La crisis humanitaria continua en Ceuta a pesar de las medidas del gobierno, denuncian los colectivos

Después de que cientos de personas hayan sido trasladadas a los dispositivos de acogida temporal habilitados por el Ministerio de Migraciones, las organizaciones NNK y Border Resistance hacen balance de la situación, denunciando el abandono institucional persistente, junto a la normalización de la violencia de las fuerzas de seguridad contra migrantes y activistas.
21 ago 2026 06:35 | Actualizado: 21 ago 2026 07:11

La mañana del 20 de agosto comenzaba con imágenes de cientos de personas migrantes siendo conducidas por policía nacional y ejército hacia los espacios provisionales habilitados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en las ubicaciones de Loma Margarita y el Embolsamiento. Mientras las personas de origen marroquí eran dirigidas a el Embolsamiento, cerca de la frontera del Tarajal, las personas naturales de otros países, eran derivadas a Loma Margarita. Desde el ministerio liderado por Elma Saiz, se comunicaba que las plazas habilitadas eran ya 1.800 y que se estaba trabajando en la  adecuación de otros espacios de acogida temporal, como ya se anunció el pasado lunes. 

Los dispositivos provisionales se gestionarán en colaboración de entidades del tercer sector como Engloba o ACCEM, esta última con experiencia en la gestión de campamentos similares, como Las Raíces, en Tenerife, durante la crisis que supuso el bloqueo de miles de personas migrantes en el archipiélago canario en 2021. Los espacios habilitados por Migraciones estaban destinados a vacíar la playa del Trampolín —devenida espacio de espera para más de 1.200 personas tras la llegada multitudinaria del pasado 30 de julio— y la Loma de Colmenar, barrio donde se encuentra el Embolsamiento. Desde el ministerio han insistido en que el ingreso en estos espacios, en el que se han instalado tiendas de campaña, es voluntario. 

Así, ayer desde el ministerio de migraciones se trasladaba el mensaje de que la situación se estaría normalizando, con la ministra Saiz defendiendo la labor de su cartera: “Lo importante es que estamos cumpliendo y que hemos estado, seguimos estando y vamos a seguir estando acompañando a Ceuta para recuperar la normalidad”, expresaba ante los medios. Por su parte, el presidente de la Ciudad Autónoma, el popular Juan Jesús Vivas, insistía en exigir la devolución masiva de todas las personas aún presentes en el enclave. “Espero que el Gobierno recapacite y reaccione para que se empleen los medios necesarios para que Ceuta recupere la normalidad y se blinde nuestra frontera”, exigía el mandatario. La militarización del enclave se ha seguido intensificando con el envío ayer de 150 efectivos del mando canario por parte de defensa. Mientras, en la tarde del jueves, cientos de personas regresaron al Trampolín para recoger enseres, despertando la alerta entre los equipos de limpieza ante la posibilidad de que se reactive el asentamiento.  

Bruselas enuncia que se deben garantizar los derechos de los menores al tiempo que insiste en la devolución de todas las personas migrantes a Marruecos

A escala europea, tras el anuncio del gobierno español del traslado a la península de 500 menores,  Bruselas ha subrayado el deber del estado de proteger a niños, niñas y adolescentes, al tiempo que insiste en la devolución de todas las personas migrantes que entraron a finales de julio a Ceuta a Marruecos.  Mientras, sobre el terreno, los colectivos de la sociedad civil han exigido que se trate la situación como una crisis humanitaria. La entidad Médicos del Mundo anunciaba ayer el refuerzo de la atención sanitaria y psicosocial en el enclave en cooperación con la administración. “Como organización médica humanitaria recordamos que el acceso a la salud es un derecho humano fundamental que debe garantizarse a todas las personas independientemente de su origen o estatus legal” , insistía Ruth Díez, presidenta de la organización.

