Opinión
¿Quién nos roba las oportunidades? Extremadura produce energía, otros se quedan el beneficio
Vicepresidenta de la cooperativa EnVerde.
¿Qué bondades ha traído, trae y traerá a Extremadura ser una potencia energética? Esta fue la pregunta que movió la creación de EnVerde, cooperativa extremeña de energía, porque, como adivinarán quienes conozcan la realidad de la región, la respuesta no arrojaba nada bueno. Nos gustaría, con este artículo, hacer un repaso de las preguntas que nos hicimos y, si bien no contestarlas todas, darles pistas de dónde encontrar las respuestas.
Pasado nuclear e hidroeléctrico
Con una gran movilización en contra, y sin necesidad de profundizar en los argumentos de su negativa, en los 80 se puso en marcha la Central Nuclear de Almaraz. La central contaba con una vida útil, en otras palabras, un fin marcado desde su nacimiento. Los beneficios que se proclamaban eran empleo y riqueza en su entorno. La primera pregunta que nos surgió fue si esa riqueza en forma de ingresos que han recibido los ayuntamientos de la zona se ha invertido para fortalecer el tejido socioeconómico. Dado que el cierre de la central, más o menos inminente, es inevitable, ¿se han usado estos ingresos para que las poblaciones diversifiquen su actividad y estén fortalecidas para el día que esos ingresos dejen de existir? ¿Se ha diseñado un plan de recolocación de los empleados de la central? Teniendo en cuenta que la central da trabajo de manera directa y continuada a 1.031 personas y otras 1.200 en trabajos ocasionales dos veces al año en la recarga, ¿cuántas de estas personas pertenecen al territorio y se han asentado en él? ¿Cuántas de esas personas seguirían trabajando durante al menos los 10 años primeros del desmantelamiento? ¿Realmente el inicio del desmantelamiento supone un momento tan trágico como dicen? ¿Compensan esos 1.000 puestos de trabajo el riesgo y la contaminación ocasionada?
¿Realmente el inicio del desmantelamiento supone un momento tan trágico como dicen? ¿Compensan esos 1.000 puestos de trabajo el riesgo y la contaminación ocasionada?
Y, apartándonos de los supuestos beneficios, ¿cuántos residuos radiactivos se han generado y se están generando? ¿A dónde van a ir a parar durante los cientos (algunos) miles de años (otros) de radioactividad? ¿Estamos cubiertas económica y estratégicamente para la gestión de estos residuos con la tasa a Enresa que el oligopolio nuclear ha pagado durante estos años o habrá que gastar dinero público?
En cuanto a todos estos años de funcionamiento, ¿se han incrementado los casos de cáncer en cualquiera de sus formas, en las inmediaciones de la central? ¿Se han intentado tapar casos a golpe de talonario? ¿Existe presencia de radioactividad en los acuíferos que impiden que el agua sea apta para el consumo humano?
No podemos dar respuesta a todas las preguntas que nos surgieron en este artículo, pero animamos a que las busquen. Pueden ver el “Informe del impacto socioeconómico del cierre de la Central Nuclear de Almaraz” que PayPerThink ha elaborado para la Asociación Española de Municipios en Áreas Nucleares y Almacenamientos de Residuos Radiactivos (AMAC). Podrán encontrar información en los múltiples informes que Adenex ha realizado a lo largo de estos años. También pueden ponerse en contacto con la Plataforma de Afectados por la Central Nuclear de Almaraz.
Al fin y al cabo, las preguntas que nos resumen las demás son: ¿A quién ha beneficiado y sigue beneficiando la Central Nuclear de Almaraz? ¿Quiénes pagaremos las consecuencias de que siga funcionando? Y ¿por qué quienes deberían mirar por el bien común se limitan a defender los intereses de tres empresas? Para hablar de la generación hidroeléctrica en la región, donde existen tantas y tantas concesiones de explotación de 75 años adjudicadas principalmente a Iberdrola y Endesa, ya hay un artículo en El Salto en el que un compañero lo explica a la perfección.
Presente renovable
En la época actual, y ya no tan reciente, han llegado otras renovables, eólica y fotovoltaica principalmente. Han inundado Extremadura de macroproyectos que han dado como resultado que, por ejemplo, Badajoz sea la segunda provincia de España con más superficie ocupada por parques fotovoltaicos. Pero ¿está dicha superficie ocupando cubiertas de polígonos industriales y terrenos improductivos o está ocupando superficie agraria útil? ¿Son parques de una envergadura razonable o son océanos de placas en extensiones gigantescas? ¿La obtención de esos terrenos se hace de manera respetuosa con la propiedad sin cláusulas abusivas en letra pequeña? ¿Dejan espacio todos estos macroproyectos en las líneas eléctricas para que prosperen otros de menor entidad?
