La Plazuela: “No queremos que nuestro mensaje se diluya en los 20 segundos de TikTok”

Tras un aclamado debut con ‘Roneo Funk Club’, la banda granadina regresa dos años después con ‘Lugar Nº0 (D.L.Y)’, un elepé conceptual y poliédrico en lo musical que desafía un presente marcado por la aceleración del consumo y la homogeneización cultural. Con ellos exploramos el proceso creativo de este segundo trabajo, la turistificación que afecta al Albaicín y lo que implica posicionarse en una industria que empuja justo en sentido contrario.

En el visualizer de “Nº0”, la canción que abre el nuevo disco de La Plazuela, El Indio y Nitro (o lo que es lo mismo: Manuel Hidalgo Sierra y Luis Abril Martín, ambos nacidos en Granada en 1998) avanzan con gesto escéptico entre flashes difuminados de aviones por diferentes pasajes turísticos de Santa Mónica, en Los Ángeles. Un año antes, tras cerrar buena parte de la composición de su disco en España, el dúo viajó a Estados Unidos para trabajar con Jason Pounds, productor del sello Roc Nation y de artistas como Dr. Dre, Kendrick Lamar o Jorja Smith. A Pounds le había encantado su primer disco y los contactó para colaborar con ellos en el nuevo. Sin embargo, la convicción de poder llevar su visión vanguardista un paso más allá se esfumó pronto: la falta de entendimiento artístico con el técnico (y de desencanto con el lugar) acabó transformando aquella experiencia en una revelación necesaria para emprender un nuevo viaje creativo. Décadas atrás, el antropólogo francés Marc Augé ya había definido estos espacios transnacionales de tránsito como los no-lugares: entornos impersonales, dominados por la lógica efímera del consumo, donde resulta complicado construir identidad o vínculos.

Una misma noción que resuena hoy en la iconografía de Lugar Nº0 (D.L.Y) y que sirve para entender la decisión de La Plazuela de autoproducir este disco desde su tierra. “El viaje fue necesario para perdernos y volver a encontrarnos. Los Ángeles nos pareció como un gran plató de rodaje en decadencia”, reconoce Nitro. El Indio completa la idea —son mejores amigos desde la infancia y sus mensajes se van entrelazando con naturalidad como si fueran uno solo— al describirla como “la ciudad de los sueños rotos”, a la que “los artistas acuden persiguiendo una carrera que casi siempre acaba en decepciones profundas y jornadas interminables sirviendo hamburguesas”. La canción funciona como punto de partida de este road album,donde se escucha la voz de Nitro recitar estrofas sin verso que resuenan a manifiesto generacional: “Nuestro tiempo ya no es nuestro. Sin quererlo nos lo roban mientras trafican con nuestra atención. Somos espectadores inconscientes de una distracción constante. Vivimos como si el presente no nos perteneciera, como si nos lo hubieran arrebatado a golpe de estímulo, de ilusión vacía, de producto que consumimos, pero en realidad nos consume”.

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Luis Abril ("Nitro") y Manuel Hidalgo ("El indio") al inicio del coloquio de presentación de su segundo disco Lugar Nº0 (D.L.Y) en la sala Industrial Copera de Granada Jaime Cinca

Nos citamos con ellos en el estudio de la Escuela Técnica Superior de Imagen y Sonido Curva Polar en Granada para profundizar en esta búsqueda del camino que ha supuesto dos años de “introspección y parón mediático” para culminar el trabajo: “Es una invitación a replantearnos si nos estamos relacionando con la cultura de forma consciente; a cómo escapar de esa rueda de inmediatez que implícitamente aceptamos y de la que cuesta alejarse”, afirman de partida.

La segunda parte del título, las siglas de “Don’t Lose Yourself” (no te pierdas a ti mismo), refuerza esta declaración de intenciones que reaparece de forma cartesiana durante el interludio homónimo situado en el centro del disco. De nuevo, la banda reflexiona sobre la pérdida del poder transformador del arte cuando se ignora el contexto: “Estamos perdiendo la capacidad de interpretar las creaciones más allá del resultado final. No se pueden desligar de su proceso ni de las circunstancias que las rodean”. La reflexión desemboca en una postura ideológica que los atraviesa más allá de este proyecto: “No queremos que nuestro mensaje se acabe diluyendo en los 20 segundos que dura un vídeo en TikTok”.

La presión y el miedo al fracaso que acompañan a un segundo trabajo (más aún cuando el primero ha sido francamente un éxito) son una preocupación recurrente en la tradición de la creación artística. La directora de cine Belén Funes (Los Tortuga, 2025) señalaba recientemente en una entrevista para el Periódico lo injusto que resulta ser juzgado por una segunda obra, cuando el factor sorpresa ya no existe y las expectativas depositadas por el público apenas dejan margen para el error. El Indio y Nitro comparten esa sensación: “Es la primera vez que nos enfrentamos a poder perder algo. Estamos definiendo qué banda queremos ser y se nos juzgará a futuro, así que no nos queda otra que actuar sin ese miedo como cuando no nos escuchaba nadie”. A lo que añaden: “Somos conscientes de que al haber estado un tiempo fuera hay que pasar por un proceso para reconectar con la audiencia, pero tenemos claro que hay líneas que no vamos a cruzar para encajar en la industria”.

