Resistencia contra la minería en Perú: entrevista a Yolanda Flores y Javier Jahnke

Hablamos con Yolanda Flores, activista aimara contra el extractivismo, y con Javier Jahnke, coordinador de la campaña por la Desinversión en Minería
Yolanda Flores y Javier Jahnke
Los defensores del territorio y los derechos humanos Yolanda Flores y Javier Jahnke (derecha), con parte del equipo del blog Saltamontes.
Ecologistas en Acción
8 may 2026 07:37

En marzo, pudimos hablar con Yolanda Flores y Javier Jahnke en Madrid. Venían de Roma, de un encuentro de la Plataforma de Desinversión en Minería camino de vuelta a Lima, desde donde Yolanda continuaría su camino hasta Puno.

Yolanda Flores es activista aimara contra el extractivismo minero de su territorio y miembro de la organización Derechos Humanos y Medio Ambiente (DHUMA-Puno). Javier Jahnke es coordinador de la campaña Plataforma por la Desinversión en Minería, de la red Iglesias y Minería.


Saltamontes. Contadnos la situación particular en Puno para quienes no conocemos el territorio y su historia de lucha

Yolanda. Desde DHUMA-Puno venimos acompañando y trabajando con las comunidades y organizaciones de mujeres, porque el fin es conocer nuestros derechos y defenderlos. Tenemos derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado, como reconoce la Constitución del Perú. Esto está siendo vulnerado por el Gobierno que mediante sus estructuras concesionan nuestros territorios sin comunicarnos y sin avisarnos.

El lago Titicaca, que es el lago navegable más alto, considerado una maravilla del mundo, está siendo contaminado porque las empresas mineras vierten sus desechos a los ríos que desembocan en el lago. Todo esto afecta a las personas, a la tierra y a los animales, a todo ser viviente. Vivimos en la casa común, en la madre tierra. 

Necesitamos tejer alianzas en todos los niveles e informarnos, investigar y buscar el lado un poco más científico. Por ejemplo, nos hemos aliado con Global Water Watch, de Estados Unidos, que nos está enseñando a monitorear nuestro agua y a conocer los niveles de seguridad en base a parámetros físico-químicos. Pero no miramos los metales pesados, y para eso necesitamos vincularnos con la universidad y el gobierno regional, para conseguir los instrumentos que miden la calidad del agua. Reclamamos, salimos a las calles, hablamos con medios de comunicación, publicamos en tiktok y en facebook… todo queda ahí, pero ahora ya hemos decidido que tenemos que inscribir una Agenda Regional de Mujeres Quechuas y Aimaras.

S. ¿Cuáles son las principales líneas de esta Agenda Regional de Mujeres Quechuas y Aimaras?

Y. Tenemos seis ejes principales: economía, medioambiente, violencia y justicia, educación, salud, y participación ciudadana y democracia. Las mujeres debemos capacitarnos y estar en los espacios de decisión, que no sean solo los que están en Lima, apuntemos también a estar en esos espacios.

Nos hemos organizado más de cien organizaciones, entre artesanas, lideresas, defensoras, promotoras, tenientes de las comunidades y presidentas. Esta Agenda Regional es promovida y hecha por las mujeres, para mujeres y hombres, y estamos en el proceso de implementar estas problemáticas y dirigirnos a quien puede solucionarlas. Queremos vivir en un medioambiente sano y equilibrado. Ya no queremos tomar el agua contaminada con metales pesados. Nos hemos cansado. También desde este lugar nos empezamos a preguntar ¿quién pone plata?, ¿quién invierte para envenenarnos, para matarnos? Para responder necesitamos articularnos, aliarnos y nosotros mismos concientizarnos. Así como en las galletas pone “alto en sodio, alto en grasa”, queremos que nos digan qué minerales tiene este móvil, para ser conscientes de lo que vamos a comprar.

La respuesta está en la población, no está ni en las ONGs, ni en los funcionarios que no quieren ver nuestros problemas. A veces nos cansa también que damos a conocer nuestra problemática y se generan mesas de diálogo donde viene el ministro, representantes, etc… les recibimos felices y contentos, nos dan promesas, y nada, queda todo en vacío. 

