Bertsolarismo: aquí se canta poesía

Más de 14.000 personas se reunieron el 17 de diciembre en el BEC! de Barakaldo para escuchar poesía improvisada. No hay nada igual en el Estado español. Se trata de la Bertsolari Txapelketa Nagusia y es el punto final de una competición poética que dura cuatro años.

Maialen Lujanbio Bertsolari
Maialen Lujanbio en la XVII Bertsolari Txapelketa Nagusia 2017. Uxue Perez de Pipaon

publicado
2018-01-18 11:18:00

(Este artículo quiere dar a conocer el bertso a personas que no hablan euskera, como yo aún, o que no han tenido la oportunidad de encontrarse con este fenómeno hasta ahora. También para ensayar una explicación de qué es, las relaciones íntimas que establece con la literatura, y para reivindicar su importancia en el panorama literario actual y en el cuidado y la difusión del euskera. Está escrito desde el asombro y el agradecimiento y desde fuera. Ojalá sirva para dar a conocer este extraordinario ejercicio de creación y recepción literarias que es el bertso).

Las presentaciones de libros de poesía alcanzan a la veintena de personas, con un poco de suerte. Las tiradas de libros de poesía de primer nivel no suelen llegar a los mil ejemplares. Lo máximo que puedes recibir después de recitar un poema es un aplauso sin aspaviento, medido. Por eso llegar al BEC! y verlo lleno, y cómo se aplaude, y cómo se patea, y cómo se terminan de cantar los versos que se han comenzado, te cambia la perspectiva, te obliga a reescribir sobre las dimensiones de la recepción de lo poético.

El bertso
No hay más remedio que comenzar explicando con cierta sistematicidad quién es el protagonista de todo esto, cómo es de singular su naturaleza literaria. El bertso es una composición poética, de una sola estrofa, donde los versos pares riman en consonante (o sea, son iguales todas las letras, desde la última tónica). Se cantan siguiendo una de las más de tres mil tonadas existentes, y de manera improvisada. Imaginad un campeonato de improvisación de octavas reales, pongo por caso. Pues el campeonato de bertsos es eso, algo igual de específico y concreto, pero en el que la composición poética no es la octava real, sino el bertso, y es en euskera.

De repente, en el bertso la métrica tiene utilidad, es reconocida. En el espacio del bertsolarismo la pericia técnica más visible se aplaude; la artesanía, la memoria, el vocabulario y la inteligencia se aúnan en la creación poética y son admirados. En un momento de la creación literaria poética donde lo mayoritario es el verso libre —que requiere sin duda de trabajo— nos encontramos con un público que disfruta la rima, que la espera y que la corea. Aquí las medidas del bertso no se entienden como corsé que hacen irrespirable la creación poética sino como trampolín para el vuelo, como demostración de la valía, como cauce de la experiencia estética. Las medidas que se pidieron y se aplaudieron en el BEC! fueron el hamarreko menor (diez versos de arte menor), el zortziko mayor (ocho versos de arte mayor) y el zortziko menor (ocho versos de arte menor). En total, cada bertsolari improvisó y cantó 36 bertsos. Y no sólo se trata de ajustarse a la medida que se pide. Se valora utilizar un tipo de lenguaje, manejar una forma de metáfora, escoger una rima concreta; cantar una tonada desconocida, una clásica, hacer un homenaje o un descubrimiento, versionar una canción actual. Es eso lo que suma en el disfrute: la manera, el oficio, la excelencia.

