La internacional del odio: el hilo negro de la historia reciente del mundo

Aquí los únicos que desayunamos, comemos y cenamos con el Imperio somos los países bananeros de la OTAN
atentado brescia 1974
Escritor, editor y vocal de la Asoc. Manuel José García Caparrós
2 feb 2026 15:49

No está muy contenta la ultraderecha nacionalista francesa ni italiana con esa voluntad de EE. UU. de intervenir donde y cuando le dé la gana sobre países con una trayectoria más o menos consolidada de soberanía y desarrollo. El secuestro de Nicolás Maduro abre un melón nunca visto de una situación de injerencia y ataque y posterior pseudoprotectorado. “Quitar un rey para dejarlo todo como está” tampoco le ha gustado a la ultraderecha venezolana, igual de violenta y golpista de siempre, se ha quedado estupefacta aún incluso rindiendo pleitesía al nuevo césar déspota de Occidente, regalando un premio Nobel que se supone que además de valioso es intransferible. La sumisión de la ultraderecha internacional a su jefe gringo es absoluta y total.

El circo que ha montado Donald Trump es parte de la estrategia de que se hable de EE. UU. sea como sea, que vuelva su protagonismo en el mundo….Un mundo que tiene gran parte de sus hemisferios con noticieros que apenas hablan de este nuevo tirano. La India, China, países de África…que acumulan la mayor parte de la población mundial tiene una realidad y una vida no colonizadas por el imperio yanqui. Aquí los únicos que desayunamos, comemos y cenamos con el Imperio somos los países bananeros de la OTAN. Una realidad que da que pensar en todos sus aspectos.

Ya lo dicen todos los que visitan EE. UU. en estos días de progroms contra los pobres e inmigrantes: el ambiente es asfixiante y recuerda a la Alemania nazi. Las violentas deportaciones, los asesinatos que va a acumulando la ICE… está provocando una reacción social que va a conllevar nuevos escenarios políticos dentro del propio país. La fractura y división del país, esa polarización que tanto nos suena en el nuestro, va a llevar a graves enfrentamientos en un país donde las armas están en cualquier sitio y bando. En este año que se cumple el centenario de Fidel Castro, hay que recordar aquellos discursos donde además de augurar que habría un presidente negro en EE. UU. y alguna vez un Papa latinoamericano, dijo que la revolución en el mundo  del siglo XXI, aquella que pudiera acabar con el capitalismo, solamente se podría dar si surgiera del norte, del gran hermano del norte de América. Vienen tiempos convulsos y no sé si veremos una revolución en EE. UU., ahora mismo los síntomas parecen ofrecernos una nueva estrategia marcada por el imperativo militar de una potencia que ya no lo es tanto, y unas contradicciones internas difíciles de superar con el uso de “más mano dura”.

Aquí en España pudimos ver cómo el presidente argentino, el ultra Milei, apoyaba la acción militar de secuestro de Nicolás Maduro y su esposa. Su expresión fue clara y venía a decir: estamos contigo. Después pudimos ver también cómo personajes de la farándula, un torero, una presentadora…empresarios todos, dijeron públicamente que Trump mirara hacia España. ¿En qué cabeza cabe que estés de acuerdo en una intervención militar en España? ¿Para salvar qué? El relato de catástrofe total que imputan al gobierno de Pedro Sánchez, además de la mentira de la ruptura de España con el apoyo de los partidos de la periferia política…quieren tanto a España que serían capaces de apoyar una injerencia extranjera para provocar el cambio que las urnas y la Constitución de 1978 no les concede… de momento.

Puede parecer un chiste lo que voy a decir ahora, pero en la deriva imperial de EE. UU., cualquiera sabe. Ya el mapa de Europa tiene un frente por Ucrania, ha abierto otro por Groenlandia… ¿Y el Sur? El mayor aliado de EE. UU. en la región es sin duda Marruecos con su gran base militar y otras prebendas. ¿Qué diría ahora ese torero ultra si Marruecos exigiera Ceuta, Melilla y las Canarias y Trump dijera que son suyas? Trump ya le ha concedido ante los organismos internacionales, sin ningún tipo de problema, el Sahara Occidental a Marruecos, eliminando de la ecuación al pueblo soberano que es el pueblo saharaui. El blanqueamiento de esta realidad  de opresión y ostracismos que vive el pueblo saharaui en sus históricos territorios se ha extendido y llega a tal punto que incluso cuando se habla de la laureada película Sirat se dice que fue rodada en el sur de Marruecos, no en territorio saharaui, por poner un ejemplo reciente.

