Anarquismo
Los mundos imposibles de la AIT extremeña. Tras las huellas de la Internacional en Extremadura (V)
El 18 de marzo de 1871 se proclamó La Commune en París. Unos meses después, como consecuencia del alarmismo creado entre la clase burguesa, el 16 de octubre, se inició en las Cortes españolas el debate sobre la ilegalización de la Internacional. Finalmente, el 10 de noviembre, la Internacional era declarada inconstitucional, por un total de 192 votos contra 38.
Sagasta, que la denominó “utopía filosofal del crimen”, dictó el 16 de enero de 1872 un decreto declarándola fuera de la ley[1]. La FRE (Federación Regional Española de la AIT) organizó una agrupación clandestina, “Los Defensores de la Internacional”. Se inició, así, un período de persecución al incipiente obrerismo organizado y de semiclandestinidad de las nuevas sociedades.
A principios de febrero de 1872 el Gobernador Civil de Badajoz, Juan Fernández Espino, dictó una circular prohibiendo las reuniones de las sociedades obreras[2], mientras la prensa apuntalaba el miedo a la Asociación. El periódico Crónicade Badajoz, en su edición del 13 de febrero, abría su editorial en la primera página manifestando “la extrañeza que nos causa que unos cuantos tipógrafos y zapateros vengan a ser los abanderados de estas huestes que pretenden trastornar la sociedad”. La crítica acababa con el siguiente párrafo:
“…decir que se quiere armonizar la libertad y la igualdad para que resulte la fraternidad y se realice la justicia; decir que no quieren más derechos sin deberes y el que quiera comer que trabaje, sin apenas indicar cómo ha de hacerse, es no decir nada; es querer destruirlo todo sin edificar nada; es el delirio de un loco que forja en su perturbada cabeza, mundos imposibles”. Aquellos locos continuarían con su labor. Nada ni nadie podría ya parar a La Internacional.
Secciones de La Internacional en Extremadura y adhesiones individuales
Gracias a las tablas ofrecidas por Josep Termes[3] y a las actas, comunicaciones y cartas de la comisión federal de la FRE, podemos seguir el recorrido de la Internacional en Extremadura desde el Congreso de Barcelona de junio de 1870 hasta 1874, fruto de la empedernida labor de propaganda de dicha comisión. Tras los coletazos organizativos de Cañaveral (Cáceres) y de Cabeza del Buey (Badajoz), llama la atención las adhesiones en pueblos de la comarca de Tierra de Barros, por una parte, y en pueblos cercanos a Cáceres, por otra. Por esas actas y comunicaciones tenemos la certeza de que buena parte de estos focos internacionalistas, tanto de individuos aislados como de secciones en ciernes, constituidas o por constituir, se debió a la meritoria labor de Agustín Cervantes del Castillo Valero, anteriormente mencionado.
En Tierra de Barros, atravesado por la carretera de iba desde Badajoz a Córdoba, observamos un eje transversal de pueblos integrado por Nogales, La Morera, Villalba de los Barros, Aceuchal y Santa Marta de los Barros, muy cercanos entre sí. Siguiendo el curso de la carretera hacia la capital onubense, nos encontramos con Fuente del Maestre, Bienvenida, Fuente de Cantos y Calzadilla de los Barros, y un poco más hacia el sur, cogiendo antes un desvío desde Zafra, la localidad de Fregenal de la Sierra. Focos muy relacionados, también, con el anarquismo andaluz. En cuanto a Cáceres, en dirección a Madrid tenemos las localidades de Trujillo y Almaraz, y en dirección a Salamanca las de la misma Cáceres, Navas del Madroño, Brozas, Cañaveral, Plasencia,Casas del Monte y Guijo de Granadilla. Muchos de estos pueblos fueron recorridos, con toda seguridad, por Agustín Cervantes, quien durante esos años comparte desde Cáceres sus destinos con Madrid, por razón de estudios primero, y después con Córdoba y Badajoz, estos dos últimos por razones profesionales. Con internacionales de todos estos pueblos mantiene relación por carta el Consejo Federal -después Comisión- de la FRE, tal y como queda reflejado en sus actas y comunicaciones.
