Opinión
Manual del feminismo transexcluyente para desinformar

Algunas de las cuestiones que plantea el feminismo transexcluyente son legítimas, pero estas cuestiones se están utilizando como arma arrojadiza en un discurso que niega a las personas trans el derecho a prescindir del tutelaje externo al que están obligadas. Figuras de esta corriente se han valido de las mismas técnicas de manipulación utilizadas por partidos de extrema derecha.

Familias Trans Aliadas se concentran en Sol para pedir una Ley Estatal Derechos Humanos
Una persona sostiene un cartel durante la concentración el 4 de julio por una ley estatal que garantice el derecho a la autodeterminación de género. Elvira Megías
19 jul 2020 06:25

En las últimas semanas, en torno a la Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género, un sector del feminismo ha endurecido públicamente su discurso contra las realidades trans alegando que las leyes de identidad de género atentan contra los derechos de las mujeres cis —es decir, de aquellas que no son trans—. Algunas de las cuestiones que se han planteado en el debate son preocupaciones legítimas, como el interés por saber cómo se compatibiliza esta ley con la ley contra la violencia de género o con la existencia de espacios no mixtos para víctimas de violencia sexual. Sin embargo, bajo el pretexto de la preocupación, estas cuestiones se están utilizando como arma arrojadiza en un discurso que niega el derecho a la autodeterminación de género, un derecho que permitiría a las personas trans prescindir del tutelaje externo al que en la actualidad están obligadas.

Para propagar este discurso, algunas de las figuras más visibles del sector feminista transexcluyente se han valido de las mismas técnicas de manipulación observadas estos años en partidos de extrema derecha. Para ilustrarlo, adaptamos el Manual de la ultraderecha para desinformar, en el que la periodista Patricia R. Blanco analizaba el pasado mes de abril las narrativas de la extrema derecha descritas por los investigadores Jon Roozenbeek y Sander van der Linden en el Juego de los bulos. Hemos omitido el último punto del manual original, “troleo”, al no haber observado un fenómeno organizado de cuentas creadas específicamente para generar ruido en redes sociales.

1. Imitación de una fuente de información fiable

En la mayoría de los artículos que se enlazan en estas discusiones podemos encontrar un patrón: titulares escandalosos, poco desarrollo en la noticia y prácticamente ninguna referencia o enlace a fuentes que apoyen lo que se afirma.

Encontramos, por ejemplo, este artículo compartido por la psicóloga jurídica y forense Laura Redondo. El artículo fue publicado en La tribuna del País Vasco, medio editor de Vox: Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria, un libro en el que se habla de este partido como “la auténtica derecha identitaria y socialmente transversal”. El texto informa de que las peticiones de cambio de sexo por parte de niños han aumentado en Reino Unido un 4.400% debido a, entre otras cosas, “la información o educación sexual y de ideología de género impuesta en las escuelas”. La única fuente que incluye el artículo es otra noticia con el mismo contenido —esta última sin ningún enlace— en el medio Aleteia, un medio de comunicación católico mantenido por la Fundación para la Evangelización a través de los medios de comunicación.

También la divulgadora Laura Lecuona expresa su preocupación por las infancias trans y alerta sobre la necesidad de aprender de la experiencia inglesa. Ni la divulgadora ni la psicóloga mencionan que en Reino Unido está actualmente vigente la Gender Recognition Act de 2004, que permite el cambio de sexo registral únicamente tras el diagnóstico de disforia, y la Equality Act 2010, que también permite la reasignación si la persona ha pasado o va a pasar por un proceso de cambio fisiológico. Recientemente ha habido manifestaciones del colectivo trans por la supuesta intención del Gobierno de endurecer los requisitos para el cambio de sexo registral.

En el mismo hilo, Redondo enlaza a continuación esta noticia para argumentar que “en el 85% de los casos de transexualidad la disforia se va y hay muchísimas detransiciones”. En la noticia, sin embargo, se dice explícitamente que “no hay datos para saber el número de personas que no están satisfechas con su nuevo género o que hayan decidido detransicionar”. La escritora Lucía Etxebarría también se pronuncia a este respecto al afirmar sin aportar ninguna prueba que hay una “ingente cantidad” de detransicionadoras que deberían plantear muchos interrogantes a este debate.

