Opinión
Imperio, memoria y ofensiva reaccionaria

En el marco de la neurosis identitaria que atraviesa a la extrema derecha en general y a la española en particular, estamos asistiendo a un auténtico combate por reescribir la historia.
Mujeres contra el fascismo en Colón - 6
David F. Sabadell Protesta de Mujeres contra el fascismo en la plaza de Colón, en Madrid, en el año 2024.

En septiembre de 2024, Claudia Sheinbaum tomaba posesión como la primera presidenta de México, en una histórica ceremonia a la que no acudió ni el rey Felipe VI ni tampoco una representación formal del Gobierno. La propia Sheinbaum reconoció que no invitó al rey de España porque este no había respondido a la petición de disculpas del expresidente Andrés Manuel López Obrador por los excesos cometidos por la Corona durante la conquista de México. Toda una fractura diplomática que el monarca ha intentado cerrar un año y medio después con un comentario que pudiera ser entonado en clave de media disculpa.

Así, en el marco de la visita que Felipe VI realizó la semana pasada a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, en el Museo Arqueológico Nacional, acompañado por el embajador mexicano en Madrid, Quirino Ordaz, afirmó, en una conversación informal que la propia Casa Real se encargó de difundir a los medios de comunicación, que durante la conquista hubo “mucho abuso”. Unas declaraciones muy medidas y coordinadas con Moncloa para intentar cerrar heridas con el Gobierno mexicano ante la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre, donde el Gobierno quiere evitar a toda costa la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum.

A pesar de que las declaraciones de Felipe VI no hayan sido, ni mucho menos, unas disculpas como habían pedido las autoridades mexicanas, sí es la primera vez que la monarquía se refiere a la conquista en estos términos. Algo que ha generado todo un torbellino entre unas derechas patrias que llevan ya unos cuantos años inmersas en una operación de revisionismo histórico con el objetivo de “recuperar” el legado imperial español frente a la supuesta leyenda negra. No es casual que el libro Imperiofobia y leyenda negra (Siruela), de María Elvira Roca Barea, sea uno de los mayores best sellers españoles de la última década. Un libro que, en palabras del catedrático José Luis Villacañas, “es un artefacto ideológico que ha iniciado el paso a la ofensiva de un pensamiento reaccionario cuyos efectos estamos observando ahora con nitidez […] en él ya están señaladas las líneas de fuerza de la ofensiva reaccionaria que va a disputar la hegemonía cultural española en los próximos años".

En este sentido, la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, aseguró poco después de las declaraciones de Felipe VI que la conquista de América por parte de España fue “la mayor obra evangelizadora y civilizadora” de la historia. Una conquista realizada “respetando los derechos y la dignidad de todos los súbditos” de la Corona, según se establecía en el codicilo de la reina Isabel la Católica. De hecho, en el marco de la polémica con López Obrador por la petición de disculpas a la Corona española, Vox presentó en el Congreso una proposición de ley para homenajear la figura de Hernán Cortés al cumplirse 500 años de la conquista de México. Con extractos como este: “La Monarquía Hispánica sacó a los pueblos precolombinos de la antropofagia, la esclavitud, los sacrificios humanos y la prehistoria tecnológica”. Toda una declaración de intenciones en defensa de la “misión civilizadora”, una auténtica cruzada para recuperar los orígenes míticos del imperio español.

Jorge Buxadé llegó a calificar de “muy graves” las imágenes de “la barbarie y la turba”, refiriéndose a los ataques contra estatuas de personajes históricos como Colón

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no se quedó a la zaga de Vox en la defensa de nuestro pasado colonial y, en una entrevista en OkDiario, defendió que, para abusos, los que ya “se cometían contra la propia población autóctona por parte de las poblaciones aztecas y mayas, que entendían los sacrificios como parte de los rituales”. Afirmando que: “Llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden y, sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy muy orgullosa y he reivindicado siempre”. Otra vez, diferente partido, pero una misma defensa de la “misión civilizadora” española en un momento en el que nos encontramos ante una auténtica vuelta de los discursos y constructos ideológicos coloniales, enmarcados en un nuevo reparto del mundo.

