Feminismos
A ti Jiménez, de nombre María
Ángela Molina protagoniza este año la campaña institucional del Ministerio de Igualdad con la profesionalidad que le caracteriza. Bajo el lema “Mujeres de alto valor. No dejaremos que el pasado avance”, Molina interpreta críticamente la imagen de la Tradewife y los comportamientos sumisos en auge desde las redes sociales concienciado sobre el punto al que no debemos de volver. Un vídeo donde la actriz aparece en todo momento. Algo que, sin embargo, no ocurría en 2023 cuando también el Ministerio de Igualdad utilizó el hoy ya considerado lema de María Jiménez “Se acabó”, para la campaña del 25N, pero lo hacía sin ella. Es decir, el spot cuenta con la imagen de diferentes mujeres de diferentes edades y en distintas situaciones, cantando parte de la letra de la icónica María Jiménez, pero sin ella. Algo, por otro lado, tristemente muy común en todo lo relacionado con la idosincracia andaluza. No casualmente, mis alumnas conocían el estribillo de la campaña, pero no sabían de quien era la letra original. Alumnas por entonces de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, epicentro del nacimiento de la artista. La no presencia de María Jiménez tiene un trasfondo interseccional, que tiene que ver con el lugar de origen y la clase social, así como la construcción de género que se ha hecho en torno a ella. Desde una categoría mujer que porta unos adjetivos que la acercan más a la línea del no ser: chabacana, explosiva, dionisiaca, temperamental, entre otros.El pasado mes de febrero María Jiménez cumpliría los 75 años. Sirvan estas letras para seguir expandiendo una pieza esencial en el feminismo andaluz.
Jiménez, de nombre María
El tres de febrero se cumplirían los 75 años de María, de María Jiménez, la que falleciera un 7 de septiembre de 2023 en su Sevilla natal. Ese mismo año, el Ministerio de Igualdad utilizó para la campaña del 25N la obra maestra de María, “Se acabó”. En un tono mucho más descafeinado y más suave, porque decir Se acabó como lo decía Jiménez no es posible si no eres ella. Yo me encontraba dando clases de Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, de su Sevilla. Visionamos la campaña en clase. La conocían y conocían la canción, pero no sabían quién era Jiménez, ni de nombre María. Ni su traje rojo en el centro. Pero lo aprendieron. María Jiménez Gallego nace en Triana, en 1950 y fue una obrera de la cultura durante cincuenta años, donde publicó diecinueve trabajos musicales, actuó en una decena de películas y de series de televisión. Además, impulsó y revisitó obras como las de Sabina y creó una filosofía de mesa camilla junto a Manuel Quintero. Su estilo vanguardista y su profesionalidad le llevó de fregar escaleras en Barcelona como andaluza migrada, a recibir la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 2022, el premio Andalucía Excelente en 2020 o la Medalla de la Ciudad de Sevilla en 2021, entre otros reconocimientos.
Comúnmente, caemos en la romantización del ascenso de mujeres de clases populares que un día consiguen lo que se conoce como éxito. Y esto engendra cuanto menos un peligro, el olvidar el cómo se llega, el cuándo se llega y el a pesar de qué se llega. Marisol, Lola Flores, Rocío Jurado, María Jiménez, todas tienen unos orígenes en los que el punto de partida per se tiene una carga simbólica, económica y política y que sin duda cargan aún más de valor su trayectoria. Hablar del lugar en el que una nace no es un error, al contrario, es una bandera si así se elige, la de la identidad, entre otras. Lo problemático puede ser cuando endulzamos el éxito con la clase social, quitando el hierro a lo cruel que puede ser una marginalidad como el empobrecimiento, porque al final del camino estaba la gloria. Creo que todas las citadas han sabido cargar de agencia política transformadora la cuestión de clase. Y eso es algo que las constituye como referencias para comprender que hay cosas que no deben esconderse, porque al hacerlo, mentimos y no es que no se pueda mentir, es que no se debe huir ni avergonzar de las bases materiales que nuestro linaje pudo o no pudo asentar.
