Método, liderazgo y algún milagro para reflotar a la izquierda parlamentaria de cara a las generales

Los análisis coinciden en que una nueva oferta electoral de las izquierdas federalistas es la única condición de posibilidad para que no se produzca la vaticinada victoria de PP y Vox en unas próximas elecciones generales.
Elecciones 2023 SUMAR Bruno - 4
Bruno Thevenin Políticos de Sumar celebran los resultados electorales de 2023.
28 feb 2026 05:21

Era un secreto a voces desde hace semanas. El 25 de febrero, Yolanda Díaz anunciaba que no se presentará a las elecciones generales de 2027. La vicepresidenta y ministra de Trabajo deja así un espacio que ha ocupado desde que en marzo de 2021 Pablo Iglesias anunciara que se presentaba como número uno de Podemos a la Comunidad de Madrid. En estos cinco años, la ministra de los ERTE y la reforma laboral no ha sido capaz de llenar el liderazgo que requiere un espacio fragmentado y en una crisis profunda desde las elecciones autonómicas y municipales de 2019. 

Su negativa a integrar a Irene Montero en las listas electorales que dirigió en 2023 y otras decisiones como dejar a Podemos sin coportavocías parlamentarias, hechos que supusieron la salida de los morados al grupo mixto solo cinco meses después de las generales, crearon una herida que permanece abierta y que merma las posibilidades de la izquierda de cara a unas próximas generales.

La salida de Díaz se ha anunciado solo unos días después de que Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid escenificaran su acuerdo de cara a esos próximos comicios, previstos para 2027. En ese acto no se anticipó ningún detalle sustancioso sobre la nueva marca ni quién está en liza para ocupar los puestos de salida de cara a la próxima legislatura. 

El llamamiento de Gabriel Rufián para encontrar “ciencia, método y orden” en las listas electorales, de forma que no se pierdan votos por la concurrencia de listas en competencia, le ha postulado como un posible líder externo en un momento claro de vacante.  

Arturo Puente, periodista de ElDiario, reflexionaba en el programa del podcast Asalto: “Creo que lo que hace emerger la propuesta de Rufián sobre todo es una apuesta por un liderazgo nuevo, con mucha aceptación, que tiene capacidad de moverse en redes sociales, que en el Congreso da la talla, por decirlo así, y que además no está manchado por asuntos de gestión. La gestión siempre quema mucho y Rufián lleva muchos años en política, pero ninguna de ellas gestionando. Y esto es un valor”.

El “hype” en torno a Rufián se ha producido en gran medida de forma espontánea. Los barómetros del CIS han comenzado a reseñar recientemente que es señalado como el favorito para presidente por una minoría del electorado que es superior a la que prefiere a otras figuras de la izquierda. 

Víctor Pérez-Guzmán, de Ateneo del Dato, explicaba en Asalto que lo que distingue hoy a Rufián, “es un discurso que encaja mucho con lo que la gente está necesitando (...) la izquierda ha empezado a tener una percepción de que Rufián es el líder que necesita. Y además lo sorprendente es que forma parte de una lista a priori nacionalista e independentista que debería hacer de él un líder poco atractivo para según qué sectores de la izquierda en otros lugares del territorio. Y sin embargo lo es (...) Dentro de la izquierda nadie le hace competencia ahora mismo”.

Como ocurre con el País Vasco, Catalunya no deja de ser un bendito problema tanto para el PSOE como para las izquierdas

