Precariedad laboral
Las huelgas en Deliveroo se expanden a Bélgica, Holanda y Hong Kong

El modelo laboral de Deliveroo, basado en la precariedad laboral de sus riders, despierta protestas allí donde desembarca. Las protestas contra la compañía se consolidan en Europa y llegan hasta la antigua colonia británica en China.
Deliveroo entre coches
Un repartidor en bicicleta entre el tráfico David F. Sabadell

publicado
2018-01-25 06:00

El modelo laboral de la empresa de comida a domicilio Deliveroo, basado en la utilización de falsos autónomos, encuentra cada vez más oposición. Sobre el papel, sus repartidores son “proveedores de servicios”, pero en el día a día son trabajadores de la empresa, según ha dictaminado el primer expediente de Empleo sobre compañías digitales de reparto, que condenó el pasado diciembre a Deliveroo a desembolsar 160.000 euros por cotizaciones no pagadas.

Se llaman a sí mismos riders y se han organizado en muchas de las principales ciudades europeas: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Burdeos, Nantes, Rennes, Lille, París, Bruselas, Amsterdam, Leeds, Londres, Bristol, Brighton, Berlín, Turín, Bolonia o Milán.

Riders Europa
Foto: European Riders Strike. Las organizaciones de riders se han multiplicado en todos los rincones de Europa.

Y han llevado a cabo 39 huelgas en 20 ciudades y en siete países, según cuentan desde European Riders Strike. Las continuas protestas han llevado a la Comisión Europea a pronunciarse a finales de 2017 ante los abusos de la economía digital, la gig economy o la mal llamada “economía colaborativa”. A finales del pasado año, la UE advertía que cerca de seis millones de europeos tienen contratos “poco claros o intermitentes”. La Comisión señaló que estas nuevas compañías se aprovechan de “marcos jurídicos inadecuados” y deben dignificar las condiciones laborales de sus empleados.

La respuesta de Deliveroo llegó a mediados de este mes de enero en forma de amenaza: si contratan a sus trabajadores, les pagan la seguridad social y los protegen de accidentes laborales, se perderán 54.000 nuevos empleos. "Si se elimina la flexibilidad, el número de riders que demandan colaborar con Deliveroo disminuiría, por lo que se realizarían menos pedidos y se perjudicaría tanto a clientes como a consumidores", decía esta empresa nacida en el Soho londinense en 2013 en respuesta a la Comisión Europea.

Bélgica, Holanda y Hong Kong

Las primeras protestas con el modelo de Deliveroo, definido por un diputado laborista como “una vuelta al sistema victoriano que no tiene cabida en la moderna Gran Bretaña”, fueron en el barrio que vio nacer esta empresa, el Soho londinense. Allí, los riders rodearon la sede de la compañía en 2016 y sostuvieron una huelga de seis días.

En junio de 2017, los riders de Deliveroo convocaban la primera huelga de una empresa de la ‘nueva economía’ en España, salvando las enormes dificultades de organizaciones propias de un empleo temporal y escasamente sindicalizado. La denuncia de tres de estos falsos autónomos para que sus derechos sean reconocidos terminó en un acuerdo entre ambas partes para evitar que el caso llegara a juicio, indemnización mediante.

Este sábado 20 de enero, los riders de Deliveroo de Bélgica y Holanda, se lanzaban a la huelga, rechazando los pedidos y llamando a los restaurantes a que abandonen la plataforma digital de reparto. La medida, que se repetirá todos los sábados en las grandes ciudades de ambos países, se desencadenó después de que Deliveroo rechazara postergar su decisión de que todos los riders pasaran a ser autónomos, remunerados por cada pedido. Hasta ahora, los repartidores podían ser también contratados a través de empresas de trabajo temporal, con mayores niveles de protección social.

Deliveroo Hong Kong
Los riders de Deliveroo en Hong Kong, en huelga.

El último país en sumarse a la indignación por las condiciones laborales de Deliveroo ha sido China, concretamente la ciudad de Hong Kong, el único cónclave asiático junto con Emiratos Árabes Unidos y Singapur donde llega esta start-up londinense. Las quejas de los riders se replican independientemente de su ubicación: a la precariedad como trabajadores por cuenta propia se le suma que los repartidores deben poner el vehículo, pagar el mantenimiento y la gasolina, en el caso de las motocicletas, y están desprotegidos en caso de accidente, algo más que habitual en el sector de la comida a domicilio.

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