El continente africano, en jaque por la guerra en Irán

En los países africanos, el alza de precio de la energía y los alimentos tensiona a poblaciones con poco margen de maniobra.
Nuestro futuro es Yibuti - 7
Álvaro Minguito Entrada de mercancias al puerto de Yibuti, uno de los más grandes del continente afrícano.

El Gobierno de Kenia vivió la semana pasada pendiente de un barco lleno de gasolina. Así lo contó a Bloomberg el director general de la autoridad keniana que regula el petróleo y la energía, David Kiptoo. El país no dispone de reservas de combustible, y debe importar la gasolina para hacer funcionar su economía. El 76% de su suministro procede de Emiratos Árabes Unidos, Omán y Kuwait, cuya producción y distribución de petróleo y gasolina se ha visto afectada por el conflicto en Irán. El país de África oriental, que hace menos de dos años se enfrentó a disturbios después de un plan de ajuste del Gobierno, intuye que la inflación energética aumentará el descontento en las calles. Kenia no está sola: en el resto del continente africano, los países que ya tenían una situación financiera delicada por el aumento de pagos de la deuda ahora deben afrontar un golpe que sacudirá a toda la economía.

Los equilibrios en las declaraciones de los países están a la altura de la gravedad de la situación, según comenta Ovigwe Eguegu, analista político nigeriano en el think tank Development Reimagined: “Sudáfrica, Kenia, Nigeria y la Unión Africana tienen un tono más neutral; mencionan el derecho internacional, las normas de la guerra y los riesgos para la seguridad internacional. Marruecos se ha mostrado más solidario con los países del Golfo, y Chad se ha mostrado más cercano a Irán”. En un continente con pocas refinerías, muchos países dependen de las importaciones de gasolina, incluso aquellos que producen petróleo. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de las exportaciones de petróleo globales, implica que el petróleo crudo sea más caro, y esto se traslade a los costes de la gasolina importada –a los que hay que sumar el coste del transporte–. En total, el continente africano gastó 92.700 millones de dólares en importar gasolina en 2024.

La puerta del Mar Rojo

Los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, unidos a la respuesta de este último atacando a varios de sus vecinos del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, han generado inquietud en el Cuerno de África. Etiopía ya está sufriendo la escasez de combustible: un 97% procede de Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. El país, en medio de un programa de ajuste del FMI desde julio de 2024, ve el aumento de la factura de las importaciones de gasolina como una amenaza existencial tras una durísima devaluación: de los 57 birr por dólar en julio de 2024 hasta los 155 birr por dólar actuales. Faisal Ali, periodista de origen somalí especializado en el Cuerno de África, comenta que en varios países de la región llueve sobre mojado: “La disrupción del combustible en Etiopía ya está afectando a su frágil industria y logística, y los efectos podrían extenderse a medida que continúan los combates. Los países vecinos, que ya lidian con desplazamientos y crisis como la sequía en Somalia, corren el riesgo de sufrir un aumento de la inflación, lo que convierte esto quizás en el peor desarrollo posible en el peor momento”.

El 12% del comercio mundial transita por Bab el Mandeb, y esta zona ya estuvo en el punto de mira de los hutíes, aliados de Irán, para intentar dañar a Israel

En la zona se halla el estrecho de Bab el Mandeb, punto de entrada al Mar Rojo y que, al igual que el estrecho de Ormuz, es una arteria determinante del comercio global. Históricamente, los países de la región lo han utilizado para ganarse el favor y atraer las inversiones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar, pero ahora algunos empiezan a verlo como un riesgo: “Preocupa que Irán pueda ampliar sus operaciones contra los intereses de Estados Unidos en el Cuerno de África. Yibuti, por ejemplo, alberga una importante base estadounidense; y Somalilandia fue recientemente reconocida por Israel”, apunta Ali, quien recuerda que el 12% del comercio mundial transita por Bab el Mandeb, y que esta zona ya estuvo en el punto de mira de los hutíes, aliados de Irán, para intentar dañar a Israel desde el 7 de octubre de 2023. Somalia es el país con una situación financiera más delicada, a raíz de la caída de la ayuda exterior. Faisal Ali menciona esa fragilidad, que ha hecho que el país sea el más claro a la hora de situarse a nivel geopolítico: “Somalia ya se ha alineado con Arabia Saudí, navegando la rivalidad reciente entre Riad y Abu Dabi. Inicialmente condenó los ataques contra todos los países del Golfo excepto los Emiratos, luego emitió un segundo comunicado para los Emiratos cuando se dio cuenta de que la omisión era imprudente.”