Detalles como quién acudirá a los debates electorales entre presidenciables no son menores. Un acuerdo a varias bandas podría dejar a Rufián ese papel independientemente del número de listas que finalmente se presenten en las próximas elecciones. Una de las mejores bazas de Rufián es precisamente el cuerpo a cuerpo y la falta de una candidatura clara en el frente de izquierdas presentado el sábado 21 en Madrid juega a su favor. Pero el acuerdo parece estar aún lejos y pueden pesar mucho las tradiciones y el apego a las siglas, Francisco Jurado, jurista y Doctor en Ciencia Política explicaba en los micrófonos de El Salto su convencimiento de que no hay una excesiva dificultad técnica en llevar a cabo el experimento propuesto por Rufián, sino algo de índole partidista: “Creo que los partidos se mueven en en unos incentivos en los que contrapesan qué es lo que ellos pueden ganar por encima lo que se puede ganar en general (...) creo que priman un poquito más el cálculo particular y estamos en un momento en el que la expectativa no es muy alta y creo que van un poco más a conservar lo que tienen que a jugársela a un experimento en el que no saben efectivamente qué es lo que pueden conseguir”.

El detalle de los resultados en las elecciones de 2023 y su comparación con los de 2019, en las que ya se había pasado el entusiasmo generado en 2015 por el primer Podemos ayuda a clarificar cuáles son las posibilidades reales de las distintas izquierdas de poner de su parte para evitar la victoria de la suma de PP y Vox, que a día de hoy es el escenario más probable. Pero no se trata únicamente de una suma automática, sino de que se dé con una fórmula que permita multiplicar votos. 

Como concluye Pérez Guzmán, en sus encuestas y estudios, “nos encontramos con una suma de PP y VOX, que es prácticamente el 50%. Si PP y Vox suman la mitad de los votos en el fondo daría un poco igual la organización que tuvieran las izquierdas”. Pero, como señala: “Es verdad que en términos de efectos mecánicos una candidatura de alianza a la izquierda del PSOE supone un avance en escaños moderado, pero lo que nosotros sí que percibimos son ciertos efectos psicológicos. Y hay una parte importante del electorado de izquierdas que claramente busca una oferta partidista que ahora mismo no está encontrando con los partidos que hay en el que hay en el tablero y que quiero decir. (...) Parece que en los encuestados ha generado cierta ilusión [la posibilidad de una candidatura de izquierdas] y esto lo quiero poner entre comillas: una quinta parte de los votantes que recuerdan haber votado al PSOE estarían dispuestos a votar a esta candidatura (...) Es parte del cuerpo electoral que ha ido perdiendo Podemos y luego Sumar desde 2015 a esta parte”.


La premisa de esa puerta abierta a la esperanza de las izquierdas es, como han señalado actores como el exdiputado de ERC Joan Tardá, es que se produzca una reunificación en las circunscripciones donde hay implantación de Izquierda Unida, de lo que fue Sumar y de Podemos. A esos efectos, realizamos un breve repaso de lo que supuso la experiencia de 2023 con respecto a los de 2019 y del (estrecho) margen que hay para, al menos, repetir unos resultados que permitieron evitar la derrota anunciada de la izquierda en 2023. 

Cataluña, la plaza más agradecida

Cataluña es uno de los espacios clave para el PSOE, que se presenta como PSC. Catalunya es una de las plazas más complejas y al mismo tiempo más fructíferas para la izquierda. En 2023, PSC, Comuns y ERC obtuvieron 33 escaños por ocho de la suma de PP y Vox y siete de Junts. Se trata de un resultado demasiado bueno como para pensar que sea posible mejorarlo.

Arturo Puente advierte sobre la dificultad de una fusión fría entre ERC, el partido de Rufián, y los Comuns, en tanto “son dos espacios políticos y no uno, atravesados por la cuestión nacional, sobre todo, aunque no solo”. En 2019 y 2023 los Comuns prácticamente calcaron sus resultados, aunque en una tendencia ligeramente decreciente. ERC por su parte se desplomó en 2023, perdiendo seis diputados al Congreso con respecto al periodo anterior, marcado por el impacto del otoño catalán de 2017.

