Sin petróleo, sin turismo, sin insumos, ¿cuánto puede aguantar Cuba?

No es la primera “emergencia nacional” en la historia de la Revolución, pero el estado de deterioro económico en el que se encuentra Cuba, hace que la posibilidad de resistencia demostrada en otros periodos sea mucho más limitada.
Precios en moneda nacional de alimentos en una tienda privada. La Habana.
Pepa Suárez Precios en moneda nacional de alimentos en una tienda privada. La Habana.
La Habana (Cuba)
15 feb 2026 06:00

Estos días atrás Cuba ha estado azotada por una borrasca inusual con un registro de 0º C, la cifra más baja jamás alcanzada. El viento endemoniado, que acompaña a las bajas temperaturas, esparce la basura que se acumula en las esquinas de las calles. No hay combustible para este servicio público tan imprescindible. Pero a pesar de esta debilidad extrema, Cuba ha sido calificada como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad y política exterior estadounidense”. La preocupación en una ciudadanía, acostumbrada a los envites de su vecino, es evidente y en las conversaciones se mezclan la inquietud de cómo llegar a casa después del trabajo ante la escasez de transporte, los apagones, los precios desorbitados de los alimentos y el récord de temperaturas.

Después del 3 de enero pasado, día del secuestro del presidente Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores por las fuerzas estadounidenses en una operación militar en la capital venezolana, Donald Trump comenzó a repartir advertencias a otros países, entre ellos Cuba. El 29 de enero, no había pasado ni un mes del secuestro, Trump declaró la “emergencia nacional” debido a la “amenaza” que significa Cuba para EEUU, con la puerta abierta a imponer aranceles a países que importen crudo a la isla.

Cuba llega con una economía golpeada a este nuevo ataque económico. Desde 2019, las cosas han ido de mal en peor. Primero fueron las nuevas medidas de Trump, que reforzaron el bloqueo e hicieron retroceder la tímida apertura que inauguró Obama, después vino la pandemia de covid, el derrumbe del turismo, la falta de combustible y productos básicos, la migración masiva de jóvenes y los apagones de más de 20 horas.

“Creo que lo más grave que nos ha pasado con el bloqueo, después de tanto tiempo, es que lo hemos naturalizado y se ha devaluado como argumento para explicar lo que pasa en Cuba”, dice Francisco Rodríguez, periodista de la Revista Trabajadores 

La Administración Trump puso en marcha más de 240 medidas, coincidiendo con la pandemia de 2020, con el mismo objetivo que a día de hoy tiene la orden ejecutiva: asfixiar a la isla. “Creo que lo más grave que nos ha pasado con el bloqueo, después de tanto tiempo, es que lo hemos naturalizado y se ha devaluado como argumento para explicar lo que pasa en Cuba. Sin embargo, no hay ningún país del mundo que aguante seis meses las condiciones en la que se maneja la economía cubana”, sostiene Francisco Rodríguez, periodista de la Revista Trabajadores y vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). 

La designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, la activación del título III de la Ley Helm Burton, las trabas a los viajes tanto turísticos como educativos a Cuba, limitaciones en las remesas, impedimentos y descrédito a la cooperación médica internacional cubana, nuevas restricciones a la importación de productos y a la exportación de productos cubanos hacia EEUU o medidas contra buques, navieras, compañías aseguradoras y reaseguradoras vinculadas al transporte de combustible fueron algunas de esas medidas impuestas por Trump.  

Personas esperando un transporte. La Habana.
Personas esperando un transporte. La Habana. Pepa Suárez

Para el vicepresidente de la UPEC, el bloqueo, y sobre todo las medidas que tomó Trump en 2019, y que Biden dejó intactas, han dañado mucho la base productiva de Cuba, desde la agricultura hasta la industria porque a veces no hay fertilizantes para la agricultura o no hay electricidad para los regadíos: “Es la tormenta perfecta que ha tocado de lleno las conquistas de la Revolución”, puntualiza. 

“Es cierto que no toda la responsabilidad la tiene el bloqueo, el Gobierno ha cometido muchos fallos en la economía”, indica Dixie Edith Trinquete, profesora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana (CEDEM) y describe el ejemplo de la unificación monetaria, “una medida que si se hubiese tomado a tiempo, quizás el turismo hubiese aguantado”. 

El bloqueo en cifras

En 2024, las pérdidas por el bloqueo se cifraron en 7.556 millones de dólares, lo que supone un incremento del 49% con respecto a 2023 según el último informe presentado por Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidas. El ministro de Relaciones Exteriores explicó en aquella ocasión que dos meses de aplicación del bloqueo equivalen al costo de combustible necesario para cubrir la demanda nacional de electricidad.

