Mer Gómez: “Los cuerpos intersex tenemos derecho a desear tal como somos”

“Intersex” y “deseo” son las palabras más repetidas de esta entrevista en bruto cuando acabo de transcribirla y tiene doce páginas, un dato que hace justicia a la conversación con Mer Gómez sobre su libro ‘Aske’.
Mer Gómez Escritora.
La escritor Mer Gómez. Fotografía: Andrea Bosch Alfaro

“Intersex” y “deseo” son las palabras más repetidas de esta entrevista en bruto cuando acabo de transcribirla y tiene más de veinte páginas. El dato hace justicia a la conversación con Mer Gómez sobre su libro Aske (Consonni, 2026).

Autora del monólogo La revolución de Lola, del ensayo La rebelión de las hienas y de Las hermafroditas del siglo XXI, de corte más académico (estos dos últimos títulos publicados en Bellaterra), la autora tiene una trayectoria de casi una década en explicar qué es la intersexualidad y en hacerlo más allá de tecnicismos clínicos o polémicas deportivas.

Pero esta vez, dice, quería ir más allá de la divulgación, de la visibilización, de la explicación. Por eso Aske es la historia de una búsqueda y de un encuentro, pero también de todo lo que ocurre en ese trayecto hacia formas propias de deseo.

Cuando acabo de editar la entrevista, el documento tiene siete páginas. Las palabras más mencionadas siguen siendo las mismas.

Tu libro está hecho de de cachitos: cartas, diálogos, entradas de diario, un monólogo. Dices que eres una “bicha rara”, ¿lo es también tu escritura? 
Qué bonito definir mi literatura como una “bicha rara” porque mí es un término con el que me he nombrado y me sigo nombrando. Me parece precioso y creo que lo voy a empezar a utilizarlo. Mi forma de escribir, la que tengo hoy, pero la que siento que también me nace cada vez que me pongo enfrente de un papel, es así: una amalgama de diferentes registros, según lo que me vaya pidiendo la historia. En este caso, no había nada premeditado en la creación de esta novela en cuanto a registros. He escrito de forma muy libre, que es uno de los motivos por los que termina de encajar el título, uno más.

El libro nace de un borrador al que he ido y he vuelto en muchas ocasiones desde 2023 y que acaba finalmente en 2026. Lo escribí sin saber si ese borrador iba a ser publicado algún día y pienso que eso me ha llevado a escribirlo de una forma totalmente libre. He hecho lo que he querido. Al mismo tiempo, soy una persona muy obsesiva con mi escritura, una que vuelve al borrador muchas veces y que lee, relee, cambia. Hasta que no he considerado que el libro estaba cerrado y yo estaba contenta con todo eso, no he enviado el borrador a una editorial.

Siento que eso es lo que me ha permitido no solo identificarme yo como una bicha rara, sino llevar a mi libro también esa manera de ver el mundo. ¿Por qué no ver la literatura como una bicha rara?

Tu libro se puede enmarcar en esto que llamamos “escrituras del cuerpo” y también en las “escrituras del yo”. ¿Te da miedo que etiqueten el libro como ensimismado o egocéntrico?
Soy doctora en estudios feministas y de género y el ensayo que yo escribí, Las hermafroditas del siglo XXI, se nutre de estas metodologías feministas, de conocimientos que hablan desde la importancia de lo corporal, de hablar desde el cuerpo, de hablar atravesadas por diferentes realidades. Considero que es una cuestión que ya tengo interiorizada porque vengo de trabajar desde ahí, y me han invitado a poder integrarlo en la literatura también. Entonces, ¡qué fuerte lo del ensimismamiento y lo del ego porque no me gustaría que se viese desde ahí!