Aunque los referentes del espacio de los Comuns, Ada Colau, Gerardo Pisarello y Ernest Urtasun han saludado la vía Rufián, lo cierto es que salvo para territorios como Lleida, la sensación es que la suma de siglas no aportaría un efecto multiplicador. En 2023, la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) perdió su representación en Madrid y las bases deberán votar de nuevo si se presentan de nuevo en las próximas generales: hace cuatro años obtuvieron casi cien mil votos (2,8%). Como ocurre con el País Vasco, Catalunya no deja de ser un bendito problema tanto para el PSOE como para las izquierdas, dado que es el territorio desde el que se cimenta una mayoría alternativa a la de PP y Vox.

Madrid, el número uno menos obvio

Parece que fue en otro universo, pero en 2023 Sumar obtuvo más votos y más escaños que Vox en las elecciones generales en la circunscripción de Madrid. Yolanda Díaz obtuvo como cabeza de lista el 15,44% de los votos y con ella llegaron otros cinco diputados. Cuatro años antes, Pablo Iglesias había obtenido el 13% para un total de tres escaños. En aquel 2019, Íñigo Errejón y su efímero Más País obtuvo dos asientos con un 5,65% de los votos. No importó demasiado que la suma de Sumar fuera inferior al voto de izquierdas obtenido cuatro años antes, pero si fue clave en la legislatura que se abrió, la actual, cómo se había cosido el acuerdo de Sumar y la ausencia en las listas de Madrid de Irene Montero, hasta entonces ministra de Igualdad.

Tres años después, el acuerdo en Madrid es la clave y el más difícil de vaticinar. A tenor del resultado de las elecciones europeas de 2024, Madrid es la circunscripción en la que Podemos podría cosechar sus mejores resultados en unas generales —es decir, conseguir uno o dos escaños— si camina en solitario. Incluso aunque la vía Rufián funcione en otros territorios, volver a transitar el camino que separó a Izquierda Unida, Más Madrid y Podemos parece hoy el escollo más difícil de resolver.

En el espacio de confluencia entre Más Madrid e IU hay aun un escollo importante que superar. La salida de Díaz ha dejado vacante el número uno de la candidatura en la circunscripción de Madrid. Rufián, que se presentará por Barcelona, puede ser una opción interesante para ese espacio como presidenciable en tanto aliviaría la presión para quien ocupase el número uno en Madrid. 

Euskal Herria, otro territorio propicio

La Comunidad Autónoma Vasca se trata de uno de los territorios donde se vislumbró con más claridad la crisis de la izquierda tras la pérdida de preeminencia de Podemos. Los morados, junto con IU, que llegaron a ganar las generales en la CAV  en 2015 y 2016, perdieron terreno en 2019, aunque mantuvieron el 15,42% de los votos y tres escaños. Sumar, en 2023, supuso un retroceso claro: 11,07 y un solo escaño. 

En este territorio pesa de manera significativa la recuperación del PSE, que fue primera fuerza en número de votos hace tres años, y el creciente desempeño de EH Bildu, que mejoró sus resultados. De cara a una optimización como la propuesta por Rufián, la izquierda no independentista tiene capacidad de sostener un diputado en Bizkaia. En Araba y Gipuzkoa se mantuvo entre el 10-13%, a unos pocos miles de votos de sacar las sendas actas de diputado logradas en 2019. No está nada claro que una renuncia a las siglas de la izquierda federalista en esas provincias redundase en un mejor resultado de PSE o EH Bildu. En cualquier caso, el País Vasco es netamente el territorio más favorable para el plan de parar a PP y Vox.

En el caso de Navarra, Sumar restó con respecto a Unidas Podemos: cuatro puntos menos y adiós al escaño que se obtuvo en 2019. Ese asiento fue al PSE-EE. EH Bildu no creció en las elecciones de 2023 como consecuencia del descalabro de Sumar. Sin embargo, se debe constatar que la izquierda federalista (IU y Podemos entre otros) está integrada en Contigo Navarra-Zurekin Nafarroa, que forma un grupo cohesionado en el Parlamento de Navarra y que se caracteriza por los llamamientos a la unidad.