S. ¿Qué minerales están buscando por la zona?

Y. Oro sobre todo. También plata, tungsteno, y recién está entrando el litio.

S. ¿Qué mecanismos se utilizan para realizar estas explotaciones mineras?

Y. Pongo un ejemplo. Encontré un documento [lo muestra en el móvil] que muestra lo que hacen en nuestros territorios. Esta es una concesión minera que la tiene Cemento Sur, y este documento muestra que están hipotecando nuestro territorio a CityBank, a 17.700.000$ de EEUU. Así hipotecan nuestros territorios, y este es un documento de su página web. Y de estas cosas nosotros no sabemos, no navegamos nunca estos espacios. Esa es la cólera, la rabia que tenemos.

Javier. Una concesión minera no otorga la propiedad. Es un bien otorgado por un tiempo determinado para realizar una actividad, pero el problema es que hay una desnaturalización de los derechos otorgados por el Estado. Y a veces, en la práctica, inclusive la concesión puede otorgar más derechos que el derecho de propiedad. En una propiedad puedes tener el derecho de uso (de usar la propiedad), de usufructo (sobre los productos que genera la propiedad), y de disposición (se puede alquilar, vender, etc). Pero la concesión no te da este último, te da el uso y el usufructo (puedes usar el bien y disponer de los frutos), pero no puedes disponer de ella para venderla. Sin embargo, aprovechan la concesión para hipotecar el territorio. Consiguen dinero hipotecándolo y, si hay impagos de la hipoteca, el banco podría apropiarse del terreno concesionado. 

Y. Vean este mapa de concesiones. Todo lo que ven en azulito son concesiones mineras, o sea no hay espacio libre. En verde está lo que está en proceso de entregar, en trámite. Yo vengo de Corani, donde se va a explotar el litio. Ya no hay cementerio, escuela, nada. Todo concesionado. Y también se ve Juli, donde fue el famoso “aimarazo”.

S. ¿Hay impactos diferentes para hombres y mujeres? 

Y. Las mujeres somos las que más detectamos las contaminaciones. El varón sale muchas veces a trabajar a las ciudades, y quien se queda es la mujer. Ahora en estos tiempos, los dos se mueven, varón y mujer, vamos a trabajar. Pero mayormente somos las mujeres las que nos quedamos en la casa, con nuestros ganados, nuestra chacra, nuestros hijos. Como que somo super mamás, todo queremos cuidar, todo queremos solucionar, por eso hasta nos estamos metiendo a visibilizar los problemas que nos afectan. Las mujeres somos las que nos damos cuenta primero de qué está pasando en nuestros territorios.

J. Cuando empezó el proyecto de Las Bambas en el Sur del Perú (ahora están los capitales chinos, primero estaba la BHP-Billiton), las mujeres iban con los hombres a talleres, e hicieron un grupo de trabajo al que vinieron los ingenieros de la mina. La gente les preguntaba a los ingenieros por el agua, que salía amarilla, y el ingeniero les daba veinte vueltas y les decía que el mineral tenía una presencia natural de azufre y ácido, y con el oxígeno se producía óxido de azufre y esto generaba una coloración en el agua, y que eso era natural, que no era una responsabilidad de la empresa. Los hombres se quedaban contentos con la explicación del ingeniero, dándoles la autoridad de que ellos son los que sabían. Luego en los grupos de trabajo, hablando en quechua, las mujeres cuestionaban y denunciaban que los hombres se quedaban callados y tranquilos con esas explicaciones porque la empresa les daba trabajo, y no eran capaces de denunciar lo que ocurría. Las mujeres sí denunciaban, decían que eran las que se quedaban con los hijos, que enfermaban, y que los maridos se quedaban callados porque simplemente les daban plata por el trabajo. Ahí había un tema claro de roles, el tema de denuncia lo asumían las mujeres. Las mujeres eran las que denunciaban la situación de maltrato, de afectación de derechos, de contaminación, etc. y lamentablemente, en una sociedad machista, esto se queda relegado a no ser que haya mujeres que tengan voz, que tengan fuerza, que tengan la fuerza de decir las cosas, como efectivamente ocurre.

