Marixa Gutiérrez: “Osakidetza habla de eficiencia, pero detrás de esos números están nuestros hijos e hijas”

Un grupo de madres preocupadas por el cierre del servicio de urgencias pediátricas del Hospital Comarcal del Bidasoa en Irun lleva un año luchando por reestablecer un servicio sanitario completo para sus pequeños.
Marixa Gutiérrez 2
Marixa Gutiérrez, presidenta de la asociación Urgencias Pedriátricas Bidasoa.
1 abr 2026 05:11

Casi doce meses de lucha por un servicio sanitario indispensable. La agrupación de madres Urgencias Pediátricas Bidasoa comenzó su andadura para batallar el restablecimiento de las urgencias pediátricas en el Hospital Comarcal del Bidasoa en Irun. Marixa Gutiérrez, auxiliar domiciliaria, es la presidenta de la asociación. Como el resto de sus integrantes, es una madre irunesa que vive con desasosiego porque los pequeños no cuentan con una atención sanitaria completa. En su caso, tres niños de 3, 5 y 7 años. En total, 20.000 menores de Irun, Hondarribia y Bortziriak se ven afectados por el cierre de un servicio que permaneció abierto 36 años.

Marixa contesta a las preguntas desde la distancia, pero con convicción y fuerza. Nada ha cambiado en un año. O sí: cada día hay más preocupación.

A mediados del mes de abril del año pasado cerraron inesperadamente las urgencias pediátricas del Hospital Comarcal del Bidasoa, un servicio con más de 36 años de funcionamiento del que se beneficiaban los más de 20.000 menores de Irun, Hondarribia y Bortziriak. ¿Cómo os enterasteis de esta supresión tan repentina y qué sentisteis como madres?
Nos enteramos del cierre de las urgencias pediátricas por el boca a boca y la prensa. Al principio fue un shock, y enseguida supimos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Teníamos que hacer algo por nuestros hijos e hijas y por todos los niños y niñas del Bidasoa.

Ahora, las urgencias pediátricas son atendidas en el edificio Materno-infantil del Hospital Universitario de Donostia. ¿Qué supone para la atención sanitaria de los más pequeños tener que desplazarse hasta allí cada vez que se presenta una urgencia médica? 
Representa un riesgo que no deberíamos tener que asumir. Cuando ocurre una urgencia realmente grave, la atención inmediata es determinante. Si bien estos casos no son frecuentes, somos una comarca lo suficientemente poblada como para que estemos hablando de un riesgo real. Y, en cualquier caso, es un recorte sanitario, una pérdida de calidad que afecta a muchísimas familias.

¿En qué lo notan las familias?
Pongamos un caso: una madre que se tiene que desplazar en coche, en medio de la noche, con su bebé febril, hasta el hospital de Donostia. Está tremendamente preocupada por la salud de su hijo, aún tan vulnerable. Apenas ha dormido las últimas noches que este lleva enfermo. Escucha todo el trayecto el llanto del pequeño mientras apenas puede consolarlo. Una vez en el hospital, tocan esperas mayores, pues ahora se atienden a más casos, los 25-30 casos que han dejado de atenderse en nuestra comarca.  Pensemos en el sufrimiento de ese bebé y esa madre, en gran parte completamente evitable con las urgencias infantiles abiertas en Irun. Ahora tengamos en cuenta el estado de esta persona que va al volante: debe conducir todo el camino bajo ese nerviosismo. No sería de extrañar que algún día pudiera ocurrir un accidente, pues esta situación es ahora de lo más habitual. Y no hablemos ya si ni siquiera se cuenta con un coche…

Osakidetza se conforma con parches y pocas explicaciones.

