Opinión
Diez años ampliando el sujeto andaluz: del sol y el chiste a otra forma de entender Andalucía

El movimiento cultural y social, que ha tenido como consecuencia el aumento de Adelante Andalucía, comenzó a ampliar la mirada sobre el sujeto andaluz hace diez años.
Otoño Andalucía
Decenas de personas en la escuela de otoño de 2025 de Adelante Andalucía junto a la bandera andaluza soberanista.

En 2020 Teresa Rodríguez abandonaba Podemos con un mensaje claro: construir “un sujeto propio andaluz”. Un año antes, el profeta Antonio Manuel abría el primer disco de Califato 3/4 con esta sentencia que es ya cultura enraizada en distintas generaciones: “Andalucía no es una arcadia a la que regresar, sino un horizonte que perseguir; yo no quiero volver a ser lo que fuimos, reivindico volver a ser lo que somos”.

Un par de años antes, el descontento con la realidad política del PSOE se colaba en la música underground a través de la canción “Anticrista” de Narco, en el que la banda le hacía un perfil crítico a Susana Díaz. El eje político central a la izquierda del Parlamento andaluz era la exigencia de Podemos Andalucía, aún encabezado por Rodríguez, a IU de que rompiera sus pactos municipales con el PSOE, para que se generara una alianza. Mientras empezábamos a ponernos sin vergüenza las filas y las botas militares debajo de los vestidos de gitana a la puerta del Real, las calles de Sevilla estaban grafiteadas con la cara de Teresa Rodríguez disfrazada de superheroína y, bajo la misma, un apelativo: Wonder Tere. Mar Gallego llevaba un año de recorrido de su proyecto Feminismo andaluz.

De sorpresa poca: la sociedad andaluza, en mayor o menor medida, lleva una década haciendo trabajo de sombras, reencontrándose consigo misma, y han sido pocos los partidos que han sabido leer ese momento.

Hace casi diez años de aquel momento en el que la composición de la tierra para plantar semillas empezaba a colocarse y, desde entonces hasta ahora, podría hacer un amplio recorrido musical, literario, cultural y político (yo y cualquiera que haya habitado el territorio) de señales que marcaban un cambio de rumbo.

Entender el momento

De sorpresa poca: la sociedad andaluza, en mayor o menor medida, lleva una década haciendo trabajo de sombras, reencontrándose consigo misma, y han sido pocos los partidos que han sabido leer ese momento.

A la derecha, un astuto Partido Popular que ha sabido moldear la identidad andaluza a su favor, amarrándola también al concepto de España —Moreno Bonilla dice en su libro que ser andaluz es un modo de ser español—, alejándola de los independentismos y soberanías, y valiéndose del imaginario de cortijos, pero también de la tergiversación de la histórica lucha andalucista.

Y a la izquierda, sin sorpresa alguna, una de las pocas formaciones que ha sabido no perder el compás político y acompañar (sea por convicción o por abanderar un espacio político vacío) en la reflexión social de las andaluzas en la última década ha sido Adelante Andalucía.

En la disputa por latir al son del territorio, el PSOE no ha sabido encajar (quizá de ahí una de las razones de su perdida de apoyos). En los últimos 20 años de mandato socialista, la bandera andaluza y la identidad propia fue absolutamente abandonada, y en los momentos que no representada por un imaginario obsoleto: cervecita, chascarrillos y “ole, ole”.

El PSOE andaluz quería ser, en el susanismo, un reflejo de la España “moderna” y democrática y, en sus cálculos, el folclore andaluz, el acento y las cuestiones territoriales eran, hablando en plata, una catetada. Una decisión política que ha mostrado ser limitada con el paso del tiempo.

Por mucho que María Jesús Montero se haya vestido de gitana en campaña, los socialistas van a tener muy difícil volver a hacer simbiosis con la que un día fue su territorio predilecto.


A pesar del innegable enraizamiento histórico de IU en el territorio, especialmente a nivel municipal, y de que la candidatura de Por Andalucía en los dos últimos comicios ha estado compuesta por candidatos tremendamente conocedores de su entorno, el proyecto tiene dificultades para permear con la toma de conciencia de pueblo que atraviesa Andalucía desde hace una década.

El charco es más profundo de lo que aparenta a primera vista. Tras las vírgenes, las romerías, los cristos y las palmas hay una diversidad de expresiones culturales y políticas que no te la acabas

Los partidos que componen la coalición se han implicado con esta realidad tarde o no han querido siquiera surfear esa ola. Otra de las razones que explican la falta de asentamiento en el territorio de Podemos y Sumar, siguiendo además un análisis paralelo al del declive del PSOE: que se explica en el interés por mantener la distancia y cierta desconfianza con quienes hablan de la Semana Santa o de cante jondo.

Ampliar Andalucía

El charco es más profundo de lo que aparenta a primera vista. Tras las vírgenes, las romerías, los cristos y las palmas hay una diversidad de expresiones culturales y políticas que no te la acabas. Un imaginario infinito imposible de vislumbrar si no te acercas a él: desde el bandolerismo, al rescate de la cultura andalusí aún vigente a pesar de los siglos, pasando por los restos del anarquismo andaluz que sobrevivió a la violencia franquista, las expropiaciones populares de la tierra, el sindicalismo jornalero, el break beat, el trovo andaluz, etcétera.

También es imprescindible entender el contexto que ha hecho que seamos un territorio empobrecido que basa su economía en labores económicas extractivistas: latifundismo, estructura social basada en el jornalerismo y un papel en la industrialización como fuente de materias primas y no como territorio con producción propia.

El movimiento, que hace años pasó de ser underground a rozar lo institucional, ha hecho Andalucía lo bastante ancha como para que quepa lo que ha sido y lo que es, aunque pocas veces haya sido tenido en cuenta

No pretendo decir “ay, mi Andalucía, qué distinta y peculiar eres”, sino explicar que es imposible que, en un territorio compuesto por nueve millones de personas, con ocho provincias con historia propia, con dos vertientes tan distintas como la Andalucía occidental y la Andalucía oriental, no operen en algunas cuestiones diferencias abismales con el resto del territorio.

Y esas diferencias no tienen que ver con el chiste ni el folclore. Tienen más que ver con la precariedad, las redes de apoyo en las deficiencias materiales, el campo, Al-Ándalus, el desierto y las estructuras históricas de desigualdad.

En estos diez años no se ha construido una nueva Andalucía porque siempre ha estado ahí, aunque el relato dominante no haya sabido verla. Este tiempo cultural y social, que ha tenido como consecuencia el aumento de Adelante Andalucía, no inventó nada: simplemente comenzó a ampliar la mirada sobre el sujeto andaluz.

El movimiento, que hace años pasó de ser underground a rozar lo institucional, ha hecho Andalucía lo bastante ancha como para que quepa lo que ha sido y lo que es, aunque pocas veces haya sido tenido en cuenta.

Flamenco
“Si otros cantaores ven el mundo perfecto, que sigan cantándole a la Feria de Sevilla”
El Cabrero repasa una vida llena de luchas y vetos políticos por utilizar sus fandangos, seguiriyas y tonás como arma para criticar los abusos del poder.

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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