Culturas
Cuando la ‘jartura’ se hace reivindicación

Las vivencias de un grupo de jóvenes de Sevilla frente a las subidas del alquiler, la gentrificación y turistificación del centro de la ciudad y el menosprecio a la cultura andaluza les han llevado a crear un colectivo con cuyo nombre representan su estado de ánimo: jartura.

Jartura
Para su presentación, Jartura editó un fanzine en colaboración con Último Mono en el que abordaban la turistificación desde una perspectiva cómica.

publicado
2019-07-11 06:36:00

Jartura es un colectivo que nace de la jartura. De la jartura que provoca la gentrificación y la turistificación. De la jartura que provocan el clasismo, la andaluzofobia y la apropiación cultural. Y, sobre todo, de la jartura que provoca ver cómo las identidades andaluzas son atacadas, menospreciadas y apropiadas por el capitalismo.

A finales de 2018, Jartura se presentaba denunciando la gentrificación y la turistificación que sufre la ciudad de Sevilla. En unos meses sus memes, pero también sus textos sobre estas cuestiones y sobre la historia de barrios, espacios okupas o mujeres sevillanas llenan los muros de Facebook e Instagram de cientos de personas. Ahora han pasado al blog (jarturacolectivo.wordpress.com) para favorecer una reflexión más pausada sobre los temas que abordan y están preparando sus primeras acciones de calle.

Este colectivo centró sus primeras acciones en la denuncia de la gentrificación y turistificación. Si algo caracteriza a Jartura es la importancia que le dan a la cultura. Por eso, la herramienta elegida para estos inicios fue un fanzine que editaron con la colaboración de Último Mono, el Colectivo-Asamblea Contra la Turistización de Sevilla (CACTUS) y otros grupos de la ciudad.

Su jartura parte de las vivencias personales de quienes forman el colectivo. “De repente, hemos visto que ya no se puede vivir en el centro, que el centro está cambiando y es un problema importante. Obviamente no se puede comparar a Madrid o Barcelona o a grandes ciudades donde este problema ya está abarcando muchas de las zonas, pero sí que lo vemos como algo incipiente y ya bastante avanzado”, asegura Núria Ruzafa, una de las integrantes de Jartura.

Poco tiempo después, el abanico de temas que se propuso abordar el colectivo empezó a abrirse y, de manera muy natural, se dieron cuenta de que los elementos culturales propios de las identidades andaluzas jugaban un papel fundamental no solo en la gentrificación y turistificación, sino en una gran cantidad de situaciones de la vida cotidiana. Centraron sus acciones en las redes sociales, sobre todo en Facebook e Instagram, donde sus contenidos han conseguido una gran difusión.

De esta manera, la defensa de las identidades andaluzas se convirtió en uno de los ejes centrales con los que trabajan. También está atravesado por la gentrificación y la turistificación porque “está de­sapareciendo esta vida de calle, se la está comiendo este monstruo de la gentrificación. Ya no hay señoras de barrio, ya no hay niños jugando en la calle, se ha perdido todo eso”, dice Ruzafa. “O está mal visto”, apunta Cristina Villalobo, que también participa en el colectivo. Añade que, al final, “Sevilla se está transformando en una ciudad que es incompatible con la vida de barrio diaria y para la gente”.

Para su compañero, Rodri Martín, la cuestión no es oponerse a cualquier tipo de cambio, porque “Andalucía en general —y concretamente Sevilla— históricamente ha sido una zona de confluencia cultural, de evolución, de cambio…”, por eso “una cosa no quita la otra”, explica. Pero sí considera central tener en cuenta que “la evolución y la adaptación a los nuevos tiempos no tiene por qué pasar por perder, sino que esa evolución puede nacer de tu herencia cultural, no de algo impostado”.

Recuperar la memoria

Ante la viralidad que consiguieron sus memes, en los que se representan desde el humor crítico situaciones cotidianas que reflejan el proceso de gentrificación al que se enfrenta la ciudad, las acciones del colectivo en las redes sociales se volvieron más variadas. Así, empezaron a dedicarle más espacio a contenidos con los que pretenden ayudar a recuperar la memoria de la ciudad.

Un ejemplo son sus textos sobre mujeres andaluzas. “La mujer ha sufrido un doble abandono en la historia”, denuncia Ruzafa. Además, destaca “el trabajo que hace mucha gente también en las redes, como Feminismo Andaluz o Peineta Revuelta, que aportan mucha información”, pero también cree en la necesidad de “acciones para reivindicar la identidad de la mujer andaluza”.

Ruzafa insiste en la necesidad de tener presente la historia porque “Sevilla es una tierra por donde han pasado mil pueblos y han dejado su herencia cultural, y eso va dejando un poso que va formando una identidad cultural que vas mamando generación a generación hasta llegar aquí. Aquí nos asemejamos más al modo de vida que se puede tener en los países árabes que al de los países nórdicos o las ciudades europeas”, sentencia.

