#Argumosa11. Una lección de dignidad, una experiencia de fuerza colectiva

Desahucio Argumosa
El 22 de febrero, Pepi, Rosi, Juani y Mayra fueron desahuciadas tras una violenta intervención policial. Álvaro Minguito
Bloques en Lucha

publicado
2019-02-25 17:36:00


Desgarra el alma la voz de Camarón cantando por tientos estos versos:


Cuántas veces yo he pensao
que el mundo es una mentira
cuántos quisieran tener
pa’ comer lo que otros tiran


Pese al sol primaveral del último domingo de febrero, hoy, domingo 24, tan solo dos días después del desahucio de cuatro familias en Argumosa 11, el barrio de Lavapiés parece tan ajeno que duele pasear por él. Las terrazas repletas de risas golpean como una bofetada. ¿Acaso no sabe la gente que Pepi, Rosi, Juani y Mayra ya no están aquí? ¿Acaso no se han enterado de qué han sido expulsadas de sus hogares y de su barrio de toda la vida porque no encajan en el escaparate cool que está dejando de hablar la lengua viva de las vecinas y el apoyo mutuo, para aprender el idioma muerto del ocio programado, el consumo de paso y la especulación compulsiva?

Para quien no haya oído hablar aún de ella, esta es la historia de Argumosa 11 y de la Asamblea de Bloques en Lucha. Una historia que se escribe cada día y a la que aún le queda tinta para rato. La Asamblea de Bloques en Lucha echó a andar hacia abril de 2018. Desde entonces, vecinas y vecinos directamente afectados por los procesos de expulsión que gangrenan el barrio de Lavapiés y sus alrededores, se reúnen en ella una vez por semana junto a colectivos por el derecho a la vivienda (PAH Centro y Sindicato de Inquilinas), activistas contra los procesos de turistización (Lavapiés dónde vas) y personas que simplemente quieren aportar su granito de afecto para cambiar el rumbo de las cosas.

El caso de Argumosa 11, uno de los cinco bloques ahora entrelazados en esta Asamblea, es paradigmático de un dispositivo de expulsión que repite con sensibilidad de tanque militar el mismo modus operandi. Los actores de este juego perverso son, por un lado, multipropietarios que viven durante décadas de las rentas de sus inquilinos pero no se preocupan demasiado de cumplir con la función social de la propiedad. En este caso, la familia Aguado. Los edificios de su propiedad se van deteriorando pero como ellos no viven allí, esto no les quita el sueño. No estamos hablando de particulares: nos referimos a grandes tenedores, esto es, personas físicas en posesión de más de 500 m² repartidos en al menos cinco viviendas no destinadas al uso habitacional de sus propietarios sino a la extracción de renta vía alquiler. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria del 2008, eso que llamamos economía en este país, esto es, un negocio basado en despojar a las casas de su valor de uso (casas-hogar) para transformarlas en puro valor de cambio (casas-negocio), afila sus herramientas especulativas para sustraer el mayo beneficio posible de los alquileres. La LAU de 2013 y las leyes que eximen a SOCIMIS y SICAVS del pago de impuestos, sientan las bases para un episodio de especulación ensañado, ahora, con el inquilinato. Las instituciones financieras, los fondos de inversión y las empresas inmobiliarias se frotan las manos. En el caso de Argumosa 11, el gran tenedor-persona jurídica es Inversión en Proindivisos S. L. que compra un tercio del edificio y marca la estrategia especulativa a los Aguado. Se trata de vaciar el edificio de sus inquilinos de toda la vida, para ofrecerlo a otros con mucho más poder adquisitivo (capaces de pagar alquileres 300% más altos) o para explotarlo como viviendas de uso turístico.