Encontramos otras afirmaciones igual de rotundas que directamente no aportan fuentes, como esta que comparte una usuaria en Twitter y que difunde la cuenta anónima @Eres_Una_Caca, otra de las más visibles del sector transexcluyente: “En los países en los que las estadísticas no tienen en cuenta la distinción de las mujeres transexuales y biológicas, se incrementan los delitos de pederastia, violaciones y crímenes violentos cometidos por “mujeres” (que en realidad son varones biológicos)”. No explica cuáles son esos países ni dónde consultar las estadísticas para poder hacer la comprobación sobre este supuesto aumento de delitos.

Estas informaciones, que aparecen por lo general en medios de dudosa credibilidad, tienen también en común la utilización de casos particulares de países como Reino Unido o Canadá para predecir el potencial peligro que tendría el reconocimiento de la autodeterminación de género. En cambio, no se comparten casos documentados de las diferentes comunidades autónomas en las que desde hace años están vigentes diferentes leyes que recogen este derecho.

2. Exaltación de las emociones

Este tipo de noticias no se están utilizando en las discusiones analizadas para plantear ninguna enmienda concreta a la proposición de ley, sino para agitar el miedo bajo una misma idea: tras la defensa de esta ley hay hombres cis que van a hacerse pasar por mujeres para seguir ejerciendo la violencia y recuperar los espacios que el feminismo sigue luchando por conquistar.

De esta manera, aceptar que una persona decida la adscripción de su sexo “sin control ni garantía” —es decir, sin tener que demostrar disforia o una situación estable de transexualidad, como en la actualidad— dará una mayor facilidad a los hombres para cometer agresiones. En última instancia, según este sector del feminismo, estas leyes consiguen lo que este sector llama el “borrado de las mujeres” y la eliminación en el imaginario social de las violencias específicas sufridas por las mujeres cis.

La existencia de casos de uso fraudulento de una ley no invalidaría la necesidad de reconocer el derecho a la autodeterminación, sino que haría necesario minimizar los riesgos

En este texto colaborativo difundido por la cuenta de Twitter @transinclusivas se desmienten varios de los bulos que se han utilizado en el debate para provocar este miedo en cuestiones como  la paridad, la cuota de reserva de puestos de trabajo, la ley contra la violencia de género, las prisiones, el deporte femenino y el uso de baños y vestuarios de mujeres.

3. Polarización

Por otra parte, la existencia de casos documentados no invalidaría la necesidad de reconocer el derecho a la autodeterminación, de la misma forma que la posibilidad de que una mujer interponga una denuncia falsa —la Fiscalía abrió 14 investigaciones en 2018, un 0,0083% del total— no invalida la Ley contra la Violencia de Género. Por el contrario, haría necesaria una discusión rigurosa para minimizar el riesgo de que se produzcan este tipo de situaciones. Sin embargo, la exaltación del tono y el alarmismo utilizado en las discusiones por el sector transexcluyente hacen prácticamente imposible plantear un debate real sobre cómo solucionar las cuestiones que parecen preocuparles.

Encontramos, además, que desde este sector se está tratando de configurar un marco según el cual el feminismo radical sería una teoría homogénea sin confrontación de ideas en torno a su base teórica. En esta línea se manifiesta la activista e ilustradora María Murnau —más conocida como Feminista Ilustrada— al afirmar lo siguiente: “El feminismo no es un colectivo que tenga que ir preguntando a cada persona qué espera de él y qué le gustaría cambiar. El feminismo es una ideología política con una base teórica concreta. Si estás de acuerdo, te sumas, si no estás de acuerdo, busca otro movimiento”. De la misma forma se pronuncia la periodista Alba Calderón: “Ojalá nunca se olvide este capítulo de la humanidad donde solo las feministas con comprensión radical del sistema heteropatriarcal enfrentamos a la teoría cuir y su intento por borrar a las mujeres”.