Periódicos que actuaban como órganos de la AIT o de la FRE - La Emancipación, La Federación, El Obrero de Palma, La Solidaridad, La Revolución Social, El Condenado, El Orden…- se recibían tanto en Cáceres como en Badajoz. La Emancipación del 6 de noviembre de 1871 anunciaba la pronta constitución de una federación local en Badajoz capital, y más tarde el número 4 de El Condenado, del 22 de febrero de 1872, mantiene correspondencia particular con C.M.D., de quien solo sabemos las iniciales de su nombre, en la capital pacense. En cuanto a la provincia de Cáceres, antes de que acabara 1871, en el acta del 3 de diciembre, el Consejo Federal daba cuenta de la adhesión individual que Francisco Iglesias, jornalero de Plasencia, a lo acordado en la conferencia de Valencia, la reunión secreta mantenida en esta ciudad en septiembre por los delegados de la FRE. En mayo y junio de 1872 ya hay constancia de las cotizaciones remitidas desde Plasencia (acta de 6 de junio de 1872).
Los acuerdos del Congreso de Barcelona y los hechos de La Comuna propiciaron el alejamiento entre republicanos e internacionalistas, primero, y anarquistas y socialistas, después. Tras la llegada, en agosto de 1871, de Paul Lafargue a España en compañía de su compañera Laura, hija de Karl Marx, se acentuó la división entre partidarios y detractores de la participación política. En agosto de 1872 se produjo la primera expulsión de la federación de Madrid, germen de lo que después sería el Partido Socialista. Ese mismo mes la federación de Plasencia remitió al Consejo Federal la cotización extraordinaria para los gastos de los delegados al Congreso de La Haya, donde se produciría la escisión definitiva entre bakuninistas y marxistas, trasladándose a partir de entonces el Consejo General de la AIT a Nueva York.
Las intrigas y bajezas de ciertos hombres
En Plasencia, a raíz de la escisión en la FRE, con la expulsión del grupo de Madrid liderado por Pablo Iglesias, se inició un debate sobre politicismo y apoliticismo, reflejado en la siguiente comunicación realizada al Consejo Federal y reflejada en el acta del 27 de agosto de 1872:
“Comarca del Oeste. Plasencia. El Consejo local nos manifiesta lo que sigue:
Hemos recibido un folleto de Lafargue y enterados de su contenido no podemos menos de lamentarnos de las intrigas y bajezas de ciertos hombres que han llegado a creer que la Asociación Internacional de los Trabajadores es como los partidos burgueses de todos los colores políticos, incluso el republicano federal, porque cuando a los arrieros, vulgo directorios, les conviene arrear la recua, así lo hacen, y cuando no les hacen caso quieren hacer uso del látigo;' mas nosotros no queremos semejantes directores, queremos la más completa autonomía de las localidades, sin mistificación de ningún poder autoritario”.
Plasencia mantiene el contacto con la FRE durante todo 1872 y satisface regularmente sus cotizaciones, continuando con la labor de proselitismo, tal y como se refleja en dos comunicaciones mantenidas en enero de 1873. La Comisión Federal le comunica a los compañeros internacionales de Plasencia que ve “con satisfacción que a pesar de la propaganda rastrera de los republicanos continuáis sosteniendo desplegada nuestra roja bandera y confiamos que haréis lo posible por aumentar el número de adheridos”, así como acusa constancia del extravío de 9 reglamentos previamente enviados que no se les cobra. También se deja constancia del real recibido por la cuota del placentino Francisco Pablo. La comunicación, como es habitual, finaliza con la fórmula “Salud y Liquidación Social. Anarquía y Colectivismo” (Comunicación, Nº 7, Alcoy, 14 de enero de 1873).
A pesar del esfuerzo de los internacionales de Plasencia, la federación local se mantiene a duras penas, como refleja la comunicación del 21 de enero de 1873 (Nº 31), que manifiesta sentir “el poco espíritu que anima a los obreros de esa localidad”, instando a los pocos federados a que intensifiquen su labor de propaganda. Tras haber solicitado en marzo de 1873 una estadística, de la que no obtuvo respuesta, en mayo siguiente la Comisión Federal dirige una comunicación a la federación local de Plasencia en la que la comisión “ve con extrañeza vuestro largo silencio, que no dudamos será hijo de los muchos obstáculos que la burguesía sabe sembrar en el camino de la propaganda y de la organización de nuestras revolucionarias ideas y poderosa organización” (comunicación Nº 582). Sin embargo, Plasencia ya no responderá.