Sabemos quiénes son propietarias de estos macroproyectos, coinciden en su mayoría con las propietarias de la Central Nuclear de Almaraz; la pregunta que se nos ocurre es si más allá del IBI y el ICIO que dejan en los términos municipales en los que se asientan, ¿dónde tienen los domicilios fiscales estas empresas? ¿Generan alguna riqueza para el territorio?
La respuesta la obtenemos de dos maneras. Por un lado, en 2025 Extremadura ha sido la segunda comunidad autónoma con la tasa de pobreza más alta de España (el año pasado era la primera). Y, por otro lado, contamos con los datos de empleo que genera el sector energético en su conjunto (incluyendo no renovables) que, a fecha de 2024, constituía poco más del 1% de afiliados de la región, según datos de afiliación media por actividad económica (CNAE 09).
No entendemos cómo se puede permitir esta proliferación de explotaciones energéticas sin un ordenamiento territorial y un control medioambiental exhaustivo, sin la obligatoriedad de que estas empresas, si quieren asentarse en el territorio, reduzcan sus ingresos una ínfima parte para compensar con algo de justicia social a la región.
Futuro de hidrógeno, almacenamiento y datos
Cada vez más cercanos y con una inminente implantación en la región tenemos los centros de datos, encargados del almacenamiento, procesamiento y distribución de los datos necesarios para uso de redes sociales, visionado en directo, inteligencia artificial, etc. Pero también sabemos que los informes de impacto ambiental que se realizan minimizan las emisiones de gases reales en hasta un 662%, según The Guardian. Hasta ahora, ¿qué ha ocurrido en los territorios donde estaban estos centros? Sabemos que en Chile consiguieron paralizar un gran macroproyecto por el gasto de agua desproporcionado en una zona sometida a sequía, que en Países Bajos han conseguido paralizar la apertura de nuevos centros, también debido al gasto energético que suponen y que, como cuenta Aurora Gómez, de la plataforma Tu nube seca mi río, “en Estados Unidos se han secado regiones enteras y todos los acuíferos de la zona por culpa de los centros de datos”.
El modo de elegir la ubicación de estos proyectos es precisamente buscar regiones despobladas donde la oposición sea ínfima, que también coincide con envejecimiento y en muchas ocasiones con zonas áridas o desérticas donde toda la baza que juegan es la generación de empleo.
A poco que realicemos una búsqueda aparecen numerosas noticias de los nuevos proyectos que se están asentando en la región, los más consolidados son el campus de IA en Navalmoral de la Mata y Valdecaballeros (Merlin Properties) y el proyecto Nostrum Evergreen en Badajoz (el mayor del sur de Europa) que, además, se ha declarado PREMIA, Proyecto de Interés Regional y, por lo tanto, con carácter prioritario y urgente.
Estos proyectos conllevan contratos preferentes de agua y energía. ¿Significa esto que en caso de sequía quien la sufrirá primero es la población? Sí.
Totalmente, en paralelo, ocurre con el hidrógeno verde y el gasto hídrico. Basta con leer el artículo de Eugenio Romero para darnos cuenta de que, si la tendencia que hemos seguido con la implantación de energías renovables también se lleva a cabo con estos proyectos, el futuro de Extremadura, como tierra de sacrificio, será irreversible.
¿Vamos a continuar siendo una tierra que diga siempre sí a cualquier precio? ¿Van a continuar asentándose empresas que solo vienen a esquilmar los recursos y contaminar? Debemos pararnos a reflexionar quién nos roba realmente las oportunidades en Extremadura. Mirar lo que ha ocurrido en el territorio con proyectos pasados, lo que está ocurriendo en el presente en otras regiones debería unirnos en una conclusión común: nada de esto aporta desarrollo.
Si se ha demostrado con datos más que evidentes que todos los proyectos energéticos de Extremadura han continuado perpetuando la pobreza y solo han traído al territorio un impacto ambiental negativo, lo único que nos queda es exigir políticas justas (y unos partidos políticos a la altura).
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Sobre la nacionalización de las centrales hidroeléctricas en Extremadura
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