De esta manera, observamos que se intenta forzar este marco ficticio para situar fuera del concepto “feminismo radical” o incluso “feminismo” a aquellas personas que, por ejemplo, se han posicionado con la corriente transinclusiva en alguna de las polémicas recientes. Es lo que ha pasado con la dibujante Moderna de Pueblo, la cómica Ana Morgade o la rapera Sara Soccas, a las que se ha acusado de misóginas o de defensoras del “generismo queer”. Con este término peyorativo hacen referencia a las teorías queer, pero entendidas únicamente en su vertiente más académica y abstracta, representada por filósofos posestructuralistas como Judith Butler. En cambio, la realidad queer es más compleja y, como explica la periodista Nuria Alabao, nace en el contexto de la época Reagan en Estados Unidos como movimiento de acción social.

4. Teorías de la conspiración

El siguiente extracto lo encontramos en un artículo de la autora Tita Barahona, La política “trans-queer, un caballo de Troya en los movimientos de emancipación social”: “Quien marca la tendencia trans-queer a nivel global es una élite acaudalada y con influencia política muy relacionada con las industrias capitalistas de la moda, los fármacos, el ocio y entretenimiento, la pornografía, la prostitución o las madres de alquiler”. La autora tiene otros artículos en el mismo medio independiente —como este otro— en los que se habla de una nueva Inquisición con “denuncias secretas e interrogatorios por parte de la policía” hacia quienes se oponen a “la ortodoxia posmoderna de la identidad sentida”.

Encontramos en redes muchas referencias a este supuesto “caballo de Troya neoliberal”, a la “inqueersición” o al “generismo queer”. Así se pronuncia también Murnau: “El fundamentalismo queer es una extensión del patriarcado bendecida por el neoliberalismo, su fin es paralizar la agenda feminista y desarticular el movimiento. Tras esta ofensiva está el lobby porno, proxeneta y de vientres: anteponen el deseo del individuo a los derechos humanos”. Y continúa el profesor de psicología Jose Errasti: “Si un movimiento social es apoyado por el 100% de las grandes corporaciones, el 100% de los medios y el 100% del gran capital, entonces sirve a los intereses de las grandes corporaciones, los medios y el gran capital”.

Los argumentos transexcluyentes dejan sin resolver cuestiones como por qué la industria farmacéutica se beneficiaría de una ley que trata de hacer que la hormonación y la cirugía no sean necesarias 

Como explica Alberto Garzón en su crítica a La trampa de la diversidad de Daniel Bernabé, estos argumentos que utilizan Murnau o Errasti son funcionalistas: intentan explicar el comportamiento de los agentes del sistema de acuerdo a las necesidades del propio sistema. Garzón señala que este tipo de argumentos descartan explicaciones que describan de manera fundada cómo las necesidades del sistema se vinculan con las acciones individuales, y no explican, por ejemplo, qué tipo de unidad mantienen entre sí las clases dominantes y cómo se ponen de acuerdo en cada momento. Además de resultar ineficaz para explicar la realidad, niega que las personas trans tengan una agenda propia motivada por sus condiciones materiales de vida.

Bajo esta lógica discursiva quedarían, por tanto, varias incógnitas por resolver. Entre ellas, por qué un colectivo con unas condiciones de vida muy precarias está repentinamente vinculado a una disciplina académica compleja y abstracta. También deja sin resolver cuestiones como por qué la industria farmacéutica se beneficiaría de una ley que trata de hacer que la hormonación y la cirugía no sean necesarias para cambiar el sexo registral de una persona, o por qué el lobby proxeneta estaría económicamente interesado en la autodeterminación de género. Especialmente llamativa —por repetitiva— es la cuestión de los vientres de alquiler, contra los que recientemente se ha pronunciado parte de la comunidad LGTBI+ con la campaña #FELGTBNoEnMiNombre —aquí se puede leer el comunicado—.