La Emancipación del 4 de diciembre de 1871 informaba de adhesiones individuales de Calzadilla de los Barros, en la provincia de Badajoz. Por el acta de la sesión celebrada del 17 de diciembre de 1871 del Consejo Federal de la FRE sabemos que una de las adhesiones era la de Manuel L. y Loro. Casi un año después, en noviembre de 1872, se comunica al Consejo desde Calzadilla los trabajos hechos para constituir la federación local, sin que volvamos a tener noticias de la misma.
No obstante, el año 1872 se hace patente la labor de propaganda en Tierra de Barros. En La Morera un grupo organizador pide al Consejo reglamentos y folletos, “como también todo cuanto sea útil”, para organizar la federación local (acta de 16-08-1872). El Condenado, en su edición del 29 de agosto de 1872 se hace eco de esta petición, al mismo tiempo que denuncia a un paquetero de Badajoz, Manuel de Dios Martínez, quien se queda con el dinero recaudado por la venta del periódico entre la población obrera. En concreto se le reclaman 28 manos[4] de El Condenado, lo que hace unos 700 periódicos anarquistas para una ciudad como Badajoz que contaba, según el censo de 1877, con una población de casi 23.000 habitantes, de los que solo unos 8.000 sabían leer y escribir. Por estos morosos también sabemos que se recibían bastantes ejemplares en Don Benito y Cáceres[5].
Según el acta del Consejo Federal del 1 de noviembre de 1872, La Morera, con una población de 800 habitantes, contaba con 40 vecinos federados que solo esperaban los reglamentos típicos para constituirse definitivamente en federación. “En este pueblo”, dice el acta, “como en todos los rurales, sucede que los tiranuelos de campanario se apoderan de la propiedad agena (sic) de un modo escandaloso. Muchas cartas no llegan a su destino y cuando se trata de folletos u hojas de propaganda apenas llega ninguna”.
Para evitar que los paquetes fueran robados por “los tiranuelos de campanario”, el Consejo Federal comunicó a los de La Morera que en lo sucesivo los certificaría “a nombre del compañero Domingo Domínguez Molina”. Así envió los 40 reglamentos reclamados, a precio de 3 cuartillos de real cada ejemplar (acta Nº 1.507 de 11 de noviembre de 1872).
La República del desencanto
El invierno de 1872-1873 fue terrible para las clases empobrecidas. En medio de una larga sequía, el hambre y las condiciones laborales pésimas acuciaban a las familias de los jornaleros, que no veían redención ninguna en la política que llegaba de Madrid, ni con el monarca traído desde Italia ni con la República prometida. Apenas trabajaban tres meses al año, en jornadas que iban de sol a sol, por un sueldo que a duras penas superaba los dos o tres reales, cuando un pan valía cuarenta o cincuenta céntimos, casi dos reales[6]. Las dehesas, que antes de la desamortización eran del clero y de las órdenes militares, habían pasado de forma compacta a ser propiedad de la clase nobiliaria que había salvado sus jurisdicciones y de la oligarquía madrileña[7]. Los nuevos señores, muy ligados a la monarquía borbónica, estaban además interesados en generar conflictividad social a costa del hambre, la enfermedad y la miseria, como forma de desestabilizar los gobiernos que no respondían a sus intereses.
El mismo 11 de febrero de 1873 Amadeo I hizo las maletas tras renunciar al trono, dando paso a la proclamación de la Primera República. En la sesión del día anterior las Cortes habían elegido a una comisión para que le acompañase hasta la frontera, pero el rey depuesto, temiendo que sucediera algo parecido al atentado contra Prim cuando entró por primera vez en la península, por el norte, eligió salir por el sur, tomando como ruta la salida a Portugal por Badajoz en ferrocarril. Esto hizo que pasara la noche del 11 en la estación de Almorchón, junto a Cabeza del Buey, donde había surgido uno de los primeros núcleos internacionalistas. El 12 por la noche se despidió de España en la estación de Badajoz, estrechando la mano del Gobernador Civil y del Comandante General, al son de la Marcha Real interpretada por el Regimiento de Asturias. Según Crónica de Badajoz, del 13 de febrero de 1873, el ex rey “se encontraba bastante afectado”. Al día siguiente, algunos jornaleros recorrieron las calles de Badajoz con sus azadas al hombro, dando vivas a la República.
