analizado en un informe el equipo de estudios sobre materias primas de la institución financiera francesa Société Générale. En el texto han señalado cuáles pueden ser los países más afectados por este corte en el caso de que el conflicto se prolongue y el estrecho de Ormuz siga bloqueado.

Société Générale calcula que son unos 17 millones de barriles diarios los que no consiguen fluir hacia los mercados internacionales por el bloqueo del estrecho de Ormuz

Michael Haigh, Ben Hoff y Jeremy Sellem, los tres expertos en el mercado de materias primas que firman el informe, apuntan a que la caída en el flujo de crudo ha reducido el tránsito por el estrecho desde los 19,5 millones de barriles diarios que cruzaban Ormuz hasta el medio millón de barriles diarios en las últimas jornadas. Teniendo en cuenta que existen los desvíos antes mencionados utilizados por algunos países del Golfo, el banco francés calcula que son unos 17 millones de barriles diarios los que no consiguen fluir hacia los mercados internacionales.

El análisis va un poco más allá de los precios que marcan las cotizaciones de futuros para poner la lupa sobre los países concretos que suelen recibir gran parte de esos barriles que ahora no llegan a ningún puerto. El informe apunta al continente asiático, sobre todo poniendo énfasis en los graves problemas que pueden tener los más pequeños y sus dificultades para encontrar otras fuentes de importación de petróleo.

Las reservas de Myanmar, Vietnam y Filipinas podrían agotarse en menos de un mes si el bloqueo sigue vigente y no son capaces de encontrar vías alternativas en los mercados internacionales

Tres de esos países de tamaño pequeño y mediano que el banco francés señala como principales afectados por sus problemas para abastecer sus necesidades internas en medio del conflicto y el cierre del estrecho de Ormuz: Myanmar, Vietnam y Filipinas. Según el análisis de los expertos en materias primas, estos tres países reciben cerca del 80% de sus importaciones de petróleo de barcos que provienen de Ormuz. Las reservas de estos países podrían agotarse en menos de un mes si el bloqueo sigue vigente y no son capaces de encontrar vías alternativas en los mercados internacionales, en un contexto de fuerte competencia y de escaladas de precios. 

El primero de ellos, Myanmar, ya tomó medidas drásticas sobre el consumo interno poco después de que Irán y Estados Unidos bombardearan Irán. El Gobierno militar de Myanmar ha decretado una medida salomónica para racionar el combustible usado por los vehículos privados. Desde el día 7 de marzo, los vehículos con matrículas pares solo podrán circular los días pares y los impares harán lo propio en los días impares. Los vehículos eléctricos y las motocicletas han quedado exentos de dicha restricción. Además, han amenazado con la intervención de empresas si descubren que están almacenando carburantes para especular con sus precios.

La guerra ilegal de Trump y Netanyahu acaba empujando a que los países afectados por el incremento y escasez del petróleo acaben comerciando con Putin

El segundo país, Vietnam, ya está moviendo ficha para poder suplir ese 80% de crudo que le llegaba tras atravesar el estrecho de Ormuz, sobre todo de Kuwait. El primer ministro de Vietnam, Pham Minh Chinh, arrancó este lunes una visita de tres días a Rusia para estrechar lazos entre los dos países, poniendo énfasis en el comercio de petróleo y gas. La guerra ilegal de Trump y Netanyahu acaba empujando a que los países afectados por el incremento y escasez del petróleo acaben comerciando con Putin. Recordemos que hace tan solo una semana el propio Estados Unidos ha levantado temporalmente la prohibición de comprar crudo a Rusia para intentar contener los precios internacionales.

Si unos toman medidas salomónicas y otros se acercan a Rusia, Filipinas ha tomado una medida contraria a los objetivos climáticos de descarbonización. Tras unos días de protestas en el país por parte de trabajadores del transporte público por la subida del precio de los carburantes y algunas medidas locales como cortes totales de luz programados en algunas ciudades, Manila ha aprobado el uso de combustibles más contaminantes. El Departamento de Energía del país ha levantado la prohibición de usar combustibles Euro II a vehículos anteriores a 2015, al transporte público, al sector marítimo y en las plantas generadoras de electricidad.

Siguiendo con el informe del banco francés, otros países con mayor importancia en la región, pero con niveles de dependencia del crudo que cruza Ormuz muy altos son Tailandia y Singapur. El primero posee unas reservas de petróleo que podrían suplir su consumo de unos 50 días, según el análisis de los expertos, aunque el propio primer ministro tailandés aumentó dicho margen hasta los 100 días. Pero de poco pueden servir las reservas cuando el 60% del petróleo que importan pasa normalmente por el estrecho bloqueado por Irán.

