Elecciones autonómicas
El círculo vicioso de la abstención

Las personas en exclusión en los barrios de las grandes ciudades son las que menos acuden a las urnas. ¿Existe forma de implicar en las elecciones a quienes se está dejando fuera del sistema?

Urna en unas votaciones
Urna en unas votaciones. Olmo Calvo

publicado
2019-05-23 07:00:00

Quienes más necesitarían el apoyo de las políticas públicas son quienes menos votan: las personas excluidas de los barrios periféricos de las grandes ciudades, dadas por perdidas por el mercado laboral o el sistema educativo. Los partidos políticos no tienen agrupaciones en barrios como el Polígono Sur de Sevilla, La Chanca de Almería o el Distrito Norte de Granada. Sus vecinos como candidatos en una lista electoral, cuando aparecen, son destacados como excepciones.

El próximo 26 de mayo los andaluces votarán por tercera vez en apenas seis meses, y sin contar con las europeas. El actual ciclo electoral arrancó con los resultados del 2D en Andalucía, que arrojaban la abstención como ganadora de los comicios. El partido más votado, el PSOE, alcanzaba un apoyo del 16% del censo electoral total, mientras que un 41% de los convocados a las urnas optó por no votar. La desmovilización de la izquierda se sumaba a la que ya es tradicional: las personas en exclusión en los barrios de las grandes ciudades.

En las anteriores elecciones generales, en junio de 2016, cuatro barrios ignorados andaluces tuvieron el dudoso honor de situarse entre los diez de mayor abstención: el Polígono Sur y Los Pajaritos de Sevilla —con un 55,6% y un 46,7%—, el Polígono del Guadalquivir de Córdoba —con un 45,5%— y el distrito Palma-Palmilla de Málaga —con un 47,3%—. En los mismos barrios de Sevilla, el pasado 2 de diciembre, la abstención llegaba hasta el 67% en algunas mesas electorales.

Andalucía no es una excepción. Es una tendencia en toda España, donde se constata que, entre los barrios de renta alta y renta baja de Madrid o Barcelona, puede haber una diferencia de participación del 40%. ¿Cómo se rompe esta tendencia? ¿Existe forma de implicar en las elecciones a quienes se está dejando fuera del sistema?

es sentirse escuchado

“Para empezar, en estos barrios tenemos la sensación de que nos hace falta montar una manifestación hasta para algo tan normal como arreglar un simple bache, no ya exigir temas de cuestiones de derechos humanos”, afirma Lola Contreras, presidenta de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados. Esta agrupación integra a asociaciones de vecinos de barrios como La Chanca de Almería, Las Palmeras de Córdoba, Polígono Sur de Sevilla o Zona Norte de Granada. Nació en 2011 para dar visibilidad a los también llamados barrios abandonados de Andalucía. Para ellos, la participación electoral es solo un síntoma más de un sentir general: Independientemente de quién esté en el Gobierno municipal, autonómico o nacional, nuestra forma de vida no cambia”.

En el caso de este tipo de “reivindicaciones corrientes, arreglos que en el centro de cualquier capital se dan por sentados”, Contreras señala que se trata de “procesos colectivos que arrancan y tardas un año en acceder al alcalde, secretario o lo que sea”. En ese tiempo, “la gente se agota, porque en muchas ocasiones estás intentando mover a gente que tiene problemas de supervivencia diaria. Lo que te van a decir los vecinos es que nadie nos diseña nada desde los despachos, todo se tiene que pelear”. En estas circunstancias, “lo normal es que la gente se desilusione”, añade.

Aun así, la presidenta de Barrios Ignorados recuerda a los políticos que, “cuando llegan a una institución, tienen que trabajar por los derechos básicos de todos, incluso de los que no votan”. Y el que no suelan hacerlo es algo que relaciona con “la falta de cultura de la participación de la Administración”. “Los vecinos sí la tienen, pero se les agota. Y perciben muy pocos cauces de comunicación real, el voto el que menos”, señala Contreras. “No es que no se cumplan los programas, es que no aparecemos en el programa”, sentencia.

Rosario García Muñoz, portavoz de Nosotros También Somos Sevilla, asegura que “la participación sigue siendo un trabajo de poquito a poco”: “Que un niño deje de faltar a clase ya es una victoria”

Rosario García Muñoz, portavoz de la Plataforma Nosotros También Somos Sevilla, también cree que “no es una cuestión solo de votaciones, sino del día a día”. Si en ese trabajo el vecino no siente que su voz sirva para algo, “simplemente se aparta o se desilusiona”. En su caso, García lleva 36 años como activista en el barrio “y ya entonces nos planteábamos que el objetivo era que la gente participase más en la vida del barrio. Sigue siendo un trabajo de poquito a poco, porque, hoy en día, que un niño deje de faltar a clase ya es una victoria”.

