Francia
La ilusión del neoliberalismo ecologista se desvanece en Francia

Tras la dimisión del ecologista Nicolas Hulot, miles de franceses se manifiestan para alertar sobre la urgencia climática y exigir un cambio de políticas al ejecutivo macronista.

Manifestación Clima París
Manifestantes en la marcha en París a las que acudieron miles de personas. Enric Bonet

publicado
2018-09-09 06:00

El barniz ecologista y progresista del presidente francés, Emmanuel Macron, es cosa del pasado. En caída constante en los sondeos, con sólo un 31% de aceptación, —unos niveles inferiores a los del impopular François Hollande en el mismo momento del mandato—, el joven dirigente afronta el inicio del curso político en su momento de mayor debilidad política. Una impopularidad acentuada por la dimisión del reputado activista Nicolas Hulot como ministro de la Transición Ecológica, que ha favorecido una mayor toma de consciencia en Francia sobre la urgencia ecológica.

Tras haber impuesto con éxito la flexibilización del mercado laboral y una reforma neoliberal de la compañía ferroviaria francesa SNCF, Macron se ha visto inmerso en una espiral de polémicas durante un verano “horribilis”. El escándalo por las agresiones de su guardaespaldas Alexandre Benalla, sus desafortunadas declaraciones sobre los “galos refractarios al cambio”, los escasos resultados económicos de sus políticas con una desaceleración del crecimiento del 1,9% al 1,7% según las previsiones... La lista de noticias negativas para Macron ha sido larga. Pero la gota que colmó el vaso se produjo con la dimisión a finales de agosto de Hulot, que era uno de los miembros más populares del ejecutivo francés.

“La dimisión de Hulot representa un momento de gran clarificación que demuestra que una gran personalidad no nos salvará de los problemas del medioambiente, que una política de pequeños pasos no sirve para hacer frente al cambio climático y que un proyecto neoliberal teñido de verde resulta incompatible cuando se analizan con profundidad las cuestiones ecológicas”, asegura Maxime Combes, economista y portavoz de Attac en Francia sobre cuestiones ecológicas.

Con la dimisión de Hulot, se ha desvanecido la ilusión de Macron como líder de un neoliberalismo con un barniz verde. Ha alejado el dirigente centrista de una de las causas progresistas que más han progresado en la opinión pública francesa durante los últimos años: la lucha contra el cambio climático.

Miles de personas se manifestaron este sábado por las calles del centro de París. Impulsada en las redes sociales de forma espontánea por un joven periodista de 27 años, y apoyada por varias decenas de asociaciones, esta manifestación tuvo una asistencia más que notable, en comparación con otras movilizaciones pasadas contra el cambio climático: 50.000 personas según los organizadores y 18.500 según la Policía.

Junto con otras manifestaciones en Francia, esta convocatoria coincidió expresamente con la convocatoria Rise for climate hecha por una decena de ONG en 90 países, en los que se organizaron unas 800 acciones.

Las renuncias de Macron

De hecho, el mismo Hulot cuestionó seriamente la voluntad ecologista de Macron. “Me sorprendo todos los días cuando tengo que resignarme a una política de pequeños pasos, a pesar de que la situación universal, en un momento en que el planeta se convierte en un horno, merece que cambiemos de escala y de paradigma”, afirmó Hulot el pasado 28 de agosto, pocos minutos antes de anunciar su dimisión. Durante la entrevista radiofónica en la que anunció su inesperada renuncia, Hulot lamentó “el problema democrático” que comporta la influencia excesiva de los lobbys. También reprochó a Macron y el primer ministro francés Édouard Philippe de que “no hayan comprendido que el liberalismo es la principal causa” del cambio climático.

De esta forma, Hulot subrayó la incompatibilidad de una política económica productivista y “business friendly” con la lucha contra el cambio climático. La incongruencia de querer defender el medioambiente y aplicar una política fiscal neoliberal, en la que se reducen en 5.000 millones los impuestos a los más ricos y en 20.000 millones a las grandes empresas. Así se pierden unos recursos fiscales imprescindibles para planificar una transición ecológica.

Macron, que apenas habló de ecología durante las presidenciales, se dotó de una cierta áurea ecologista con la incorporación de Hulot como número tres de su gobierno. A pesar del ingenioso “Make our planet great again” con el que respondió en junio de 2017 a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo sobre el clima de París, el primer año del joven presidente se ha caracterizado por las renuncias en materia de lucha contra el cambio climático. Por ejemplo, la aceptación del acuerdo de libre comercio con el Canadá; la renuncia a reducir la electricidad de origen nuclear al 50% de la producción total en 2025, en lugar del 75% actual; o la no prohibición del pesticida glifosato.

Aunque en el primer año de Macron también se aprobaron algunas medidas positivas en materia ecológica, como la renuncia a construir el Aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes o la prohibición de los insecticidas neonicotinoides (muy perjudiciales para las abejas), la suma de renuncias frustró a Hulot. La decisión que colmó su paciencia fue la reducción a la mitad del precio de las licencias de caza, de 400 a 200 euros.