“Tuvimos que sustituir una estructura tecnológica en la década de los 60 por otra estructura tecnológica soviética y ahora no tenemos con qué sustituirla. Son dos paradigmas tecnológicos diferentes”

A esta crisis también ha contribuido la obsolescencia. Cuba ha sufrido la obsolescencia estadounidense y la obsolescencia soviética, indica la profesora del CEDEM: “Y estoy pensando en las termoeléctricas, en las refinerías, es decir, nosotros tuvimos que sustituir una estructura tecnológica en la década de los 60 por otra estructura tecnológica soviética y ahora no tenemos con qué sustituirla. Son dos paradigmas tecnológicos diferentes. De alguna manera estamos relanzando con tecnología china que tenemos que pagar. Pero no podemos pagar porque tenemos deuda. Durante estas dos últimas décadas no hemos caído porque el día a día nos sostenía la industria turística”.  

La caída de la industria turística

“Cuando salimos de la pandemia, nunca más se recuperó el turismo”, recalca Trinquete. Y sin embargo, la industria turística se normalizó en el resto de países caribeños y añade que “las sanciones europeas contra Rusia y la incertidumbre de la guerra de Ucrania frenaron los dos mercados turísticos más importantes para Cuba: el ruso y el alemán. La prohibición de volar por espacio aéreo europeo, entre ellos España, aumentó el precio de los vuelos desde Rusia” .

La Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) publicó que 2025 cerró con una cifra de 1,8 millones de visitantes frente a los 4,7 millones de 2018. Esta caída tan alarmante de la segunda industria de la isla y fuente vital de divisas, tiene que ver, según este mismo organismo, con la escasez de combustible, la disminución del transporte, la persistente crisis económica interna, y las limitaciones en servicios básicos que impactan directamente en la experiencia del visitante. 

La Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) publicó que 2025 cerró con una cifra de 1,8 millones de visitantes frente a los 4,7 millones de 2018

Cuba no puede acceder a diferentes sitios líderes del mundo en distribución de productos turísticos, como los principales Sistemas de Distribución Global (GDS), redes que permiten las transacciones que deben realizar los proveedores de servicio en la industria de viajes, según explicó Pilar Álvarez, directora general de Mercadotecnia del Ministerio de Turismo de Cuba en varias ocasiones en la prensa cubana. Por otra parte, Trivago, Expedia y Booking eliminaron las instalaciones hoteleras cubanas de sus plataformas. Álvarez cifró en 70 millones de dólares en pérdidas al año la eliminación de cruceros debido al bloqueo, y los cierres de negocios locales de La Habana Vieja como consecuencia de la falta de este tipo de turistas. 

En un momento de retroceso económico generalizado, el año de la pandemia significó otro punto de inflexión para Cuba. “Este país salió de la pandemia como ninguno en el mundo, y lo digo con mucho orgullo, y se fabricaron vacunas a costa de las reservas de este país”, resalta la investigadora del CEDEM, “y cuando salimos de la pandemia, nunca más se recuperó el turismo”. Cuba se posicionó entre los países con menos mortalidad en el mundo. 

Sin embargo, los años posteriores a la pandemia se caracterizaron por una escasez dramática de medicamentos. En opinión de Edith Trinquete, esta circunstancia se debe a la activación del título III de la Ley Helms Burton por Trump en 2019 y los mercados que proveían de materia prima a Cuba dejaron de hacerlo.

La inflación y los alimentos

La escasez de productos básicos que sufre Cuba se puede observar en el mismo aeropuerto de Madrid. La comunidad cubana migrante residente en España ha sustituido casi por completo al turismo en los vuelos a Cuba. El equipaje facturado de maletas y bultos de todos los tamaños va cargado de alimentos, medicinas y productos básicos para sus familiares y para el pequeño comercio. Basilio (nombre ficticio) asegura que viaja a la isla cada cuatro meses desde Madrid: “Mis padres son muy mayores, viven solos en una aldea de Santa Clara y no puedo dormir pensando que pasen hambre”. La escasez generalizada obligó al Gobierno cubano, después de la pandemia, a relajar las leyes y permitir la entrada de una lista importante de productos que incluye medicinas y alimentos.  

Elizer trabajó en un medio de comunicación como técnico y tiene una pensión de algo más de 4.000 pesos: “Un cartón de huevos cuesta 2.800 pesos, ¿cómo crees que puedo mantenerme?”

Con una inflación interanual del 14,07% en 2025 en el mercado formal según la ONEI, la revalorización de las pensiones en 2025 no da para comer. Elizer (nombre ficticio) trabajó en un medio de comunicación como técnico y tiene una pensión de algo más de 4.000 pesos: “Un cartón de huevos cuesta 2.800 pesos, ¿cómo crees que puedo mantenerme?”. Según el Observatorio Cubano de Auditoria Ciudadana (OCAC), se necesitan 30.000 pesos mensuales para una alimentación básica. 