Andalucía, a la espera de las autonómicas 

520.826 personas votaron la papeleta de Sumar en 2023, un 11,95% del censo que se tradujo en seis actas de diputados, tres por debajo de Vox. Podemos-IU había obtenido más votos cuatro años antes, con un porcentaje del 13,1%, pero el mismo número de escaños. Adelante Andalucía tuvo una participación minoritaria en las generales de hace tres años (0,2% del voto), aunque las encuestas señalan que ha seguido creciendo.

El plan Rufián no cambia esencialmente nada en este territorio, donde sí pesa de manera determinante la separación entre Podemos y el resto del espacio de lo que fue Sumar. Las elecciones autonómicas, previstas para este final de curso, deberían clarificar la distancia entre Izquierda Unida, cuyo arraigo territorial e histórico le sitúa a varias leguas de los demás partidos, y Podemos. Adelante Andalucía también parte con opciones de sostener su peso autonómico, pero a priori, no cambiaría mucho si fuera separado de cara a unas próximas elecciones generales. 

Un poco de método y algo de entusiasmo puede funcionar

En una serie de territorios hay un suelo mínimo sobre el que trabajar para una posible recuperación de las mejores prestaciones electorales obtenidas hace una década. En Aragón, Galicia, los dos archipiélagos y en el País Valenciano se deben tener en cuenta la presencia de proyectos regionalistas/soberanistas consolidados.

Aragón

Mismo resultado en 2023 y 2019 a nivel de escaños: uno en cada caso. Arrastrado por el pacto de Yolanda Díaz con la Chunta, este fue uno de los territorios en los que Sumar superó los resultados de Unidas Podemos en 2019. El pacto elevó a Sumar al 12,26% del voto, lejos, eso sí, de Vox. Ese 12% fue un 1% mejor que la suma de Podemos y Chunta por separado cuatro años antes.

Cualquier opción de sostener o mejorar los resultados en esta comunidad pasa por mantener el acuerdo entre Izquierda Unida y la Chunta en las generales. Los resultados de Podemos en las recientes elecciones autonómicas, invitan a pensar que los morados no tendrían ninguna opción de ir solos a las generales.


Islas Canarias 

Sumar obtuvo un diputado en las islas con el 10,55% de los votos. Superó a Vox en votos, aunque obtuvo los mismos escaños. Nueva Canarias quedó sin representación con un 4,48% de los votos. Cuatro años antes, Unidas Podemos había obtenido dos diputados y se había elevado al 14,69% de los sufragios. En las últimas semanas se han producido conversaciones con Nueva Canarias, Izquierda Unida y Sí Se Puede para las elecciones autonómicas de 2027. Es otro de los territorios donde la división de la izquierda puede tirar por la borda la opción de obtener representación parlamentaria.

País Valenciano 

Otro ejemplo del viejo dicho de que en política dos más dos no son cuatro y otra de las consecuencias contraintuitivas del experimento Sumar. Por separado, Podemos-EUPV obtuvo en 2019 un 13,38% (cuatro diputados) y Més Compromís 1 diputado (6,95%). Cuatro años después, todos juntos bajo la fórmula Sumar-Compromís obtuvieron el 15,18% y cuatro diputados. El diputado en disputa lo ganó el PSOE. 

L cohabitación en Sumar ha tensionado mucho a la coalición valencianista, generando una fuerte corriente interna que se materializó en la salida al Grupo Mixto de la portavoz de Més Compromís, la pata mayoritaria. A efecto de inventario, Esquerra Republicana tiene su marca en País Valencià, pero en 2023 no se presentó en las generales. Compromís estuvo presente en el acto de Rufián en Madrid y en la presentación de la alianza de izquierdas, lo que parece indicar que puede avenirse a una fórmula como la de 2023.