Las verdaderas protagonistas de esta historia son las vecinas afectadas por una operación especulativa de libro

Pero las verdaderas protagonistas de esta historia son las vecinas afectadas por esta operación especulativa de libro. Unas vecinas que, con todo en su contra, deciden resistir y organizarse con otros para imaginar y llevar a la práctica un nos quedamos colectivo. Cualquiera que haya vivido la metamorfosis de convertir un problema individual en una experiencia de abordaje colectivo de respuesta entiende que estamos hablando de una aventura que transforma tu vida para siempre. La aventura de la política. La política real, no la de la representación. Esto es, un fallo en el programa neoliberal destinado a explotarnos desde su imperativo de felicidad basada en el consumo, a arrojarnos a las soledades impotentes de unas vidas aisladas las unas de las de las otras e incluso enfrentadas entre sí (la famosa guerra entre pobres). Por eso cuando Pepi, Rosi, Juani, Mayra y todas las vecinas de Argumosa 11 rescatan su malestar particular del ámbito privado de lo doméstico (me quieren echar de mi casa) para situarlo en la arena pública del asunto colectivo (la economía de la casa-negocio nos afecta a todxs), se abre un camino capaz de ensanchar continuamente los horizontes asfixiantes de lo posible. Un camino que la PAH lleva recorriendo desde 2009. Un viaje que empieza tejiendo alianzas inesperadas (gitanas y payos, españoles y extranjeras, jóvenes y viejos) para demostrar que el vínculo social no solo es posible, sino absolutamente imprescindible. Imprescindible para sobrevivir en situaciones vitales de precarización galopante y para resistir ante los procesos de vaciamiento especulativo de los barrios. Imprescindible para revelar que es mucho más importante lo que nos une que lo que nos separa y que el mundo es más cálido, valiente, habitable y mejorable juntxs que separadas.

Hasta aquí esto parece una historia de buenos y malos... ¡y esto es exactamente lo que es! A veces las cosas son así de sencillas. Pero no estamos hablando de un mal moral, sino de un mal político, un mal institucional. De un modelo social y económico que prioriza la acumulación de beneficio sobre la vida de las personas. Por eso en Argumosa 11 lo más sangrante ha sido la actuación o inacción, según los casos, de todas las administraciones. Del gobierno de un ayuntamiento que lleva un año sin ofrecer alternativas habitacionales a las vecinas (a día de hoy, Pepi, Rosi, Juani y Mayra están provisionalmente alojadas en pensiones) y sin responder a nuestras demandas de expropiación. De un gobierno de la autonomía madrileña, una comunidad con más de 250.000 casas vacías, incapaz de legislar una ley que, como la 24/2015 catalana, impida que haya desahucios sin alternativa habitacional. De un gobierno del Estado que en vez de defender a su población más vulnerable (regulación de alquileres, ley de vivienda que asegure el acceso a la misma) se dedica a criminalizarla y atacarla con todos los recursos de su monopolio de la violencia: en el cuádruple desahucio del viernes 22 en Argumosa 11, el impresionante despliegue que se llevó a cabo desde las 2:00 de la madrugada contó con siete furgones policiales, un helicóptero y más de 30 efectivos de la UIP durante y terminó con 6 personas detenidas.

Pepi: "estamos en un momento en el que sabemos que hemos perdido y a la vez, que vamos ganando"

El viernes 22 fue un día triste, un revés duro. Pero como dice Pepi estamos en un momento en el que sabemos que hemos perdido y a la vez, que vamos ganando. Porque hemos perdido una partida, es cierto, en un tablero en el que la avaricia especuladora nos lleva ventaja desde hace mucho tiempo. Pero la fuerza colectiva de la Asamblea de Bloques en Lucha y de todo el movimiento de vivienda no solo no se rinde, sino que ha salido reforzada. No solo continúa y redobla el envite de su apuesta por lograr que el derecho a la vivienda se haga efectivo, sino que aspira, además, a cambiar las propias reglas del juego. A transformar el juego de la especulación y el desprecio por las vidas, en otro mucho más alegre y emancipador en el que estas sean lo central: las vidas, sus condiciones materiales de posibilidad, de dignidad, de reproducción.