Fruto del trabajo de investigación histórica que realizan varios miembros del colectivo, empezaron a hacerse cada vez más frecuentes este tipo de acciones hasta que, recientemente, han comenzado a publicar varias series de textos dedicados a elementos esenciales para la vida y la cultura de la ciudad como los barrios.

En Jartura no quieren olvidar que “hay mucha resistencia también en los barrios y mucha lucha. Y eso también es muy interesante de rescatar y de saber, porque es nuestro entorno”, señala Villalobo. Su compañera asegura que, “para huir de esta ciudad-producto, que viene siendo Sevilla, la Giralda, el centro, hay que darle visibilidad a los barrios que es donde realmente está la vida”, porque “el centro está muriendo ya, es todo un producto”. Pero “la vida de barrio no es rentable para el capitalismo. Sentarte al sol con un botellín es no estar consumiendo en una terraza y es lo que menos interesa, por eso yo creo que se está haciendo un barrido”, comenta.

Este barrido que, en ocasiones, es literal, como ocurre las noches de los fines de semana en las que la empresa municipal de limpieza, Lipasam, riega zonas de reunión como la plaza de la Alameda, se produce porque este tipo de ocio de calle no es rentable. “Tomarte una copa en una terraza, sí. Y es lo que se busca, generar producto, generar consumo y eliminar la vida de barrio”, continúa.

Jartura

El producto “cultura andaluza”

Pero si hay un elemento que sustenta todas las reivindicaciones de Jartura, ese es la defensa de la cultura andaluza. Las identidades andaluzas aparecen representadas como una constante en todas las acciones del colectivo y sus miembros las entienden como un elemento esencial que hay que reivindicar para conseguir que sigan siendo parte de lo popular y no un objeto de consumo más destinado a la satisfacción de las necesidades del turismo.

“Cuando tú quieres hacer un producto de todo, hay muchas cosas que se pierden; hay cosas que no pueden entrar”, sentencia Martín. Es lo que ocurre con las identidades andaluzas. “Partiendo de la base de que el oriente y occidente de Andalucía son totalmente distintos, es un batiburrillo”. Por eso la representación de las identidades andaluzas en los medios de comunicación brilla por su ausencia. “Si ya nos cuesta a nosotros aceptarnos porque como cecees un poquito ya eres un cateto de pueblo y este tipo de cosas que siempre han pasado, hasta que no nos reconciliemos con eso y nos dignifiquemos a nosotras mismas como personas y como practicantes de una cultura y de una identidad creo que los medios van a seguir representándonos así”, vaticina.

La actualidad política también tiene su espacio en las acciones de Jartura. Uno de los memes más compartidos del colectivo critica cómo, a pesar de la exacerbada defensa que últimamente vienen haciendo los partidos de derecha de elementos propios de las identidades andaluzas, como la Semana Santa, estos han sido tradicionalmente refugio para las personas LGTB, que tienen un gran peso en nuestra historia cultural.

Martín explica que “la apropiación que han hecho ciertos sectores ideológicos de manifestaciones culturales, como puede ser el flamenco o la Semana Santa, que están muy arraigadas desde mucho antes de que surgieran los conceptos de izquierda y derecha, les ha dado una connotación que está muy extendida”.

“Como elemento de control les ha salido del carajo”, asegura Villalobo. “El tema es cómo cogemos esto y empezamos a recordar lo que ha sido y todos los elementos que tiene. Y quitar la idea de que la Semana Santa es solo de derechas”, se cuestiona. “La Semana Santa es tan amplia en Sevilla, hay tantas hermandades de barrio, que ahí es donde hay todavía más esencia de lo que ha sido siempre la Semana Santa, de unirse la comunidad”.

Mientras, Martín achaca parte del desapego a que “el mercantilismo ideológico también existe, es decir, me compro el paquete de comunista radical y dentro de este paquete entra que si algo es religioso es una mierda” y lamenta que, de esta manera, “se pierde también la reflexión”. Destaca, por ejemplo, que hay muchas hermandades que no están de acuerdo con el Papa o con la Iglesia, aunque asume las contradicciones que se presentan, como el hecho de que Queipo de Llano esté enterrado en la Macarena.

Frente a esa defensa de las tradiciones desde el conservadurismo, Jartura se ha caracterizado desde el principio por trabajar para mantener y revitalizar la cultura andaluza, dándole el espacio que se merece, pero desde una perspectiva anticapitalista y reivindicando la importancia de que lo popular siga siendo del pueblo.

“Con nuestros símbolos se enriquecen y no dejan que nos empoderemos”, explica Villalobo. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con el caso del “blanqueamiento del flamenco y de nuestra cultura”, continúa. En este caso, “se trata de un lenguaje tan específico que la única manera de entenderlo, si no formas parte de esa cultura, y de comercializarlo es haciendo una occidentalización”.

Pero, en realidad, “la crítica está en quién llega ahí”, continúa. “Es un poco ver cómo funcionan los poderes, cómo, al final, siempre sale beneficiada la misma gente con el mismo rollo, muy blanco y muy europeo”.

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