Galicia

Sumar obtuvo dos diputados en 2023, con un 10,94% del voto. Superó al BNG y se situó como tercera fuerza. Unidas Podemos había obtenido un 12,64% de los votos en 2019, pero con los mismos dos escaños. El fabuloso resultado de BNG en las elecciones autonómicas de 2024 y la práctica desaparición de Sumar y de Podemos en esos mismos comicios invitan a pensar que los nacionalistas serán la primera fuerza de las izquierdas en las próximas generales y que el diputado por Coruña y Pontevedra puede estar en peligro de las izquierdas federalistas. Eso puede incentivar un acuerdo como el que propone Rufián, acuerdo que aún está mucho más que verde.

Illes Balears 

Més-Sumar obtuvo un escaño con el 16,57% de los votos y fue tercera fuerza, por delante de Vox. Unidas Podemos había obtenido dos, con el 18,1% de los votos. Més y Más País se habían quedado a cero en 2019. Parece previsible que se repitan resultados similares en las próximas generales y, al mismo tiempo, es difícil alcanzar a los dos partidos principales, PP y PSOE, que se sitúan por encima del 30%.

Asturias

Sumar obtuvo un escaño, con el 14,87% de los votos, y superó a Vox. Podemos había obtenido el 15,95% y un escaño en 2019. En este caso también es probable una repetición de los mismos parámetros en un territorio que ha dado lugar a una de las últimas rupturas dentro de Podemos. Somos Asturias, partido resultante de esa división, ha dado un paso a comienzos de este año para confluir en una lista con Izquierda Unida en las autonómicas de 2027. Esas conversaciones se pueden extender a la composición de la lista de cara a las generales.

Murcia

Con el 9,5% de los votos, Sumar obtuvo una de las actas en Murcia. Podemos había obtenido cuatro años antes el mismo resultado, pero con porcentaje menor: 8,87%. En aquella ocasión Más País obtuvo el 1,87% de los votos. Como en Canarias y País Valenciano, hay conversaciones de cara a las autonómicas que podrían ser la piedra sobre la que edificar una posible lista única en las generales. Parece como mínimo alcanzable mantener el diputado por esta región.

Próxima estación, esperanza

En varios territorios se necesita algo más que método y orden para que la izquierda pueda acercarse a ser la fuerza más votada. El milagro de un escaño en circunscripciones con pocos asientos en juego implicaría que el “efecto Rufián” se transforma en un desborde comparable al de Podemos en 2015, dado que la fuerza morada no pudo superar el muro de las circunscripciones pequeñas y la Ley D’Hont pese a su victoria clara en los grandes núcleos urbanos. Queda descartada cualquier tipo de sorpresa en Ceuta y Melilla, donde solo se reparte un escaño.

Cantabria: rosco en las dos últimas elecciones generales, con resultados muy parecidos de Sumar (2023) y Unidas Podemos (2019), rondando el 8,5% del voto. 

Castilla y León: otro cero en la casilla en las dos últimas elecciones generales. Unidas Podemos lo tuvo más cerca en 2019, cuando rozó el 10% de los sufragios.

Castilla La Mancha: similar al resultado en Castilla y León. Cero diputados, mejor Unidas Podemos que Sumar.

La Rioja: rosco de Sumar en 2023, cuando obtuvo el 6,53% de los votos. Podemos había rozado el 10% cuatro años antes, pero tampoco había obtenido acta de diputado.

Con el paso de las semanas ha quedado cada vez más arrinconada la posibilidad de una lista única de confluencia en territorios como Catalunya, Galicia y País Vasco, territorio en el que una candidatura compuesta por EH Bildu y lo que fue Sumar podría ser la lista más votada. No obstante, el impulso de un movimiento simbólico de acercamiento puede volver a acercar a lo que fue Unidas Podemos y a Sumar al entorno del 15% del voto y abrigar esperanzas de que la futura campaña electoral eleve ese umbral. Actualmente, el CIS da un 7% del voto a Sumar y un 3,9% a Podemos, cifras que garantizan un resultado pésimo y, por supuesto, un gobierno de la derecha con la extrema derecha.

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