Para mí, como activista intersex, el propósito en cada uno de mis proyectos siempre es la visibilidad y la sensibilización sobre las intersexualidades. La rebelión de las hienas me pedía un tipo de visibilidad, es un libro muy pedagógico que pretende introducir a las historias de vida de personas intersex. El objetivo de “Las hermafroditas” era llevar las voces de las personas intersex al espacio científico, el académico, en el que no estaban. Y, en este caso, el objetivo es contribuir a crear referentes culturales que hablen de lo intersex: necesitamos referentes culturales creados por personas intersex y esto es un poco Aske. En mis charlas, en mis formaciones, siento que estoy en una misma burbuja. Pienso que a través de la cultura tienes la capacidad de llegar a muchas más personas, de acercarte a otros lugares.

Hay un punto en que también es muy difícil separar mi “yo” activista o mi “yo” divulgadora o formadora o escritora, y tampoco es algo que quiera ni que deba separar. Soy eso y todo eso se integra en cada cosa que hago. Pero sí que tengo todo el rato este objetivo político de seguir generando referencias culturales que hablen de lo intersex.

Además, creo que las personas que pertenecemos a colectivos que siguen estando invisibilizados o que siguen sin tener todos los derechos cumplidos, nos hemos ido creyendo que no teníamos el derecho ni siquiera a poder crear o generar historias que hablasen desde nuestros cuerpos, que contasen nuestras vivencias. En ese sentido mi escritura tiene también que ver cómo con esa desarmarización y ese empezar a colectivizar crea un sujeto político intersex. Siento que eso también influye a la hora de empezar a creernos que podemos generar historias y a crear historias que hablen de lo intersex a partir de nuestros cuerpos.

“Escribo desde el cruce, soy una hiena”. ¿Qué simboliza una hiena para ti?
La hiena es un mamífero más que evidencia la diversidad de corporalidades en cuanto a características sexuales que existen en en los seres vivos. Creo que esto, llevado a las personas, es un poco lo mismo. Lo intersex pone sobre la mesa que todas las personas tenemos cuerpos con características sexuales muy diversas y muy diferentes. Y por eso precisamente la existencia de cuerpos intersex invita a pensar las categorías binarias de una manera mucho más amplia.

Dentro del binarismo sexual, hay muchas corporalidades de mujeres y hay muchas corporalidades de hombres, si queremos verlo así, en cuanto a las características sexuales. Esto pasa en los seres vivos y, en este caso, en los mamíferos además de en las plantas, los anfibios, los peces… no es solo el caracol. También en los mamíferos se evidencia una gran variabilidad de genitalidades, de aparatos reproductivos con diferentes formas, tamaños.

Los cuerpos intersex suponen un jaque al binarismo sexual y por eso hay un interés en que esos cuerpos sigan escondidos

Al mismo tiempo, la idea que tenemos de la hiena es la de El Rey León. Y en esa película las hienas son seres malvados, que viven en las cuevas, en los cruces entre esos mundos bonitos. Eso me sirve para hacer un paralelismo con cómo estamos las personas intersex en esta sociedad, en el Estado español, relegadas a los márgenes. Hemos estado relegadas a ir a una consulta médica, hemos estado silenciadas por ese miedo, por intentar que se admitiesen nuestros cuerpos como cuerpos válidos dentro de esta sociedad.

Los cuerpos intersex suponen un jaque a ese binarismo sexual y por eso hay un interés en que esos cuerpos sigan escondidos, en que estos cuerpos, nuestros cuerpos, pasen desapercibidos. Al final, no son cuerpos productivos para el sistema. Y, desde ahí utilizo, el grito, el cacareo de las hienas, para decir que por fin hemos roto nuestros armarios y por fin exigimos derechos.