Publico Bertsolari 2
Las gradas del BEC! se llenaron para presenciar la final. Uxue Perez de Pipaon
El acto
En los recitales de bertsolaris el procedimiento suele ser el siguiente: la persona que coordina el evento indica a los y las poetas participantes —bertsolaris— qué tema deben tratar, y en qué métrica. En unos segundos, deben pensar el bertso y proceder a cantarlo. Los bertsos se exigen dentro de diferentes tipos de prueba, lo que dinamiza y al mismo tiempo complica el recital: prueba en solitario, prueba en pareja haciendo roles —lo que se llama controversia—, en grupo en bertsos cortos o la prueba de la cárcel. Cada parte puede tener indicaciones diversas, que se suman a las de la métrica: por ejemplo, a punto corrido —en el caso de que entre dos parejas hayan de improvisar una misma estrofa, cantando dos versos cada una, alternativamente y manteniendo un ritmo constante, sin poder parar hasta el final— ; o con arranque forzado, que es cuando la persona coordinadora del evento canta o recita el primer punto, donde ya están incluidos el número de sílabas y la rima. Al principio hay un saludo. Al final, una despedida. Esas dos partes no se puntúan. Es de personas educadas. 

En Pamplona dos bertsolaris tuvieron que ser una familia y quien les corta la luz por impago. La cosa no está sólo en improvisar el bertso y cantarlo, sino en ser convincente en tu papel

La controversia en los oficios y la cárcel son las partes más llamativas. La primera porque a la capacidad de improvisación lírica se le suma la elección de una voz, de un oficio. Supone dramatización. Se construyen personajes en unos segundos, que hay que defender como se defienden los personajes de una novela. Por ejemplo, en la última semifinal antes de la final de Barakaldo, que fue en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, dos bertsolaris tuvieron que ser una familia y quien les corta la luz por impago. Una vez más, la cosa no está sólo en improvisar el bertso y cantarlo, sino en ser convincente en tu papel, y en sacarle el mayor aprovechamiento posible: no es solo el malo y el bueno, es ponerte en la piel de ambos. El matiz, la búsqueda de lo común, la empatía, el ir más allá del prejuicio y de la fachada, cuenta. 

La cárcel es visualmente espectacular. Todos los y las bertsolaris (qué maravilloso el euskera, que no tiene marcas de género) abandonan el escenario y se recluyen en la cárcel, un espacio del recinto insonorizado y aislado. Allí esperan su turno. Cuando sale el primero, escucha el tema, que es muy general, a veces reducido a una palabra, y la indicación de la métrica de los tres bertsos que tendrá que cantar, seguidos, dejando apenas un intervalo de treinta segundos entre ellos. Tiene dos minutos y medio como máximo para pensarlos. Cuando los ha cantado, se sienta en el escenario y se llama al siguiente, al que se le dan exactamente los mismos parámetros. El público asiste en vivo a un momento maravilloso en la creación literaria: el retrato de la voz. Cada bertsolari cogerá el tema por un sitio, escogerá una tonada, seleccionará unas palabras, un tono, un porqué y un para qué. En el Anaitasuna, el tema de la cárcel era “Te has escondido para que no te vean”. En Barakaldo, “Has entrado por la puerta y todos se han callado” y “Hace media hora que un coche te sigue”. Que en cada recital se puedan cambiar las pruebas, los temas y las métricas hace que ningún día pase lo mismo. Es un acontecimiento. 

Los temas
¿Y de qué se habla en los bertsos? Los temas propuestos son muy variados, y son elegidos por un comité: algunos recogen la actualidad política y social, otros plantean situaciones humorísticas, otros rondan los grandes temas: el amor, la muerte, el dolor, la libertad, el pueblo, la identidad. En Bilbao y en Pamplona apunté la mayoría. No los titulaban así, como los voy enumerar a continuación, pero sí se planteaban situaciones o se proponían cuestiones que conducían a hablar de ellos: la lengua materna, el derecho a voto, la enfermedad crónica, las raíces, el mercado y el deporte, el trabajo, la ecología, el derecho a huelga, los procesos migratorios, la adopción, la paz. Por supuesto, también están los temas humorísticos, sobre todo en la parte de los oficios con un esquema métrico de verso menor, y en los bertsos a punto corrido: la videoconsola que usa más el padre que la compró a regañadientes que el hijo, el chico que desenmascara a la maga, la pareja que se reúne en secreto en un bar al que comienzan a acudir conocidos y familiares, los compañeros de piso y el poder sobre el mando de la televisión...

