Pensamiento
Vijay Prashad: “Se requerirá una lucha valiente para reconstruir las bases de la izquierda”

Vijay Prashad ha dedicado buena parte de su obra al legado del Proyecto del Tercer Mundo y las luchas populares del Sur Global. Actualmente dirige el Tricontinental, una institución internacional que apunta a construir puentes entre movimientos populares y una amplia red de intelectuales de izquierda.

Vijay Prashad
Vijay Prashad Prashad en una captura del documental “Shadow World”, dirigido por Johan Grimonprez

publicado
2019-06-06 08:26
Vijay Prashad, historiador y periodista indio, dirige el Tricontinental: Instituto de Investigación Social, una institución internacional con sedes en Nueva Delhi, Buenos Aires, Sao Paulo y Johannesburgo. El Tricontinental cumple un primer aniversario marcado por una frenética actividad dedicada a, en sus propias palabras, “estimular el debate intelectual al servicio de las aspiraciones populares” y servir de “enlace entre los movimientos sociales y políticos y la producción académica”.

Con el fin de construir puentes entre movimientos populares y una amplia red de intelectuales de izquierda, y así fomentar el debate social, político y cultural, el Tricontinental ha producido durante este tiempo una fructífera variedad de materiales, todos gratuitos y de libre acceso, en forma de boletines, dossiers, cuadernos, apuntes de trabajo y declaraciones.

Como autor prolífico con más de veinticinco títulos publicados, Prashad ha dedicado buena parte de su obra al legado del Proyecto del Tercer Mundo y las luchas populares del Sur Global. Entre sus libros destacan Las Naciones Oscuras. Una historia popular del Tercer Mundo y Las Naciones Pobres. Una historia posible del Sur Global, ambos editados en español por Ediciones Península. Además, escribe habitualmente para medios como The Hindu o Frontline en India, BirGün en Turquía, o Alternet, CounterPunch o Common Dreams en Estados Unidos, y aparece regularmente en The Real News Network, Democracy Now o The Intercept en Estados Unidos. Así mismo, sus artículos, junto a algunos de los materiales publicados por el Tricontinental, pueden encontrarse frecuentemente traducidos en español en Sin Permiso, Resumen Latinoamericano o Rebelión, entre otros medios.

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Prashad es también el editor en jefe de LeftWord Books, en Nueva Delhi, y, como académico, durante veinticinco años fue profesor del Trinity College en Estados Unidos, habiendo ocupado además la cátedra Edward Said en la Universidad Americana de Beirut.

Con motivo del primer año del Tricontinental, quise hablar con Prashad sobre esta vibrante experiencia y recoger su perspectiva histórica sobre el declive del Proyecto del Tercer Mundo. La conversación no podía en modo alguno evitar la relación de este marco con ciertos acontecimientos de actualidad relativos a los conflictos del Sur Global con las embestidas del imperialismo occidental liderado por Estados Unidos, ni tampoco algunas reflexiones sobre las formas de organización alternativas que pueden surgir ante este escenario y las perspectivas de futuro para éstas desde la perspectiva del Sur.

El Tricontinental: Instituto de Investigación Social acaba de cumplir un año. Tomó su nombre de la Primera Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana en 1966, y del trabajo desarrollado por la OSPAAAL (Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina) que surgió de la misma. Me gustaría saber sobre esta inspiración y qué significado tuvo al establecer el Tricontinental, así como qué objetivos son comunes a aquellos que se definieron en aquella conferencia de 1966.
No hay duda de que las relaciones de poder que llevaron a la Conferencia Tricontinental en 1966 no son muy diferentes en la actualidad. Tenemos aún el inmenso poder del bloque imperialista, con los Estados Unidos en su corazón y con sus tentáculos que se extienden desde Japón y Corea del Sur en el flanco oriental de Eurasia, hasta Colombia y Brasil en Sudamérica. Lo que ha cambiado ha sido la desaparición de la URSS y del Proyecto del Tercer Mundo, o en otras palabras, la capacidad de imaginar un mundo fuera de la asfixia del imperialismo.

La línea de marcha que estaba clara en la conferencia Tricontinental necesita ser ampliada ahora. Nuestras luchas son más débiles, pero igual de importantes. Nuestras teorías son menos claras, pero con una gran necesidad de claridad.

Nos volvimos hacia la histórica conferencia Tricontinental no solo como inspiración, de lo cual hay mucho, sino también para subrayar que la línea de marcha que estaba clara entonces necesita ser ampliada ahora. Nuestras luchas son más débiles, pero igual de importantes. Nuestras teorías son menos claras, pero con una gran necesidad de claridad.