Durante la revuelta iconoclasta contra estatuas de militares, colonizadores y esclavistas que se produjo en el marco de las manifestaciones antirracistas y anticoloniales generadas por el asesinato de George Floyd en los EEUU, se abrió una revisión y una reflexión pública sobre el legado histórico de la colonización, el racismo y el esclavismo, que obtuvo una airada respuesta por parte de las élites y partidos de extrema derecha, que acusaban a los manifestantes de vándalos y de intentar borrar la historia. En este punto comenzó una reacción airada en defensa de la figura de esclavistas y conquistadores que obviaba, casualmente, cualquier mención a las víctimas del racismo y del colonialismo. Uno de los principales portavoces de Vox, Jorge Buxadé, llegó a calificar de “muy graves” las imágenes de “la barbarie y la turba”, refiriéndose a los ataques contra estatuas de personajes históricos como Colón, defendiendo que España tiene mucho que celebrar y nada de lo que arrepentirse.

El profesor de Yale Jason Stanley afirma —en su libro Borrar la historia— que los autoritarismos en el siglo XX siempre han visto la historia como un peligro y se han esforzado por intentar borrarla. Pero ahora, en el marco de la neurosis identitaria que atraviesa a la extrema derecha en general y a la española en particular, estamos asistiendo a un auténtico combate por reescribirla. Un revisionismo reaccionario del colonialismo impulsado en un principio por Vox, pero al que entusiastamente se está sumando buena parte del Partido Popular, que reúne en su propuesta mitos agregadores del franquismo con métodos discursivos neoconservadores, impulsado no desde historiadores, sino desde propagandistas que no parten de preguntas, sino de seguridades o de presunciones que proporcionan certidumbres graníticas.

José Antonio Kastha destacado en varias ocasiones el papel de España en la “obra evangelizadora” y en la introducción de la cultura y los valores occidentales en el continente americano

De esta forma, Vox recupera el pasado imperial español como una manera de reafirmar un orgullo nacional herido, incorporando la lógica reaccionaria trumpista de “Hagamos España grande de nuevo”. En donde la conquista de América, a partir de la toma de Granada y el final de la “reconquista”, cumple un papel fundamental en la recuperación y revisión del supuesto pasado glorioso del imperio español. De hecho, Vox ha convertido el enaltecimiento de la figura de Cortés y de la conquista de México en un elemento destacado de su defensa de una imagen imperial de España ligada a la “espada y la cruz”.


En este sentido, el Gobierno de Javier Milei en Argentina ha intentado, desde el inicio de su mandato, marcar distancias con los gobiernos latinoamericanos que, como México, han reclamado disculpas por la conquista. Así, el Gobierno argentino cambió la denominación oficial del 12 de octubre, de “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” —nombre adoptado anteriormente— a “Día de la Raza”. Y, a través de un vídeo institucional, se describió la llegada de Colón como el inicio de la “civilización occidental” en América, en una narrativa que posicionaba a España como portadora de progreso frente a los pueblos originarios. De igual forma, José Antonio Kast, recién electo presidente de Chile, ha destacado en varias ocasiones el papel de España en la “obra evangelizadora” y en la introducción de la cultura y los valores occidentales en el continente americano.

De hecho, poco después de las palabras del rey sobre los “abusos” durante la conquista, Donald Trump instalaba en la Casa Blanca la reconstrucción de la escultura de Colón derrumbada durante las protestas del Black Lives Matter en 2020. Una decisión que no es una excentricidad más de su presidencia, sino un gesto profundamente político que forma parte de la campaña del presidente de Estados Unidos por redefinir la historia del continente, y que, a su vez, se inserta en una batalla cultural que trasciende a Estados Unidos. En donde la iconoclastia ultraderechista se nutre del impulso por mantener los valores políticos, sociales y morales tradicionales, reaccionando con virulencia ante movimientos como el antirracista, la memoria democrática o el feminismo. Movimientos que cuestionan el statu quo, apelan a una nueva conciencia histórica y se vinculan con elementos vivos del presente.

Porque el debate sobre la conquista y sus “abusos” revela hasta qué punto la historia se ha convertido en un terreno central de la batalla política contemporánea como un elemento indispensable en la ofensiva reaccionaria. Cuando las derechas radicales reivindican la colonización como gesta civilizadora, no solo están blanqueando la violencia del pasado, sino también legitimando formas de dominación en el presente, esa “misión civilizatoria” reactualizada. Por eso, el combate por la historia no trata únicamente de lo que ocurrió hace siglos, sino de presente, de qué proyecto de sociedad queremos.

Análisis
La juventud no se derechiza, la nueva brecha política es de género
Los últimos datos electorales de Europa y Estados Unidos desmontan uno de los diagnósticos más repetidos en el debate público sobre la supuesta derechización de la juventud.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...