Música
Altin Gün: “Es desfasado llamar músicas del mundo a las que difieren de la occidental”
En el jugoso caldo de cultivo sonoro de los años 70 surgieron grupos que miraban con cierto recelo el dominio occidental. Ya en los albores de una música de masas, entonces neonata y reina absoluta en la industria musical hoy. Estas bandas se inspiraban en The Rolling Stones o en la psicodelia, sí, pero superaron los límites del pop de la época. Es decir, del rock. Durante esta década dorada para la música, al rock se le echaba de todo. Y todo le quedaba bien.
Lo mezclaron con los sistemas modales árabes, la polirritmia africana y con otras características locales más. Fueron muchos los grupos de rock mestizos. Algunos nombres hicieron historia: en Sevilla se formó Triana, en Zambia surgió el inolvidable género zamrock y en Turquía nació el rock anatólico. Quién hubiera dicho entonces que este género musical turco iba a seguir sonando hoy aquí, casi medio siglo después. Revivido y reverberando, cada noche sobre un escenario diferente.
La formación musical Altin Gün se creó en 2016 en Países Bajos. Después de pasar por la radio KEXP, se hizo internacionalmente conocida, gracias a la viralización en internet de aquellos vídeos en directo. Esta primavera han vuelto a Bilbao a tocar por segunda vez, dentro de una gira europea con cita en el Kafe Antzokia. “Es como si unos rusos cantaran Triana en Hollywood”, comenta un público impaciente.
Empieza el concierto y la multitud parece ondas de un mar, ¿o será la platea del Kafe Antzokia? Cada vez menos despacio, la percusión turca y las luces se abrazan
Empieza el concierto y la multitud parece ondas de un mar, ¿o será la platea del Kafe Antzokia? “Nada que ver con Triana. Ellos eran órgano y voz. Aquí todo depende de la plasticidad de las guitarras y el bajo”. “No entiendo por qué tienen esos tambores además de la batería… es buenísimo”. Cada vez menos despacio, la percusión turca y las luces se abrazan. Crean una atmósfera nueva junto al resto de instrumentos y la voz.
Suena la canción “Vay dünya”. El público corea la letra, con mayor o menor acierto, con mucha emoción: “Vay dünya dünya yalansın dünya” / “Vaya, el mundo, el mundo es mentira”. Como si supieran lo que están diciendo. ¿Quizás se intuya en la melodía?
Las melodías se suceden, mutan en otras. Altin Gün toca un generoso repertorio, abarcando todos sus álbumes. La diáspora turca marca el pulso del baile en la pista. Al terminar el concierto, la banda ofrece tres bises a un público con síndrome de Madame Bovary. Vivimos hambrientos de música. Como quien mete el lapicero en el orificio de la cinta del casete, y piensa cómo sería hacer eso mismo con las cintas del tiempo. Probémoslo aquí con un pequeño flashback: a punto de comenzar el concierto, entrevistamos a Jasper Verhulst, bajista e ideólogo de la banda.
Puede que el recuerdo imborrable sea el foco que alumbra solo al cantante, en un teatro sumido en la oscuridad, mientras se lamenta: “Biter biter de Kırşehir’in gülleri biter” / “Se marchitan, se marchitan las rosas de Kırşehir se marchitan”. Se alzan las manos abiertas del público.
¿Por qué llamarse Altin Gün?
En turco significa día dorado. Hace referencia a la tradición de reunirse para socializar, compartir comida o donar oro. Lo encontramos al azar. Yo no hablo turco, pero cuando el grupo estaba en sus inicios, dos personas integrantes sí eran turcas. Les pareció el nombre idóneo.
¿Y cómo llegasteis al folk anatólico en la segunda década del siglo XXI?
En ese momento no tenía banda y estaba descubriendo este estilo. La primera vez que lo escuché fue en una tienda de discos; y disfrutaba mucho con las canciones, así que empecé a buscar más folk-rock turco de los setenta.
Me preguntaba a mí mismo qué tipo de música me gustaría escuchar si fuera a un festival…qué me sorprendería y emocionaría. Sin duda, esa música turca que estaba escuchando, que definiría como folk-rock inspirado por la psicodelia.
No creo que entonces, en torno al 2010, existieran nuevas bandas tocando algo así; Al menos, yo no las conocía…no las encontraba. Lo que sí que encontré fueron algunas personas con ganas de montar un grupo conmigo para tocar este estilo, y empezamos nuestro propio proyecto.
Altin Gün en turco significa día dorado. Hace referencia a la tradición de reunirse para socializar, compartir comida o donar oro
Eres uno de los miembros fundadores de la banda. Tocas el bajo. ¿Un instrumento fundamental para rescatar la música turca de los setenta?