Sin embargo, el desencanto no tardó en llegar. El 24 de febrero, la Comisión Federal de la FRE (ya con esta denominación tras el Congreso de Córdoba en cuya organización participó Agustín Cervantes) dirigió a sus secciones la circular número 8, diciendo que “aunque se había producido un cambio inesperado en la política”, la “república es el último baluarte de la burguesía”[8].
Colectivizaciones en Extremadura
El lunes 3 de marzo por la tarde sonó en Feria, pueblo a tres kilómetros de La Morera, un repique general de campanas y toque de tambor por las calles para hacer saber al vecindario que al día siguiente iba todo el pueblo a la dehesa del Álamo a echar los ganados de los dueños, a obligar a los guardias a que la abandonasen y la dejaran libre, a disposición del pueblo. Por la noche, los jornaleros, organizados en grupos recorrieron las calles del pueblo, según un testigo presencial “dando voces y armados con cuchillos en chuzos, hachas, garrotes, podonas y escopetas”[9].
Las ocupaciones se llevaron a cabo al día siguiente, martes. Mil quinientas personas, entre hombres y mujeres, se reunieron de amanecida en la Cruz del Real, con intención de dirigirse a la dehesa del Álamo. Llevaban con ellos al alcalde y al juez municipal, para que tomaran acta de la ocupación. Tras ocupar las tierras “se trató entre la gente del pueblo de rayar la dehesa al día siguiente: se nombraron peritos y comisionados, y el miércoles fueron a hacer las suertes de tierra”.
En definitiva, se trataba de hacer valer el Derecho de Giros, un derecho con más de un siglo de antigüedad que establecía un reparto de tierras comunales y que poco a poco había ido desapareciendo, ocupando las tierras de labrantía los terratenientes que se habían apropiado de ellas tras la desamortización, entre quienes destacaba el Marqués de Perales. Para evitar que se labrasen, habían ido ocupando las dehesas con ganado de su propiedad[10].
El juzgado de Zafra envió 38 guardiaciviles a la dehesa ocupada, quienes detuvieron al alcalde de Feria y otros organizadores. Sabido en el pueblo, de nuevo las campanas repicaron y el tambor redobló, convocando a la gente a que fueran a la dehesa a liberar los detenidos. Armados con lo que pudieron -unas 200 armas de fuego, además de podonas, cuchillos, cachorrillos, hachas, chuzos y demás- unas 1.800 personas se encaminaron al Álamo.
Tras negociar con la Guardia Civil y el juez de Zafra, ambas partes abandonaron la dehesa. El juez les había convencido de que los repartos se harían según la ley. El sábado el pueblo fue ocupado por más de 60 guardiaciviles de caballería e infantería. El domingo las chozas del Álamo ardieron y las casas de los Fernández, dueños de las tierras, fueron saqueadas.
Otro testigo de los hechos, en carta también enviada desde Extremadura al medio referido, apuntaba:
“La más completa anarquía reina en los pueblos de La Morera, Feria, Salvaleón, Barcarrota, Burguillos, Nogales, Salvatierra y otros de esta provincia (…). Masas turbulentas y sin denominación política, armadas de palos y de instrumentos de labranza, con bandera roja y provistos de unas cartillas socialistas que les han repartido, van a las propiedades particulares, destruyen las paredes que las circundan…”, etc. El relato continuaba pródigo en incendios, expulsiones y apropiaciones.
El modo de obrar cundió en muchos otros pueblos. La prensa burguesa y monárquica hablaba de ocupaciones violentas, mientras la prensa societaria o federalista radical desmentía tales hechos[11]. Prodigaban las comparaciones con lo sucedido en La Comuna parisina, justo un año antes.