La crisis en Ceuta a través de las organizaciones

Con el elocuente título “¿Qué demonios está pasando en Ceuta?”, en la tarde del 20 de agosto, la organización No Name Kitchen (NNK) —uno de los colectivos de base que llevan desde el principio acompañando a las personas migrantes y registrando la acción de las autoridades— ofrecía un encuentro abierto para trasladar sus impresiones y experiencia durante los últimos veinte días. La conversación, donde estaba también presente la caravana solidaria de Border Resistance, que se unió a las tareas de acompañamiento, canalización de ayuda y denuncia de vulneraciones en Ceuta, comenzó con la constatación de lo volátil de una situación que “cambia todo el tiempo”, y se centró en abordar el estado de las miles de personas bloqueadas en el enclave dando una panorámica detallada de las necesidades y desafíos que enfrenta cada colectivo.

Tras la habilitación de los dispositivos provisionales de acogida, desde NNK mostraban su sorpresa ante la asunción por parte de algunos periodistas que asumen que la crisis estaría ya resuelta. Al contrario, recordaban que no solo está lejos de resolverse sino que la situación de crisis ya precedía al 30 de julio con el Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (CETI) desbordado. Por otro lado, explicaban que hay cientos de personas escondidas por todas partes, en las montañas cercanas a los puertos y en las barriadas, perseverando por una oportunidad para escapar a la amenaza de las devoluciones y poder proseguir su viaje. 

Desde NNK celebraron la reacción por parte de las organizaciones y los barrios para dar una respuesta a la situación de manera autogestionada ante el abandono institucional, sin embargo reconocieron que todo esfuerzo es insuficiente frente a la magnitud de las necesidades que ha planteado la presencia de tanta gente en el enclave, quedando muchas personas sin atender.  La organización denunciaba asimismo que frente al abandono institucional que ha derivado en más de 20 días de intemperie y escasez para los supervivientes de la entrada a la ciudad autónoma —en la que murieron al menos 141 personas—  lo que no ha faltado ha sido securitización de la zona: “lo que vemos desde el inicio, ha sido un incremento de presencia militar y policial, sobre todo para ocuparse de la seguridad, como dicen, para mantener Ceuta segura. Sin embargo lo que estamos viendo es un incremento exponencial de la violencia contra las personas migrantes”, denunciaban destacando el ensañamiento particularmente con las personas marroquíes, o incluso la normalización de patrullas policiales nocturnas en las que se golpea a las personas mientras duermen. 

Desde NNK y Border Resistance, documentan estos episodios de violencia. “Estamos recogiendo muchos testimonios de toda la violencia que están recibiendo sobre todo adultos marroquíes y menores en las naves”, con la información reclamada las organizaciones valorarán si se denuncia cada uno de los casos ante fiscalía, o se presenta una queja ante el defensor del pueblo. También se preparan para acompañar a las persona que decidan denunciar en lo que viene después. Las organizaciones explican que la violencia se da en la narrativa de “limpiar las calles”, con las que las fuerzas de seguridad conciben su tarea. 

Los colectivos también han denunciado que la violencia policial también se está dirigiendo también hacia los y las voluntarias, “hemos sido golpeados, constantemente vigilados, nos han echado gas pimienta…”, la organización también refiere intimidación constante, o incluso multas por aportar primeros auxilios a las personas migrantes, que, como recuerdan, sufren muchas problemáticas de orden sanitario, en muchos casos consecuencia del viaje en sí, enfermedades crónicas sin tratamiento, o malestares como la deshidratación o la desnutrición agravadas por más de dos semanas de intemperie. 

Junto a la hostilidad policial, el hecho de que se haya distribuido solo una comida diaria a las personas — a través de Cruz Roja y principalmente en el Trampolín— refleja para NNK “la voluntad política de mantener a la gente al límite esperando que se vayan por su propio pie”. A este ambiente hostil se ha sumado la no comparecencia de las instituciones. “Nos hemos encontrado con los distintos ministros, con la delegación del gobierno, con el ayuntamiento de Ceuta, y lo que hemos visto es una falta de coordinación y comunicación entre el gobierno y el ayuntamiento, hemos visto cómo se pasaban la bola de la responsabilidad los unos a los otros”. 

Colectivos vulnerables 

Entre los principales problemas que atañen a la protección de las personas menores en cumplimiento de la normativa internacional y nacional, NNK denuncia la falta de filiación de niñas, niños y adolescentes. Explican que más allá del espacio autogestionado en el Barrio de El Príncipe  -donde se han acogido a unas 350 niñas, de las cuales algunas ya se habrían reseñado y derivado provisionalmente a centros escolares, “el sistema público de protección de la infancia no está funcionando”. Además, denuncia, se están dando prácticas sin precedentes, como la exclusión de los adolescentes de 15 o 16 años de la consideración de menores. 