No necesariamente. Si escuchas muchas de las canciones originales – que no lo son del todo, en realidad porque en los setenta también versionaban composiciones populares de hace más de cien años– el instrumento fundamental es el bağlama o saz. Se escucha este instrumento de cuerda y poco bajo o similar.
Así que el bajo no es imprescindible. Pero lo que hacemos nosotros es tocar nuestras propias interpretaciones. Por eso también utilizamos sintetizadores, creamos otros efectos y muchos arreglos que no existían cuando estas canciones sonaron por primera vez o fueron hits en los setenta.
Las primeras canciones con las que tuvisteis existo fueron versiones. ¿Cómo componéis?
En nuestros primeros álbumes sí versionamos. También en el último. Entre medias hemos compuesto canciones propias.
Nuestro último trabajo es un homenaje a Neşet Ertaş. Todas las canciones de este último álbum, Garip, fueron escritas por él. Así que componemos rindiendo tributo. En este caso nuestra fuente importante es Erdinç Ecevit (cantante, teclista y bağlama en Altin Gün). Su familia es turca y él creció en los Países Bajos escuchando esta música. Pensamos que es importante rescatar artistas que han sido tan decisivos en su vida y forman parte de su imaginario sentimental.
Cantamos sobre todo canciones de amor, de muerte y de grandes cuestiones filosóficas, las que mejor encajan con nuestro estilo atmosférico y parcialmente psicodélico
Partís de canciones folk. Este género se suele relacionarcon contenidos políticos, con la canción protesta. ¿Estás de acuerdo?
Las canciones que tocamos nosotros no tienen este trasfondo. Aunque varios componentes del grupo no hablemos turco, siempre conocemos el significado de las letras que cantamos porque le preguntamos a Ertaş. Son sobre todo canciones de amor, de muerte y de grandes cuestiones filosóficas. Ahora bien, sí que en el folk turco encuentras canciones de contenido político explícito. No es que las evitemos, precisamente por ser políticas: Preferimos las que mejor encajan con nuestro estilo atmosférico y parcialmente psicodélico. En nuestro proceso probamos todo tipo de canciones y nos quedamos con aquellas que funcionan para Altin Gün.
Respetáis el idioma original de todas las canciones. Es imposible traducir muchos conceptos e imágenes de la poesía turca, ¿no?
Sí. Además, la voz también es un instrumento y el sonido de estas palabras en turco encaja muy bien con nuestra música. Esto es necesario para la idea inicial de rendir tributo.
En general, si nuestro cantante sabe hablar turco, no hay ninguna razón para cambiar de idioma. No tendría sentido desde un punto de vista musical.
¿Esperábais este éxito internacional?
Para nada. Seguimos muy sorprendidos. Incluso en países donde no hay una gran comunidad turca: México, Estados Unidos, Canadá o Japón. En estos lugares tocamos conciertos multitudinarios. Esto fue una sorpresa.
En la UE hay ciudades donde vive una gran diáspora turca. Hamburgoy Berlín, por ejemplo. ¿Sonvuestros conciertos allí diferentes?
Pero en la venta de entradas no. En nuestros conciertos de Berlín la mitad del público es turco. En París, sin embargo, entre el 10 y el 20%. En todo caso vendemos el mismo número de entradas.
¿Cómo fueron vuestros inicios?. ¿La industria os apoyó? Os puso trabas por querer hacer algo diferente?
No vivimos la presión de tener que plegarnos a las exigencias de la industria porque nuestra intención era tocar conciertos pequeños en los Países Bajos. Grabamos el primer álbum, sin presupuesto, en el local donde solíamos ensayar. El punto de inflexión llegó con nuestra participación en Transmusicales de Rennes y con la sesión en directo que nos grabó la estación de radio de Seattle KEXP, una sesión en directo, varias canciones. Estos videos se vieron mucho en YouTube, la gente los compartió, etc. Nos ayudó a conseguir una gran audiencia en el extranjero.
La cantante Merve Daşdemir era vuestra imagen principal. ¿Cómo ha seguido funcionando el grupo después de que ella se marchara?
El grupo se formó hace diez años. Merve se marchó en 2024, quería volver a Estambul. Al principio estábamos preocupados y asustados, no sabíamos qué hacer sin ella, porque era una parte tan importante de nuestro sonido y nuestra imagen. Dudamos incluso la posibilidad de poder seguir existiendo. Entonces pensamos: de dos cantantes hemos pasado a uno, como lo que tienen la gran mayoría de grupos. Vamos a probar y a ver qué pasa. Funcionó, estamos muy contentos con el álbum nuevo. Es refrescante, diferente e interesante.
En 2019 fuisteis nominados al Grammy en la categoría de The Best World Music Album. ¿Qué opinas de este término “, músicas del mundo”?