Según Crónica de Badajoz del 28 de marzo de 1873, en Medina de las Torres las ocupaciones comenzaron el 13 del mismo mes, cuando “los proletarios comenzaron a gritar en la plaza ¡mueran los ricos!, tocando al mismo tiempo las campanas”. Por la noche llegaron guardiaciviles a caballo y el pueblo se burló de ellos, llamándolos “borregos” y tocando los campanillos a su paso. Tres días después, el domingo 16, “las turbas (…) invadieron las casas de los vecinos honrados, sacándolos a la fuerza, sin respetar los ancianos ni los niños, con el fin de que presenciaran la destrucción de las fincas del campo; reuniéronse después a tambor batiente tocado por una mujer en una lata de petróleo y llevando después unos cuantos harapos a guisa de bandera”. De nuevo la comparación con las terribles pétroleuses de La Commune. Finalmente, tras la intervención de la Guardia Civil, 144 vecinos fueron detenidos y llevados al Juzgado de Guardia de Zafra. La prensa coincidía en la juventud de los detenidos, la mayoría zagalones de edades comprendidas entre 14 y 20 años.
Vuelta a la normalidad: represión, miedo y clandestinidad
El Gobierno de la República recurre al ejército, que seguía siendo monárquico, para sofocar todas estas ocupaciones. El Comandante General de Extremadura envía al Ministeriio de la Guerra noticia de que “se ha restablecido el orden en Alburquerque, Santa Marta, La Morera, Salvaleón, en Salvatierra y Zafra. También en Valverde, Burguillos, Medina de las Torres y Atalaya. Han vuelto los propietarios a recobrar los terrenos de que habían sido desposeídos y se hallan presos los autores de los desmanes. El principal agitador de los atropellos cometidos en Valverde se ha sometido a prisión” [12].
La represión y el miedo hicieron que desapareciera la acción de La Internacional en pueblos como La Morera. La circular Nº 582 de la Comisión Federal de la FRE, del 9 de mayo de 1873, solicita a los compañeros de La Morera una nueva dirección de la federación local, “porque hemos recibido una comunicación del encargado en esa de recibir la correspondencia en la que nos suplica que no le remitamos documento alguno”. La comisión se ofrece a enviar boletines, folletos, periódicos, animando a seguir con los trabajos de propaganda y a contestar cuanto antes. La represión y el miedo causarían efecto. No se volvería a obtener respuesta de La Morera.
En agosto de 1873, tras la insurrección cantonal, la Comisión Federal informa que se han enviado comunicaciones a varios compañeros de Cáceres, Villalba de los Barros, Fuente del Maestre y Aceuchal. Previamente también se establece comunicación con compañeros de Cabeza del Buey, a través de A. Quintana, y con Trujillo, a través del compañero Gonzalo Cabello.
En Villalba de los Barros, a través de Agustín Cervantes, se contacta con Pedro Bueno, abogado, quien se declara socialista y envía varias suscripciones a El Orden (comunicación del 13-09-1873). Igualmente, se mantiene correspondencia con José María Lineros, Francisco Alonso Prieto y Francisco Pedro Labado, de Fuente del Maestre (carta Nº 1.259). En Aceuchal se contacta con Abdón Montejano y Antonio Lomas (carta 1.260).
La Comisión Federal remite a periódicos suscripciones desde Extremadura. En la comunicación Nº 1.302, de 23 de septiembre de 1873, solicita al Consejo de administración de El Condenado que remitan ejemplares a José María Lineros, de Fuente del Maestre, y a Villalba de los Barros, a nombre de los hermanos Juan García Palomas y José García Palomas. La comunicación dice que estas direcciones “son de grupos de anarquistas suscriptores de El Orden, y como no sale a la luz, es muy probable que se suscriban a El Condenado”. Para ello remite 4 reales en sellos de franqueo.
Apenas unos días después la Comisión vuelve a enviar otra comunicación (Nº 1.318, de 27-09-1873) a los hermanos García Palomas, de Villalba, agradeciéndoles que formen parte de la Federación y hagan labor de propaganda, al mismo tiempo que se les remite folletos y periódicos. Como forma de precaución, se les pide que faciliten una dirección con nombre de mujer, con el fin de aprovecharla en caso de que fuera necesario, por la censura impuesta. Entre los periódicos y folletos que les remiten, en un paquete, (circular Nº 1.550, de 27-10-1873) van ejemplares del folleto sobre Organización Social, a 75 céntimos cada uno, 5 ejemplares de las Actas del Congreso de Córdoba, a real cada uno, otros 5 ejemplares del Ariete Socialista Internacional, a real y cuartillo cada uno. Villalba de los Barros contaba por entonces con 2.200 habitantes.