Es un diagnóstico bastante similar al de la Asociación Gitana Anaquerando, que trabaja en el Polígono Norte de Granada: “La forma de que las vecinas participen es que sea una participación con sentido, con un recorrido, un antes, un durante y un después”, explican desde esta asociación. En el distrito norte granadino “hay mucha gente que durante mucho tiempo ha votado a determinados partidos, pero que ha ido viendo cómo estos han ido aplicando políticas contrarias a sus intereses, y han dejado de participar porque nadie propone nada en concordancia con sus intereses”, añaden.

Según la Asociación Gitana Anaquerando, “no es que la gente no participe, sino que lo hace de maneras más informales, que no menos reales, en lo que la conecta con el barrio y le interesa, no como dice la Administración”. Ahí el voto es solo un síntoma más. La manera de recuperarlos para una colaboración efectiva con aquella que sirva para mejorar sus condiciones de vida es “aumentar la identificación y el reconocimiento”. “Si además de estar en una situación de exclusión perteneces a una minoría étnica, ¿quién te representa? El trato a estas personas es siempre de objeto de estudio o de intervención… o criminal. Si de verdad se quiere mejorar su situación, hay que contar con ellos”, destacan desde la asociación.

Desde Sevilla, García Muñoz lamenta que “nos ponemos muy contentos cuando se arregla una calle porque eso sirve para ilusionar a los vecinos. Pero no son los problemas de verdad. Son el paro o el estado de las viviendas. Ante eso se desilusionan”. Y la Administración, incluso para los vecinos movilizados y acostumbrados a tratar con ella, es sorda. “Por ejemplo, en el año 2015, con datos de Cáritas y otras ONG, presentamos un informe a las administraciones [desde la Plataforma También Somos Sevilla] que señala que 2.748 familias tenían que recurrir a ayuda para poder comer. En una primera reunión nos dijeron que esa cifra era exagerada. En 2019 ellos mismos nos llegaron con la cifra de 2.900 familias en esas circunstancias”.

Contreras recuerda que cualquier documento incluye una infinidad de canales y programas como cauce de participación. “Que se apliquen su propia normativa y la cumplan. Ni siquiera se crean las estructuras para mantener después los cauces de participación que incluye cada proyecto”, denuncia la portavoz de la plataforma sevillana.

Puerta a puerta o largo plazo

El politólogo y profesor de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Jean-Baptiste Harguindéguy ve dos soluciones posibles al abstencionismo, y ninguna es fácil. “A muy corto plazo, estos años se ha comprobado que funciona el ‘puerta a puerta’, en este caso a través de redes sociales. En la victoria de Trump o en el Brexit se movilizó gracias a Facebook a un votante de renta baja y escasa cultura política habitualmente abstencionista”. A largo plazo, el politólogo plantea “más y mejor educación cívica en la participación”.

Harguindéguy insiste también en otros dos puntos: Andalucía y España no son una excepción y hay que “evitar la brocha gorda” al hablar de las causas de la abstención. Las bolsas de votantes en barrios de renta baja de grandes ciudades se dan en todas las democracias consolidadas, incluidas algunas como Bélgica, donde el voto es obligatorio y se multa por no acudir a las urnas.

Pero no es un votante necesariamente despolitizado. Un ejemplo de actualidad son ‘los chalecos amarillos’. Son “votantes desvinculados de la política tradicional, que no encuentran una oferta idónea en el mercado electoral, así que su vinculación y participación política deja de transmitirse a través del voto”, destaca Harguindéguy.

Por otro lado, está el fenómeno de la atribución de responsabilidad. ¿De qué Administración depende más el día a día de la vida en el barrio? “Afecta a todas las bolsas de votantes, pero es peor en las que hay menos formación. Es un efecto filtro que hace que a veces el ciudadano no sepa ‘quién manda’ sobre cada problema concreto”, señala el politólogo.

El politólogo Jean-Baptiste Harguindéguy cree que “los cauces de participación existen, pero normalmente la Administración no los usa, o no en estos barrios”

Sin embargo, señala que, aunque tengamos claro un perfil del abstencionista de estas zonas geográficas, “es muy difícil dar un sentido completo al abstencionismo”. Harguindéguy apunta que, en ocasiones, se puede hablar de “pobreza educativa, más que solo económica”. ¿Y a qué se debe? A que “existe el tipo de votante que no se siente capacitado o cree que no entiende el lenguaje de la política institucional”, explica. Por otro lado, destaca que “los cauces de participación existen, pero normalmente la Administración no los usa, o no en estos barrios”.

En una línea similar se expresa Montserrat Rosa Caro, exdirectora del Plan Integral del Polígono Sur, también profesora en la UPO y directora de la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión social, aprobada en septiembre de 2018. “Un documento de la Administración no es comprensible para la mayoría de la gente. Si a mí, que coordino políticas públicas, me cuesta trabajo, imaginad a una persona que no está acostumbrada. El lenguaje técnico nos aísla y especializa”, señala.

