Sindicatos
CIT: la nueva aventura internacional desde el sindicalismo radical

El sindicato estadounidense IWW aprobó a principios de diciembre unirse a la nueva Internacional encabezada por la Confederación Nacional del Trabajo.

Fight for 15
La campaña “Fight for 15”, por un sueldo mínimo de 15 euros la hora, ha constituido un hito del nuevo sindicalismo estadounidense. Foto de The All-Nite Images

publicado
2018-12-30 06:21

La administración norteamericana Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo) aprobó en su referéndum anual a principios de diciembre de 2018 incorporarse a la Confederación Internacional del Trabajo (CIT). Se unía así a diversos sindicatos europeos que el pasado mayo fundaron en Parma (Italia) una nueva Internacional.

El impulso partía de la española Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la idea es la de coordinar al “sindicalismo revolucionario”. ¿Y esto qué significa, a estas alturas de la película? Miguel A. Pérez, afiliado de CNT y secretario de CIT, explica a El Salto que se trata de aquellas centrales sindicales cuya “práctica en el mundo laboral no está orientada simplemente al logro de mejores condiciones o a prestar servicios de asesoría a las personas empleadas. Tal y como entendemos la actividad sindical, lo que se pretende es conquistar cuotas de control sobre el sistema productivo y de consumo de la sociedad capitalista”. En su fundación participaron también la italiana USI, la alemana FAU, ESE (Grecia) e IP (Polonia).

Viejas glorias en busca de nuevos laureles

Más allá de su actual afinidad, si buscamos conexiones entre las principales secciones de la CIT, lo que se observa es una historia similar. Sindicatos nacionales que se crearon a raíz de sus diferencias de criterio con el sindicalismo vigente hasta entonces: perspectiva socialista revolucionaria, mayor democracia interna y menor burocratización, e independencia de los partidos políticos. Todos ellos con cientos de miles de afiliados, jugaron un papel destacado en la época de mayor efervescencia obrera en sus respectivos contextos, para acabar siendo destrozados por el militarismo y el fascismo. Unione Sindicale Italiana se desarrolló en la segunda década del siglo XX hasta alcanzar el liderazgo en algunos sectores como el metalúrgico. Protagonista en el bienio rojo de 1919-20 que puso al país al borde de la revolución, el régimen de Mussolini fue una losa insoportable para el movimiento.

Refundada en los 50, la USI ha ido progresando, lentamente, hasta formar hoy parte del atomizado panorama sindical italiano. Una historia casi igual a la de la Freie Arbeiter Union Deutschslands (FAUD, Unión de Trabajadores Libres de Alemania), el poderoso sindicato con gran peso en el Ruhr minero que no sobrevivió el nazismo y fue refundado, a una escala mucho menor, como FAU en 1977.

IWW en Estados Unidos experimentó algo parecido. Presente en los mayores conflictos laborales del país a principios del siglo XX, IWW vivió un rápido auge. Igual de rápido fue su descenso. Sin un régimen fascista estadounidense propiamente dicho, la represión llegó de todas formas. Su oposición a la participación en la I Guerra Mundial le supuso graves problemas, agravados por un importante cisma interno. Cuando empezaba a levantar cabeza tras la II Guerra Mundial, la ‘caza de brujas’ contra la disidencia volvió a sumir a los wobblies en la irrelevancia. Es en el siglo XXI cuando, con trabajo de hormiga, las siglas IWW están volviendo a sonar.

En nuestro contexto, la CNT llegó a ser el mayor sindicato de España, y llegó más lejos que cualquiera de sus socios con la Revolución que se dio en la zona republicana durante la Guerra Civil. Tras el Franquismo, decenas de miles de personas acudieron en masa a la CNT. En un clima constante de caos y enfrentamiento entre tendencias, sumado a las aportaciones del Estado en forma de montajes policiales que arrastraron por el fango la imagen del sindicato, la gran mayoría de afiliados se fue a su casa y en los 80 se haría efectiva la escisión entre la CNT y la hoy CGT. A partir de entonces, lo que dentro del sindicato se conoce como “la travesía en el desierto”: sectarismo y guardia de ‘las esencias’ en el interior, marginalidad e irrelevancia hacia el exterior. Con el cambio de siglo, CNT parece empezar a adoptar una dinámica más positiva y prometedora.