Propagandistas de la Internacional
En Aceuchal existe una Federación adherida a la FRE desde el 1 de octubre de 1873 (Comunicación 1.693, de 18-11-1873). Sabemos que Juan Mencheta, Antonio Lomas y Abdón Montejano formaban parte de ella. El 4 de octubre se les comunica que se les remite, en concepto de suscripción 13 números de El Condenado. El 18 de noviembre de 1873 se les remiten periódicos, folletos y ejemplares de las actas de los Congresos de Barcelona y de Córdoba.
Uno de aquellos propagandistas de la Internacional en Aceuchal fue Abdón Montejano Merchán, picapedrero de oficio, quien solicita en diciembre de 1873 baja en el padrón y traslada su residencia a Santa Marta de los Barros, desde donde pide al comité federal propaganda para continuar su labor[13]. Desde la Comisión Federal se le envía un ejemplar del periódico El Ariete y las circulares 38 y 39. Estas circulares, dictadas tras el golpe de Estado de Pavía, informaban a las federaciones sobre cómo actuar tras la publicación del decreto de Serrano y García Ruiz “disolviendo todas las reuniones y sociedades políticas que, como La Internacional, atente contra la propiedad, contra la familia y las demás bases sociales, como si la criminal burguesía no robase la única y legítima propiedad a los trabajadores” (circular 38). Se recordaba que no había mucha diferencia en el trato recibido por la República, aún vigente, antes y después del golpe, y se conminaba a esconder los documentos comprometedores y a convertir la organización pública en secreta, mientras durasen los malos tiempos.
En la provincia de Cáceres la labor de Agustín Cervantes también da sus frutos. En Cáceres destaca el telegrafista Barrientos, en Trujillo el ya mencionado Gonzalo Cabello, Pablo A. Camiron en Guijo de Granadilla y Antonio Rocafort en Navas del Madroño. También en Casas del Monte, donde los papeleros se ponen en contacto con el Consejo Federal para organizar una sección (Comunicación 1.733, de 25-11 1873). A Antonio Rocafort, de Navas del Madroño, se le remiten periódicos de El Condenado, 10 ejemplares del folleto Lo que es la Internacional, 10 de La Anarquía, 10 de Qué debemos hacer y 10 de la Carta de los trabajadores belgas. En marzo de 1873 la Comisión Federal remite en sobres de luto, como medida de precaución, su comunicación al compañero Gonzalo Cabello, de Trujillo. Entre la propaganda enviada a la provincia de Cáceres iba La memoria de los delegados al Congreso de Ginebra, El obrero ante el partido republicano, El evangelio del obrero y El Almanaque Internacional.
Tras la ilegalización de la Asociación Internacional, en 1873, vino un tiempo difícil para el asociacionismo obrero. Sin embargo, en Extremadura sobrevivieron varias federaciones. Destaca el hecho de que en 1877, en plena clandestinidad, que duraría hasta 1881, mientras la Federación Comarcal catalana contaba solo con 13 federaciones locales y otras muchas, como la valenciana, la murciana, la de Cartagena, la vasco-navarra o la aragonesa no superaban, cada una, las cuatro, la Comisión Federal mantenía relaciones con 10 federaciones y secciones de Extremadura: secciones de Oficios Varios de Aceuchal, Badajoz, Fuente del Maestre, Nogales, Santa Marta de los Barros, Plasencia, Trujillo, Almaraz y Brozas, que formaban, como afirma Ángel Olmedo Alonso, la Federación Comarcal de Extremadura[14]. Tales secciones se declararían abiertamente anarquistas.
Queremos acabar este relato continuado sobre los primeros pasos de la Internacional en Extremadura con unas palabras de Víctor Manuel Arbeloa extraídas de su estudio introductorio sobre el Congreso de Barcelona de 1870:
Aunque “ilustres” historiadores no los recuerden ni los mencionen, dice Arbeloa, aunque nos digan que nuestra última historia nos la forjaron los reyes y los regentes, los monárquicos y los republicanos, nosotros sabemos ya que aquellos hombres ignorados (y mujeres más que olvidadas, añadimos) escribieron en sudor, llanto y sangre nuestra presente historia. Una historia que no se aprende en los libros casi nunca, ni de memoria para los exámenes, sino que se vive entre las dos aceras de los hechos de cada día, y que así no se olvida jamás.