La última línea del bertso es lo primero que se fija en la mente de quien lo canta. A partir de él, en los pocos segundos que tienen, se construye el resto. Por eso el final es la apoteosis y el público lo canta

Muchos de estos temas no existían hace cincuenta años. Década a década, poco a poco, se han ido incorporando diferentes intereses humanos, campos de conocimiento, inquietudes. Y, por otra parte, otros han sido ya repetidamente tratados, porque no repetirse es casi imposible. Aquí ocurre como en cualquier creación literaria: temas hay cuatro, no hay muchos más. En lo que consiste entonces la prueba no es en decir, sino en la manera de hacerlo. Terminar un bertso, llevarlo a término, apenas suma: lo hace hasta dónde se sea capaz de llegar, qué aporta.

El aprendizaje
Uno se pregunta, volviendo a los 14.000 —una bengala, una señal— y los miles y miles más que acuden a plazas, frontones, casas de cultura, centros cívicos, auditorios o bares, de dónde sale toda esta gente y de dónde salen los autores y autoras que cantan desde los escenarios. La presencia del bertso en la memoria colectiva data de épocas prehistóricas. Había quienes improvisaban cantos con rima, entre pacharanes y al calor de la chimenea, para reírse de todo y de cualquiera, para cantar los chascarrillos que quizá dichos seriamente no estaban permitidos. Antes como ahora, el rey y la reina permitían inconveniencias en boca del bufón y del loco. Era improvisación lírica en euskera y era, sobre todo, diversión. El primer campeonato se organizó en los años treinta del siglo XX. A partir de los años setenta, se comienzan a crear escuelas de bertsolaris, a cuidar, promover, fortalecer y difundir el bertsolarismo, como cauce para la difusión del euskera y también de los valores del territorio donde se habla euskera, Euskal Herria. Multitud de escuelas de bertsos nacen y se desarrollan, oficiales y alternativas, en los años siguientes, y hoy en día el bertso ha pasado incluso a formar parte del currículo escolar en algunas ikastolas. Para toda esa infancia y juventud, y para todas las personas que cuidan su lengua, el campeonato de bertsolaris es aire fresco, una fiesta, una celebración inolvidable que resuena durante los meses siguientes, y anima. El bertso vive en la tradición y el bertsolarismo de cualquier procedencia la acrecienta, la universaliza, la cuida.

Lo primero que se enseña en las escuelas de bertso es a encajar letras en tonadas. Desde lo más sencillo: se observa cómo el bertso se aúpa a la canción, se armoniza y llega a desembocar al final del camino. Desde ahí, se dirigen a empresas más difíciles, y en todo el proceso se enlaza la tradición propia con diferentes tradiciones de improvisación de otros lugares del mundo, en Latinoamérica, en España, en Inglaterra… Por supuesto, se aprende y se trabaja esforzadamente la mecánica: cada bertso se piensa desde el final, como de manera magistral explicó Asier Altuna en el documental Bertsolari. En una imagen feliz, el director cuenta cómo las huellas sobre la arena comienzan al final del camino, y que el bertso es la manera de desandar hasta el principio. Lo que has de decidir es cómo retroceder hasta ese inicio que se pensó como final. La última línea del bertso (que sería el último verso de un poema) es lo primero que se fija en la mente de quien va a cantarlo. A partir de él, en esos pocos segundos que disponen para pensar el bertso, se construye el resto de la composición. Por eso el final es la apoteosis, por eso se cierra en redondo, por eso la emoción suele explotar ahí, y por eso el público lo canta.