El Gobierno tailandés limitó los precios de los carburantes en las gasolineras. Unos topes que caducan esta semana y que los tailandeses no saben a ciencia cierta si se mantendrán o se tendrán que revisar al alza. Al igual que Vietnam, el martes pasado el gobierno tailandés reconoció que estaba en conversaciones con Moscú para una posible compra del petróleo. Además de estas medidas, el gobierno tailandés ha ordenado otras medidas más llamativas, como ordenar a sus funcionarios que utilicen las escaleras, el teletrabajo o suspender los viajes al extranjero de sus organismos.

Por su parte, Singapur tiene reservas de petróleo para sostener su consumo interno durante 40 días. En una reciente entrevista con Reuters, el ministro de exteriores de Singapur resumía en una sola frase las consecuencias que se están tratando en este artículo: “El cierre del estrecho de Ormuz es, en cierto sentido, una crisis asiática”. El gobierno también ha movido ficha para asegurar otras vías de colaboración para mantener sus necesidades energéticas, pero esta vez ha mirado hacia otro lado, hacia Australia. En un comunicado conjunto, este lunes los gobiernos de Singapur y Australia se han comprometido a reforzar la cadena de suministro de energía conjunta. Aunque el acuerdo anunciado contempla distintas variables, como la aceleración e inversión de la transición hacia las energías renovables, la jugada consiste en una mayor colaboración entre Australia como exportadora de gas natural licuado (GNL) y Singapur como centro de refinado de crudo.

El informe del banco francés también señala las necesidades energéticas y reservas de los países más grandes de la zona. Aunque estos suelen tener un mayor poder de negociación y compra a la hora de buscar fuentes alternativas, incluso de negociar con Irán para que ciertos petroleros pasen por el estrecho y lleguen a sus puertos, como los casos que se han reportado en la última semana de buques con bandera china o india. Precisamente India posee reservas para cubrir sus necesidades energéticas por unos 35 días, pero sigue recibiendo crudo ya que el petróleo que llega al país tras atravesar el estrecho de Ormuz representa un 45% de sus importaciones, lejos de los altos porcentajes de países más pequeños. 

China lleva ya tiempo reduciendo su dependencia de Oriente Medio y ha conseguido reducir sus importaciones de crudo desde Ormuz al 45%

El gigante asiático siempre va un paso por delante. China ya empezó a acumular reservas estratégicas de petróleo antes de que arrancara el conflicto, que ya alcanzan los 1.300 millones de barriles, más de lo que posee la Agencia Internacional de Energía (AIE) y que ha servido como herramienta para calmar a los mercados anunciando que pretenden liberar 400.000 millones de barriles. Además, China lleva ya tiempo reduciendo su dependencia de Oriente Medio y ha conseguido reducir sus importaciones de crudo desde Ormuz al 45%.

Otros dos países con reservas y opciones que señala el informe de Société Générale son Corea del Sur y Japón. El primero importa dos tercios de su crudo desde el estrecho de Ormuz y sus reservas podrían aguantar el consumo de 50 días, periodo que puede alcanzar los 70 días si se utilizan tan solo para suplir el agujero de importaciones que provoca el cierre del canal. Japón, que también ha sido siempre precavido en cuanto al engorde de sus reservas estratégicas de petróleo, podría resistir hasta 200 días aunque el conflicto mantenga cerrado el estrecho.

La AIE advirtió que esta crisis podría superar a la del petróleo en 1973 y a la del gas tras la invasión de Rusia en Ucrania

La propia AIE ha querido poner énfasis en la crisis energética a la que se enfrenta el mundo si el cierre del estrecho de Ormuz se alarga y por los daños en las infraestructuras energéticas de los países del golfo. El director de la Agencia, Fatih Birol, advirtió que esta crisis podría superar a la del petróleo en 1973 y a la del gas tras la invasión de Rusia en Ucrania. Aunque las condiciones de la economía global no son las mismas, los embargos y recortes de producción por parte de la OPEP en el 73 redujeron el mercado entre un 7 y un 9%, lo que nos puede dar una imagen de las consecuencias para la economía global que puede tener que las infraestructuras de producción afectadas por la guerra y el estrecho de Ormuz siga cerrado. “Ningún país será inmune”, alertaba el director de la AIE. Aunque, como hemos visto, algunos países asiáticos se enfrentan a un shock energético en las próximas semanas.

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