Ecofeminismo
Ecofeminismo y el 8M

Aunque que las crisis resultan odiosas y son utilizadas para exacerbar las injusticias y desigualdades, un freno voluntario en el consumo de productos materiales, que promoviera simultáneamente mayores cotas de igualdad en el planeta, sería algo sensato.

5 mar 2019 20:03

La revista científica Nature Communications ha publicado recientemente un estudio que afirma que la recesión de 2008 se asoció con un mayor descenso de la mortalidad en Europa, de forma más acentuada en aquellos lugares en los que dicha recesión se manifestó con mayor intensidad. Joan Ballester, primer autor del estudio, ha explicado que “los periodos de recesión macroeconómica se asocian a descensos en los niveles de contaminación, así como en el número de accidentes laborales y de tráfico... También suele haber un menor consumo de alcohol y tabaco y un descenso del sedentarismo y de la obesidad ... hay estudios que apuntan a la influencia de factores como el estrés laboral o al hecho de que los hábitos saludables exigen un tiempo del que es más difícil disponer cuando se desempeña un empleo a tiempo completo”.

Posiblemente estas conclusiones sólo puedan ser válidas para territorios en los que los que partimos de fuertes sistemas de protección social y sanitario y/o no se sobrepasan determinados límites en lo que a empobrecimiento de la sociedad se refiere, tal y como ocurrió en Grecia.

Por ello, evidentemente, no estamos defendiendo la búsqueda intencionada de escenarios de crisis económica, caracterizados por la imposición de medidas antisociales con las que buscan paliar los efectos perniciosos sobre la macro-economía y los mercados. Tras una crisis se esconden un sinfín de penurias y sufrimientos que afectan a las personas que pierden su trabajo o su vivienda, ven restringidos sus derechos sociales y laborales o afrontan dificultades para procurarse una correcta alimentación, medicinas, etc.

En absoluto podemos presentar las situaciones de crisis como eventos deseables para las sociedades y sus personas, pero sí que podemos extraer ciertas conclusiones en relación al estudio anteriormente citado: alcanzado un grado de consumo básico, la calidad de vida no mejora con su rebose. El modelo de desarrollo y crecimiento que nos imponen y presentan como panacea no lo es, al contrario, se opone a nuestro bienestar, a nuestra salud y a la vida. Cierto que las crisis resultan odiosas y son utilizadas para exacerbar las injusticias y desigualdades, pero un freno voluntario en el consumo de productos materiales, que promoviera simultáneamente mayores cotas de igualdad en el planeta, sería algo sensato. Pese a que todas las alarmas ecológicas y de agotamiento de recursos están disparadas, el capitalismo, acuciado por la competitividad que ha instaurado, sigue pisando el acelerador sin capacidad frenado ni atisbo de alternativa, amenazando con acabar con todo.

Si desde algún ámbito se ha señalado el conflicto entre el capitalismo y la vida es desde el ecofeminismo, movimiento que en palabras de Yayo Herrero, una de sus referentes, “es una corriente diversa de pensamiento y movimientos sociales que denuncia que la economía, cultura y política hegemónicas se han desarrollado en contra de las bases materiales que sostienen la vida y propone formas alternativas de reorganización económica y política, de modo que se puedan recomponer los lazos rotos entre las personas con la naturaleza. Los ecofeminismos iluminan funciones, trabajos y a personas habitualmente invisibilizadas y subordinadas, y señalan la necesidad de otorgarles valor y prioridad si queremos aspirar a que la vida humana pueda mantenerse tal y como la conocemos.”

Colectivos feministas denunciaron cómo un proyecto desarrollista como el TAV no tiene en cuenta su afectación sobre las mujeres, que usan de forma más frecuente los trenes de cercanías y además tendrían mayores dificultades para pagar los viajes 

Aterrizando en lo concreto, hace unas semanas, diversos colectivos feministas denunciaban en un encuentro en Iruñea cómo un proyecto desarrollista como el TAV no tiene en cuenta en absoluto su afectación sobre las mujeres, las cuales usan de forma más frecuente que los hombres los trenes de cercanías y además tendrían mayores dificultades para sufragar los viajes en ese nuevo e indeseable tren veloz y elitista.

Tomemos conciencia de los límites del planeta, de lo pernicioso del capitalismo y del patriarcado. Definamos un modelo social a partir de un punto de vista social, feminista y decrecentista que nos ayude a afrontar de la mejor de las maneras esta realidad finita que vivimos. Esta toma de conciencia y esa apuesta por otro modelo social tendrán su espacio en la Huelga Feminista del 8M, en la cual se podrán visibilizar todos esos trabajos que realizan las mujeres y que contribuyen a mantener y dignificar la vida, trabajos que debemos reconocer y valorar en primer lugar para después pasar a su justo reparto entre todas las personas. El 8M pues, supone una gran oportunidad en nuestro pretendido avance a ese otro mundo posible.