“El gobierno de Macron no tiene una gran pasión por el medio ambiente”, recuerda Daniel Boy, especialista en la ecología política y director de investigación en Science Po París. Este desinterés parece confirmarse con la elección el martes pasado del expresidente de la Asamblea Nacional francesa, François de Rugy, como nuevo ministro de la Transición Ecológica.

Reemplazado por un “ecologista reformista”

De Rugy, de 44 años, se presenta como un “ecologista reformista”. Su interés por la ecología parece incuestionable de la misma forma que su ambición por escalar en la política representativa. Durante sus 25 años de militancia en el partido de Los Verdes, fue elegido como concejal municipal en Nantes con 27 años y diputado en el Parlamento francés. No obstante, abandonó esta formación en 2015 acusando a sus compañeros de una supuesta “deriva izquierdista”. Entonces, fundó una nueva formación ecologista con la que quería pactar con el gobierno de François Hollande.

Tras haber participado en las primarias del Partidos Socialista en enero de 2017, rompió el compromiso adoptado en estos comicios y no apoyó a su vencedor, el socialista radical Benoît Hamon. Prefirió, en cambio, afiliarse al macronismo pocos meses antes de las presidenciales, a pesar de que, según había señalado el mismo De Rugy, Macron no tenía ningún programa sobre ecología. Esta decisión, sin embargo, le serviría para ser elegido como presidente de la Asamblea Nacional. Y ahora como ministro.

En su libro Ecología o izquierdismo. ¡Hay que escoger!, publicado en 2015, De Rugy subrayó su defensa de una política ecologista “del compromiso” en lugar del conflicto democrático. “Siempre ha defendido una estrategia de pequeños pasos. Antes de impulsar políticas ecológicas, considera que siempre es necesario negociar y llegar a acuerdos con las grandes empresas, como la petrolera Total o la eléctrica EDF”, lamenta Combes.

“De Rugy cuenta con la ventaja de que se trata de un político experimentado. Tras haber presidido la Asamblea Nacional, cuenta con una red de diputados afines. Y esto puede ayudarle a impulsar políticas en defensa del medio ambiente”, explica Boy. Según este experto de la ecología francesa, esta influencia entre los representantes de la mayoría macronista podría ayudar a De Rugy a tener más éxito que su predecesor en un cargo que parece maldito en Francia. Desde la creación del ministerio de Ecología en Francia en 1971, ha habido hasta 25 dirigentes que ocuparon este puesto.

“Un efecto acelerador”

“Hulot era un gran líder mediático del ecologismo, pero se encontraba muy aislado tanto dentro del gobierno como en la Asamblea”, reconoce Boy. Por ejemplo, impulsó una ambiciosa ley con la que prohibía la concesión de nuevas licencias para explotar los hidrocarburos del suelo francés y las extracciones de gas y petróleo a partir de 2040. “Pero los diputados de la mayoría presidencial introdujeron tantas enmiendas, que esta ley quedó vacía de contenido”, lamenta Combes.

Aunque disponía un escaso apoyo dentro del gobierno y entre los diputados afines a Macron, Hulot sí que contaba con la simpatía de los franceses. “La mayoría de las personas que se han manifestado este sábado en París no solían venir a manifestaciones ecologistas. En las concentraciones para el Acuerdo sobre el clima de París éramos unos 500 o 600. Hoy somos muchos más”, aseguró Vincent D., militante del movimiento Alternativa, desde las primeras filas de la marcha por el clima en París.

“La renuncia de Hulot ha tenido un efecto acelerador”, añadió Vincent D.. De hecho, el movimiento al que pertenece, Alternatiba, se trata de una de las iniciativas exitosas que permitieron hacer progresar el ecologismo en la sociedad francesa. Creado hace cinco años en el suroeste de Francia, este colectivo efectúa durante este verano un exitoso “tour” por más de 200 localidades francesas para concienciar sobre la urgencia ecológica.

“Estamos ante un momento de cristalización sobre la inquietud por el cambio climático. Durante el último verano, la mayoría de los franceses se vieron afectados por la ola de calor en Francia o sacudidos por las imágenes de los incendios en Grecia o las inundaciones en Japón”, defiende Combes. El portavoz de Attac considera que “las fuerzas de izquierdas deben tener en cuenta esta evolución de la opinión pública y hacer del ecologismo una cuestión central”.

A diferencia de lo que sucede en España con Podemos o IU, movimientos franceses como la Francia Insumisa, Génération·s de Benoît Hamon o los verdes franceses han hecho del ecologismo un aspecto troncal. Y deberían continuar haciéndolo ante la inoperancia del neoliberalismo ecologista de Macron. Un viejo mundo liberal incapaz de aportar soluciones ante la urgencia del cambio climático.

Crisis climática
Macron-Merkel: el eje del neoliberalismo ecologista

Ante el climato-escepticismo del gobierno estadounidense, Francia y Alemania pretenden erigirse en los nuevos referentes de la lucha contra el cambio climático. Una etiqueta que se contradice con los resultados modestos de sus políticas nacionales.