Aquella conferencia fue la primera y única de su tipo. No hubo Segunda Conferencia Tricontinental. Ni Tercera. El tema se definió en la Primera Conferencia, que luego trató de desarrollar las plataformas organizativas y teóricas para un mundo socialista. Tomamos el nombre para indicar que nos gustaría trabajar, a nuestra modesta manera, para ayudar a construir la arquitectura teórica procedente del trabajo de nuestros movimientos actuales.

¿Podrías describir brevemente cómo funciona el Tricontinental y qué proporciona? ¿Qué se ha logrado en este año y qué se espera aportar en el futuro cercano, en particular en el ámbito de la “batalla de las ideas”, que es donde el Tricontinental combate principalmente?
El Tricontinental se describe como un instituto de investigación entre movimientos. Esto significa que estamos arraigados en el trabajo de éstos e interesados en desarrollar conexiones entre ellos. Proporcionamos evaluaciones periódicas de los cambios en el sistema mundial, así como materiales teóricos destinados a comprender la amplia dinámica estructural que hay en el mundo. Nuestras oficinas en Buenos Aires, Johannesburgo, Nueva Delhi y São Paulo trabajan para mantener fuertes conexiones intelectuales con nuestros movimientos y trabajan para ampliar las ideas de éstos y proyectar su marco teórico al mundo.

Producimos un boletín semanal y un dossier mensual, así como sesiones informativas y cuadernos, textos para ayudar en la educación política y en la batalla de las ideas. Es demasiado pronto para evaluar completamente el trabajo del Instituto, que ha pasado parte del año desarrollando la sensibilidad entre nuestras distintas oficinas. Pero tenemos una comprensión triple de este trabajo: primero, para amplificar el mundo intelectual de los movimientos; segundo, para estimular un debate sobre la salida de las crisis de la humanidad; tercero, para acortar la brecha entre las instituciones académicas y los movimientos, así como entre continentes. Esta es una agenda ambiciosa. Nos llevará tiempo llevarla a cabo.

Has escrito ampliamente sobre el desmantelamiento del Proyecto del Tercer Mundo, que en tus propias palabras estaba originalmente establecido alrededor de tres temas: “por la paz, por el pan, y por la justicia”. ¿Podrías delinear las fuerzas clave responsables de la destrucción de este Proyecto y los eventos históricos principales que llevaron a ella?
Hay al menos tres razones principales para el colapso del Proyecto del Tercer Mundo. Dos de ellas son subjetivas y la tercera es objetiva. Empecemos por la tercera. En ningún momento de la historia del proyecto estatal postcolonial fue posible ser optimista sobre los grandes desafíos a los que se enfrentaban los nuevos estados. El colonialismo debilitó a estos países de riqueza social y recursos. Las bajas tasas de alfabetización y nutrición se unieron a tesoros vacíos. El Proyecto del Tercer Mundo surgió para superar estos desafíos.

La ausencia de capital hizo que estos países tuvieran que pedir prestado a sus antiguos amos coloniales. Esta fue la trampa. Cuando las tasas de interés se dispararon por las nubes en la década de 1970, la crisis de la deuda de los países del Tercer Mundo destruyó la posibilidad de que escaparan de las condiciones coloniales. Se les había tomado el pelo y fueron sometidos. Fue en las ruinas de la crisis de la deuda que surgió la “globalización”, con una producción desarticulada y la línea de ensamblaje global debilitando tanto a los estados como al trabajo. Una salida a esto se ha vuelto muy difícil de imaginar.

Fue en las ruinas de la crisis de la deuda que surgió la “globalización”, con una producción desarticulada y la línea de ensamblaje global debilitando tanto a los estados como al trabajo. Una salida a esto se ha vuelto muy difícil de imaginar.

Por otro lado, la realidad de clase de los nuevos estados postcoloniales proporciona la primera razón subjetiva para el fracaso del Proyecto del Tercer Mundo. Pocos de estos estados estaban gobernados por partidos de la clase trabajadora. Eran principalmente burguesías nacionales que tenían un compromiso a corto plazo con el Proyecto, pero dispuestas a modificar su agenda con entusiasmo si las condiciones cambiaban. Esta burguesía no estaba dispuesta a enfrentarse al imperialismo. Tenía una visión superficial de la independencia y del postcolonialismo.

Unido a esto, y como segunda condición subjetiva, está el ataque del imperialismo contra cualquier estado dirigido, o que pudiera ser dirigido, por un partido de la clase trabajadora. Los golpes promovidos, desde Irán (1953) a Guatemala (1954), prepararon el escenario para este ataque. El derrocamiento de Sukarno y el Partido Comunista de Indonesia en 1965, el golpe militar en Sudán por al-Nimeiry en 1969 y el derrocamiento de Allende en Chile en 1973 incitaron a las oligarquías de Asia Oriental, África y América del Sur a acabar con los partidos de la clase obrera y condenar sus estados al imperialismo.