La Plazuela irrumpió en la escena en 2023 con una apuesta sonora pasional que se inscribe junto a nombres como María José Llergo, Rocío Márquez o Judeline en la nueva ola de reivindicación de la identidad andaluza a través de la música. Éxitos como “Tangos de Copera”, “Péiname Juana” o “La Primerica Helá”situaron al dúo granadino, ya bajo el paraguas de la discográfica Universal (una de las big three de la industria musical global), en el circuito de los principales medios de comunicación, festivales y salas del país.

En este nuevo disco, la banda recoge su característica fusión de la matriz flamenca con elementos de la electrónica y el funk, para ampliarla conceptual y técnicamente con armonías de jazz, jungle, city pop japonés o salsa caribeña. En el single “Si miro patrás”inclusohan grabado a la banda completa de La Victoria del Realejo. La (razonable) cuestión tal vez sea cómo integrar tantos lenguajes sin que el resultado pierda autenticidad ni se convierta en un pastiche.

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Manuel Hidalgo Sierra ("El indio") uno de los integrantes de La Plazuela durante la charla y coloquio de presentación de su segundo disco en la Sala Jaime Cinca

“Nos hemos calentado mucho la cabeza: bebiendo de nuestras fuentes, investigando, probando y probando. Hacemos muchas versiones de cada canción y eso explica el tiempo que hemos tardado en terminar el disco”, explica El Indio. Nitro añade el pragmatismo: “También es necesario tener los recursos. Este ‘vanguardismo’ exige una solvencia económica que nos ha permitido contar con una banda entera de Semana Santa, músicos de salsa, instrumentos... y por mucho que nosotros ambicionemos un tipo de sonido, después hay que currárselo para que se materialice”. El grupo reconoce que, aunque el proceso ha sido enriquecedor y divertido, de cara a lo próximo pretenden volver a cierta ortodoxia (unas palmas y una guitarra, como diría Camarón tras La Leyenda del Tiempo) para seguir expandiendo su creatividad compositiva.

Una de las canciones del trabajo sobre la que más fuerte pivota esta carga discursiva es “18010”, un guiño al código postal del Albaicín en Granada y una “carta de amor a nuestro barrio”. Hablar de identidad implica también abordar con ellos las conversaciones que surgen entorno a la relación que la ciudad establece con un barrio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1994, profundamente afectado hoy por los fenómenos globales de turistificación y gentrificación. Se percibe cómo es una problemática que les interpela de lleno y sobre la que inevitablemente reflexionan con asiduidad. Por esto no extraña que los artistas lean de forma nítida cómo se suceden las transformaciones de la vida barrial: “Mucha gente se ha tenido que ir. Negocios locales como tiendas y bares han cerrado. Hace poco vi que también había cerrado el último Covirán que quedaba y todo esto hace que se vaya erosionando la identidad y el tejido social del barrio”.

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Luis Abril ("Nitro") integrante de la banda granadina La Plazuela durante la charla y coloquio que mantuvieron en la Sala Copera por la presentación de su disco Jaime Cinca

Según un estudio de 2025 de la plataforma vecinal Albaicín Habitable, uno de cada cuatro inmuebles de la zona está destinados a la explotación turística (en la Acera del Darroestos representan casi el 80%), convirtiéndose en la segunda ciudad del país con mayor tasa de presión turística solo por detrás de Málaga. El Indio tiene clara la raíz del problema: “No se han tomado medidas frente a las licencias de este tipo y eso abona un terreno muy fértil para el que quiere especular con la vivienda”. Nitro amplía la mirada: “Además de exigir a los visitantes, debemos darnos cuenta de que el barrio no es un ni un circo ni un zoológico y que tenemos derecho a una vida digna aquí”. Y esbozan algunas claves: “Hace falta pedagogía vecinal para fomentar un consumo responsable, estableciendo lazos de apoyo con el comercio local y no alimentando a Airbnb. Al mismo tiempo, las instituciones deben establecer límites firmes a la vivienda turística para protegernos. La intención no es rechazar taxativamente el turismo, sino preservarlo desde el equilibro y el respeto asegurando que los precios sean accesibles para los residentes. Si dejamos que los guiris pongan precio a nuestras vidas, acabarán echándonos”, sentencian.

La única colaboración del disco llega con la cantaora jienense Ángeles Toledano en “Solo eres pa mí”. Una pieza que, junto a otras como “De dos en dos” o “De mí pa ti”que cierran el disco,dialogan con la tradición de la canción popular moderna y su tópico por excelencia: el binomio amor-desamor. Los granadinos encarnan así un zeitgeist generacional en la creación artística que entiende el compromiso más allá de las lógicas puristas de la música protesta, donde pueden incidir en sus posturas también a través de temáticas clásicas y ritmos disfrutables. “Creo que deberíamos mojarnos más. Aunque la función del artista a lo largo de la historia ha sido la reivindicación y opinar sobre lo que ocurre a tu alrededor, en la industria sigue habiendo mucho miedo a posicionarse”, reconoce Nitro. Para El Indio, el alejarse del modus operandi hegemónico de la industria es en sí mismo un gesto político: “Comunicar mediante tu música y desde una perspectiva positiva algo que te haga pensar y que genere debate lo es”. Frente a una industria cultural dominada por el algoritmo que nos empuja sin fisuras a la uniformidad, La Plazuela aporta su granito de arena para reivindicar la honestidad, desde la pausa que necesita la duda como herramienta de resistencia y alternativa para alcanzar el crecimiento. Puede que esto sea, al final de todo, la parte más valiosa de nuestro viaje.

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