Relacionadas

Especulación urbanística
Qué ha pasado con las ciudades y países que han limitado el precio del alquiler

¿A qué ciudades se refería la vicepresidenta Nadia Calviño cuando decía que la regulación de precios del alquiler no había funcionado? Repasamos de la mano del Sindicato de Inquilinos de Catalunya qué modelos existen y a cuáles está mirando el Gobierno de coalición.

Google
El matonismo de Trump, la Tasa Google y las dudas de Calviño

Las amenazas de Estados Unidos funcionan y Francia da marcha atrás al impuesto a las grandes tecnológicas. Este movimiento abre la pregunta sobre cuál será la reacción de España y la ministra Calviño.

Movimiento obrero
En Francia, la huelga y los sindicatos no pierden fuelle

La movilización permanente contra la reforma de las pensiones ha revitalizado la huelga general como instrumento de lucha.

3 Comentarios
#22715 18:36 9/9/2018

En España puede pasar tres cuartas partes de lo mismo con el gobierno Sanchez.

Mientras Podemos no asuma la alternativa verde son más de lo mismo, darle bronceador al crucificado.

Responder
1
0
Herodoto 18:33 9/9/2018

Buen artículo. Con los acentos muy bien puestos.

Responder
0
0
#22692 9:27 9/9/2018

Explota la burbuja de Macron

Responder
1
0

Destacadas

Casas de apuestas
BetOver, la aplicación para mapear casas de apuestas

Una app colaborativa permite mapear las casas de apuestas, colegios y otros puntos sensibles de manera colectiva para “que haya una presión ciudadana sobre estos negocios y para luchar contra la ludopatía”.

Extrema derecha
El terrorismo de extrema derecha golpea Alemania de nuevo

Un hombre de 46 años vecino de la ciudad de Hanau, Alemania, ha matado a diez personas. Este ataque se suma a una larga lista de lobos solitarios, células terroristas, asesinatos y planes para tomar el poder que provienen de la extrema derecha alemana.

Iglesia católica
Miguel Hurtado: “Mi nueva religión es proteger a los niños de los pederastas”

Los abusos sexuales que sufrió de adolescente en la Abadía de Monterrat le hicieron perder su fe en dioses y buscarla en los Derechos Humanos. Miguel Hurtado ha publicado un libro sobre cómo el silencio mueve y mantiene a la Iglesia Católica.

Migración
Mody Cissoko, el joven maliense al que España devolvió a la guerra

Cissoko completó la travesía entre Malí y el archipiélago canario pasando por Senegal. Tras varias semanas en el CIE de Barranco Seco, fue deportado en un vuelo con destino Nuadibú. Finalmente, se le trasladó a la frontera maliense. Denuncia que no se le permitió pedir asilo. 

Deportes
El vecindario de Hortaleza se enfunda los guantes de boxeo contra el racismo

Hortaleza Boxing Crew lleva cinco años funcionando para presentar alternativas de ocio gratuitas a chicos y chicas de este distrito del noroeste de Madrid, señalado por el racismo institucional y los discursos de odio.

Chile
El fútbol chileno reactiva la movilización

La muerte de dos aficionados al fútbol ha reavivado las protestas en los estadios chilenos. Las “barras” y destacados jugadores han acompañado desde el comienzo el movimiento del pueblo para superar la fase de neoliberalismo en que vive el país desde los años de Pinochet.

Últimas

Vivienda
Idealista, Look & Find y otras cinco investigadas por pactar precios

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado un expediente sancionador contra siete empresas vinculadas al mercado de intermediación inmobiliaria por coordinación de precios y otras condiciones comerciales.

Catalunya
El juzgado de Figueres decreta el secreto de sumario en los cortes de la AP7 de Tsunami Democràtic

Más de 200 personas han sido citadas a declarar por la movilización en la Jonquera contra la sentencia del Procés. Los abogados denuncian indefensión y, al menos diez de los investigados, han expresado su intención de no comparecer ante la Policía como acto de desobediencia civil. 

Sistémico Madrid
Bergé, el poder de Getxo es invisible a los ojos

La aristocracia de Neguri mantiene con Madrid una relación tan esencial y virtuosa que parece que no existe. Bergé, desconocida a pensar de sus 150 años de vida, con un negocio de 2.700 millones y su sede junto a la Puerta de Alcalá, es el vivo ejemplo.

Agricultura
Galería | Una tractorada paraliza Granada

Con la consigna ‘Precios justos para un campo vivo’, cinco columnas de tractores han partido a primera hora de la mañana desde diferentes puntos de la provincia hasta la capital granadina, cuyas arterias principales han quedado colapsadas durante toda la jornada.

Filosofía
[Podcast] Post Apocalipsis Nau #31 Aceleracionismo 1.0
Entrevistamos a Mariano Hernán sobre internet e infancia. Analizamos el Aceleracionismo y Xenofeminismo con Toni Navarro y Francisco Jota Pérez.