De la negatividad a la ambición

Pérez es enormemente crítico con la anterior época cenetista. Señala que “CNT se definió y se entendió a sí misma en negativo, por lo que no era”, mostrando una “evidente incapacidad de abordar conflictos sindicales importantes”, dando como resultado “un progresivo enroque en actitudes discursivas y autojustificativas, que por supuesto no resolvían nada”. Con el nuevo siglo se involucra en algunas localidades en conflictos laborales de cierta categoría. Huelgas como la de Mercadona (en Barcelona), Tomares y Lebrija (Sevilla) empiezan a cambiar, poco a poco, la autopercepción y, en consecuencia, su proyección hacia el mundo laboral.

Con la decisión de la administración norteamericana (también existe en otros países) de IWW de entrar en la Confederación Internacional del Trabajo, ésta salta el charco y acoge a un sindicato radical activo en Estados Unidos

El simple rechazo a la representación unitaria (caracterizado fundamentalmente por los comités de empresa, que el sindicato critica al considerar que fomenta un modelo antidemocrático y delegacionista) deja paso, indica Pérez, a “un modelo de actuación e implantación bien perfilado y de una propuesta sindical propia que nos ha permitido empezar a construir una alternativa real al sindicalismo estatal desde un planteamiento positivo”.

El modelo de CNT se centra en la figura jurídica de la sección sindical, común al resto de sindicatos pero que en este caso es el órgano prioritario, compuesto por los afiliados y afiliadas en una determinada empresa y regido por las decisiones de los mismos.

El secretario de la CIT reconoce que este proceso ha tenido su lado negativo. Por un lado, en varias ciudades CNT se ha quedado sin presencia al negarse esos grupos, con escasa afiliación, a aplicar la estrategia y, por otro, hay sindicatos “que se mantienen estables en torno a un número determinado de personas y, en general, cuesta romper una cierta barrera que permite el despegue de la afiliación en una localidad concreta”. No obstante, Pérez señala que el balance es positivo y hoy pueden “enfrentar conflictos sindicales más complejos y abordar proyectos más ambiciosos en todos los ámbitos, con garantías de éxito”. Disponer de varios sindicatos con más de dos centenares de afiliados, que hace diez o 20 años podía parecer una utopía, es hoy ya una realidad, gracias a esa ambición mostrada, indica Pérez, en algunos ejemplos muy recientes, como la actividad entre los trabajadores de la Xunta del sindicato de Compostela, las luchas en el sector del metal en Zaragoza o con las kellys en Sevilla.

Este giro, que Pérez caracteriza indistintamente como “cambio de mentalidad”, “esfuerzo por ser agentes de un cambio revolucionario”, “cambio cultural”, “proyecto de construcción real” o “momento de afirmación”, es en su opinión compartido por las demás secciones de la CIT, algo que no ocurría con la Asociación Internacional de Trabajadores, el proyecto global de CNT durante mucho tiempo y que ésta abandonó antes de lanzar su nueva iniciativa. La AIT, que con la pérdida de CNT, USI y FAU ha visto mermada su afiliación en un 90%, está conformada por varios grupos, incluidas escisiones en España, y su tarea fundamental es el ataque permanente a sus antiguos compañeros, catalogados (un clásico en el mundillo de raíces libertarias) como “reformistas”.

Trabajadores militantes en el país de Trump

Con la decisión de la administración norteamericana (también existe en otros países) de IWW de entrar en la CIT, ésta salta el charco y acoge a un sindicato radical activo en Estados Unidos. Allí la legalidad sindical es muy diferente a España, aunque no necesariamente más amigable para quienes plantean un modelo más democrático. Según indica Liss, responsable de prensa de IWW y residente en Nueva York, a El Salto, “el modelo es mucho más corporativo. En el 10% de las empresas con representación sindical, se le da a un solo sindicato los derechos exclusivos para representar a todos los trabajadores, independientemente de lo que éstos piensen. En cambio, para el 90% de los trabajadores empleados por una empresa no sindicalizada, simplemente no hay presencia sindical”.

“IWW busca organizar a la clase obrera para derribar este modelo y crear uno nuevo donde los trabajadores formen sindicatos directamente, basándose en su propia actividad”, resume Liss. Por este motivo, IWW permite la afiliación dual de sus miembros. De este modo, los trabajadores de las empresas sindicalizadas, por ejemplo en la educación, tienen la opción de “formar un polo militante y democrático dentro del sindicato” en cuestión, explica Brandon, militante de IWW en Atlanta. En las no sindicalizadas, por ejemplo en la hostelería, la pelea es por poder funcionar como IWW. Para ellos, ese modelo es responsable de la extrema debilidad del sindicalismo estadounidense, fuera de ciertas empresas.