Aske puede ser la historia de muchas personas, de muchas mujeres a las que se nos infunde la norma de la heterosexualidad

Además, en el El Rey León las hienas son indeseables y la protagonista de tu novela, Lola, explora su relación con el deseo...
La intersexualidad está en todo el libro, pero no siento que sea el tema central. Es más, siento que el tema central del libro es precisamente el deseo. En las diferentes etapas que se cuentan en Aske, desde la niñez hasta la etapa adulta, el deseo o la relación con el deseo está presente a partir de la protagonista. Sentía que no le había dado la suficiente importancia al deseo en mis otros libros y, para mí, tenía que ser a partir de una novela, donde finalmente yo terminase como de cerrar un poco el ciclo que siento que venía haciendo desde el primer libro. La rebelión de las hienas se cierra con un capítulo en el que hay una entrevista entre dos personas que hablan sobre el deseo y sobre los cuerpos deseables, esto después se analiza a partir de las diferentes voces en “Las hermafroditas”. Pero además, es algo que yo quería llevar a la ficción, porque sentía que los cuerpos de las personas intersex, pero también los cuerpos de muchas personas que no cumplen con los cánones estéticos establecidos, siempre nos hemos sentido como cuerpos no deseantes. Pero tenemos derecho a desear tal cual somos.

Aske plantea un viaje por el deseo de la protagonista. Hay una etapa, la niñez, muy divertida. En la adolescencia, se cruzan otras muchas cuestiones porque cuando Lola empieza a descubrir su deseo recibe un diagnóstico y, de repente , el deseo ya te lo están imponiendo sin que tú hayas pensado; hay una imposición del deseo heterosexual y del deseo heteronormativo. Hasta que llega un momento en el que se pregunta: “Bueno, pero ¿qué deseo yo?, ¿a quién deseo yo?”. Por eso hago hincapié en que esta puede ser la historia de muchas personas, de muchas mujeres a las que se nos infunde la norma de la heterosexualidad.

Hay algo que me parece reseñable del libro y es cómo esa narradora es explícita en cuanto a las violencias que sufre, sí, pero también es explícita para hablar de deseo.
Para mí era necesario ser directa, ser explícita y conseguir escribir a través de la autoficción una historia intersex que hable de de los procesos dolorosos, de las vivencias dolorosas y difíciles de los cuerpos diagnosticados y de los cuerpos patologizados. Pero, a la vez, siento que en Aske todo lo que se ha ido abriendo durante el camino se va cerrando, no necesariamente de una manera positiva, pero se va resolviendo. Se abren temas y se vuelve a ellos para terminar de conquistarlos. No sé si ha sido de una forma inconsciente o consciente de escribir, pero sí que es una manera de escribir que tengo integrada y que tiene que ver también con utilizar un lenguaje que pudiese llegar a las diferentes generaciones, a todo el mundo. Al venir del ensayo, me preocupaba que tuviese un lenguaje que pudiese ser comprensible para todas las personas, independientemente de la generación, de los estudios que tengan o los conocimientos que tengan. 

Empieza a haber referencias culturales, audiovisuales, escénicas, literarias que hablan de lo intersex. no es casualidad, sino que es fruto de un trabajo colectivo

De alguna manera también se incide en la necesidad de crear referentes… 
Estamos en un momento en el que empezamos a crear referencias audiovisuales que hablen de lo intersex, que incluyan protagonistas intersex o historias intersex. Una amiga, Laura Vilacremer, es una actriz intersex que tiene un proyecto escénico muy potente que se llama Hermafroditas a caballo o la rebelión del deseo, por ejemplo. Empieza a haber referencias culturales, audiovisuales, escénicas, literarias que hablan de lo intersex. Creo que esto no es casualidad, sino que es fruto de un trabajo colectivo por parte de las asociaciones y colectivos de personas intersex y a la vez fruto también como de una profesionalización por parte de algunas personas intersex que venimos de trabajar en lo cultural y que hemos llegado por fin a atrevernos a crear ficción que hable de lo intersex.

Por otra parte, considero que en el Estado español es ahora, en estos últimos pocos años, cuando está empezando a generarse más ficción que hable de lo intersex. Veníamos de no tener absolutamente nada. Y, a la vez, siento que cuando se generan proyectos que hablan de lo intersex sin estar creados por personas que estén atravesadas directamente por la intersexualidad, es precisamente por la invisibilidad que sigue habiendo. Es fundamental que las personas que tienen que se plantean crear una ficción que hable de lo intersex lo hagan con el acompañamiento, con el asesoramiento, con la inclusión de personas intersex dentro de sus equipos.