Sobre este blog
Este espacio pretende dar cabida a la reflexión y al análisis en torno a los derechos sociales y laborales, desde la perspectiva de la precariedad que va invadiendo todas las esferas de nuestras vidas. La espiral, con sus dos sentidos. Por un lado el que nos hunde, desde la precariedad y el paro hacia la exclusión. Por otro lado, el inverso, el cual, desde el rescate, la creación de redes y los logros parciales nos puede llevar a una dinámica ascendente. Nuestro espacio geográfico natural es Nafarroa, lugar desde el que queremos mirar al resto del planeta de forma global.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Cuidados
Quitar los servicios de cuidados de las manos corporativas

Las tragedias en las residencias de mayores, gestionadas por empresas como Clece, visibilizan una crisis de cuidados existente antes de la pandemia COVID-19. De las luchas feministas en las ciudades surgen alternativas para una transformación del sistema que ponga la vida en el centro.

Coronavirus
Cuatro verdades y una mentira tras dos meses de encierro
Te proponemos una versión ecosocial del reto “cuatro verdades y una mentira” para ver donde nos ha dejado la crisis sanitaria de la Covid-19.
Rojava
Recuperando conocimientos robados por el patriarcado. El centro de salud de las mujeres - Entrevista

Después de ver los trabajos médicos en el frente con nuestra última entrevista, continuamos con la cuestión médica desde la perspectiva de la autonomía de las mujeres, cristalizada en Jinwar, el pueblo solo para mujeres en el Norte y el Este de Siria. Ampliamos en formato escrito la entrevista realizada por la organización juvenil Arran a la compañera internacionalista que ha estado desarrollando el centro de salud, en el cual ejerce de médico. Nos habla sobre la situación actual de la guerra y la pandemia, sobre la perspectiva de la salud y cómo esto conecta con la liberación de las mujeres y su autonomía.

0 Comentarios
Sobre este blog
Este espacio pretende dar cabida a la reflexión y al análisis en torno a los derechos sociales y laborales, desde la perspectiva de la precariedad que va invadiendo todas las esferas de nuestras vidas. La espiral, con sus dos sentidos. Por un lado el que nos hunde, desde la precariedad y el paro hacia la exclusión. Por otro lado, el inverso, el cual, desde el rescate, la creación de redes y los logros parciales nos puede llevar a una dinámica ascendente. Nuestro espacio geográfico natural es Nafarroa, lugar desde el que queremos mirar al resto del planeta de forma global.
Ver todas las entradas

Destacadas

Crisis económica
El sector turístico, ante el fin de una época

Desde los años 60, la economía ligada a la costa, el buen tiempo y la gastronomía no ha dejado de crecer. España ha sido una pieza central del tablero turístico global. La llegada del covid-19, que hará que el empleo se vea resentido en el corto, medio y largo plazo, abre una serie de incógnitas respecto a un modelo productivo centrado en el sector túristico y sus consecuencias para el mercado laboral y el medio ambiente.

Política
España (1960-2020): la clase dominante es la que dicta las ‘reformas’

La conjunción de ideología e interés político y empresarial llevó a la consolidación de una clase dominante trasversal que se hizo con los puestos de mayor influencia y que estuvo en condiciones de determinar qué era lo deseable para la nación. La racionalidad económica se había convertido en el escalón definitivo de la dominación por consenso.

Opinión
Cuando el activismo LGTB se convirtió en religión

Las estrategias organizativas del activismo LGTB federado en España y las lógicas del gaypitalismo impiden el planteamiento de alternativas, lo que se traduce en reproducir las exclusiones que se dan en la sociedad, acallar las voces discrepantes y convertir el activismo en un nicho de minorías.

Francia
París y la solidaridad migrante en plena pandemia

Lo que comenzó como una colecta de fondos para ayudar a unas 20 familias, ha crecido hasta convertirse en la asociación Link Aid que a la fecha ha ayudado a más de 700 latinoamericanos, entre colombianos, peruanos y ecuatorianos.

Fronteras
El Sea Watch 3 zarpa poniendo fin a seis semanas sin barcos de rescate en el Mediterráneo

El buque de la ONG alemana Sea Watch ya navega hacia el Mediterráneo central. Durante las últimas seis semanas en las que ningún barco civil de rescate estuvo operativo, las vulneraciones de derechos en el mar se han hecho mucho más evidentes.

Contigo empezó todo
Gladys del Estal, la mártir de la lucha antinuclear

La joven ecologista Gladys del Estal fue abatida por la Guardia Civil en 1979 durante una protesta en Tudela.

Opinión
Desinformados y ofendidos

Deliberar en democracia requiere ser capaz de orientarse en un territorio informativo plagado de señales confusas. ¿Nos ofendemos porque nos duelen las verdades o son estas afirmaciones verdaderamente inapropiadas?

Coronavirus
La Unión Europea, días antes del 8M, aún no recomendaba la suspensión de actos multitudinarios

En un informe publicado el 2 de marzo se consideraba que se podían cancelar eventos en casos excepcionales, pero no instaba a los países comunitarios a suspender actos como manifestaciones.