Para Brandon, de la IWW, “la Internacional sólo significará algo si sus seccionas tienen una presencia real en los trabajos y calles de sus respectivos países”

Otras de sus diferencias con el sindicalismo al uso, afirma Liss, es su afán de organizar “trabajadores tradicionalmente ignorados”, como presos, sin papeles o trabajadoras del sexo. En este sentido, IWW dispone del Comité Organizador de Trabajadores Encarcelados, encargado de extender el sindicalismo en las prisiones y que colaboró en la huelga de trabajadores presos del pasado agosto.

Internacional ¿para qué?

Si tenemos en cuenta que el origen de la primera Internacional de trabajadores era unificar a toda la clase obrera por encima de las fronteras, y si después observamos la sorprendente oferta de internacionales sindicales a día de hoy, aparentemente con escasa relevancia para sus supuestos beneficiarios en el puesto de trabajo, nos podemos preguntar ¿para qué otra Internacional?

Pérez admite que “a menudo el internacionalismo ha sido un brindis al sol. Parece que se ha considerado una especie de extensión lógica del movimiento obrero, algo en lo que había que estar para justificar nuestra pretensión de internacionalistas. Es como si el internacionalismo existiese de forma separada de la práctica de la solidaridad internacional, como si fuese algo previo a esta, con existencia propia en el altar de las ideas”. A continuación, incide en la razón de ser de colaborar más allá de las situaciones de cada cual: “Es de la necesidad de nuestras secciones locales, como CNT misma, que surge la importancia de pertenecer a una internacional en la que desarrollar este trabajo conjunto. Y la medida en que la Internacional sea capaz de responder a estas necesidades, reforzando el trabajo local, va a ser la medida de su éxito”.

En el mismo sentido reflexiona Brandon, para quien “la Internacional sólo significará algo si sus seccionas tienen una presencia real en los trabajos y calles de sus respectivos países”. En esa línea, explica que ya se están dando los primeros pasos, con intercambios sobre experiencias como la Huelga General Feminista en España o la Huelga de Prisiones en EE UU, así como sobre la actividad en compañías globales como Amazon. “Serán los trabajadores y trabajadoras quienes concluyan si es útil o no”, concluye Pérez.

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23 Comentarios
CNT SOLO HAY UNA Y ES LA DEL 36. 9:47 26/3/2019

Dejar de hacer el friki y de ensuciar las siglas de la CNT, estáis llevando a dos bandos que solo miráis por el interés que os interesa, la revolución o transformación de la sociedad os la trae floja.
Solamente queréis personalismos, os a venido grande la herencia recibida, desde la transición solamente lo único que a importado son las peleas internas y eso no es anarco-sindicalismo, si es cierto que hay una parte que está interesada en convertirse en el HACENDADO de CGT, pero la otra parte no es escapad de hacer de verdad lo que se debe de hacer.
Si de verdad os interesa la CNT disolveros todos y que esto lo coja la gente de corazón que quiera dejarse sudor, sangre y lágrimas por lo que de verdad hay que dejarse que es la transformación de la sociedad.
Por todo lo demás, animo a las personas que luchan que las hay también.

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El Bellotero 11:58 12/1/2019

https://youtu.be/xkI0wDFFeZM

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UHP 2:45 2/1/2019

Muchos éxitos para la CIT! Arriba los que luchan!

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Florecita 18:16 2/4/2019

Arriba los que luchan, pero no contra el anarquismo (eso excluye a muchos dinosaurios de la CNT-CIT).

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Afiliado descontento 19:05 1/1/2019

