Rony Castillo, líder garífuna: “Lo que están viendo allá en la televisión está matando gente acá en Honduras”

Desde el Campamento por la Vida del Pueblo Garífuna en Tegucigalpa, hablamos con uno de los líderes de este pueblo sobre la lógica que opera tras la producción del reality ‘Supervivientes’ en su territorio ancestral y sobre el panorama latinoamericano actual.
Rony Castillo Güity, líder de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh).
Rony Castillo Güity, líder de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh). Berta Camprubí Pàmies
Tegucigalpa (Honduras)
12 oct 2026 06:06

Rony Castillo Güity es uno de los líderes e intelectuales más destacados del pueblo garífuna en Honduras. Como miembro activo de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), defiende la autonomía territorial, la preservación de la lengua garífuna y la creación de un modelo educativo intercultural comunitario. En esta entrevista, aborda una problemática de profundas raíces coloniales: cómo la producción de Supervivientes, un reality show de la exmetrópoli, el Reino de España, ocupa, militariza y desarmoniza las playas de Cayos Cochinos, territorio ancestral garífuna, para vender la fantasía televisiva de una “isla desierta”. 

Nacido y criado en la comunidad de Iriona Viejo (Colón), en 2014 Rony logró una beca para estudiar e investigar en la Universidad de Texas, de donde salió convertido en experto en Estudios Latinoamericanos, Educación Propia, Sociolingüística, Indigenidad y Negritud. Desde el Campamento por la Vida del Pueblo Garífuna, en Tegucigalpa, habla sobre los desafíos históricos y legales y el impacto de este asedio mediático y corporativo a la soberanía de las comunidades indígenas y negras, así como la resistencia garífuna frente a las lógicas del despojo contemporáneo. 

La comunidad garífuna se ha autodenominado como garífuna y no tanto como afro, porque somos un pueblo negro que tiene identidad indígena, que habla una lengua indígena

Para los que aún no han conectado con vuestra existencia, ¿qué es el pueblo garífuna y cuál es su fuerza? 
El pueblo garífuna tiene una identidad mixta, indígena y negra. La comunidad garífuna se ha autodenominado como garífuna y no tanto como afro, porque somos un pueblo negro que tiene identidad indígena, que habla una lengua indígena, ese es el garífuna. El concepto afroindígena está separado, un poco afro, un poco indígena, y nuestro pueblo reivindica desde su tradición oral que somos garífuna. Nosotros somos descendientes del pueblo arahuaco y de negros africanos que llegaron antes de la colonia a las Américas. Así se conformó el pueblo caribe, como nos llamaron antes de la llegada de la colonia inglesa, francesa, española.

Esto desafía la narrativa histórica colonial eurocéntrica. ¿En algunos sitios del Caribe llegaron barcos desde África antes que de España?
Si, antes. Las dos islas del Caribe que no fueron incursionadas inicialmente por los españoles son San Vicente y Dominica, que son las dos islas que hicieron resistencia, donde habitaban los caribes. No somos un pueblo que surge de la colonia, ya estábamos en las Américas: somos un pueblo negro de las Américas. No quiere decir que neguemos nuestra raíz africana, pero había varios imperios en África. Nosotros calculamos que descendemos del Imperio de Mali, que hacían expediciones a las Américas mucho antes de que vinieran los europeos colonialistas. Eso es chocante para los europeos porque creen que poseen la inteligencia superior y creen que son los primeros en llegar. No, los pueblos africanos eran muy buenos en estrategias de navegación. Entonces de ahí viene el pueblo garífuna, que se unió con el pueblo indígena arahuaco en el Caribe. Esos somos nosotros. Y la tierra es bien importante. Los títulos coloniales que han existido no sirven.