5. Descrédito

Encontramos un intento de separar conceptualmente dos bloques diferenciados: por una parte, “las personas transexuales” (diagnosticadas con disforia), a las que este sector del feminismo muestra su apoyo, y por otra “el transactivismo”. En estas discusiones la etiqueta de “transactivista” invalida al interlocutor, ya que, según se afirma, serlo va en contra de los propios intereses de las personas transexuales. Entre otras cosas, desde este sector del feminismo se vincula al transactivismo con las ideas más abstractas de la teoría queer y con ideas como la negación del sexo biológico o la existencia de cerebros de hombre y cerebros de mujer. Basta una búsqueda en Twitter del término “transactivista” para observar el resto de connotaciones que trae consigo el término.

Aunque existan personas que defiendan estas ideas concretas —y habría que especificar quién dentro de la comunidad trans lo hace—, esta forma de nombrar la realidad obvia que existen multitud de personas trans que no son transexuales y que defienden la autodeterminación de género desde posturas radicales anticapitalistas y con perspectiva de género, clase y raza, y que tampoco realizan su activismo en base a autores de la teoría queer. Se podría establecer una discusión sobre si el discurso trans preponderante es el anticapitalista o no, pero ese discurso también tendría razón de ser en el feminismo.

PERPETUAR ESTIGMAS

De esta forma, vemos que tras el discurso de un sector del feminismo hay acusaciones dudosamente documentadas que contribuyen a generar un clima de alarmismo y a perpetuar estigmas para un colectivo que soporta un nivel de violencia muy alto.

El debate que tenga lugar dentro del feminismo sobre la proposición de ley tendrá que ser riguroso y atender a preocupaciones fundadas sin tener como eje central la negación de la identidad de las personas trans, lo que en la práctica las condena a seguir necesitando de procedimientos médicos que les confirmen lo que son.

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30 Comentarios
#66102 14:26 26/7/2020

"Defienden la autodeterminación de género desde posturas radicales anticapitalistas y con perspectiva de género"
No creo que haya nadie que teniendo perspectiva de género quiera hacer auto determinación de género.

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#66100 14:24 26/7/2020

lobby proxeneta estaría económicamente interesado en la autodeterminación de género.
Sabéis perfectamente porque lo dicen las propias transferencia, que la mayoría terminan ejerciendo la prostitución. Es un colectivo muy vulnerables a nivel social y psicológico.

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#66099 14:21 26/7/2020

por qué la industria farmacéutica se beneficiaría de una ley que trata de hacer que la hormonación y la cirugía no sean necesarias

Por ejemplo, con la medicación psico farmacológica de las transiciones y detransiciones

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#66093 12:29 26/7/2020

Decir a alguien que tiene un pensamiento Queer es un insulto, pero decir a alguien TERF, no?
El mundo al revés

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#66025 14:16 25/7/2020

Decir que eres una caca es una cuenta anónima es no enterarse de nada. El sujeto del feminismo somos las mujeres, las hembras humanas. No vamos a permitir que nos llamen seres mentruantes y que nos borren

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#65813 15:39 22/7/2020

¿Las reivindicaciones de las transexcluyentes pidiendo encerrarnos a las mujeres trans por ser trans son legítimas? Iros a las mierda, transfobos

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#65782 24:21 21/7/2020

No soy cis, no soy lo no trans, como tampoco soy lo no hombre, soy mujer.

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#65738 12:49 21/7/2020

Maravilloso como los comentarios y exabruptos de los comentarios vienen a confirmar los argumentos del articulo....risas.

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#65720 10:41 21/7/2020

El debate me da ideas encontradas.
Por una parte, ni soy sujeto ni habla para mí, así que tampoco lo entinedo mucho, aunque no hace falta ser académico para apoyar a gente que sabes que está en un punto muy vulnerable.
Por otra parte, el activismo trans tiene esa actitud gringfa de chillar e insultar. No vi un contra argumento al documento que presentaron las feministas del psoe.
Y por otra parte: la democracia atiende a las minorías, sí, pero, ¿este ocupar el debate día sí día también para un asunto que llega a 600 personas como máximo? Este y el de que la prostitución es genial y el tráfico humano es solo una cara y que alquilar cavidades corporales es empoderador.
Yo qué sé.

