Galicia
A Coruña responde masivamente a la violencia policial ejercida durante el acto de Vox en María Pita
La violencia policial contra los manifestantes que, en la mañana de este miércoles en la plaza coruñesa de María Pita, se oponían a la visita del líder de la extrema derecha española, Santiago Abascal, ha tenido continuidad por la tarde en forma de una nueva movilización. Miles de personas se han reunido frente a la Subdelegación del Gobierno para denunciar la represión policial, la responsabilidad del Gobierno español y para exigir la libertad para las personas detenidas.
Una mañana de violencia policial
Hacia las 11h, cerca de 4.000 personas se congregaron en la plaza de María Pita, convocadas por colectivos estudiantiles, CMS, Galiza Nova y el Sindicato de Inquilinas, entre otros. Abascal compareció ante la prensa a las 12h, junto a la entrada por Porta Real, mientras que los manifestantes quedaban cerca del Concello, separados por un cordón de más de doce furgones de la Policía Nacional.
La tensión fue en aumento hasta que se desató una carga policial en la que, al menos, un joven resultó herido en el rostro. Los enfrentamientos se repitieron y se trasladaron a la esquina de la plaza que da a San Agustín. El balance, según las informaciones recogidas por la prensa local, fue de dos detenidos y más de doce heridos. Tres personas recibieron asistencia en el complejo hospitalario de A Coruña, sin que ninguna presentara lesiones graves.
La respuesta por la tarde
A la convocatoria vespertina se sumaron CIG, Sindicato de Estudantes, Coordinadora da Mocidade Socialista, Riazor Blues, Sindicato de Vivenda, CGT y CNT, entre otras organizaciones. Los asistentes corearon consignas como “a represión non é a solución”, “non somos terroristas” o “basta ya de represión policial”, y pidieron la dimisión de los responsables de la Subdelegación.
Pasada la primera media hora, los manifestantes ocuparon la calzada frente al edificio, cuyo acceso ya estaba vetado por la Policía y marcharon hasta los Cantones. Después se dirigieron a la Delegación del Gobierno en Galicia, en la Plaza de Ourense y regresaron más tarde a la Subdelegación. Un amplio dispositivo, con al menos ocho furgones y numerosos agentes, protegía el edificio y mantenía cortadas las calles cercanas.
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