Vergüenza de artículo, y curioso que hable de centenares de afiliados, y nada relevante , en el de Santiago si llegan a cien ya se pueden dar con un canto en los dientes, y jcuriosi cuatro o cinco en sus asambleas, dicen las malas lenguas que en vez de delegados sindicales tienen cooperativas, de tres socios, curiosamente relacionados con secretario y que se llevan una pasta de todos los afiliados, le llaman gabinete técnico, ahh y eso lo quieren extender, a todos los sindicatos que reúnan las condiciones que el comité de turno propongan , es una propuesta de Valencia, donde sé expulsó al igual que en Galicia a sindicatos pequeños y no tan pequeños en comparativa con estos otra de un centenar de personas, no creo que la CNT cit ibank, en su conjunto tenga 3000 afiliados, la CNT AIT sigue existiendo, podemos entrar en discusiones en cualquier medio, no hay por que esconder la verdad, y desde luego si alguien seaprovecho de las siglas son estos cuatro caraduras, se sabe que hay sindicatos inflados en afiliación, se sabe que el estado sigue devolviendo millones de patrimonio y que lo que interesa a unos pocos es eso, gestionar los cuartos en cooperativas en las que ponerse un sueldito. .al gasto económico desde el centenario, malgasto realizando vídeos de vergüenza, gente que confunde propaganda con publicidad, y paro ya por extension, pero expulsaran ahora a los pocos que les llevan la.contraria, ya Asturias, ya Madrid, da igual ser tres sindicatos que dos, cuanto menos más toca a repartir. Una pena , si y puede que ya no tenga solución.

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Uno más 12:08 2/1/2019

Grande tú comentario. Pone de manifiesto de lo que está pasando y aún no he oído o leído a nadie que justifique las acciones que comentas por parte de la CNT-CIT. Pero esto pone de manifiesto que hasta los casos anarquistas son susceptibles a corromperse.

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#28630 23:05 31/12/2018

Pena da todo esto, empezando por los que hablan y siguiendo por el periódico. Espero que ahora saquéis la otra versión.

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#28618 17:36 31/12/2018

Lo veo desde fuera, y os digo que no entiendo absolutamente nada del conflicto dentro del anarcosindicalismo. Nada!

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#28614 16:08 31/12/2018

Que aburrimiento de artículo y de comentaristas. No aportamos nada, esto son viejas maneras de los dinosaurios (curiosamente coinciden en formas los que se dicen de un lado y los que se dicen de otro) de los que aún que quedan en la CNT. Cuando dejemos de aburrir al personal con tontadas tribales podremos decir que hemos dado un paso adelante para convertirnos en referente sindical. La praxis da gusto, con sinergias, victorias, implantación, confluencias..... Pero la comunicación para hacérnoslo mirar.

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CNT SOLO HAY UNA Y ES LA DEL 36. 9:51 26/3/2019

Toda la razón, esta gente está llevando a tal extremo las peleas internas que da asco asomarse por un local, lógicamente hay que estar organizado y es prácticamente lo que nos queda, pero no hay que dejar que venzan esta panda de frikis, solamente 3 palabras, solidaridad apoyo mutuo y autogestión, pero personal que está más interesados en pelearse internamente xq ni idea es mejor que la tuya y si no sale preparo una escisión da pena ir a los locales.

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CNT SOLO HAY UNA Y ES LA DEL 36. 9:51 26/3/2019

Toda la razón, esta gente está llevando a tal extremo las peleas internas que da asco asomarse por un local, lógicamente hay que estar organizado y es prácticamente lo que nos queda, pero no hay que dejar que venzan esta panda de frikis, solamente 3 palabras, solidaridad apoyo mutuo y autogestión, pero personal que está más interesados en pelearse internamente xq ni idea es mejor que la tuya y si no sale preparo una escisión da pena ir a los locales.

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Eu 13:16 31/12/2018

Que bien estaría superar la aburrida e inútil dicotomía entre positivos, cómo se definen en el artículo, y talibanes... En serio gente, nos alejais del sindicalismo de clase y revolucionario. Pereza da leeros. Ojalá hubiera detrás un debate ideológico interesante y útil para los oprimidos

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J .H.vB. 13:11 31/12/2018

El artículo tiene un sesgo que tira hacia publirreportaje pero de lo que si informa, parcialmente, es de la enesima voltereta de los de las CNTés y su mundo. Unas organizaciones ultraminoritarias y jibarizadas desde los ochenta y cuyas aburridas peripepecias refor contra puretas, sexto lanta contra segunda, ahora te desfedero, ahora nos marchamos, etc, aburren y no imteresan nada mas que a esa pequeña secta de adoradores de siglas que han convertido el otrora sindicato en una maqjina schmittiana de fabricar enemigos.