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#65716 9:14 21/7/2020

Sois infames
Tildar de conspiranoicas a las académicas del feminismo español que son referentes globales en la lucha por la emancipación de la clase desposeída de derechos más importante, las mujeres

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#65705 25:58 20/7/2020

Quien escribió esto no es neutral, no sabe de feminismo, si supiera, sus preguntas quedarían respondidas, está claramente alienada con la ideología queer, qué triste que haya medios que no informen y sólo se dediquen a manipular, vergonzoso el artículo, la próxima vez reúnanse antes con alguna feminista.

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#65703 25:10 20/7/2020

Mucha y muy mala baba querer hacer creer a sus lectores que las feministas radicales somos parecidas a los partidos de extrema derecha. Hay que tenerlos más grandes que el caballo de Espartero para escribir semejante barbaridad, y así confundir a los lectores intentando que se posicionen en contra nuestra pintándonos como radicales extremistas. Eso demuestra lo nervioso que anda el poder.
Que manera de tergiversar las cosas tiene dña Elvira. Hace referencia sesgadamente a twitt de transactivivistas a los que pone nombre y apellidos ( señalándolos) y diciendo que se hacen eco de noticias de dudosa procedencia.
Este tipo de periodismo es igual que el que se está haciendo en Reino Unido, EE.UU. y otros lugares, donde a quien no sigue los postulados queer se le pone a los pies de los caballos para que los activistas trans los acosen, incluso en sus lugares de trabajo.
Es llamativo que rastreando Twitter solo haya encontrado mensajes de feministas radicales alertando de la teoría queer, y no haya sido capaz de encontrar ni un solo mensaje de trans hostigando y amenazando a alguna de las personas a las que ha mencionado en el artículo, por ejemplo. Que cosas tiene la ceguera voluntaria...
Un apunte tonto de nada, las farmacéuticas se frotan las manos con el negocio de la venta de inhibidores de la pubertad a los niños y niñas supuestamente trans, como hacen en los países donde esta ley ya está en vigor. Empiezan a medicar a l@s niñ@s con 10 u 11 años, para que luego decidan si quieren transicionar o no cuando tengan edad suficiente para elegir. En Reino Unido ya están emoezando a aparecer los primeros problemas con este tema, pero claro es más fácil ignorarlo, alegando que esas noticias las publican medios pequeños, claro! que El Salto es un medio muy grande y muy, muy conocido (nótese ironía) y por eso solo publican artículos con verdades absolutas!, o artículos "subvencionados" ¡que todos tenemos que comer!
Luego piden que la gente se haga socia de su medio, pero viendo el percal, que se hagan soci@s aquell@s a los que vds. tanto alaban, con las feministas que no cuenten, que siempre hemos estado solas en la lucha y así seguiremos

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#65695 20:48 20/7/2020

La transparencia como máximo valor de una sociedad civilizada, es que uno pueda expresar su opinión y estar en desacuerdo. Lo demás son dictaduras del pensamiento, que no construyen, nos alejan del diálogo y no mejoran la situación de los más vulnerables. Poner a la altura de Vox a algunas de las personas mencionadas en el artículo, dice mucho sobre la catadura ética de la articulista; el cual me recuerda a esa frase de España, una grande y libre. Y entonces dígame quién es aquí está más cercano a la derecha.

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#65694 20:38 20/7/2020

Las mujeres transgénero son hombre con pene y punto. Me consta haber vivido situaciones reales en espacios feministas como la eskalera de karakola, en donde había personas transgénero lesbianas y siempre se quejaban de lo mismo; lo difícil que resultaba ligar con mujeres lesbianas; en un espacio tan abierto y seguro como ese en cuestión. La razón muy sencilla, a las mujeres lesbianas, les gusta las mujeres, es decir no son bisexuales, por lo tanto existe el sexo. Más claro agua, les gusta las vaginas. Además no comprendo porque la mayoría suelen ser lesbianas. A mí me suena a mucho hetero con algún traumilla, porque sino no se entiende el alto porcentaje de trans lesbianas que inunda el panorama, sin ningún tipo de diversidad en gustos, cuando hablamos de transgénero, no así cuando son transexuales.