Cuando denunciamos el despojo de nuestro territorio, el agua y los ríos, la respuesta estatal fue el racismo institucional, el asesinato y la desaparición de comunidades

Vengo ahora de Cayos Cochinos donde tu pueblo lucha contra un reality show español. ¿Cuál es la lógica de fondo que está operando ahí?
De fondo existe una lógica racial y colonial que divide el mundo entre un pueblo supuestamente superior y otro inferior. Históricamente, cuando denunciamos a nivel nacional el despojo de nuestro territorio, el agua y los ríos por parte de mineras, hoteleras y monocultivos de palma, la respuesta estatal fue el racismo institucional, el asesinato y la desaparición de comunidades. Hoy, tras haber ganado cuatro sentencias internacionales, el hecho de que el Estado hondureño siga desobedeciendo la ley, criminalizándonos y entregando Cayos Cochinos para que una corporación española grabe Supervivientes, refleja la máxima expresión de impunidad. Es la continuidad de ese pensamiento colonial: desalojar y asediar a las comunidades del Sur Global para poner sus territorios ancestrales al servicio del capital y el entretenimiento del Norte.

Hay que entender que la lucha del pueblo garífuna no es una lucha sólo del pueblo garífuna para el pueblo garífuna, es por Honduras y por el mundo: es una lucha global por la sobrevivencia. Allá en Cayos Cochinos, no son Supervivientes estas personas que vienen de España, los supervivientes somos nosotros que hemos vivido ahí en Cayos Cochinos más de dos siglos.

La orden de desalojo en su contra se está tramitando a través de un juzgado de “criminalidad organizada”. ¿Por qué el Estado hondureño intenta vincular la defensa de su territorio ancestral con el crimen organizado y el narcotráfico, y cómo golpea realmente el impacto de estas redes criminales las dinámicas económicas, territoriales y a la juventud en sus comunidades? 
El crimen organizado opera en nuestros territorios, usándolos como ruta de tránsito y base para laboratorios. Existe una disputa feroz, pues muchos hoteleros o empresarios del turismo lavan dinero de estas redes criminales. Sin embargo, la estrategia de procesarnos a través de fiscalías de “criminalidad organizada” no tiene como fin combatir al narcotráfico, sino silenciar la protesta social. Esta jurisdicción fue una herencia directa del expresidente Juan Orlando Hernández, quien la diseñó exclusivamente para criminalizar, quebrar y encarcelar en penales de máxima seguridad a defensores de la tierra y del medioambiente. 

¿Por qué crees que Trump liberó a Juan Orlando Hernández? 
Es parte de una estrategia. Una de las hipótesis que manejamos es que tiene que ver con las ZEDE, esas “ciudades modelo” que Juan Orlando creó y que ahora quieren volver a activar; ahí están metidos los intereses de Estados Unidos. Lo otro que se comenta con fuerza es el papel de Israel. 

El presidente actual, Nasry Asfura es hijo de migrantes palestinos, pero está llevando a cabo políticas explícitamente sionistas.
Aquí hay mucho poder israelí, hay poder económico y también militar. En toda América Central eso es muy fuerte.

Analizando el giro hacia la extrema derecha y el ascenso de líderes con vínculos probados con el narcotráfico, ¿se han planteado alguna vez proponer una política de drogas distinta, como, por ejemplo, regular drogas como la cocaína para detener el derramamiento de sangre? 
Formalmente no lo hemos discutido como organización, pero sí vemos en los territorios cómo nosotros ponemos el pecho, nosotros ponemos los muertos, y no tenemos nada que ver con las drogas. Yo creo que es oportuno plantear una política a nivel global con seriedad. ¿Por qué está muriendo nuestra gente si allá en el norte es donde está el consumo? Todos los informes de Estados Unidos dicen que nuestro territorio es de paso, pero allá están los consumidores.

Tras haber ganado cuatro sentencias internacionales, el hecho de que el Estado hondureño siga desobedeciendo la ley para que una corporación española grabe Supervivientes, refleja la máxima expresión de impunidad

En nombre de esa lucha contra el narcotráfico han criminalizado y asesinado a gente que no tiene nada que ver. Aquí en Honduras la DEA bombardeó unas comunidades en la Mosquitia en 2012 y no pasó nada. ¿Y quiénes son los narcotraficantes? Ahí los vemos en el Estado: policías, jefes militares, presidentes. Los pueblos y las bases comunitarias tenemos que empezar a discutir cuál debería ser la ruta para que no maten a nuestra gente por un tema ajeno, y que respondan esos países del Norte, principalmente Estados Unidos, que son los que ponen la gran cantidad de consumidores. Es un tema pendiente, pero debería ser prioridad para Latinoamérica.