La justificación que ofrecieron desde Osakidetza fue que el cierre del servicio de urgencias se hacía para reforzar la atención pediátrica primaria. ¿Cómo valoráis este planteamiento en el que parece que hubiera que escoger entre dos servicios complementarios?
La realidad es que los niños y niñas tienen derecho a los dos servicios y deberíamos conseguir que ambos sean de calidad. No tiene sentido que se escoja entre uno u otro. Desde Osakidetza se plantea como una cuestión de eficiencia, de números, pero detrás de esos números están nuestros hijos e hijas. No podemos renunciar a la calidad de su atención sanitaria por ahorrar en recursos.

Realmente ¿se ha notado un refuerzo en los ambulatorios?
Nos hemos seguido encontrando con dificultades para conseguir cita. Es más, los niños de algunos barrios, hasta entonces, recibían atención primaria en el hospital en vez de en un ambulatorio. Como ya no hay pediatra allí, esos niños han dejado de tener un pediatra asignado y esto no se ha resuelto hasta finales de diciembre. Además, nos prometieron atención de 8 a 17h en los ambulatorios, pero la realidad es bien diferente: según el día o se empieza a las 10h o se termina a las 15h en el mejor de los casos, y algunos pediatras tampoco están todos los días.

Algunas madres decidimos unirnos para defender el derecho de los menores a una atención rápida y de calidad.

La eliminación del servicio se dio sin previo aviso, de manera aparentemente improvisada y con una explicación a posteriori por parte de Osakidetza. ¿Se ha reconocido en algún momento un problema de falta de personal?
Inicialmente, Osakidetza aseguró que no lo había. Sin embargo, Morrondo, el gerente de la OSI del Bidasoa, ha terminado reconociendo la falta de recursos humanos. Las plazas pediátricas no están cubiertas (hay 10 pediatras y medio para 12 plazas), pero desde Osakidetza no han propuesto ningún plan para resolver esta falta de profesionales (contrataciones, mejoras laborales, homologaciones, aumento de plazas de residentes MIR para formar a más pediatras…). Por otro lado, el problema en el área de pediatría no es exclusivo de nuestra comarca. En Oiartzun o en Usurbil, entre otras poblaciones, las familias también están preocupadas por la atención infantil de sus ambulatorios y han empezado a organizarse. Mientras tanto, Osakidetza se conforma con parches y pocas explicaciones.

Ante esta situación, creasteis la asociación Urgencias Pediátricas Bidasoa. ¿Cómo os animasteis a dar el paso y cuáles son vuestros objetivos?
Comenzamos dentro de la plataforma Osasun Bidasoa. Pero después del cierre de las urgencias pediátricas y de que muchos niños se quedaran sin pediatra, nos dimos cuenta de que la situación sanitaria afectaba directamente a nuestros hijos e hijas. Toda la comunidad estaba revuelta y preocupada por este tema, por lo que algunas madres decidimos unirnos para hacer frente a esta situación en concreto y defender, así, el derecho de los menores a una atención rápida y de calidad. Vimos necesario registrarnos como asociación para llevar a cabo nuestras reivindicaciones bajo el amparo de una figura jurídica, y así lo hicimos.

Me consta que no habéis parado desde entonces y habéis dado prácticamente todos los pasos posibles. Para empezar, en junio estuvisteis en el Parlamento Vasco. ¿Cómo fue el acogimiento y cómo os respondieron?
Mi compañera Tania habló allí junto con representantes de Osasun Bidasoa y Salud Mental para tratar el problema. Nos escucharon y quedó en que valorarían la cuestión, pero desde Gobierno Vasco no se ha hecho nada. A raíz de aquello, el grupo parlamentario de SUMAR ha puesto en marcha una moción exigiendo la reapertura de las urgencias. Habrá que ver en qué queda, pero, por lo menos, los partidos tendrán que posicionarse.