Hay una escena en tu libro en la que varias mujeres de la familia que se sientan a ver Cine de barrio y están poniendo Mi querida señorita. 
Me parecía muy bonito situar Mi querida señorita en esa niñez, con esas mujeres de la familia que cada domingo se sentaban y veían Cine de barrio, y sentían que a lo mejor había algo ahí que estaba contando algo de sus historias. Y esto me lleva también a reflexionar sobre por qué es necesario que tengamos referentes, que podamos vernos en personajes, en otras personas públicas que hablen desde el orgullo, desde desde el empoderamiento de ser bollera, de ser intersex, de ser marica, de ser una persona queer. Esto es algo que la mayoría de infancias y adolescencias intersex en las últimas décadas no hemos tenido. No hemos podido vernos en ningún lado.

Nos han recetado silencio en las consultas y hemos estado en nuestras casas individualizadas, viviendo nuestra historia desde el secreto y el tabú. Desde ahí siento que es muy necesario generar referencias para las nuevas generaciones, referencias que hablen de historias vivibles. Que hablen, en este caso de lo intersex, pero también de lo bollero, que es otra cuestión que atraviesa mucho al libro, de una manera sana, bonita, natural y feliz incluso.

En ese sentido Aske es una aportación a una nueva narrativa intersex, pero me gustaría que no se quedase en eso, sino que pudiese convertirse en en una nueva narrativa que habla de mucho más que de lo intersex. Siento mucho orgullo de que por fin las historias y las narrativas intersex estén dentro de o formen parte de de las secciones muchas veces en bibliotecas o en librerías, tituladas, “feminismos”, “estudios de género”, “historias queer”... Pero a la vez también espero y deseo que no se quede solo ahí. Al final, es una historia que siento que habla de la construcción de de las mujeres en esta sociedad en la que vivimos, de la construcción del deseo de las mujeres, como dice la farda del libro: “Obedecí, me convertí en la más mujer y me hice la más hetero”. Esto es algo que puede ser compartido por muchas.

¿Qué lugar ocupa la I en las siglas LGTBIQA+?
Estamos atravesadas por cuestiones que tienen que ver con el sexo, con el género y con el deseo, con este sistema sexual binario, cisheteronormativo, capacitista y etnocéntrico que existe y, efectivamente, todas esas personas hemos sido objeto de estudio de la clínica, de la biomedicina, por salirnos de la norma, a nivel de de deseo, a nivel de identidad o a nivel de corporalidad. El enemigo es el mismo y por tanto que exista un colectivo de personas con estas siglas es sumamente importante. A la vez siento que las necesidades, las reivindicaciones y los derechos de las personas intersex en la esfera pública no se han puesto todavía en el centro. Vamos paso a paso para conseguir tener una voz propia dentro del colectivo, esto es un trabajo que todavía sigue siendo necesario incorporar.

las intersexualidades nos atraviesan a todas las personas, Hablar de intersexualidades es hablar de cuerpos que no encajan en en el arquetipo

Y siento que debe ponerse en el centro del debate lo intersex porque las intersexualidades nos atraviesan a todas las personas. Hablar de intersexualidades es hablar de cuerpos que no encajan en en el arquetipo estético binario, un arquetipo que se construye constantemente. Pero es que: ¿Qué cuerpo encaja? ¿Quién no ha sentido que su cuerpo no encajaba en esos moldes, en esos cánones estéticos establecidos a nivel de características sexuales? La intersexualidad nos invita a todes a pensar que hay que seguir ampliando las categorías que hablan de los cuerpos de las mujeres, de los cuerpos de los hombres. La biología habla de una variabilidad inmensa de corporalidades que existen y esas corporalidades las tenemos todas las personas, no solo las intersex.