Sobre contar, que no es lo mismo que cantar, hay a quienes se les da un privilegio y a quienes se les castiga por el mismo. A María Jiménez se le ha castigado y acusado de ser una profesional a medias por sus formas de ser y estar en el mundo y por su manera de narrarlo. María Jiménez decía que cantaba con el coño y es totalmente normal que así lo hiciera. Perdió a una hija en un accidente de tráfico, sufrió malos tratos durante años por parte de su ex marido Pepe Sancho. La primera vez que se quedó embarazada lo hizo como madre soltera, ocupándose del total de los cuidados, la manutención y la complejidad que conlleva per se un embarazo, un parto, un posparto y una carrera artística profesional que estaba despegando. Además, tuvo un cáncer y estuvo en coma un mes completo. Al despertar, lo primero que dijo era que a ver quién iba a coger el sueño esa noche y que no quería saber nada de lo que había pasado. Como para no cantar por el coño. Sin embargo, esta expresión le ha valido el estatus de loca, nerviosa, mal educada, mientras que a Julio Iglesias le encumbró la frase “Soy un truan soy un señor”. Esto no es solo una cuestión de género, es claramente una cuestión interseccional, de clase, género y lugar de origen. No es igual llevar un vestido y revolverse el pelo, que llevar un traje de chaqueta y hacer unos movimientos pausados. No es igual llamarse María Jiménez que llamarse Julio Iglesias. No es igual nacer en una corrala de vecinas en Triana que hacerlo en Madrid, siendo el hijo de un ginecólogo.
María Jiménez eligió la voz y la verdad. Por eso es un icono feminista. Mas aún, un icono feminista andaluz. Fue una trabajadora del arte profundamente comprometida, pues cada canción era una declaración vital. Una coherencia entre lo que se canta y se vive. Algo que históricamente se ha prohibido a las mujeres, pues las vivencias que se nos han permitido como públicas han tenido una relación íntima como la reproducción de la vida, pero no con la producción de la misma. Dio la vuelta no solo al amor romántico, sino al desamor romántico. Y le dio la vuelta porque lo cantó ella, en primera persona, vestida de rojo y lo hizo una y otra vez. Se acabó. Nombrando así el daño, sobreviviendo al daño y deseando a pesar del daño. Se acabó no es hoy solo un himno feminista popular, es un acto político de justicia, pues supone no suavizar un dolor para que sea aceptado. Es narrarlo tal y como es, en un mundo que ni soportaba ni soporta la ira y el dolor de las mujeres. Rosalía dijo hace poco en una entrevista que no se consideraba dentro de ningún ismo porque no se consideraba tan perfecta como para estar. María Jiménez mostró que no necesitamos mujeres perfectas, sino mujeres que digan la verdad, que visibilicen y rompan todo lo necesario para que por las grietas, nos entre la luz.
Obrera y activista de la cultura
La historia de María Jiménez está íntimamente ligada a la historia de Andalucía así como a su proceso hacia la autonomía, a través de la cultura y la música. María estuvo participando activamente en actos culturales y conciertos que buscaban la movilización ciudadana para reforzar la identidad y la hegemonía andluaz. Concretamente, María participó en la conocida como “gira andaluza de los pueblos”, que tuvo un papel simbólico, cultural y política muy importante en la década de los 80. El 4 de diciembre del 77 fue el epicentro de muchas organizaciones sociales, culturales y políticas que reclamaban mayores cuotas de autogobierno. Reivindicaciones que desembocaron en el referéndum del 28 de febrero de 1980, mediante el cual la población andaluza votó a favor de la autonomía de la comunidad. Un hecho que no se comprende sin la movilización popular que había comenzado años antes. En este contexto, la cultura desempeñó un papel esencial. La música, el flamenco o la canción popular, se convirtieron en herramientas para transmitir el sentimiento de identidad andaluz. Tanto, que surgió una gira cultural que recorrió distintos pueblos andaluces para acercar el mensaje autonomista a la población y fomentar la participación en el referéndum. En palabras de María, participante activa:
“Eso era una locura, una locura. Todos los pueblos en la calle. Iba Camarón, iba Pata Negra, iba Silvio el rockero, apoteósico. Se echó toda Andalucía a la calle. La gente quería una autonomía para Andalucía, el pueblo entero”. La artista cuenta como Ricardo Pachón la convenció diciéndole “María, te tienes que venir. Tú eres lo único que no apesta a franquismo en España. Pero su presencia fue cuestionada por compañeros como Alberti, quien preguntó si esa escandalera era necesaria. María Jiménez nunca ha sido reconocida con su papel de activista, ni de militante, ni de figura clave en la agitación del pueblo andaluz ante un proceso político definitorio.