Y. A veces esas mujeres son expulsadas de esos lugares. Por ejemplo yo me acuerdo de Valentina, que ella vivía en Rinconada, nos conoció y nos invitó a hacer un reportaje. Rinconada es una mina ilegal donde explotan oro, pero con mercurio y cianuro. La vida no vale nada en ese lugar. Nosotros hemos ido allí, y un señor me miró y me decía “carne fresca”, y yo me asustaba. Matanzas, violaciones… de todo hay ahí. Esta compañera, madre soltera porque el esposo había muerto dentro del socavón, nos enseñó todo mientras el periodista iba con la cámara escondida. Publicamos ese reportaje y ni siquiera pasó un año, a la compañera la han botado. Las mismas mujeres pallaqueras le decían “cómo vas a hablar mal de un lugar que te da comida, cómo vas a hablar mal de nuestras tierras, de nuestro Apu”. La han botado, ahora ella está en Juliaca, tiene su quiosquito de artesanías y es parte de Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú. Nunca más ha vuelto a Rinconada.

S. ¿Qué han encontrado de común cuando comparten experiencias en estos espacios internacionales?

Y. Hemos estado en Italia en espacios de diálogo con hermanos de África, y tienen una historia muy similar. Lo que más me impactó fue que cómo les presiona el Gobierno, les pide dejarles explotar el mineral de su territorio a cambio de un remedio para el SIDA. Estas son medidas de presión del gobierno, que es la misma estrategia que conocemos. La actuación sigue la misma lógica. Por otro lado, está este tema de la desinversión. Es nuevo para mí, y lo seguiremos conversando en Puno aunque es un reto para nosotros. A veces los ideales, los sueños, no son rápidos, son a largo plazo, un proceso lento y seguro. Quizá yo no lo voy a ver, pero los que vengan detrás van a seguir caminando junto conmigo.

S. ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentran en la trazabilidad del dinero y las inversiones?

J. Puno es uno de los tantos ejemplos donde se ha dado un crecimiento desmedido de la minería producto de la demanda de minerales para atender los requerimientos de consumo del Norte Global. El reparto de la geopolítica internacional hace que sean nuestros países quienes aportan los minerales para las industrias que están fundamentalmente en el Norte. En este contexto, en América Latina las iglesias no han sido ajenas a esta situación en los territorios porque son el primer nivel de acompañamiento y cercanía que hay en las zonas afectadas. Es decir, cuando la gente busca algún tipo de aliados, lo más cercano muchas veces son los espacios de iglesias, en plural porque somos un espacio ecuménico. De ahí nació esta red de Iglesias y Minería hace trece años, que ha ido recogiendo la información de la situación crítica que viven los pueblos, pero al evidenciar los casos, se evidencian también los impactos y surge esta pregunta de quiénes están detrás de los fondos que generan este impacto en los territorios, en la vida, en nuestra casa común. Esta pregunta nos ha llevado en estos últimos tres años a buscar información y aliados que generen este tipo de informaciones e investigaciones que pueda servir para la toma de decisiones y la incidencia pública. Esto ha llevado por ejemplo a crear infografías que muestran cómo el 80% del capital que está vinculado con actividades mineras de grandes inversionistas se concentra en muy pocas manos de conglomerados empresariales y corporaciones. De esta manera se evidencia que los flujos financieros de estas empresas se relacionan con la pérdida de derechos de las personas y de la naturaleza, y la afectación a la vida de las personas y a la propia existencia de los pueblos ancestrales, y al desplazamiento del territorio, porque los pueblos sin territorio están condenados a desaparecer.