Con una larga trayectoria en trabajar en barrios con problemas de exclusión con diferentes administraciones, Rosa Caro cree que, “cuando un Ayuntamiento quiere que te enteres de algo, te enteras: multas, impuestos, recogida de basura…”. Y señala una paradoja que, para ella, no es tal: “En los barrios en exclusión existe más trabajo asociativo y en red que en muchos otros. Pero la gente participa en lo que les interesa a ellos, no a la Administración. No hay agrupaciones de los partidos en el Polígono Sur, por ejemplo, no tienen sede de distrito como en otros barrios. Si vas cada cuatro años a pedir el voto, solo vas de visita, no formas parte del barrio”.

Reconstruir tras los recortes

La Estrategia Regional que dirige Rosa Caro ha optado por la vía a largo plazo y no contempla el abstencionismo como objetivo, sino recuperar la participación en dichos barrios a todos los niveles. Y empieza por recuperar los cauces de comunicación y el trabajo en red, creando comunidades de aprendizaje. Contempla contar con más técnicos, y mejor formados, que trabajen en red y con comunicación entre los diferentes servicios de la Administración, que tras los recortes habían perdido la capacidad de cruzar datos y coordinar esfuerzos. Es un esfuerzo “a muy largo plazo y que aún no sabemos qué resultado tendrá”, comenta Rosa Caro.

El proyecto tiene como enfoque de partida el ser conscientes del punto en el que nos encontramos: “Todos contribuimos a la exclusión. Por ejemplo, con la ausencia de información local, mal dada o sin la voz de los propios afectados”, explica Rosa Caro, quien señala que hay que crear cercanía “interpelando a lo que estos vecinos ven como necesidades propias, atendiendo a los problemas grandes y de fondo”. “Los discursos de la agenda política no las recogen y tenemos alcaldes de ciudades medias andaluzas hablando de Cataluña”, apunta.

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“El enfoque técnico ha negado a las familias la oportunidad de participar en temas vitales como salud, empleo o educación. Sin embargo, quedan temas, como el urbanismo, en el que aún se sienten capacitadas para participar”, explica Rosa. La directora de la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social señala que, “cuando en el Polígono Sur se han puesto sobre la mesa las políticas públicas de vivienda, el mantenimiento o el ordenamiento de las calles, ha habido mucha más participación que en otros temas en los que normalmente se les da un itinerario y se les dice lo que tienen que hacer”.

“Vivienda, calles, parques. Ahí ahora mismo está la batalla para que no se les niegue el derecho a hablar. En ese sentido, el de la organización física del barrio, sí se sienten capacitados”, concluye. Sin embargo, para Rosa Caro, el problema es “que ahí no trabajamos de manera cotidiana, parece que no te dejan incorporar nada”. Afirma que la lucha ahora “está contra las modas técnicas, que crean espacios sin personalidad, todos iguales, con diseños parecidos. Si el vecino interviene, el barrio tiene su propio carácter”.

¿Puede una izquierda que necesita la máxima movilización de todos los estratos sociales apelar al voto de quienes más necesitan mejorar sus condiciones de vida sin atender a qué condiciones son estas y cómo quiere mejorarlas? Montserrat Rosa Caro señala que ni siquiera se ha intentado: “Es que nunca se apela al voto de las personas en exclusión o de los barrios ignorados, si acaso alguno habla de ‘mayoría social’ para intentar incluirlos”.

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6 Comentarios
#34868 10:54 27/5/2019

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#34842 16:27 26/5/2019

Si os fijais en los partidos politicos llaman a votar a la clase media.Sus propuestas
son para la clase media.
Que si la clase media pierde poder adquisitivo, que si la clase media se empobrece. Todo es sobre la clase media.
Nunca veo un mensaje dirigido a clase trabajadora o incluso a los desfavorecidos, es como si de la clase media para abajo no existiera o lo esconden.
Entre el PSOE que niega la lucha de clases y otros que apelan al voto transversal, la clase trabajadora, pobres y desfavorecidos esta ninguneada.

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#34690 21:51 23/5/2019

Vaya una izquierda exquisita criada por pijos de la complutense no va a pisar un barrio obrero en su vida.

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#34713 11:00 24/5/2019

Magdalenas transversales envenenadas. La trampa de la diversidad.

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#34680 17:56 23/5/2019

puede ser que tanto el sistema productivo capitalista como el poder estatal esté más cuestionado en estos barrios, o al menos, que el orden político económico es más palpable ?

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#34660 13:07 23/5/2019

La izquierda del recambio eligió a la tele frente a los barrios hace mucho.

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