En su memoria, y en recuerdo de lo que sembraron, que fue mucho y aún germina, dando esperanza a la famélica legión, hemos escrito estos artículos.
[1] “… por todo lo que declaradamente encierra de atentatorio a la integridad y seguridad de la patria y ofensivo a la moral pública en su denegación del Estado, de la propiedad y de la familia”. Gaceta de Madrid, 17-01-1872, p. 1.
[2]El Combate, 8-02-1872, p. 3. La circular, dirigida a los alcaldes, decía: “Bajo ningún pretexto debe V. tolerar que, a la sombra del derecho de asociación, se prediquen ideas disolventes sobre la propiedad y la familia, se forme lista de los ricos para quemarles sus casas y haciendas el día de las elecciones, como se ha hecho en algunos pueblos”. La circular ordenaba reprimir cualquier manifestación “con mano fuerte”. El Combate era un diario republicano federal, propiedad y dirigido por Francisco Rispa Perpiñá, uno de los diputados que votó en contra de la inconstitucionalidad de la Internacional.
[3] Josep Termes, Anarquismo y sindicalismo en España. La Primera Internacional (1864-1881), Ediciones Ariel, Barcelona, 1971
[4] Una mano era la vigésima parte de una resma, es decir, 25 pliegos. Un pliego era el total de páginas que entraban en una forma. Una forma era el molde ya impuesto y en disposición de realizar la tirada. Juan José Morato, Guía práctica del compositor tipográfico, Imprenta de Hernando y Compañía, Madrid, 1900.
[5] A través de El Condenado se denuncia el fraude de paqueteros que se quedan con la venta de periódicos, como Manuel de Dios en Badajoz, Antonio Cordero (6 manos), de Don Benito y Manuel Soto (25 manos) en Cáceres. En El Condenado del 26-12-1872 se da la relación de morosos y se insta a quienes adquirieron los periódicos les reclamen el importe de los mismos, sin devolvérselos.
[6] Francisco Olaya Morales, Historia del movimiento obrero español (siglo XIX), Madre Tierra, 1994, Nota 2, p. 516.
[7] Carlos Arenas Posadas, El estado pesebre. Una historia de las élites españolas, El paseo editorial, 2025, p. 118.
[8] Olaya Morales, obra citada, p. 498.
[9] Relato “El socialismo en práctica”, cartas de Extremadura, en La Defensa de la Sociedad. Revista de intereses permanentes y fundamentales contra las doctrinas y tendencias de La Internacional. Ajena por completo a todo partido político. Religión-Familia-Patria. Trabajo y propiedad. Fundador: D. Juan Bravo Murillo. Nº 37, abril de 1873, p. 36-40. Biblioteca Digital Comunidad de Madrid.
[10]La Gaceta de Madrid de 29-11-1873, p. 2, da noticia del informe realizado por el Ministerio de la Gobernación sobre el Derecho de Giros reclamado por el Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros.
[11] Blas León Bernal, testigo de los hechos acontecidos en Montijo (Badajoz), tras la proclamación de la República, donde también se hicieron ocupaciones y colectivizaciones de tierra, desmiente los hechos que periódicos como La Correspondencia describían como extremadamente violentos, asegurando que “el orden había sido perfecto antes y después de la proclamación de la República”. La Discusión, 21-02-1873, p. 1,
[12] María Jesús Merinero Martín, “Extremadura durante el sexenio democrático”, en Historia de Extremadura, Tomo IV, Universitas Editorial, p. 904.
[13] Acta de sesión del pleno del Ayuntamiento de Aceuchal del 2 de diciembre de 1873. Debemos y agradecemos la referencia a Manuel Carretero Gómez.
[14] Ángel Olmedo Alonso, “Movimiento Libertario”, en Gran Enciclopedia Extremeña, EDEX, Ediciones Extremeñas, S:A:, Mérida, 1992, p. 175. Termes (Obra citada, p. 246).
Extremadura
Tras las huellas de La Internacional en Extremadura (I)
Anarquismo
Tras las huellas de la Internacional en Extremadura (II)
Anarquismo
Cañaveral en la AIT extremeña. Tras las huellas de la Internacional en Extremadura (III)
Anarquismo
De Barcelona a Cabeza del Buey. Tras las huellas de La Internacional en Extremadura (IV)
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