S. ¿Qué tiene que ver todo esto con Europa?

J. Uno empieza a mirar en estos flujos y se constata que por ejemplo hay empresas que parecen ser de Brasil, pero resulta que las compraron los suizos, o tienen capital inglés. Por tanto, sí tiene que ver Europa con todo esto de los flujos financieros en sus entidades bancarias, y sí tiene que ver Europa también en todo el tema de la cadena de suministro y la cadena de valor. Porque si seguimos la trazabilidad de los minerales, se ve que no se refinan en América Latina, se refinan en Europa, incluso también los provenientes de minería ilegal, que están haciendo tanto daño con las economías criminales en nuestros países. Esta minería ilegal tiene fondos del narcotráfico, que la usa para lavar el dinero. Los minerales ilegales se incluyen e integran en la exportación, y de esta manera, uno puede ver una brecha entre la producción formal, declarada por los empresarios, y el volumen de exportación. En Perú, por ejemplo, más del 20% del oro que se extrae es ilegal. Los empresarios mineros están preocupados, no por la contaminación que generan los minerales, sino que hay un 20% del negocio que se les ha ido, por eso están levantando la voz contra la minería ilegal. 

Crece la minería porque también el Estado peruano lo favorece, por los intereses que hay detrás, pero no crece la institucionalidad, no hay fondos para fortalecer la institucionalidad en materia ambiental, y entonces tenemos una institucionalidad inoperativa que no tiene los profesionales suficientes para asumir la responsabilidad que le corresponde, y tampoco hay normas que tengan dientes, es decir, que sancionen a las empresas. Hay territorios que ya están copados de minería ilegal, y resulta inmanejable para el Estado y para los empresarios mismos que están en sus concesiones, porque las alquilan, es decir, vienen otras asociaciones y le dicen “yo te pago más regalía que el otro que está ahí operando”, “bueno, si quieres entras y te los sacas tú mismo, yo no los voy a sacar”, y ahí vienen los asesinatos entre los mineros ilegales mediante el sicariato. Las situaciones de violencia e inseguridad están aumentando a nivel nacional en el país y en todo América Latina.

Europa no tiene ningún tipo de fiscalización ni de regulación de lo que ocurre con la trazabilidad de los minerales. La famosa Directiva de la Diligencia Debida no ha entrado en vigor, así que no se ejerce la supervisión de dónde vienen estos minerales, de cuál es el origen de estos minerales, qué está pasando en esos territorios, comunidades o poblaciones donde pueden estar afectándose derechos, por tanto no se puede decir que estos países estén totalmente exentos de toda esta responsabilidad.

S. En relación a esto, la UE dice que “el acuerdo UE-Mercosur garantizará un acceso sostenible a las materias primas fundamentales” ¿han podido realizar algún análisis de cómo afecta al territorio este acuerdo? 

J. Es muy compleja la situación política de América Latina que está detrás de estos acuerdos. Hablo de la situación de viraje que ha tenido América Latina en los últimos años. Hace unos años no había un Milei en Argentina, en Uruguay había otras condiciones políticas, lo mismo que en Paraguay, y bueno, aún menos en Chile. Y también eso va influyendo en lo que pasa más al norte. En mi país lo mismo, y en Ecuador con Novoa. Esto abre una perspectiva de modificaciones de marcos políticos, por lo menos respecto al tema de las inversiones. Milei mismo en su discurso respecto al tema minero habló de la creación, diciendo algo así como que Dios para eso nos dio los bienes, para administrarlos, y que hay que aprovecharlos. Esta es la lógica que en la Iglesia se llama la “teología de la prosperidad”, la cual viene a decir que los bienes hay que explotarlos y es un absurdo dejarlos ahí. Esta es una lógica que cuestionamos desde las organizaciones de base, y que incluso dentro de la propia Iglesia se cuestiona, con la perspectiva del Papa Francisco en su encíclica Laudato Si  que sostiene la idea del cuidado de la casa común.

Y para volver al principio, nosotros estamos acá por eso, porque es fundamental el tema de la incidencia en el Norte Global, y el haber llegado a Roma es también haber llegado al centro de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Hemos presentado esta información, con las denuncias de los casos, hemos evidenciado la situación de crisis que se genera producto de la posición de la minería, de sus impactos, los flujos financieros, la ilegalidad que en muchos casos está vinculada con las economías criminales… y todo eso lo hemos enmarcado en información e investigación para articularnos en una sola plataforma que exija, plantee y proponga que es necesario informarnos de adónde van las inversiones, tener claridad de que es necesario solicitar información a los bancos y a los fondos de inversiones de dónde ponemos nuestro dinero. Que no sea porque simplemente un asesor financiero nos diga que aquí ganarás más dinero, sino que seamos conscientes dónde esos fondos ganan más plata afectando derechos, afectando al territorio, afectando al bien común.