El pueblo garífuna llegó a Cayos Cochinos, al Caribe hondureño, antes de la creación del Estado-Nación de Honduras, y por eso es territorio ancestral garífuna. Pero los Estados solo saben de títulos de propiedad. ¿Cómo reivindicar la propiedad colectiva de su territorio?  
Ese es un punto bien importante, porque tiene confundida a mucha gente. Nos preguntan: ¿cómo es que es un pueblo negro reclama tierra? O sea, esa es una gran pregunta que siempre van a hacer y nos hacen. Porque el sistema le llama afrodescendiente al que no reclama tierra, sino que reclama ciudadanía. Al que, según el sistema, todavía está en la época de querer demostrar que es ciudadano de un país aunque haya nacido ahí. Quizás en algún momento nos metieron en ese saco, pero nosotros, pueblo indígena con identidad indígena y negra, clamamos propiedad colectiva ancestral. Y aquí la ancestralidad no tiene que ver con la llegada, sino justamente con la anterioridad a la colonia. Y el pueblo garífuna cumple esa condición. 

¿Cómo definen su territorio ancestral entonces? Coincide con lo que la Corte Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) ha reconocido en sus cuatro sentencias a favor del pueblo garífuna?
Sí. Territorio ancestral es aquello que, cómo ha reconocido la sentencia, reconoce el “hábitat funcional”, o sea, que va más allá de donde uno tiene la casa, va más allá de donde se produce: es donde uno logra mantener su identidad, su espiritualidad, donde siembras, pescas. Es el mar, los ríos, los bosques, las montañas, que no estaban en los títulos tradicionales. Ese es el territorio ancestral y los límites, la mayor parte eran ríos, o sea, límites naturales, colindancias naturales, que nadie puede borrar. Si hubieran sido un árbol o un muro, ya no tendríamos territorio ancestral. Y por eso fuimos a la CIDH, porque el Estado dio títulos simulados o falsos o medio títulos, sin reconocer la posesión ancestral y la ocupación histórica.

Cuando escalamos a la CIDH, el Estado hondureño dijo que nosotros no éramos indígenas. Esa era una de las estrategias de defensa del litigio del Estado. nos tocó demostrar que también somos indígenas y que podemos reclamar tierra

Pareciera que las legislaciones nacionales no garantizan los derechos territoriales de los pueblos indígenas de América Latina. ¿Por qué ha sido necesario ir a instancias internacionales?
Efectivamente: las leyes de Honduras no han garantizado esos derechos y hemos presentado denuncias. La Constitución del 82 establece que el Estado debe proteger los territorios indígenas. Sin embargo, eso no ha sucedido. Cuando escalamos a la CIDH, el Estado hondureño dijo que nosotros no éramos indígenas. Esa era una de las estrategias de defensa del litigio del Estado. Entonces nos tocó demostrar que también somos indígenas y que podemos reclamar tierra, y quedó establecido ya en la sentencia de Triunfo de la Cruz en 2015 que tenemos derecho a la propiedad colectiva. Pero, ¿con qué instrumento? No con los instrumentos legales nacionales, sino internacionales, con el Convenio 169 de la OIT y con la misma Convención Interamericana del 78. 

Es decir, las leyes hondureñas no solo no garantizan sus derechos, sino que los violentan.  ¿Cuál es la estrategia a seguir?
La realidad es que no necesitamos un título físico emitido por el Estado, porque los papeles no otorgan el derecho; solo lo reconocen. Nuestro derecho a la propiedad colectiva ya existía y emana de la posesión ancestral, un concepto avalado por la jurisprudencia internacional que sitúa los límites orales fijados por nuestros antepasados por encima de cualquier documento escrito. Al acudir a la Corte Interamericana, demostramos que el Estado hondureño violó nuestra soberanía y logramos un avance histórico: que se incorpore la recuperación de tierras despojadas como un derecho de los pueblos que perdieron su posesión involuntariamente. Esa ha sido nuestra estrategia de reivindicación, un instrumento legal que ya ha blindado a comunidades como Cayos Cochinos con sentencias internacionales definitivas. Y ahora estamos recopilando pruebas para demostrar que el Estado hondureño ejecuta un plan de crímenes de lesa humanidad contra nuestro pueblo. Como estos delitos no prescriben, estamos preparando el camino para llevar a los funcionarios responsables ante la Corte Penal Internacional en La Haya. 