El fin del Proyecto del Tercer Mundo y el inicio del neoliberalismo se remontan a la década de 1980, después de que los partidos de la clase trabajadora hubieran sido debilitados y de que la crisis de la deuda del Tercer Mundo hubiera producido las condiciones para que la burguesía alterara su relación con el imperialismo.

En el escenario actual han surgido otros proyectos como el del bloque de los BRICS. ¿Qué significó su aparición para el Sur Global en comparación con el Proyecto del Tercer Mundo?
El bloque de los BRICS surgió después de la crisis financiera mundial de 2007. Intentó un marco institucional multipolar, pero no tuvo éxito del todo. Hay tres limitaciones principales para el bloque de los BRICS. Primero, incluso en su mejor momento, se comprometió a desarrollar un nuevo marco institucional para el capitalismo y no a plantear una agenda política alternativa; a saber, el socialismo. Segundo, el bloque de los BRICS tiene poca capacidad militar que pueda desafiar o disuadir a los Estados Unidos, el centro del bloque imperialista. Tercero, la realidad de clase que domina en los estados de los BRICS a menudo se sobreestima. En Brasil, India y Sudáfrica, la clase dominante se mantuvo en el poder y solo tuvo una evaluación pragmática del valor de los BRICS. No es una clase que esté dispuesta a desafiar al imperialismo. Utilizó el bloque de los BRICS para permitirse ventajas sin construir un paisaje multipolar.

También aparecieron otras modelos alternativos, como el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). ¿Cuál es para ti su relevancia en un contexto como éste?
Efectivamente, una alternativa al bloque de los BRICS fue el proceso ALBA, que se puso en marcha desde Venezuela, Bolivia y Cuba para crear un baluarte regional contra el imperialismo. La idea era crear una integración regional, no para entregar la región al capitalismo desarrollado, como es por ejemplo el programa de la Unión Europea, sino para proteger a las personas y desarrollar una agenda alternativa. Fue el poder de este tipo de regionalismo del Sur lo que llamó a los Estados Unidos, como líder del bloque imperialista, a someterlo.

El ataque estadounidense a Venezuela se debe en parte a sus reservas de petróleo y otras materias primas, pero principalmente a que Venezuela lideró la carga para crear una plataforma alternativa. Otros países del bloque del ALBA han sido recuperados por la oligarquía. Venezuela ha resistido hasta ahora. Si será capaz de seguir resistiendo, contra todas las adversidades, es algo que tendrá que verse.

A propósito de Venezuela, y ante los acontecimientos actuales, has escrito de manera elocuente sobre los doce pasos que se siguen para dominar cualquier desafío proveniente del Sur Global y, en caso de necesidad, cambiar aquellos regímenes que resultan problemáticos para la hegemonía del imperialismo occidental. ¿Cómo ves la situación por la que está pasando Venezuela, a propósito por ejemplo de la escasez alimentaria fabricada y los apagones provocados, en relación a otros episodios históricos, como es el de Chile?
El peligro de Venezuela radica en su dependencia de los ingresos del petróleo para las importaciones de alimentos y medicinas, y, por tanto, en su vulnerabilidad frente a las sanciones. En 1971, Estados Unidos venció primero en Chile “haciendo que la economía gritara”, como exigió Richard Nixon a Henry Kissinger, y luego, dos años después, enviando al ejército para que terminara el trabajo. Con Venezuela, los Estados Unidos han intentado simultáneamente tanto hacer que la economía grite como alentar los golpes de Estado. Los últimos han fracasado. Pero la economía está en apuros. No hay nadie que pueda salvarla fácilmente a menos que terminen las sanciones. En este sentido, la situación es similar a la de Irán. Pero Irán está lejos de los Estados Unidos y cerca de China, que depende del petróleo iraní. No así Venezuela.

Teniendo en cuenta los cambios que se están dando en la región, con los casos de Brasil o Argentina por un lado y México por otro, ¿cuál crees que es la importancia de los acontecimientos actuales en Venezuela y que consecuencias podemos esperar?
Si el gobierno de Venezuela cae, entonces es de esperar que la Revolución Cubana esté en grave peligro. Esto es algo que toda persona de izquierdas deberían tener en consideración. La defensa de la Revolución Cubana requiere de la defensa del gobierno de Venezuela. Los movimientos progresistas de Argentina a México se verían dañados con la destrucción de la Revolución Bolivariana y la Revolución Cubana. El régimen de derechas de Colombia, al adoptar las iniciativas del gobierno de derechas de Sri Lanka, profundizaría aún más en su guerra para eliminar a los políticos de izquierda y las FARC.