Llamar de esa manera a toda la música que difiere de la occidental es una descripción muy desfasada. Pienso que es originaria de un momento en el que gran parte de la música disponible en tiendas era del Reino Unido y Estados Unidos. Todo el resto eran “músicas del mundo”. Eso no concuerda con la realidad actual: de internet y todas estas tiendas de vinilos especializándose en música internacional…Ahora lo más adecuado es decir música turca o neerlandesa o directamente no mencionar ni siquiera el país y decir folk-rock psicodélico.
La música de los ochenta también ha sidovuestro referente.
No tanto. Durante la pandemia compusimos algunas canciones con cajas de ritmos y sintetizadores. Garip, nuestro último álbum, publicado hace dos meses, vuelve al folk-rock y a los sonidos acústicos, sin programación: …solo un grupo tocando en directo, aunque usemos algunos sintetizadores, que han sido parte de Altin Gün desde el principio.
A día de hoy, la música folk sigue impregnando la cultura en Turquía: lo escuchas a todas horas en la radio o en los restaurantes
¿La programación fue entoncesuna estrategia para seguir componiendo durante la pandemia?
Sí, porque era más difícil juntarnos, pasar mucho tiempo en nuestras salas de ensayo, salir de gira etc. Así que empezamos a componer desde casa. Pero este nuevo álbum es orgánico, como escucharnos tocando en directo.
Las portadas de vuestros álbumes se distinguen desde lejos. Parece una elección de diseño muy consciente.
No queremos que aparezcan personas en nuestras portadas. El artista visual con el que trabajamos para nuestro primer álbum dibujó un paisaje abstracto. Nos gustó mucho. Desde entonces todas nuestras portadas han sido diferentes paisajes; es como nuestra tradición.
¿Cómo os hábeis organizado esta vez para venir a Bilbao?
Es la segunda vez que tocamos en la ciudad. Definitivamente me gusta el público bilbaíno. No conozco el folk vasco, pero me interesaría escucharlo con detenimiento.
Estamos pasando por Bilbao de gira: Hemos estado en Tours, Biarritz y mañana tocaremos en Santiago de Compostela. Después Madrid, Barcelona, Toulouse y vuelta a casa. Viajamos en furgoneta.
Os gustan las giras.
Sí, para eso montamos el grupo. Y para tocar conciertos en general. Ni siquiera pensamos que grabaríamos ningún álbum. Entonces la gente empezó a pedirnos discos en los shows. Así que decidimos grabarnos a nosotros mismos en el local donde solíamos ensayar.
¿En Turquía se siguen escuchando los éxitos folk-rock de los setenta?
Sí, sin duda. La gente joven conoce los referentes de aquella época y los escucha. La cultura musical turca es muy diferente a la neerlandesa, por ejemplo. A día de hoy, la música folk sigue impregnando la cultura en Turquía: lo escuchas a todas horas en la radio o en los restaurantes. Hay mil versiones de una misma canción, que no se perciben como tal, sino como canciones nuevas; entran en la lista de éxitos etc.
Además, la gente no ha dejado de cantar la música de los setenta. No existe algo así en los Países Bajos. En canciones actuales hay elementos folk, pero no se rescatan canciones. En Turquía se siguen cantando composiciones de hace más de cien años, como Cemalim, que versionó Erkin Koray en 1974 y nosotros también.
Ahora me parece que gente de todas las edades puede encontrar ilimitadamente música de cualquier época, pueden mezclarla y relacionarla
¿Cuáles son tus tres cantantes turcos favoritos o favoritas?
Selda Bağcan, Barış Manço y Erkin Koray.
¿Encuentras nuevos referentes estando de gira?
Después de uno de nuestros conciertos alguien me habló de Camarón.
La leyenda del tiempo.
¡Exactamente! Al día siguiente pasé por una tienda de discos, una librería o algo así, …y vi el álbum Laleyenda del tiempo frente a mí a la primera, pura casualidad.
Un mensaje de los ángeles.
Sin duda. Después leí que a día de hoy, donde yo estaba, era difícil de encontrar. Me gustó mucho. También me gustan Las Grecas y Jeanette.
¿La escena musical es hoy más conservadora que en los setenta?
No. Es ecléctica. Durante mucho tiempo sólo podías conocer a través de la radio, la televisión o las tiendas de discos. Ahora me parece que gente de todas las edades puede encontrar ilimitadamente música de cualquier época, pueden mezclarla y relacionarla. Nunca había sido tan fácil. Hoy hay tanta música que, aunque no suene experimental, lo es por todo el proceso de creación donde se han juntando tantas influencias. Un ejemplo de ello es Rosalía.
¿El futuro de la banda también es dorado?
Todavía es tan agradable tocar en vivo e ir de gira. Nos gusta estar en la carretera haciendo feliz a la gente. Quizás estos shows sean la introducción a la música popular turca para muchas personas. Seguiremos el tiempo que podamos.
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