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Carolin 25:32 30/12/2018

Gracias por el articulo, un saludo cordial por parte de la FAU en Frankfurt, Alemania! Y un abrazo para Miguel ;-)

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#28593 24:45 30/12/2018

Parece mas publicidad que un articulo de información. Poca idea de la realidad se llevaran los que solo lean esta versión. En fin amigas del El Salto que os la han colau

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#28568 16:39 30/12/2018

La CNT no se fue dela AIT. Fue expulsada con razón por no cotizar a la AIT. Me da pena ver que un medio como este permita tales manipulaciones de la verdad :/

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un excluido 24:54 30/12/2018

y ademas a propósito , porque nosotros los afiliados/as si que pagabamos en concepto de "para la AIT".

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La locomotora 15:23 31/12/2018

Echaros a un lado y no molestéis. Que ya habéis sido un palo en la rueda del anarcosindicalismo durante décadas.

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un excluido 2:29 2/1/2019

Donde estarías tú si no hubiésemos existido nosotros. Malo es falsificar la historia, como hacéis, peor es creérselo

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Sergio 14:19 2/1/2019

Se ve claro de qué pasta están hechxs lxs "anarcosindicalistas" de la CIT. Ni importa falsear la historia, ni importa estafar a sus afiliados, ni el apoyo mutuo. Mucha suerte "compañerxs"

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Javi 9:27 30/12/2018

Entiendo que en el conflicto interno de la organización la postura de Eduardo, antiguo compañero del sindicato y claro defensor de una de las dos líneas ideológicas dentro de la Federación Local de CNT Madrid, sea clara. Pero creo que en un artículo periodístico resulta bastante sesgado, poco profesional y un poco hooligan afirmar que la tarea fundamental de los compañeros que piensan diferente a él y creen en otro tipo de modelo sindical, sea "el ataque permanente a los compañeros, catalogándoles de reformistas". Eso es injusto con tantos trabajadores que en Madrid hemos vivido largos y duros conflictos con nuestras empresas en el ámbito de la educación (el conflicto en la Complutense, la Carlos III, la Universidad de Alcalá, la huelga de enseñanzas medias, etc.), la hostelería, el ramo del metal, etc., en cuyos innumerables piquetes y acciones nunca vimos, por cierto, a gente como Eduardo y los que piensan como él. ¿No será que la historia es al revés, y quienes se dedican exclusivamente a la tarea de llamar "talibanes" (esa vieja etiqueta en el mundillo socialdemócrata) e intentar apartar del sindicato a los que no piensan como ellos son precisamente la gente como quien firma este artículo?

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#28604 12:16 31/12/2018

Tu discurso flojea, sobre todo porque al poco de formarse el sindicato de enseñanza en Madrid viaje a Madrid a un encuentro de estudiantes libertarios y había un miembro de vuestro sindicato. Cuando le comenté que estaba afiliado a la CNT pero no era militante, empezó a contarme cómo con la creación del sindicato pasaban a controlar la FL Al tener más votos en plenos y plenarias. Yo llevaba un año afiliado a la CNT y alucine en colores.

Por otro lado mírate a ver qué hace la secretaria de la AIT y cuántos comunicados contra la CNT saca al mes entre su blog, la web de la AIT y comentarios en foros varios. Las fotos de militantes de la CNT y con nombres y apellidos insultando les etc.

Y hablas de sesgo....

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Florecita 18:14 2/4/2019

Sí, de eso ha habido por los dos lados. La AIT puede ser el demonio, eso da igual. Si la CNT quería salir de la AIT tenía que haberlo votado. Si no lo votó hasta DESPUÉS es porque es un tema que ni el SP del comité confederal ni la comidilla que está controlando la organización por detrás -uy, qué cosas- estaban seguros que fuera a salir. La forma honesta era ir a la AIT y decirles adios, y luego hacer la internacional paralela. O incluso, plantear, honestamente, reformar la AIT -aunque lo de honestamente es lo complicado para muchos (de ambos bandos dentro de la difunta CNT)-.
La CNT ha perdido una buena parte de su estructura e implantación territorial, y las expulsiones son para eliminar disidencia interna (como cuando se expulsó a Cádiz por presentar pruebas de compra de votos y otras prácticas corruptas de Sevilla, o como cuando se expulsó a toda la regional de Levante para evitar que esta expulsara a su vez al sindicato de Valencia, que en ese momento estaba puenteando a su regional con el confederal directamente, porque ambos eran "reformistas" y la regional no).
La cosa es... los que estáis en la CIT, cuando os preguntan la historia, ¿hacéis autocrítica? Porque cuando a mi alguna compa me pregunta, también le digo en qué hemos fallado para dejar que las cosas hayan llegado hasta donde están ahora.

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