Economía
Un impuesto a tan solo unos tres mil multimillonarios podría salvar 30 millones de vidas hasta 2030
Desde que Donald Trump tomó el mando de la Casa Blanca por segunda vez, las políticas exteriores de Estados Unidos no solo se han basado en asesinar o capturar de forma ilegal a mandatarios de otros países o bombardear países. El presidente republicano, de la mano de Elon Musk y su organismo creado para recortar gasto público (DOGE), realizó un movimiento algo más silencioso para la opinión pública internacional pero que está costando y provocará millones de muertes: el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la mayor agencia estatal de cooperación del mundo, y el drástico recorte de la ayuda internacional a los países del sur que se canalizaba con este instrumento institucional. Según un estudio publicado en julio de 2025 en The Lancet, los recortes del Gobierno de Trump en la USAID causarán 14 millones de muertes adicionales hasta 2030. No es una cuestión únicamente estadounidense. Reino Unido, Alemania, Francia o Japón también han recortado sus presupuestos de cooperación por primera vez en la historia.
Ante este desolador futuro, que se puede agravar por la crisis alimentaria y energética que están sufriendo algunos países por los efectos directos de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, así como de la crisis climática, son muchas las voces internacionales y organismos que han propuesto medidas fiscales para poder paliar las consecuencias de esa merma en el flujo de ayudas hacia los países que más lo necesitan. Ahora, un reciente estudio liderado por la organización catalana Isntitut de Salut Global (ISGlobal), que ha sido publicado el 7 de septiembre en The Lancet bajo el título Políticas de redistribución de la riqueza para mitigar el impacto de la reducción de la financiación de la ayuda al desarrollo: una evaluación retrospectiva y un análisis prospectivo hasta 2030, ha puesto cifras concretas a las vidas que se podrían salvar mediante la imposición de diez medidas tributarias diferentes y cómo se debería distribuir dicha riqueza para reducir los efectos mortales de la reducción en la ayuda internacional y la cooperación.
De entre las diez opciones analizadas, un impuesto a las grandes fortunas es el que más vidas podría salvar. La medida tributaria analiza la propuesta del economista francés Gabriel Zucman, que actualmente está siendo estudiada y debatida en las reuniones del G20 y en diversos parlamentos, para gravar a las fortunas que superan los mil millones de dólares. Se aplicaría unos porcentajes mínimos que, en caso de que dichos multimillonarios ya lo paguen en su país de residencia, no tendrían que hacer frente a él.
El análisis muestra tres tipos de resultados para tres tipos impositivos distintos. Según el artículo publicado en The Lancet, un tipo del 1% recaudaría unos 90.000 millones de dólares anuales y podría evitar la pérdida de 15,1 millones de vidas hasta 2030. Con un escalón más, un 2%, la recaudación se elevaría hasta los 217.500 millones y las vidas salvadas a 23 millones. Un impuesto del 3% a tan solo unos 3.000 millonarios podría generar 343.500 millones de dólares al año en ingresos fiscales lo que evitaría 29,5 millones de muertes, de ellas 3,5 millones en menores de cinco años.
Según el estudio, un impuesto a las transacciones financieras podría recaudar 234.000 millones de dólares anuales y evitar 24,5 millones de muertes hasta 2030, incluidos 2,9 millones de niños y niñas menores de cinco años
La segunda opción que podría salvar más vidas es el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITP), también conocida como la Tasa Tobin. Un gravamen que fue concebida como una forma de desincentivar la especulación financiera a corto plazo, muestra su gran poder recaudatorio y para salvar vidas en los países que han visto disminuida su ayuda internacional. Según el estudio, un impuesto a las transacciones financieras podría recaudar 234.000 millones de dólares anuales y evitar 24,5 millones de muertes hasta 2030, incluidos 2,9 millones de niños y niñas menores de cinco años.
El tercer impuesto en el ranking de salvar vidas es otro que el propio Trump ya ha torpedeado en este mandato: la tasa mínima global a las grandes multinacionales con facturaciones superiores a 750 millones de euros. Dicha tasa mínima ya se encuentra en funcionamiento en unos 45 países después de que se firmara el acuerdo por 147 países en el seno de la OCDE. Pero Trump, poco después de hacerse de nuevo con el control de la Casa Blanca, ha intentando bloquear el acuerdo y descafeinar mediante amenazas hasta conseguir que no afecte a las empresas estadounidenses. Según el estudio, su completa implementación podría recaudar 173.500 millones de dólares anuales y se asocia a 20,1 millones de muertes evitadas hasta 2030, de las cuales 2,3 millones corresponden a niños y niñas menores de cinco años.
Un impuesto al carbono global podría recaudar 102.200 millones de dólares al año y evitar 16,6 millones de muertes hasta 2030, incluidos 2,2 millones de menores de cinco años
Si el impuesto mínimo a las multinacionales está arrancando, la siguiente medida analizada no pretende generar un nuevo tipo de ingreso, sino que redirige hacia el desarrollo los pagos de intereses que los países más pobres ya destinan a sus acreedores. Es decir, que el coste de la deuda, que se ha duplicado para muchos países del sur en la última década, no se pague a los acreedores, sino que sea revertido en los propios países deudores. El estudio plantea dos escenarios: destinar el 100% de los intereses pagados a acreedores oficiales, lo que supondría un ahorro de 74.000 millones de dólares anuales, con 12,8 millones de muertes evitadas, o combinar el 50% de esos pagos con el 25% de los intereses pagados a prestamistas privados. Esta segunda opción podría resultar en un montante de 120.000 millones de dólares, con 17,7 millones de muertes evitadas, de ellas 2,3 millones en menores de cinco años.
El impuesto a las emisiones de carbono también lleva años en los debates de muchos parlamentos y que ya ha tenido su resultado en la Unión Europea. Además de desincentivar el uso de combustibles fósiles, este tipo de gravámenes medioambientales podría tener un enorme poder recaudatorio si se hace de forma global y coordinada. Según el estudio, un impuesto al carbono global podría recaudar 102.200 millones de dólares al año y evitar 16,6 millones de muertes hasta 2030, incluidos 2,2 millones de menores de cinco años.
Una tasa del 3% aplicada exclusivamente a los 10.000 mayores tenedores de criptoactivos recaudaría 32.600 millones de dólares y evitaría 6,6 millones de muertes
El último gravamen apunta a uno de los mercados más boyante de los últimos años pero que, por su naturaleza, tiende a escapar más de los ojos de las haciendas públicas: las criptomonedas. El estudio evalúa dos versiones: una tasa del 3% aplicada exclusivamente a los 10.000 mayores tenedores de criptoactivos recaudaría 32.600 millones de dólares y evitaría 6,6 millones de muertes. Una segunda propuesta más amplia, en línea con estimaciones del FMI, que alcanzaría los 100.000 millones de dólares anuales y evitaría 16,4 millones de muertes.
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