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El público del BEC! atiende a los y las bertsolaris. Uxue Perez de Pipaon

Actualmente, hay en torno a un centenar de bertso eskolas oficiales, donde cada año aprenden unas mil cuatrocientas personas. Más de cuatrocientos centros incluyen el bertsolarismo en horario lectivo, en un proyecto que alcanza a alrededor de veinticinco mil alumnos y alumnas. Las escuelas alternativas son incontables. Los y las 64 bertsolaris que participaron en el campeonato de este año no son la punta del iceberg del bertsolarismo, porque su trayectoria personal es una más en el canto; pero sí son importantes, y sí han hecho un trabajo extraordinario. Sin lugar a dudas, la Txapelketa da visibilidad al bertsolarismo y facilita la educación, el perfeccionamiento, la investigación, el desarrollo del bertso, y premia a quienes han realizado la andadura que comenzara cuatro años atrás de manera más lograda. Y además, quienes cantan desde el escenario son una referencia: lo que dicen se escucha. Hace poco volví a The seasons in Quincy, el documental producido por Tilda Swinton y Derek Jarman sobre John Berger, y en un momento dado, el escritor británico dice que probablemente hoy sea el canto la mejor manera de difundir conocimiento. Y desde siempre, el canto facilita la memoria, es arma de resistencia. Jeanette Winterson, en el libro ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, habla de cómo echó mano de la memoria para sobrevivir cuando su madrastra le quemó los libros. Creo que lo que Maialen Lujanbio cantó acerca de la prostitución en la final, por poner un ejemplo, es una enseñanza que puede memorizarse, cantarse, que ha venido en la emoción del bertso y que se graba como ninguna otra cosa. Y esa capacidad pedagógica y ese estatus de referente, a pesar quizá de la propia bertsolari, está ahí. De hecho, que se cante también se valora en la Txapelketa: que tu mirada sea una mirada iluminadora. Que de alguna manera apunte una posibilidad, abocete un horizonte.

El cuerpo y el bertso
Termino este breve acercamiento al bertso, a partir de la final de Barakaldo, con un último apunte: la importancia del cuerpo —el cuerpo nos salva— en el bertso. Recuerdo tres momentos en los que la presencia del cuerpo y la manera de disponerlo en el espacio resultaban tremendamente simbólicas. Uno es el más obvio, del que más se habla: la manera de estar de los cuerpos en el público. El silencio, la atención, la espalda receptora, la tensión en el cuello, el canto que corea el final del bertso, el aplauso y el pateo; el correr de algunas personas del público también, entre bertso y bertso, para salir fuera a descansar o hablar, en el mínimo tiempo posible. Mientras se canta no se puede salir ni entrar, porque estar en silencio y sin moverse es una muestra de respeto, que supone crear las mejores condiciones para recibir lo que se da en el escenario. Es difícil perderse y no valorar algo que se acoge de esta manera. Las fotografías de Uxue lo ilustran de manera excepcional.

Se podría coreografiar la creatividad en ebullición. Son segundos en los que el bertsolari mira al suelo, gira el cuello, otea el horizonte y ve cómo viene la rima, entonces la recoge y la canta  

La segunda imagen es la del cuerpo que piensa el bertso. Tengo para mí que el proceso de creación no ha sido fotografiado apenas. Tenemos imágenes de escritoras escribiendo, recitando y recibiendo premios, pero me vienen a la mente muy pocas imágenes de escritoras o escritores pensando. En las sesiones de bertso hay un lugar para eso y sucede en público. Son segundos en los que la persona que tiene que cantar el bertso mira al suelo, al infinito, busca la rima girando el cuello de izquierda a derecha, parece otear el horizonte y vislumbrar cómo viene, cómo está llegando, y entonces la recoge y la canta. Se podría coreografiar este movimiento de la creatividad en ebullición. Se escucha el rumor de la intuición, el traqueteo de la maquinaria léxica, la inteligencia en marcha.

Y la tercera es la de los cuerpos de quienes van a cantar cuando atraviesan el espacio para dirigirse al escenario. No entiendo la potencia que emana de esta imagen, porque son sólo personas caminando, con sus abrigos, con las manos en los bolsillos. Vienen de los laterales de la sala o del fondo. Quizá sea su aspecto de personas normales o la energía de las miradas sobre sus pasos, o que todo lo que pasa está hasta arriba de respeto y admiración y nervio. Algo de eso debe de haber. Hay música. No hay iluminación especial, no hay focos. Gente que escribe, canta y camina. No dejo de pensar en la cara de concentración de Maialen Lujanbio, justo antes de cantar por última vez para ganar la Txapelketa 2017, llegando entre sombras desde el fondo a la izquierda, con el abrigo negro, como si viniera de la tormenta. Una persona con un poder.


