"Pido un proceso con garantías. Esto no es terrorismo"

Nekane es alsasuarra y lleva 38 años como cooperativista de Eroski. Además, es la madre de Aratz, uno de los encausados por la pelea de bar más famosa de los últimos tiempos

Nekane Ortigosa 2
Nekane Ortigosa, madre de Aratz, encausado de Alsasua Jone Arzoz

publicado
2017-09-13 08:45:00
Nekane Ortigosa Mujika nació en 1958 en Alsasua. Su ama, del mismo pueblo, estudió corte y confección porque no le gustaba la labranza. Su aita, de Nazar (Valle de Berrueza), fue capataz de una compañía cafetera en Guinea Ecuatorial hasta que la intolerancia a la quinina le hizo volver, y falleció joven. Lleva 38 años como cooperativista en Eroski. Habla castellano, euskera, y se defiende en inglés. Tiene alma viajera y dos hijos. El mayor, Aratz, es uno de los encausados por la pelea de bar más famosa de los últimos tiempos. El juicio se prevé para octubre.

Después de este curso tan intenso, ¿descanso en verano?
Hasta el último momento no lo decidiremos. Últimamente todo es así. El año pasado preparamos el viaje con tiempo y nos fuimos toda la familia a la frontera de Grecia con Turquía. Estuvimos en la isla de Chios. Vigilábamos la costa y echábamos una mano a la gente que llegaba desde el mar y en los campamentos de refugiados. Trabajamos con CESRT [Chios Eastern Shore Response Team] y a través de ellos colaboramos con Zaporeak [Sabores Solidarios] y con Salvamento Marítimo Humanitario. El ferry que recorre esos ocho kilómetros vale 20 euros pero las mafias cobran mil. Siempre me he considerado internacionalista y feminista, y poder echar una mano a mujeres que escapaban de la guerra fue duro pero muy gratificante.

Y la jubilación, ¿para cuándo?
Me quedan tres años, quiero dejar de trabajar a los 61.

¿Por qué?
Tenemos dos hijos en edad de estudiar, hice cálculos y me cuadraba cotizar por mi cuenta hasta los 65.

Algunos medios dicen que Alsasua es un pueblo xenófobo...
Siempre ha sido un lugar diverso, por el nudo ferroviario, la industria y porque está atravesado por la N-1. No solo creo que no es particularmente racista sino que me parece acogedor para quienes vienen a buscarse la vida. Recuerdo los domingos de mi infancia con niños gitanos que venían a desayunar a casa.

Todo dependerá de cómo se mire...
Bueno, a mí esta última temporada también me cuesta adaptarme a la realidad. Vivo en un carrusel, y con la sensación de que mis seguridades han quedado suspendidas en el aire. Soy una lectora voraz y he dejado de leer. He dejado de pasear y de nadar. Estoy medicándome para dormir y voy a terapia.

¿Y qué tal?
A mí esto me está haciendo mucho daño. La médica dice que tengo estrés postraumático, que en teoría se desarrolla seis meses después del acontecimiento. Han pasado ocho meses pero seguimos con este calvario. El problema es que en esta historia estamos encadenando un momento difícil detrás de otro: la inhibición de la jueza de la Audiencia Provincial, la detención en noviembre, la prisión preventiva —tres de los jóvenes llevan ya ocho meses en la cárcel—, y, ahora, la petición de la Fiscalía... aunque también hay rayos de esperanza.

En un pueblo en el que vivimos 7.500 vecinos hubo una manifestación a la que acudieron 20.000 personas: la gente está indignada y dolida
¿Cuáles?
Hay dos informes iniciales en los que se documenta que no se ha producido linchamiento, y el auto de la Audiencia Provincial de Navarra, perfectamente fundamentado, que pide la competencia del caso. Varias personalidades de la judicatura lo han argumentado de manera solvente. El máximo responsable de la Guardia Civil en Navarra dijo que la convivencia en Alsasua no es especialmente incómoda. En un pueblo en el que vivimos 7.500 vecinos hubo una manifestación a la que acudieron 20.000 personas: la gente está indignada y dolida.

¿Qué crees que va a pasar?
Yo no pido que se haga borrón y cuenta nueva. Lo que los familiares decimos es que este altercado nunca debió ocurrir. Pedimos que se investigue y se aclare. Pero, mientras tanto, también reclamo la presunción de inocencia para mi hijo y para todas las personas imputadas, y que dejen de publicarse los datos, fotografías y lugares de estudio, ya que además hay dos menores. ¿Dónde ha quedado el derecho a la protección de su imagen? Yo pido un proceso con garantías y proporcionalidad, y no me cansaré de repetir que esto no es terrorismo. En marzo salió la sentencia por una pelea en fiestas de Murgia, también a altas horas, entre un guardia civil y tres jóvenes. La Fiscalía pedía dos años y nueve meses de cárcel, y el juez absolvió a un chaval porque no quedó acreditado que estuviera allí y puso una multa de 288 euros a los otros dos y al guardia civil. ¿Cómo puede ser que por un homicidio se castigue entre 10 y 15 años y a ellos y ellas les pidan hasta 62 por un tobillo roto en una gresca? ¿Cómo es posible que alguien quiera que mi hijo esté medio siglo en la cárcel sin ni siquiera haber escuchado su versión de los hechos?

1 Comentario
#66 12:00 14/9/2017
Esta madre tiene toda la razón. No hay justicia igual para todos en España.
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