Alicante
El movimiento por la vivienda de Alacant reclama “agua, luz y techo”
Unas quinientas personas han secundado este martes 29 de septiembre la segunda protesta desde que estalló el caso Maricarmen en la alicantina plaza de la Montanyeta, coincidiendo con la aprobación del decreto de vivienda. Impulsada por el Sindicat de Vivenda de Carolines y el de la Zona Norte, los asistentes han clamado por su derecho a “agua, luz y techo”, una necesidad que es difícil de cubrir en una ciudad profundamente afectada por la turistificación.
“Que este cartón no sea mi techo”, se leía en una de los carteles portados por los asistentes. Mientras que el alcalde Barcala, por la mañana, sacaba pecho de un nuevo récord estival de turistas, la gente que ha acudido a la Montanyeta no ha dudado en señalar su influencia en el acceso a la vivienda. Tanto del alcalde, al que han recordado el caso Les Naus cantándole que “por Barcala y su corrupción no puedo permitirme una habitación”, como al turismo.
“Estamos viendo que, donde antes había vecinos, ahora hay turistas, y los rentistas están incrementando su presión sobre los inquilinos para echarlos”, denuncia Saval, del Sindicat de Vivenda de Carolines
“Es clave porque introduce un incentivo económico en los propietarios para convertir viviendas residenciales en turísticas”, señala Llorenç Savall, miembro del Sindicat de Vivenda de Carolines. Mientras proliferan los pisos turísticos en la ciudad, que sigue con una de las ordenanzas más permisivas del estado, muchos habitantes se ven obligados a dejar sus casas y a no tener opción de encontrar una nueva en su barrio. “Estamos viendo un reemplazamiento, una sustitución, donde antes había vecinos, ahora hay turistas, y los rentistas están incrementando su presión sobre los inquilinos para echarlos”, denuncia Saval.
Algo que el decreto aprobado en el Consejo de Ministros, considera, no va a solucionar: “No incluye una bajada de los alquileres ni tope al precio, dice proteger a las personas vulnerables pero continúa dejando en manos de los jueces el considerar si la vulnerabilidad aplica o no. Por lo tanto, se seguirá desahuciando gente acreditadamente vulnerable a pesar del decreto. El anterior paraba solo 1 de cada 4 desahucios”, explica el militante del Sindicat de Vivenda Carolines.
En la concentración han tomado la palabra varios activistas de los sindicatos convocantes para exponer las realidades que se encuentran día a día en la ciudad. En la Zona Norte, uno de los distritos más empobrecidos del País Valencià, ya se piden alquileres de pisos humildes por encima de los mil euros. Han explicado que hay hogares que destinan el 70 % de sus ingresos al alquiler, no pudiendo hacer frente a otros gastos corrientes con regularidad. También han puesto el foco en la cantidad de viviendas vacías, que han cifrado en 200.000 en la provincia, mientras que cada vez se producen más hacinamientos de familias en pisos, obligadas a compartir entre diferentes generaciones un mismo techo.
Otro aspecto que han denunciado públicamente son los métodos de las conocidas como “empresas de desocupación” , que han protagonizado varios casos sonados en la ciudad. Les señalan por emplear métodos violentos y aprovecharse de la vulnerabilidad de las víctimas a las que hostigan. Tampoco han dejado pasar la ocasión de criticar las actuaciones policiales, que han cargado de multas a muchos activistas por poner el cuerpo en desahucios.
Una de las consignas coreadas con más entusiasmo por los asistentes ha sido la relativa a una huelga de alquileres. “No nos conformemos, acabemos con el negocio de la vivienda” se leía en una de las pancartas principales que presidían el acto. En la otra, se calificaba al decreto aprobado por el gobierno como “medidas insuficientes”. “Incluyen los alquileres indefinidos en el segundo decreto, en el que saben que no se va a aprobar”, apunta Saval, quién además considera que debería de prohibir la compra especulativa en general, de fondos y de particulares. “El rentismo no puede ser un negocio, no podemos permitir que los propietarios se enriquezcan a expensas de los que son todavía más pobres que ellos”, sentencia.
Los convocantes valoran muy positivamente el acto y afirman que cada vez más gente acude a sus convocatorias. “Queremos construir un sindicalismo combativo que tenga apoyo popular, y lo estamos consiguiendo”, expone Savall. El movimiento está sopesando volver a salir este fin de semana a la calle, y también han hecho un llamamiento para su próximo desahucio. El día 8 de octubre, a las 8 de la mañana, a la altura del número 8 de la Calle Ágata, está previsto el desahucio de un hogar en el que residen una abuela, una madre y tres menores de edad. “Es una familia que lleva tiempo en el sindicato y está muy implicada, sobre todo el hijo mayor, en el barrio”, resume Saval.
Derecho a la vivienda
¿Por qué el alquiler en Alicante ha alcanzado su máximo histórico?
Desahucios
Ejecutan el desahucio de un hombre de 73 años en pleno centro de Alicante y hieren a un concejal
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!