Ganadores y perdedores

En los últimos años se ha generado una división económica entre “dos Áfricas” a partir de sus principales exportaciones. Hay una parte de África que tiene como primera exportación el oro, y se ve beneficiada por el aumento de precios de este. La otra, exportadora de petróleo crudo, llevaba una temporada sufriendo precios bajos. La reducción de las exportaciones de grandes productores como Kuwait, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos generará una oportunidad para los vendedores africanos como Angola, Nigeria, Libia, Guinea Ecuatorial o Chad, entre otros.

En esa encrucijada se encuentran la mayoría de países africanos: lo que ganen por un lado –mayores ingresos por exportación– tendrán que gastarlo en otro –importaciones más caras–

El anuncio de Qatar del bloqueo de sus exportaciones de gas natural licuado puede abrir oportunidades a productores como Mozambique y Senegal, que podrían vender su producción a precios más elevados. Para Ovigwe Eguegu es una situación favorable, pero que podría resultar efímera. “El petróleo crudo cotiza por encima de los 86 dólares por barril, muy por encima del umbral presupuestario angoleño de 61 dólares por barril. El petróleo representa más del 90% de los ingresos por exportaciones, pero Angola importa la mayoría de los bienes, por lo que está expuesta a la inflación global de precios de otros productos”. En esa encrucijada se encuentran la mayoría de países africanos: lo que ganen por un lado –mayores ingresos por exportación– tendrán que gastarlo en otro –importaciones más caras–.

Nigeria, país de origen de Eguegu, está parcialmente más protegido gracias a la refinería que el empresario Aliko Dangote, el hombre más rico de África, puso en marcha en 2024. De nuevo, se trata de una buena noticia, pero con matices, advierte Eguegu: “La refinería puede satisfacer las necesidades domésticas de Nigeria para la gasolina, pero en el mejor de los casos, Nigeria está parcialmente aislada: debe importar crudo del mercado internacional, por lo que la exposición a precios más altos le generará presiones”.

El freno de las exportaciones de urea –un tipo de fertilizante– a través del estrecho de Ormuz y el aumento de precios del gas –una materia prima fundamental para la producción de fertilizantes–, constituyen otro peligro para África: el 30% de los fertilizantes pasan por el estrecho. La producción local de alimentos como el arroz y el trigo –que no suele ser suficiente para alimentar a toda la población– se debe complementar con importaciones desde el exterior. Ya sea consumiendo cereales producidos en el país o comprándolos en el extranjero, la factura subirá por el encarecimiento de los fertilizantes: la urea, que en diciembre cotizaba a 345 dólares la tonelada, esta semana ya ha superado los 580 dólares por tonelada. Los gobiernos, acuciados por los pagos de deuda, deberán hacer equilibrios para frenar el aumento de precios de la comida. “Esta guerra no es nuestra guerra, pero es una guerra a nuestro mundo”, concluye Eguegu.
Irán
Acusan al secretario de Energía de Trump de manipular el mercado con un tuit sobre el estrecho de Ormuz
Un post en redes de Chris Wright, borrado minutos después, afirmaba que EEUU había reabierto el estrecho de Ormuz. La información, desmentida por la Casa Blanca, permitió millonarios negocios ahora bajo sospecha.
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