Bada ordu erdi auto bera atzetik duzula - Hace media hora que un coche te sigue

(Bertsos de la segunda cárcel de Maialen Lujanbio)

Esan ziguten hau zala                     
Nos dijeron que esto
Pagotxaren erresuma                     
era el reino de la ganga
Baina gaueko lanean                        
pero aquí nos encontramos nosotras, 
Hemen gabiltza zer suma                          
a la expectativa en la noche. 
Negu hotzean jantzi gutxiz             
En invierno, con poco vestido 
Dijoa gure jarduna                           
realizamos nuestra tarea. 
Lanerako da gaua ta                         
Para el trabajo es la noche, 
Lanerako da eguna                          
para el trabajo es el día; 
Nolabait salbatzen degu                  
de una u otra manera 
Gure presente zurruna                    
salvamos nuestro rígido 
presente… 
Biharra etorkizuna                           
El mañana, el futuro, 
Guretzat beti lurruna                      
siempre es vaho. 
Gizon bat dijoa txofer                      
Conduce a mi lado un hombre 
Nigatik ordaindu duna                    
que ha pagado por mí; 
Eztakit bera ala ni                           
no sé si es él o soy yo 
Hemen nor den erruduna              
quien es aquí culpable. 


Miribillako rotondan                      
En la rotonda de Miribilla
Errekarriz errekarri                       
como un canto rodado
Bezelaxe egin ditut                          
he dado
Mila buelta errukarri                       
mil vueltas dignas de lástima.
Geratzen dira kotxeak                     
Los coches se paran,
Ta gu begira elkarri                         
y entonces nosotras nos miramos.
Beraiek etorri esan                         
Nos dicen que vayamos.
Ta guk dirua ekarri                         
Traed el dinero, contestamos nosotras.
Nahi bezelako bezero                     
No suele haber
Atseginik ez da sarri                       
clientes simpáticos;
Ta askotan gisan orain                   
nos encontramos frecuentemente
Autoan estu ta larri                         
en apuros en uno de estos coches.
Ertzain auto bat atzetik                   
Llevamos detrás a un coche de ertzainas 
Eta sirenak aldarri                           
con las sirenas a modo de pregón. 
Baietz bera libre utzi                       
Estoy segura de que él se acabará librando 
Ta niri isuna jarri                             
y seré yo a quien multen. 


Nerbioi ertza San Frantzisko         
Por el borde del Nervión, San Francisco,
Merzedetik ta Somera                     
Merced y Somera,
Hor doa gure ihesa                          
ahí va nuestra huida,
Ta ihesaren errobera                       
y la rueda de ésta.
Nere animoak dabiltz                      
Mis ánimos andan
Orain gora, gero behera                  
ahora arriba, después abajo…
Nere ezkerreko jaunak                    
El señor de mi izquierda
Ez dirudi oso onbera                       
no parece demasiado clemente.
Ta ertzainak harrapatzen                
Y aunque los ertzainas
Ez bagaitu ere zera                           
no nos pillen,
Pentsa zenbaterakoa                        
pienso en cuál será
Izango dudan plazera                      
el beneficio que sacaré de esto.
Horrelakotxea baita                         
Pues así es
Gu, prostituton papera                    
el papel de nosotras, las prostitutas:
Irabazten dugula ere                        
aunque ganemos
Galtzen ateratzen gera                     
salimos perdiendo.

Traducción: Haizea Beruete Lopetegi

(Agradezco a Haizea su trabajo profesional no remunerado como traductora personal, en el bertsosaio de Plaza de la Cruz y en el Anaitasuna, y por su paciencia para responder todas mis dudas. A Uxue, que además de hacer las fotografías del BEC! también se prestó a traducirme simultáneamente lo que ocurría y se cantaba en otro bertsosaio. A Amaia y al equipo de prensa de la Txapelketa por darme todas las facilidades para sacar adelante este artículo. A Arkaitz e Ixiar, responsables de la Betsozale elkartea, por atenderme en una entrevista veloz en el descanso de la final y durante la escritura de este texto).