Y ponerlo en la esfera pública, siento que sigue produciendo miedo. Es un riesgo que debemos asumir. Pero vivimos en un sistema capitalista donde al final la idea productiva y reproductiva sigue teniendo mucho peso. Precisamente por el jaque que supone evidenciar que existen corporalidades que rompen con esa norma sexual binaria, eso sigue siendo uno de los motivos que dificulta que se ponga en el centro del debate lo intersex.

Si bien la I forma en parte incluso de la ley 4/2023 y se van consiguiendo también derechos para las personas intersex, siento que no se termina de hablar públicamente hablar de las intersexualidades, de evidenciar, de hecho, las violencias que se siguen ejerciendo contra las personas intersex, de hablar de la violación de derechos que es que sigue ocurriendo en los hospitales contra las personas intersex. Y yo me pregunto muchas veces por qué. Porque mientras tanto las personas intersex y los menores intersex siguen siendo objeto de estudio de la clínica en un país como España. 

Con una propuesta de ley sobre derechos para personas no binarias e intersex en el Congreso o una recomendación histórica del Consejo de Europa sobre personas intesex, ambas de 2025… ¿Se puede hablar de una revolución intersex?
Siento que ha habido una gran revolución intersexual en el momento en el que las personas intersex por fin nos hemos atrevido a romper el silencio. Más a partir de 2019 o 2020, no sé si se da una revolución, pero sí que se da esto que algunas compañeras activistas como Camino Baró o Laura Vila-Crement llaman “primavera intersex”. Se dio una primavera intersex porque pasamos de no existir a, de repente, contagiarnos unas a las otras, empoderarnos unas a las otras y decidir empezar a visibilizar nuestra realidad. Ahí también se da el nacimiento de Kaleidos, que es la asociación estatal de personas intersex. 

Para las personas intersex que venimos de estar en nuestras casas silenciadas y diagnosticadas, esto fue una gran revolución. Ahora ya estamos aquí, no solo en el Estado español, sino en todo el mundo. Pero siento que también se nos tiene que dar la posibilidad de ocupar más espacios, de tener más voz y poner en el centro nuestras necesidades y nuestras reivindicaciones. Ahora ya es cuestión de voluntad política y social y una responsabilidad de toda la sociedad el incorporar todo este conocimiento, esta idea de que lo intersex no es solo para las intersex, que lo intersex nos toca un poco a todas las personas.

A lo mejor antes de cerrar esta conversación podemos aclarar que habla ese deseo del que se habla no es heterosexual porque si no, cuando se habla de deseo, lo que se da por hecho es a heterosexualidad... 
Este libro habla mucho de amor, de deseo, de amistad, de la importancia de de estas amigas, de dónde están los límites entre la amistad y el amor, sobre todo entre mujeres. Mientras crecemos, sabemos cuál es esa norma heterosexual. La imposición la tenemos clara, pero después, por el camino nos vamos encontrando con que a lo mejor deseamos cuerpos que no nos tocaba desear. Creo que es muy bonito cómo los otros personajes, que aparecen en forma de amigas, van descubriéndose, descubriendo el placer, a qué cuerpos desean. Al final, Lola conquista ese deseo, y eso pasa por romper la heterosexualidad y pensarse como como persona bollera. Cuando tu cuerpo ya rompe ese sistema sexo-género desde la raíz, porque rompe el binarismo sexual, eso ayuda a construir todo lo demás: la identidad, el deseo, de una manera mucho más fluida y una manera mucho más libre.

Tu novela se titula Aske, es decir, “libre”. ¿Por qué? 
No era ese el título, ni siquiera había un título concreto, después de releerlo setecientas veces, siento que la protagonista solamente pide ser libre. Ser libre de de de todas esas normas impuestas que ella ha ido viendo en todo el proceso, en toda su trayectoria de vida. Y porque de verdad que incluso en el proceso de creación lo he hecho de una manera muy libre y eso me ha permitido tener la libertad de de crear y de construir como yo sentía.

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