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#65812 15:38 22/7/2020

Claro, las mujeres trans pasan por palizas, desempleo, humillaciones públicas, pobreza etc. porque en realidad son hombres que no ligan. PD: aquí una lesbiana cis que ha salido con mujeres trans porque son mujeres

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#66103 14:34 26/7/2020

Ser homosexual es gusta el mismo sexo. Cuando hablamos de sexo, hablamos de genitales. Si te gusta un pene no eres lesbiana.

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#65814 15:41 22/7/2020

No existe diferencia entra transexual y transgénero y la mayoría no son lesbianas, menuda sarta de mentiras

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#65685 18:10 20/7/2020

#OkLoretta

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#65639 8:56 20/7/2020

Que despropósito de artículo tránsfobo que dice que hay que debatir nuestros derechos, los hombres no necesitan leyes trans para librarse de condenas ni ocupar espacios no mixtos, llevan años haciéndolo y nunca os ha importado hasta ahora para decir mierdas sobre las mujeres trans.

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#65638 8:13 20/7/2020

Mejor que te viole una mujer trans antes que un hombre

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#65702 24:33 20/7/2020

Que barbaridad estás diciendo?

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#65746 13:41 21/7/2020

no se, digo yo que si te viola una mujer trans ya no es violación no?

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#65984 22:21 24/7/2020

Si las mujeres trans son mujeres, según la legislación en ningún caso puede ser violencia de género. Lo otro ya...

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#65669 14:37 20/7/2020

Si te viola una mujer trans ¿que se denuncia? violencia de genero? Pelea entre mujeres con introducción de apendice no sexualizado?

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#65620 18:41 19/7/2020

te parece sensatez darle x culo al feminismo radical, y eso de terf, que rancios... Las Mujeres son Mujeres, que es eso de cis? Los trans son trans, no hay ningun problema si sienten ser mujeres, pero serlo hoy mismo no es posible por que la medicina aun esta lejos de lograrlo... luego las leyes... bien si defienden derechos, pero si desdibujan un colectivo como el feminista, me parece que hay unos cuantos penes interesados en eso...

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#65618 17:36 19/7/2020

Precisamente este artículo predica con su propio ejemplo.

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#65617 17:25 19/7/2020

Yo no creo que esos debates que surgen sean legítimos. En cualquier caso las mujeres trans SON mujeres, y que entren en un espacio no mixto tras situaciones de maltrato (que sufren, y muchísimo) es la verdadera opción legítima. Lo siento, pero aquí sigue habiendo un vacío de entendimiento, una distancia entre la autora y la realidad trans.

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#65609 15:59 19/7/2020

"todo lo que no me gusta es fascista", del manual del izquierdiste de hoy

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#65583 12:38 19/7/2020

Muy lamentable me parece que éste y el de la prostitución sean los debates monolíticos únicos en el feminismo. Totalmente alejados de la calle además, únicamente presentes en la virtualidad de las redes.

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#65579 12:00 19/7/2020

Menos mal que queda algo de sensatez en la (supuestamente) izquierda (supuestamente) feminista del estado español. En el diario (punto es, el panfleto PSOEísta de Palomera y Escolar) llevan semanas dándole a las medias tintas sobre los supuestos hombres que se hacen pasar por mujeres trans para violar a mujeres cis y demás tonterías del TERFismo.

El ambiente es irrespirable, y es el propio PSOE y sus medios quienes andan caldeando el ambiente para colarnos una ley trans descafeinada y luego votar en su contra, como con la derogación de la reforma laboral. Con socialistas y feministas como éstas, quién necesita fascistas...

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