Sobre este blog
Palabras en movimiento es el espacio en el que, desde la Fundación de los Comunes, queremos poner en común y, sobre todo, en discusión, análisis críticos con respecto a la realidad que nos rodea.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Tribuna
Vete de aquí. Madrid y el dilema de la vivienda

Gran parte de nuestra clase política vuelve a comprar las promesas de inversión, de empleo y de progreso urbano que ya nos llevaron en 2008 a la mayor crisis social de los últimos 30 años. De nuevo, vemos a gobernantes de uno y otro signo político “comprando la moto” del progreso a través de la promoción inmobiliaria.

Desahucios
Las lecciones de los desahucios en Argumosa, 11
5

La violenta actuación del 22 de febrero no buscaba únicamente echar a estas familias de su casa, se quería además dar un golpe ejemplarizante a los colectivos de lucha por la vivienda y mermar las protestas contra los grandes fondos de inversión que han adquirido protagonismo en los últimos tiempos.

Vivienda
El derecho de vivienda de las vecinas de Argumosa, 11
Nos encontramos con un desacato por parte del Estado español de las obligaciones adquiridas mediante tratados internacionaes
0 Comentarios
Sobre este blog
Palabras en movimiento es el espacio en el que, desde la Fundación de los Comunes, queremos poner en común y, sobre todo, en discusión, análisis críticos con respecto a la realidad que nos rodea.
Ver todas las entradas

Destacadas

Municipalismo
Las compras de tu ayuntamiento pueden ser feministas

Las licitaciones y compras por parte de las administraciones públicas pueden ser una herramienta efectiva para luchar contra la desigualdad de género y el machismo. Los ayuntamientos están jugando un papel muy importante en esa lucha, pese a las reticencias no solo de las empresas, sino también internas.

Vivienda
El movimiento por la vivienda consigue la primera multa por acoso inmobiliario

Con esta medida sin precedentes, el Ayuntamiento de Barcelona aplica por primera vez la ley de vivienda de 2007 que permite multar a la propiedad por acoso inmobiliario. Una “gran noticia” para el movimiento por la vivienda que ha impulsado el caso.

Feminismos
Sara Ahmed: “La felicidad es una técnica para dirigir a las personas”

Sara Ahmed, escritora feminista y académica independiente, lleva años investigando los mecanismos institucionales que dificultan e impiden que las quejas por sexismo, racismo o acoso sean escuchadas y atendidas.

Opinión
No desistir

Hay tantas y tantos a punto de bajar la guardia... ¿Rendirse? Eso sería demasiado poético.

Eléctricas
Usagre, capital europea de la energía solar

La Transición Energética en Extremadura marca como primer hito la planta fotovoltaica de Iberdrola en Usagre, la que será la instalación de energía solar más grande de Europa. Algunos especialistas consultados, sin embargo, mantienen serias objeciones al modelo implementado de transformación hacia energías limpias. 

Últimas

Maltrato animal
Animalistas protestan contra la ‘McCrueldad’
La asociación animalista Igualdad Animal protesta frente a un restaurante McDonalds en el Día Mundial Sin Carne.
Extremadura
El 25 de Marzo de este año llegará hasta Madrid
La acciones centrales de este año se trasladan de Mérida a Badajoz, adelantando la jornada reivindicativa al sábado día 23 para facilitar la participación ciudadana en los actos.
Huelga feminista
Tras el ocho de marzo, ¿los hombres qué?
3

El papel asignado a los hombres el día de la huelga debiera ser el que asumiéramos todos los días del año. Que el grito de ese día nos retumbe durante todo el año en los tímpanos es lo deseable. Porque ante el machismo largamente interiorizado nuestra vacuna debe ser diaria.

Tribuna
Por una política de la vida cotidiana
Que la entrada en esto de la política institucional tiene un punto de no retorno creo que es algo que no se le escapa a nadie a estas alturas. Ahora bien, caer en que las personas que han ocupado determinados cargos públicos son insustituibles es un error que no deberíamos cometer.