Aunque algunos se encuentren en la naves del Tarajal, o incluso en los centros de menores de Santa Sofía y la Esperanza, desde NNK denuncian que hay muchas más niñas y niños sin registrar y se preguntan si “la no filiación de los menores es una cuestión de falta de medios o de voluntad política, para no hacerse cargo”. Las organizaciones estarían censando a menores por su cuenta “estamos haciendo el trabajo que deberían hacer ellos para que no se puedan desentender”. 

Otro sistema bloqueado es el de asilo: “hay una imposibilidad material de solicitar protección internacional”. NNK estaría colaborando con otras entidades en poner esfuerzos en los casos de colectivos muy vulnerables, acompañándoles para que consigan cita, pero sigue siendo muy difícil acceder a una. De fondo, las reglas del juego están cambiando tras la aplicación del Pacto Europeo de Migraciones y Asilo, que entró en vigor el pasado 12 de junio, lo que ha provocado que ya estén llegando resoluciones de asilo denegatorias, una situación que afecta en particular a ciudadanos marroquíes. En estos casos se están concentrando en explicar a las persona que pueden recurrir, las orientan para acceder a la justicia gratuita (con el fin de preservarles de “abogados abusivos”, e intentan detener sus expulsiones. En colaboración con los abogados del CETI también estarían acompañando a las personas en la recuperación de la documentación que se les puede exigir en este proceso.

“El hecho de concentrar tanta gente en un sitio tan pequeño y acotado impacta en todas las dimensiones vitales: no hay casas ni hoteles que alquilar, no hay tiendas donde comprar, está saturado todo” 

Política de apartheid

Desde NNK han querido enmarcar su labor humanitaria en un contexto de exclusión de las personas migrantes, en una suerte de apartheid blando en el que los cuerpos no blancos no pueden acceder a recursos o caminar libremente por la ciudad. El cierre de negocios en los que abastecerse, el corte de agua de las duchas en las playas o las fuentes, el cierre de bancos los primeros días y la dificultad de cambiar divisas han dejado a las personas migrantes en una situación de dependencia de la ayuda. Además, “el hecho de concentrar tanta gente en un sitio tan pequeño y acotado impacta en todas las dimensiones vitales: no hay casas ni hoteles que alquilar, no hay tiendas donde comprar, está saturado todo”.  

Así, las organizaciones se han volcado en proveer lo básico: llegando a repartir NNK hasta 800 raciones de comida caliente cada noche, adaptándose al contexto, y centrándose en encontrar recursos para garantizar la alimentación, yendo a los lugares donde había menos apoyo, intentando llegar especialmente a chicos magrebíes escondidos en los bosques, con miedo a salir en busca de ayuda ante el riesgo de ser expulsados.

Esta situación ha puesto a las organizaciones ante contradicciones que han sido discutidas: el peligro de que acercar comida a estos grupos los acabe exponiendo. O incluso la sensación de estar haciendo una labor que no les corresponde y “lavando la cara a la institución”. Recuerdan sin embargo que nadie debería de estar haciendo ese trabajo, porque todas estas personas no deberían de estar abandonas y bloqueadas en el enclabe. Personas que se han autoorganizado también para protestar por la situación, en concentraciones y huelgas de hambre

Así, las organizaciones intentan reaccionar ante un PEMA que pretende agilizar las devoluciones, recurriendo a la solicitud de medidas cautelares.  Consideran que el gobierno está improvisando —se supone que las personas han de estar en centros cerrados mientras se procesan sus solicitudes de asilo, algo que no está ocurriendo— a pesar de haber tenido dos años para prepararse ante la implementación. Desde NNK apuestan por a resistir hasta que, a pesar de la oposición de Bruselas y de la derecha estatal, se fuerce el traslado a península de las personas migrantes, con el fin de alejar la perspectiva de una devolución masiva, y garantizarles unas condiciones dignas mientras se tramitan sus casos: “No hay solución en Ceuta”, concluyen.

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