Urtzi Errazkin: “Los presos enfermos y mayores deberían ser puestos en libertad, como marca la ley”

Hablamos con Urtzi Errazkin, portavoz Etxerat, sobre las últimas promesas del Ejecutivo de Pedro Sánchez en cuanto al acercamiento de presos vascos.

Urtzi Errazkin
Urtzi Errazkin, portavoz de Etxerat.

publicado
2018-07-20 06:29:00

El acercamiento de presos vascos "está decidido". Así lo confirmó, de nuevo el pasado 17 de julio, el nuevo presidente del Ejecutivo español. Pero no ha dado más detalles. Desde el Ministerio de Interior señalan, sin embargo, que no hay plazos y que las medidas serán propuestas de forma individual para cada uno de los presos por parte de las juntas de tratamiento de cada centro penitenciario. Hablamos con Urtzi Errazkin, portavoz de la asociación de familiares y amigos de presos Etxerat.

El acercamiento está decidido, en palabras de Sánchez, pero ni hay plazos ni va a ser de forma colectiva para todos los presos. ¿Qué opinas sobre cómo se está abordando esto desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez?
Nuestra valoración es bien clara: igual que todos nuestros familiares fueron enviadas a cárceles lejanas del País Vasco en contra de todo lo que marcan las recomendaciones internacionales y las propias leyes españolas, lo que pedimos es que todos ellos tienen que estar lo más cerca posible, en las cárceles de País Vasco, de sus familiares, de su entorno cultural y social, como bien marca la propia ley española, y lo deberían aplicar con la mayor brevedad posible, con la urgencia que tiene por todo lo que supone la política de distanciamiento para sus familiares. 

Tenéis constancia de si las juntas de tratamiento han empezado ya a hacer valoraciones sobre algunos de los presos, al menos sobre los más enfermos?
La verdad es que nosotros, desgraciadamente, no tenemos ninguna información directa. Todo lo que sabemos es por medio de la prensa. Con nosotros no se ha puesto en contacto absolutamente nadie para informarnos de nada.

¿Desde Etxerat habéis intentado comunicaros con el Ministerio de Interior?
No, pero ya lo hemos dicho públicamente: cuando quieran, saben dónde estamos. Ellos no tienen ningún problema si se quieren poner en contacto con nosotros, pero para nosotros es mucho más difícil ponernos en contacto con ellos. 

Se ha hablado de los primeros presos que vayan a ser acercados a prisiones en el País Vasco son lo que estén gravemente enfermos o sean mayores de 70 años. ¿Cuántos presos compondrían estos grupos y qué opinas de que se les señale como primeros beneficiarios del fin de la política de dispersión? 
En este momento hay 23 presos con enfermedades graves e incurables que, con la ley en la mano, deberían ser puestos en libertad con las diferentes opciones que contempla la ley. Eso es también lo que deberían aplicar con las personas gravemente enfermas o con las mayores de 70 años, que serían tres. Estos presos no deberían ser acercados a cárceles del País Vasco sino que deberían ser puestos en libertad, según las propias leyes españolas. Estamos venga a oír que lo que van a hacer es aplicar las propias leyes, así que eso, que empiecen a aplicarlas realmente.

Con Rajoy ya se comenzaron a pedir informes a Instituciones Penitenciarias, lo que muchos identificaron como un primer paso para poner fin a la política de dispersión de presos vascos. ¿Crees que los pasos dados ahora con Pedro Sánchez suponen un cambio o son más bien un discurso simbólico que oculta una continuidad en la práctica con lo hecho durante los últimos meses del Gobierno de Rajoy?
Nosotros esperamos que las palabras que estamos oyendo se conviertan en hechos lo antes posible. Cambio, al menos discursivamente, sí está habiendo. Pero nosotros, desgraciadamente, seguimos y este mismo fin de semana unos 500 familiares y amigos se van a tener que poner en carretera, volviendo a ser víctimas potenciales y volviendo a poner en juego su economía, su salud mental y física, y, desgraciadamente, sus vidas. Esa es la realidad que tenemos. Sí que vemos cambios en el discurso, pero en los hechos todavía no vemos nada y nosotros volvemos a poner encima de la mesa la urgencia que tenemos. Aquí no solamente se está hablando del problema de los presos, también hay un problema de familiares y amigos, de parte de la sociedad vasca, cuyos derechos están siendo vulnerados, y eso hay que atajarlo como un problema en sí, y no como la consecuencia de otro problema.

En tu caso, entiendo que también tienes familiares o amigos presos, ¿cuántos kilómetros tienes que hacer para poder visitarles?
En mi caso concreto, mi hermano fue extraditado este año de Francia y entró en la cárcel de Soto del Real. En junio fue trasladado a la cárcel de Algeciras, que es la más lejana respecto al País Vasco. Es un preso que todavía ni siquiera ha sido juzgado, es un preso preventivo, y sin embargo ha sido enviado a la cárcel más lejana. Eso nos supone a los familiares que tengamos que hacer entre 1.100 y 1.200 kilómetros para ir, estar 40 minutos de visita con un cristal de por medio, y volver a hacer esos entre 1.100 y 1.200 kilómetros de vuelta. Supone que, en un fin de semana, de viernes a domingo, tenemos que hacer 2.400 kilómetros. Como suelo decir yo, hacemos 60 kilómetros por cada minuto de visita a nuestro familiar. Y, desgraciadamente, es un dato que se repite demasiado.