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País caribeño de nueve letras donde se mezcla una gigantesca crisis económica, un Gobierno deslegitimado e ineficiente, una oposición también deslegitimada que busca una intervención militar con una gran potencia que ansía las principales reservas de petróleo del mundo. ¿Alguna idea?

El mundo transita por tensiones convulsas y alarmantes que parecen empeorar a cada instante. Dentro de esta situación, en la que algunos ven el declive del dominio de Estados Unidos como factor determinante, ¿cómo pueden manifestarse las luchas contra el imperialismo occidental en el Sur Global?
No deberíamos ser demasiado optimistas a corto plazo. La izquierda está inmersa en un largo período de dificultad. Los liberales han agotado su agenda y la extrema derecha ve una gran oportunidad. Las enormes cantidades de dinero y control sobre los medios de comunicación han reducido la idea de la democracia y las elecciones. Nuestra base social se ve debilitada por las dificultades producidas por la política neoliberal. La gente lucha para ganarse la vida, lo que significa que es difícil para ellos encontrar tiempo para luchar contra el alarmante aumento de la distopía. Entre el calentamiento global y el empleo precario, el futuro es sombrío e implacable. Se requerirá una lucha muy dedicada y valiente para reconstruir las bases de la izquierda y enfrentar los muchos y complicados desafíos que tenemos ante nosotros.

Y en un contexto como el actual, ¿cuáles son las posibilidades para los movimientos sociales anticapitalistas, antiimperialistas y anticoloniales de desarrollar su trabajo y alcanzar sus objetivos? ¿Cuáles son las expectativas y esperanzas que se presentan para aquellos involucrados en estas batallas y qué puede ofrecer un proyecto como el del Tricontinental?
Las expectativas de una alternativa solo pueden aumentar si trabajamos para cimentar la confianza de las personas, que solo puede construirse si tenemos una teoría de la lucha y si luchamos para producir una alternativa. Uno de nuestros trabajos en el Tricontinental es hacer resaltar los proyectos y programas de los trabajadores sin tierra que ofrecen un enfoque alternativo a los problemas de nuestro mundo. Un estudio detallado de estas pequeñas iniciativas puede ayudarnos a construir un gran proyecto. Esto es parte de nuestra pequeña contribución a nuestra inmensa tarea.


Alejandro Pedregal es cineasta y escritor. Su libro más reciente es Evelia: testimonio de Guerrero (Akal/Foca, 2019). Es Doctor por el Departamento de Cine, Televisión y Escenografía de la Universidad Aalto (Finlandia) y profesor en la Unidad de Arte Expandido (UWAS) de la misma institución.

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Hemos pasado de una estrategia de represión a un régimen pornográfico del deseo, que conduce a su agotamiento. Por eso nuestro problema actual es producir deseo.
4 Comentarios
#35666 17:29 9/6/2019



"Llevaba el germen de su propia descomposición cargado en el núcleo irradiador de los que no ven más allá de sus propios intereses. Niñatos –y niñatas– que se vinieron arriba con el apoyo de la intelligentsia, ese grupúsculo de gente pija y "estupenda" que cada vez que abre la boca, lo hace para hablar mucho y decir nada; gente selecta, ya digo, que confunde cultura con almacén de datos. El diablo irlandés hubiese dejado cojos y cojas a más de alguno y alguna. En fin, que se vayan a freír espárragos o, mejor, empanadillas, pues, con sus maniobras para dinamitar Podemos desde dentro, han entregado –y siguen entregando– el poder a la derecha."
Montero Glez

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#35618 15:38 8/6/2019


Pablo Hasel
‏ @PabloHasel
20h20 hours ago

Iglesias ha vuelto a dejar al rey como un buen tipo tras su reunión. Este sin escrúpulos, una vez más blanqueando a criminales que saquean millones y nos condenan a prisión por contarlo. Qué urgente es que Podemos acabe en el vertedero de la historia. #TodoPorElRégimen"

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José Martínez Carmona 17:56 7/6/2019

De acuerdo con Hodei. Tanto los temas enfocados por A.Pedregal como su desarrollo por el periodista historiador dan forma a un artículo que merece ser difundido.

Responder
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Hodei 19:22 6/6/2019

Movimientos y organismos alternativos como este, me parecen algo fundamental en la lucha por la emancipación de la clase trabajadora. Sirven para crear una contra hegemonía cultural y economica frente al imperialismo al servicio del capital.
Eso sí, todas estas luchas deben de estar unidas y guiadas por el propio pueblo, para evitar caer en burocratizaciones que al final terminan trasladándose al capitalismo.
Proletarios del mundo, uníos!

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