21 Comentarios
Pello 18:00 30/6/2018

Es verdad que un bertsolari piensa primeramente un final, pero, es mi opinión, que no es un camino de retroceso. Es como cuando uno sale de viaje. Si uno no ha fijado el destino, irremediablemente andará perdido, porque no sabrá donde dirigirse. En el bertso ocurre lo mismo. La última estrofa es el destino y podrá llegar a él por un camino u otro. Pero no se desanda el camino, sino que se parte a un destino prefijado. Gracias por tu artículo, seguro que mucha gente te lo agradecerá.

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#7158 18:58 21/1/2018

Unísona felicitación y aportar una visión que dió Uxue Alberdi (comentarista de la final en ETB) sobre la evolución del bertso con la entrada de las mujeres y el recorrido que queda por hacer, por ejemplo con la elección de los temas. Aupa zu ! https://www.youtube.com/watch?v=QtJiatyqW1s

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Javier 12:06 26/1/2018

Qué buena referencia, muchísimas gracias. Y también por tus palabras.

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Ander 18:30 19/1/2018

Muy bueno y muy de agradecer. Solo un pequeño matiz: las medidas que cantaron son muchas más de las por ti descritas, aunque estas son las más habituales. Algunas son además muy complicadas cono el “bederatziko txikia” o nueve rimas en Menor, aunque este ejercicio lo hacen solo los dos finalistas. Reitero mi agradecimiento y felicitación

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Javier 12:10 26/1/2018

Muchas gracias por el apunte, Ander. Efectivamente, sé que hay más medidas, supongo que no he dejado suficientemente claro que las que comento son las que se pidieron en el BEC!

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Inma Errea 16:47 19/1/2018

Mila esker, Javier, por tu mirada sobre el bertsolarismo

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Javier 12:10 26/1/2018

¡Gracias!

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#7025 16:19 19/1/2018

To!

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#6991 11:26 19/1/2018

Ederra. Hasieratik bukaerara.

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Javier 15:06 26/1/2018

Eskerrik asko!

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Txintxua Films 11:05 19/1/2018

Aqui teneis un adelanto del documental Bertsolari de Asier Altuna
https://vimeo.com/9356906

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Javier 15:04 26/1/2018

¡Vedlo! ¡Qué importante fue para mí llegar a él!

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maitina 7:54 19/1/2018

"Gente que escribe, canta y camina...", un placer leerte,

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Javier 15:04 26/1/2018

¡Gracias!

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Mikel 7:20 19/1/2018

Aquí el vídeo del ejercicio que se comenta. Lo recomiendo como complemento y colofón al artículo : https://bertsoa.eus/bertsoak/14988-buruz-burukoa-kartzela-gaia-emanda-maialen-lujanbio

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Javier 10:31 27/1/2018

¡Gracias!

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Nineunirekin 17:08 18/1/2018

Eskerrik asko, por hacer una excelente descripción de la importancia del bertsolarismo y de la transmisión oral del euskara, conozco a mucha gente que viviendo en el país del euskera, y no hablandolo, quiere saber y conocer más
sobre esta joya. Zorixonak!

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Javier 15:05 26/1/2018

Muchísimas gracias, qué bien que sirva como herramienta difusora. ¡Ésa era la idea!

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Arroxa 19:52 18/1/2018

Mil gracias por el articulo. Creo q describes con mucho respeto y emocion un fenomeno que es mucho mas q poesia cantada. Representa un modo de ver y de explicar el mundo y de utilizar para ello un lenguaje improvisado, conciso y profundo.

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#7843 17:37 2/2/2018

Espectacular artículo, absolutamente impactante para mí, que solo había leído sobre esto en euskera. Emocionado y agradecido. Eskerriko asko!

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Javier 12:08 26/1/2018

¡Muchas gracias!

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