Viendo el mapa de la dispersión de presos, llama la atención que precisamente en Murcia y Cádiz, cuyas cárceles son las más lejanas al País Vasco, es donde cumplen condena más presos vascos.
El 70% de nuestros familiares encarcelados están a más de 600 kilómetros de su casa. 600 de ida y 600 de vuelta: 1.200 kilómetros de viaje que tenemos que hacer simple y llanamente para poder estar con nuestro familiar, que es nuestro derecho. Además, todas las leyes y recomendaciones dicen que esas visitas son necesarias para que el preso se pueda resocializar. Vemos claramente que lo que se busca con esto no era lo que tanto se decía antes: que los presos los dispersaban para que no tuviesen unión entre ellos, para hacerle más daño a ETA, para que no tuviesen ese contacto. Ahora mismo se ve que ETA no está y los presos siguen alejados. Incluso, cuando vemos el mapa, como bien has dicho, vemos que en las cárceles más alejadas hay una cantidad de presos mayor y cuanto más nos acercamos al País Vasco en las cárceles hay cero, uno o dos presos. Quiero decir que la intención no era separarlos entre ellos sino que la intención era alejarlos lo máximo posible de su entorno familiar.

En estos 29 largos años que se mantiene la dispersión ha habido más de 400 accidentes, miles de heridos y 16 familiares y amigos de presos han perdido sus vidas

Veo en el informe que, en lo que llevamos de año, ya hay varios familiares de presos que han sufrido accidentes de tráfico cuando iban a visitarlos a las cárceles.
Este año ya llevamos cinco accidentes de tráfico. Afortunadamente no han tenido lesiones graves físicas los que viajaban en esos coches, pero siempre decimos que es un cuestión de suerte que haya un herido o un muerto en la carretera. No puede ser que hoy en día sigamos jugando a esa ruleta a la que nos obliga el propio gobierno.

En estos 29 largos años que se mantiene la dispersión ha habido más de 400 accidentes, miles de heridos y, desgraciadamente, 16 familiares y amigos han perdido sus vidas. Con esto hay que acabar ya, porque mañana mismo podríamos tener otra víctima encima de la mesa, cosa que ya ni la sociedad ni las instituciones vascas están dispuestas a aceptar. Volvemos a poner sobre la mesa la urgencia de este tema porque, además, estamos hablando, como también dice el gobierno, de cumplir la propia ley, nada más ni nada menos.

Sí llama la atención que desde el Ministerio de Interior dicen, por un lado, que muchos medios de comunicación han dicho, erróneamente, que con el acercamiento se iban a dar beneficios a determinados presos, dejando claro que esto no era ningún tipo de beneficio penitenciario, sino el simple cumplimiento de la ley, pero por otra parte no lo vayan a aplicar a todos, sino de forma individual según lo que dictamine cada junta de tratamiento.
Sí, ellos mismos dicen de aplicar la ley y que esto no es ningún tipo de beneficio penitenciario. Yo diría más bien que todo lo contrario, lo que aún ahora están haciendo es un agravamiento de lo que es la propia cárcel. Nosotros lo tildamos como venganza porque no tiene ni pies de cabeza. Estamos hablando de vulneraciones de derechos humanos, y no lo decimos solo nosotros, lo dice también el propio Parlamento Europeo en un informe que hicieron hace poco, aprobado con 474 votos a favor y 100 votos en contra, en el cual denuncian el alejamiento que aplican ciertos países con los presos y afirman que con eso hay que acabar porque, como dice el Tribunal de Estrasburgo, se está rompiendo el derecho a la vida familiar de los propios presos y de sus familiares. Estamos hablando de derechos humanos que el propio Gobierno, que debería ser el responsable de garantizar, son vulnerados precisamente por este. Vamos a aplicar las leyes y vamos a respetar los derechos humanos que tenemos todos los ciudadanos.

¿Cómo se vive el posible cambio de política penitenciaria en la sociedad e instituciones vascas?
Nosotros aquí vemos, en todas las encuestas, que más del 80% de la ciudadanía vasca está a favor de un cambio de política penitenciaria respecto a nuestros familiares, y sobre todo en el caso de los presos gravemente enfermos y mayores de 70 años, del alejamiento y política de dispersión. Gracias a todo este movimiento ciudadano, los gobiernos vasco y navarro se han posicionado también muy ampliamente. Excepto el Partido Popular y UPN, el resto ha votado a favor, y automáticamente después, todos los sindicatos de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra también se han posicionado. Todavía no se está haciendo caso, no ya a los ciudadanos, tampoco a las instituciones vascas, y hay una urgencia. Todos estamos de acuerdo en este tema y no habrá ningún problema en que, igual que se los llevaron a todos, cuanto antes los traigan de vuelta aquí. Esto no va a suponer en el País Vasco ningún drama, al revés, esto va a ayudar a que esta paz se consolide y tenga unas garantías de no repetición.

Entiendo que no queréis hacer distinción entre presos y tipos de condenas, pero me llama mucho la atención que uno de los presos dispersos sea Alfredo Remírez, una persona que fue condenada por enaltecimiento precisamente por denunciar la política de dispersión.
Exactamente, ya ni siquiera podemos manifestarnos libremente pidiendo derechos y que se cumpla la ley porque tienes la mira puesta y puedes ser encarcelado e incluso dispersado por criticar o denunciar lo que está pasando con los familiares y su entorno.

1 Comentario
Etarras a la carcel 12:18 14/8/2018

Pobrecitos, que tienen que recorrer muchos kilometros para visitar a un asesino.

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