Estamos recopilando pruebas para demostrar que el Estado hondureño ejecuta un plan de crímenes de lesa humanidad contra nuestro pueblo. Como estos delitos no prescriben, estamos preparando el camino para ir a La Haya

El derecho internacional les dio la razón, pero el Estado incumple: en Cayos Cochinos se sigue grabando Supervivientes sin consulta previa y encima los intentan desalojar. En definitiva, Europa continúa expoliando América Latina mediante lógicas coloniales impunemente. ¿Qué hacer ante este desacato sistemático? 
Si nosotros no hubiéramos hecho ninguna recuperación de tierras, física y espiritualmente, las sentencias habrían sido más que papel mojado: habrían sido un disparate. La comunidad no se queda esperando un papel; toma posesión de su territorio y dice: “Esto es nuestro y lo vamos a recuperar”. El fallo internacional nos sirve para que el mundo no crea la narrativa de que Cayos Cochinos pertenece a la Fundación privada o a los empresarios invasores. Hemos demostrado legalmente la verdad, pero la ley no basta: hay que habitar y defender la tierra con el cuerpo, con los tambores, con nuestra espiritualidad y con protestas pacíficas que sostienen esa resistencia. 

La propuesta del sistema y del Estado es expulsar a las comunidades para entregar los territorios a los intereses del turismo, los reality shows, la minería o el monocultivo. ¿Cuál es la respuesta material del pueblo garífuna desde las bases? 
Respondemos construyendo alternativas de vida y producción desde lo local. El mejor ejemplo es Vallecito, una zona donde hemos recuperado más de 1.200 hectáreas de tierra ancestral. Cuando entró el monocultivo de la palma africana, mandaron a destruir nuestros cultivos tradicionales; nosotros hemos resembrado más de 100 hectáreas de coco, que es la base de nuestra identidad y alimentación. No es una resistencia ciega o reactiva; estamos edificando nuestra propia soberanía alimentaria, demostrando con hechos que sabemos cuidar y hacer producir la tierra que defendemos. 

Aquí los supervivientes permanentes somos nosotros. Esos concursantes son supervivientes por un juego; nosotros lo somos por destino, porque no nos han dado a escoger si sobrevivimos o no

Terminemos con el papel del estado Español. La Embajada Española en Honduras más bien protegerá a los concursantes de Supervivientes del supuesto peligro del crimen organizado local —señalando indirectamente a su pueblo—, antes que exigir a la productora que respete la sentencia de la Corte Interamericana y la consulta previa. ¿Qué le dirías a la gente que ve ese programa en España?
Prácticamente ellos son los que están poniendo en riesgo a las comunidades. Están aquí en Honduras porque son protegidos por el Estado; ellos nunca han sido objetivo del crimen organizado porque siempre se mueven con seguridad médica y militar. La comunidad ya les ha dicho que están violando nuestros derechos, y un derecho tan sagrado como es la alimentación, porque nos cierran el paso a las zonas de pesca.A los que ven ese programa, a los que aportan y lo financian —porque verlo es financiarlo de alguna forma en Europa—, les diría que tienen que pensar que lo que están consumiendo en la televisión está matando gente acá en Honduras. Están dejando a niños y a familias sin comer y sin vivir. Vuelvo a lo mismo: aquí los supervivientes permanentes somos nosotros. Esos concursantes son supervivientes por un juego; nosotros lo somos por destino, porque no nos han dado a escoger si sobrevivimos o no, y sobrevivimos buscando la vida por la vida. Al final, el que ve el programa se vuelve cómplice.

Honduras
Ordenan el desalojo de la comunidad garífuna donde se graba el reality show ‘Supervivientes’ de Telecinco
Las comunidades del pueblo indígena garífuna anuncian una movilización masiva hacia Cayos Cochinos ante la presencia de 200 policías mientras ‘Supervivientes’ cambia la localización del rodaje.
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