No todos los jubilados se encuentran en las mismas condiciones con la misma pensión. No es lo mismo una persona jubilada viviendo con sus familiares o con familiares en el extranjero que envían remesas que una persona que está completamente sola, resalta Francisco Rodríguez y aclara que la canasta básica, base igualitaria del sistema de distribución cubano, está muy dañada y la gente tiene que acudir al sector privado. Esta canasta cubría, en 2022, el 36% de las recomendaciones energéticas en el grupo poblacional entre 14 y 60 años y el 45% entre los menores de 14 años. 

Según cifras oficiales, Cuba importa 2.000 millones de dólares anuales en alimentos. De las 600.000 toneladas de arroz que se demanda al año, solo se produjo 80.000 en 2024. Todos los analistas coinciden en que el Gobierno de la isla ha fracasado en la producción local para mantener la soberanía alimentaria. El papel predominante del Estado en todo el proceso productivo es señalado como una de las causas de este fracaso. 

En estos días, solo hay transporte privado para desplazarse. La Habana.
En estos días, solo hay transporte privado para desplazarse. La Habana. Pepa Suárez

¿Otro Período Especial? 

“Hay una gran diferencia entre la debacle del Periodo Especial y la situación que estamos viviendo desde 2019. Cuando la caída de la Unión Soviética, veníamos de una situación de bonanza, teníamos el liderazgo de Fidel y toda la generación histórica de la Revolución estaba en los principales puestos del país. Era un capital político y simbólico importante. Ahora es otra generación la que está en los puestos de responsabilidad y tienen un desafío importante por delante”, cuenta Rodríguez y recalca que en aquella época había menos desigualdad social que hoy día, desigualdad provocada por los cambios que se han implementado en el modelo económico para tratar de aliviar las sanciones. 

El llamado Período Especial coincidió con la caída de la Unión Soviética, su principal proveedor, en 1991 y se prolongó toda la década. Los años más duros, donde hubo escasez de alimentos y combustible, fueron 1993 y 1994. La población cubana llamaba jocosamente “alumbrones” al poco tiempo que disfrutaba de energía eléctrica en la isla.

“Hay una gran diferencia entre la debacle del Periodo Especial y la situación que estamos viviendo desde 2019. Ahora es otra generación la que está en los puestos de responsabilidad y tienen un desafío importante por delante”

Para sortear la crisis en aquel momento, el Gobierno cubano implementó una serie de medidas como la despenalización del uso de divisas, la ampliación de permisos a la comunidad cubana para visitar la isla, la ampliación de la inversión extranjera, la creación del peso cubano convertible (CUC) y las Cadecas, lugares de cambio de divisas. Pero una de la más significativas fue las nuevas formas de propiedad, además de la estatal, para el desarrollo de la actividad económica. En 1993 aparece el cuentapropismo, sobre todo en el sector servicio, que cambia el panorama de las ciudades cubanas con la aparición de los paladares y las casas de hospedaje. 

Las nuevas generaciones, la gente que nació a principios de siglo ha vivido siempre con doble moneda, con desigualdad, con el objetivo de trabajar en la empresa privada y más que estudiar una carrera universitaria, señala Rodríguez.

La situación actual

La “emergencia nacional” declarada por la Administración Trump en relación a Cuba, basada en amenazas militares, peligros para la seguridad nacional y riesgo de migración masiva no es la primera en la historia de la Revolución, pero el estado de deterioro económico en el que se encuentra Cuba, la hace especialmente dañina. El propio Trump ha declarado: “No creo que Cuba pueda sobrevivir”. 

El Gobierno cubano ha reconocido que hay intercambios de mensajes con EEUU pero afirma con rotundidad que no está dispuesto a negociar un cambio en su sistema de gobierno. En su comparecencia ante los medios de comunicación, el pasado jueves día 5, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel expresó que estas nuevas medidas, refiriéndose a la orden ejecutiva, “evidencian la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”. Y aseguró que la rendición no es una opción. “Está ampliamente documentada la disposición histórica de Cuba a sostener con el Gobierno de los EEUU un diálogo serio, responsable basado en el Derecho Internacional”, subrayó. 

La presidenta Claudia Sheinbaum ha evitado dar explicaciones si va a seguir enviando o no petróleo a la isla y, en su lugar, declaró que ya estaba listo un barco con ayuda humanitaria que llegará esta misma semana

Díaz-Canel reconoció que desde diciembre pasado no llega combustible a la isla y, una vez eliminada Venezuela como principal proveedor, las miradas se dirigen a México, su segundo y único proveedor. Pero la presidenta Claudia Sheinbaum ha evitado dar explicaciones si va a seguir enviando o no petróleo a la isla y, en su lugar, declaró que ya estaba listo un barco con ayuda humanitaria que llegará esta misma semana. Por otra parte, el Gobierno chino entregó, hace unas semanas, 80 millones de dólares y 60.000 toneladas de arroz reafirmando su respaldo a Cuba y denunciando enérgicamente el bloqueo de EEUU. 