La verdad es que los ultranacionalistas españoles no tienen problemas para aniquilar al adversario como sea, ya sea usando las tropas moras, italianas o alemanas como hicieron en la Guerra de España en 1936, aquel experimento internacional de una guerra llamada civil que provocaron los militares golpistas con apoyo de curas y caciques. Pero esto no se puede decir, que es remover las viejas heridas.

El hilo negro de la historia, aquel que une a la ultraderecha de los años 30 hasta la actualidad tiene un momento decisivo para nuestra democracia, y para la de aquellos países que soñaron con el socialismo como también lo fue Portugal e Italia. La estrategia del terror en los años 70 fue diseñada precisamente por EEUU a través de la CIA y se apoyó en los elementos más reaccionarios de los regímenes que habían caído o estaban cayendo…tanto de cuerpos y fuerzas de seguridad como de elementos parapoliciales organizados en grupos armados. Así entre Portugal, Italia, España y Argentina, especialmente, se da una red de intervención violenta y planificada para cambiar el curso de la historia de todos estos países, en alianza con los EE. UU. Había que parar el avance en Europa de democracias socialistas de corte novedoso frente a la URSS y con un contenido más popular.

En 1974 ya se da uno de los episodios claves para conocer lo que estaba por venir. La masacre de Piazza della Loggia en Brescia el 28 de mayo de 1974 se convertirá en un episodio fundamental para entender los años de plomo de la democracia italiana. Las investigaciones más recientes apuntan a la connivencia de la extrema derecha, los servicios secretos y agentes de la OTAN. El asesinato del juez Vittorio Occorsio en 1976 por parte de la ultraderecha, que había participado en el proceso de la piazza Fontana y en el proceso judicial al movimiento de inspiración neofascista Ordine Nuovo, no es un caso aislado. Tal como ocurriera en los sucesos de Montejurra en 1976, el asesinato del granadino Arturo Ruiz y los abogados laboralistas de Atocha en 1977 y la muerte de este juez italiano…todo se conecta en esa internacional ultra que tuvo siempre un objetivo claro de desestabilizar los procesos políticos. ¿Cómo lo hicieron?  Con muertos sobre la mesa, y así  imponer un modelo de transición política. Quien le quite valor a estos y tantos otros muertos es que no conoce la historia.

De ahí que la memoria de las víctimas de la transición española sea fundamental en estos momentos de desmemoria. Del 23 al 25 de enero del 2026 nos hemos dado cita en la ciudad de Logroño familiares de Marc Muñoz, Manuel José García Caparrós, Ángel Almazán, Caso Almería, Arturo Ruiz, Vitoria (3 de marzo de 1976), Teófilo del Valle, entre otros… El llamamiento lo realizó la asociación Manuel José García Caparrós desde Andalucía con unos objetivos muy claros para las demás familias y entidades, a saber, básicamente en tres puntos:  e nace precisamente nuestro llamamiento  a un nuevo encuentro para: 1)Unir fuerzas desde las familias para conseguir más transparencia y verdad en nuestros casos ; 2) Avanzar en la reparación de las víctimas de la transición, no pueden haber víctimas de primera y víctimas de segunda; 3)Consolidar una relación entre todas las asociaciones y familiares para ayudarnos en conseguir nuestros objetivos de verdad, reparación y justicia. El encuentro ha servido para fortalecer la unión y plantear un calendario de acción conjunta.

La internacional negra ha vuelto a dar la cara. No con bombas y pistolas, de momento. Si no conquistando poder y respaldo social en la crisis global del capitalismo y  por supuesto gracias a la intervención directa sobre la comunicación social y la influencia en la opinión pública. La primera víctima de la ultraderecha es la verdad. Así que intentarán a toda costa tapar su historia de violencia criminal y tendremos que reaccionar desde ya para hacer frente a esta batalla cultural y ofrecer canales donde la ciudadanía pueda conocer la verdad. Hacen falta muchos proyectos como El hilo negro, proyectos que caminen hacia la línea del frente, que combatan sus mentiras con grandes dosis de rigor, comunicación y divulgación. Hay que construir una estrategia colectiva de la cultura antifascista en España y en Europa. ¿Nos ponemos a ello?

Sobre este blog
Realidades jurídicas, sociales y económicas desde una perspectiva transformadora. Coordinado por Autonomía Sur Cooperativa Andaluza.
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