También habéis presentado una moción en los Ayuntamientos de Irun y Hondarribia y os habéis reunido con alcaldes de Bortziriak. ¿Hasta qué punto os habéis sentido apoyadas en vuestras reivindicaciones por los Ayuntamientos y los diferentes partidos?
En diciembre se celebró el pleno en Irun. Se aprobó solicitar la reapertura de las urgencias pediátricas por parte del ayuntamiento con el voto en contra del PNV. Es cierto que nos habría venido bien que también se nos facilitasen otros recursos como canales de comunicación o algún espacio para organizarnos, y eso no se hizo. A Hondarribia fuimos en enero, aprobaron la moción y nos sentimos bastante arropadas. Igualmente ocurrió con los alcaldes de Bortziriak con los que mis compañeras conversaron a principios de marzo en el ayuntamiento de Igantzi. Al parecer fue nuestra asociación quien les puso al corriente de la situación, se mostraron preocupados y ya han empezado a moverse.

“Si no actuamos ahora por la salud de nuestras hijas e hijos, ¿cuándo lo vamos a hacer?”

En cuanto a la población, tras la masiva manifestación del pasado 31 de mayo en Irún, parece que contáis con su apoyo. ¿Qué otras acciones reivindicativas y movilizaciones os traéis entre manos en las que estas personas puedan participar activamente?
Por un lado, a lo largo de este mes, estamos llevando a cabo una serie de concentraciones frente a los ambulatorios con la plataforma Osasun Bidasoa y Familias por la Salud Mental. Terminaremos con una gran concentración en el Hospital del Bidasoa el 28 de marzo a las 18h exigiendo la reapertura de las urgencias. Queremos que la gente lo sepa y venga a mostrar su apoyo. También publicamos testimonios anónimos en nuestras redes sociales. Es una herramienta que nos da mucha fuerza porque aterriza el problema en la vida real de la gente. Nos aporta multitud de ejemplos que demuestran el porqué de nuestra lucha y son esenciales para ayudar a concienciar sobre el problema. Hemos recibido muchos, pero también sabemos que hay gente que aún no se ha animado a escribirnos su experiencia y nos gustaría invitarles a hacerlo. Por otro lado, estamos recogiendo dibujos que denuncian la situación sanitaria. Hemos colaborado para ello con algunas escuelas de la comarca y contamos con cientos. Los usaremos para realizar una exposición más adelante. Además, tenemos algunas ideas en marcha sobre las que iremos informando en nuestras redes sociales, por lo que animamos a que nos sigan y nos escriban a nuestro Instagram o a nuestro Facebook.

Está claro que desde la asociación estáis realizando una labor impresionante. Vosotras hacéis la parte difícil y ahora nos toca al resto de la ciudadanía ponernos las pilas para que el trabajo empiece a dar sus frutos. ¿Qué les diríais a esas familias que seguramente disponen de poco tiempo y escasa energía para que se animen a seguir implicándose? ¿Cómo lográis, vosotras mismas, mantener el optimismo y no dejaros inundar por esa percepción tan extendida de que nada de lo que se haga va a servir de algo?
A veces tenemos esa sensación porque tras una manifestación multitudinaria no hay resultados inmediatos. Pero en Euskadi contamos con muchos ejemplos de reivindicaciones que se consiguen cuando la movilización es sostenida. Por eso, no podemos rendirnos tan pronto. Es importante ser persistente, seguir protestando, obligarlos una y otra vez a explicarse, hacerles ver que esto es algo muy importante para las familias y que les puede salir caro ignorarnos. Además, si no actuamos ahora por la salud de nuestras hijas e hijos, ¿cuándo lo vamos a hacer? No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando algo tan importante está en juego. Implicaos en la medida que podáis, hablad sobre el tema, enviadnos vuestros testimonios, que se vea cuánto nos afecta y no se quede en anécdotas de parque.  La sanidad de calidad es un derecho. Hagamos que la situación revierta.

Opinión
Madres somos muchas, atención pediátrica urgente solo hay una
Han quitado las urgencias pediátricas del Hospital Comarcal del Bidasoa en Irún, ya que dice Osakidetza que no son necesarias.
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