Mientras tanto, el Gobierno cubano toma medidas de emergencia para el ahorro de combustible y evitar el colapso. Un día después del discurso televisado de Díaz-Canel, los ministros fueron desgranando las medidas a tomar en sus áreas de trabajo para priorizar los servicios esenciales de producción de alimentos, emergencias hospitalarias y actividades como el turismo que generan divisas. La restricción a la venta de combustible, la disminución de la jornada laboral y del servicio de transporte, o la reducción de la jornada educativa son algunos de los cambios más importantes para adaptarse a la dramática realidad. 

En la barra del bar de un hotel de cuatro estrellas, ubicado en el Vedado, un céntrico barrio de La Habana, un hombre pide un expreso. Después de tomarlo de un sorbo comienza a gritar: “Si tanto le gusta el comunismo a Díaz-Canel que se vaya a Rusia o a China y que nos dejen tranquilos a los cubanos”. “Se está desahogando”, explica a esta periodista uno de los camareros que también expresa su opinión con rabia contenida: “Que vengan los barcos y los aviones que tengan que venir y que termine pronto esta pesadilla. Que vengan los americanos, que hagan los negocios que quieran y nosotros descansaremos de tanto sacrificio”.

Fuera, en la avenida 23, una de las principales arterias de la capital, frente al hotel Habana Libre, la gente se arremolina alrededor del poco transporte privado que llega al lugar. En el tumulto se corre la voz del precio a gritos: “¡Cuatrocientos!”. La escasez de transporte sube los precios. Un recorrido que hace tres días costaba 250 pesos, ahora vale 400. El mismo trayecto en transporte público, que ahora esta restringido, cuesta 10 pesos.

Si el salario medio en Cuba, según la ONEI, ronda los siete mil pesos y antes de esta situación, el transporte ya era la pesadilla de la ciudadanía cubana, ahora resulta desesperante como explica la camarera de un hotel: “Ayer me tocó pasear dos kilómetros para llegar a mi casa, después de pagar un carro. Mi casa está más allá del municipio 10 de Octubre y mi sueldo no me da ni para pagar el transporte, pero hay que seguir adelante, tenemos esperanza de que algún país nos ayude”.

También la empresa privada ha reestructurado la jornada laboral. Ariel (nombre ficticio), un camarero de un animado restaurante, situado no muy lejos de la famosa Torre K, el hotel más lujoso de La Habana, trabaja dos días con una jornada de 12 horas diarias y descansa otros dos días para aliviar el problema del transporte. En los últimos cinco años el abandono del puesto de trabajo ha sido potenciado por los problemas de transporte y el poco o nulo poder adquisitivo del salario provocado por la inflación. 

Las restricciones de combustible han llegado a la famosa Feria Internacional del Libro de la Habana, en su 34 edición, y se ha cancelado. Un encuentro muy esperado por la ciudadanía cubana que comenzó en 1982, con carácter bianual y, a partir de 2000, se configuro en cita anual. La feria constituye un encuentro cultural importante de editoriales latinoamericanas y españolas acompañado de decenas de eventos que incluye conciertos de música que dan vida a la ciudad.

En estos cinco años de crisis generalizada se ha producido el mayor éxodo de población desde 1959. Trinquete aclara que la migración cubana no huye de una dictadura como dicen los medios de comunicación, por el contrario, es económica

Mientras tanto, muchos jóvenes sueñan con salir de la isla. Arnaldo (nombre ficticio) trabaja de camarero en un bar y tiene el pasaje comprado para España para el día 9 de marzo: “Soy médico, pero no quiero terminar la especialidad porque entonces resulta más difícil obtener el permiso del gobierno”, explica. En estos cinco años de crisis generalizada se ha producido el mayor éxodo de población desde 1959. Trinquete aclara que la migración cubana no huye de una dictadura como dicen los medios de comunicación, por el contrario, es económica como demuestran los estudios que realiza el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana donde trabaja. “La gente no quiere vivir con apagones y con escasez”, añade. 

Al anochecer, en el magnífico patio del hotel Nacional de la Habana, considerado Monumento Nacional, los turistas se atrincheran para tomar un cóctel al calor de la música en vivo de una orquesta. En ese espacio privilegiado no falta de nada. Los turistas son fuente de divisas necesarias para que el país siga funcionando. Afuera, todo es oscuridad e incertidumbre. El tiempo dirá si Cuba sobrevive, y de qué forma, a la última agresión estadounidense. 

Cuba
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