Por el contrario, han sido sumamente comentados sus cambios físicos, su aumento de peso, su natural envejecimiento que no le hizo apartarse de su trabajo. Fue cuestionada tanto por ser una mujer sensual como por ser una mujer mayor haciendo lo mismo: cantar, trabajar, actuar, bailar. Ante un sistema diseñado para expulsar a las mujeres a cierta edad, María Jiménez se quedó. Y se quedó defendiendo el acento andaluz, la identidad andaluza y el rechazo a la menospreciación del pueblo andaluz. Así como defendió al colectivo LGTBIQ+, la libertad y el respeto. Fue una activista cultural, que se acercó a la causa de la autonomía a través de su arte. Pero ni artista ni activista, perpetua chabacana…
Aunque el trabajo no dignifica...
María Jiménez grabó 18 discos. Destacamos trabajos como:
· 1975: María La Pipa · 1976: María Jiménez · 1978: Se acabó · 1979: Resurrección de la alegría · 1980: Sensación · 1981: De distinto modo · 1982: Frente al amor · 1983: Por primera vez · 1984: Voy a darte una canción | · 1986: Seguir viviendo · 1987: Alma salvaje · 1988: Rocíos · 1993: Átame a tu cuerpo · 1995: Eres como eres · 2002: Donde más duele (canta por Sabina) · 2003: De María... a María con sus dolores! · 2006: Bienaventurados · 2020: La vida a mi manera |
· 1992: 12 Grandes Éxitos
· 2005: Hablame en la Cama. Lo Mejor de Maria Jimenez[24]
· 2006: Con Golpes de Pecho
Además de su producción, relanzó y encumbró obras de otros artista con trabajos como “La lista de la compra” de La Cabra Mecánica o el disco Donde más duele de Joaquín Sabina, con sencillos como “El diario me hablaba de ti” junto a Estopa. En 2002 también publicó sus memorias “Calla, canalla” y fue presentadora del programa Bienaventurados en Canal Sur, así como jurado del programa Se llama Copla. Hizo dúos con artistas como Manuel Orta en 2013 o Miguel Poveda en 2019. Creó la Fundación María Jiménez, que tiene como objetivo luchar contra el maltrato hacia la mujer y promover la defensa del colectivo LGBTIQ+. De sus trabajos más recientes destacamos el álbum La vida a mi manera, con doce canciones donde colaboró con artistas como Pitingo, Raimundo Amador o Miguel Poveda. Además de cantante, participó en diferentes series de televisión como Hostal Royal Manzanares o Amar en Tiempos Revueltos y en películas como Manuela, de García Pelayo, Perdóname amor o La Vida siempre es corta.
Aunque el trabajo no dignifica ni el trabajo nos define, no deja de ser algo a reseñar cuando, como en el caso de María Jiménez, su persona se reduce a un tipo de carácter muy mitificado, concreto y reduccionista, por otro lado, en concordancia con el estereotipo con el que se suele relacionar a la mujer andaluza. Que no discutimos, pero si politizamos. Claro que María Jiménez tenía aje, carisma y todo lo demás, pero también tenía un horario, una rutina, una profesionalización y una dedicación plena al trabajo, a la creación artística y cultural y al desempeño de una Andalucía más soberana y justa para todas.
María, en este 8M, estés donde estés, canta de donde te salga.
Gracias por todo.
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