También es importante generar alternativas, porque si vamos a decir “no inviertas” o “desinvierte”, tenemos que decir también dónde podrías hacerlo, que sea sostenible. No se va a tener la misma rentabilidad, está claro, pero que se tenga una cierta rentabilidad y sea sostenible, que no afecte derechos ni a la casa común. En esta generación de alternativas hemos propiciado también alianzas, por ejemplo con la banca ética.

Y por último, es esencial el tema de construcción de narrativas, frente a la imposición de otras visiones al respecto, por ejemplo, de las alternativas económicas. La Laudato Si plantea la sobriedad feliz, que tiene que ver con el tema de consumir menos. Y hay otras alternativas, que son quizá más complejas pero muy valiosas, como el tema del decrecimiento.

S. ¿Cómo se puede hacer frente a la narrativa del crecimiento económico?

J. En nuestros países se habla mucho del “chorreo”, o sea, que primero se llenen los bolsillos de los que tienen más para que el chorreo llegue a los que tienen menos. Eso no puede ser. Es importante hacer un cambio en las narrativas para que planteen también una perspectiva nueva del desarrollo, que se aleje también de la lógica del crecimiento económico. Hay que hablar de otras formas de vida, de mejorar la calidad de vida, de mejorar las condiciones de vida. Usemos otras formas de mencionar las cosas. No tenemos por qué hablar de recursos, porque todos los recursos tienen un precio, incluso el recurso humano tiene un precio. Hablemos de bienes comunes, porque son de todas y todos, y todos debemos beneficiarnos, no solo algunos, pero de una manera que no afecte a la naturaleza, a la casa común.

S. ¿Dónde encontráis la fuerza y la esperanza para continuar la lucha?

Y. Nosotros tenemos mucha esperanza. Confiamos y creemos en la misma Madre Naturaleza que está enferma. Quiere curarse, y hay un grito, un llamado al auxilio que nosotros, que somos los seres humanos, parte de la Casa Grande de la Creación, tenemos que aliarnos con la Madre Naturaleza para defender la Vida. Tenemos esperanza en la generación que nos siga. Yo siempre digo “ la juventud es de hoy, no es para mañana”. Es de ahora. Yo siento que todavía hay personas buenas. También veo la esperanza y un soñar en las redes, articularnos y aliarnos a nivel mundial, de todo el planeta, para hacer fuerza y decir “está pasando esto acá, y acá también está pasando”. Lograr que esas voces desde los territorios se unan, que nos hagamos escuchar ante estos grandes que invierten su plata, y que piensen y reorienten su financiamiento para cosas buenas. Sí, yo tengo mucha esperanza. Quizá no lo voy a ver, quizás los que me sigan lo van a ver, pero hay que iniciar, no podemos quedarnos sentados, ni reflexionando, ni orando, sino generando acciones. Esta boca es mía, desde mi territorio. Seré la vocera, anunciaré y reclamaré.
Sobre este blog
Saltamontes es un espacio ecofeminista para la difusión y el diálogo en torno al buen vivir. Que vivamos bien todas y todos y en cualquier lugar del mundo, se entiende. También es un espacio para reflexionar acerca de la naturaleza, sus límites y el modo en que nos relacionamos con nuestro entorno. Aquí encontrarás textos sobre economía, extractivismo, consumo, ciencia y hasta cine. Artículos sobre lugares desde donde se fortalece cada día el capitalismo, que son muchos, y sobre lugares desde donde se construyen alternativas, que cada vez son más. Queremos dialogar desde el ecofeminismo, porque pensamos que es necesario anteponer el cuidado de lo vivo a la lógica ecocida que nos coloniza cada día.
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