Memoria histórica
Antolín Pulido: “Me exilié en la dictadura y ahora me he tenido que exiliar de nuevo por la extrema derecha”
Antolín Pulido (Toledo, 1962) es un libro de historia que camina. En 1970, y con solo ocho años, la Guardia Civil de Talavera de la Reina (Toledo) le pegó una paliza en el cuartel por cargar con panfletos de la CNT. De familia republicana y anarquista —su madre perteneció a la sección Mujeres Libres de CNT— acabaron exiliados en México hasta la muerte de Franco. Volvió a España con 16 años con tan mala suerte que durante una manifestación fue detenido y puesto a disposición del temido Billy el Niño, policía de la Brigada Político Social que sometió a torturas a cientos de disidentes políticos en la sede la Dirección General de Seguridad, hoy sede del Gobierno de Ayuso. “Fue el que menos me dio, pero el que más acojonaba, porque tenía un historial... Te metía una pistola en la boca y amenazaba con presionar el gatillo. Estuve tres días a base de hostias y luego me dejaron tirado en la Puerta del Sol, ensangrentado. Yo no sabía nada, venía de México, no podían sacar información conmigo... y se supone que en España ya no había dictadura...”, relata.
Decidió que no quería vivir aquí. Marchó al Frente Polisario para defender al Sahara tras la invasión de Marruecos, pero unos norteamericanos le interceptaron. Era menor de edad. Decidieron devolverle a España. Una vez aquí fue directo a la embajada de Cuba. “Pregunté si me dejarían estudiar en el país y me dijeron que sí”. Y así fue como acabó siendo miembro del ejército cubano y, más tarde, integrante de unas Brigadas de Paz que iban a rescatar a niños y niñas del tráfico de órganos en Colombia, de las minas de coltán en Congo o de la guerra de los Balcanes. Su mujer, una médica chilena que voluntaria en la milicia universitaria del Gobierno de Fidel Castro, fue víctima de los vuelos de la muerte organizados por Pinochet cuando estaba embarazada. “Después de esto me dio por estudiar. Estudié tres carreras”, rememora.
Con este currículum, que no cabe en este artículo, acude a la sede de El Salto para explicar su situación actual. Recientemente, tuvo un encontronazo con Vito Quiles en una concentración contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en marzo de 2024, después de que se destaparan la investigación de Hacienda contra su entonces pareja Alberto González Amador. Desde entonces, asegura, la extrema derecha no ha dejado de acosarle en redes sociales. Y en persona. “Cogió mi foto y la colgó diciendo que yo le había agredido. Yo salía con mi boina del ejército cubano y empezaron a llegarme amenazas”, asegura. “Me rompieron el coche, me esperaban en la puerta de casa. Tuvimos que irnos de Madrid”, explica. “Me exilié en la dictadura y ahora me he tenido que exiliar de nuevo por la extrema derecha. La historia se repite”, se lamenta.
Antolín Pulido tiene casi 55.000 seguidores en X, la mayoría jóvenes, explica. Va a las universidades y da charlas sobre su experiencia. “Hay una juventud facha, pero no es la mayoría”, asegura.
Y las consecuencias de la campaña contra Antolín no acaban aquí. El pasado 26 de agosto recibía una notificación que indica que la Fiscalía Provincial de Madrid ha admitido a trámite una demanda por unas “manifestaciones” realizadas en el programa “La noche en Círculo” del canal de Youtube Círculo TV “en las cuales mostraba su rechazo, desprecio y necesidad de eliminación de las personas con ideología de extrema derecha o fascista”. “La fiscalía de delitos de odio ha admitido a esto a trámite y parece ser que me piden una pena de prisión de dos años y medio”, se queja.
Las Nadies
Con esta persecución de la extrema derecha, Antolín explica que también han conseguido el efecto contrario. Tiene casi 55.000 seguidores en X, la mayoría jóvenes, explica. Va a las universidades y da charlas sobre su experiencia. “Hay una juventud facha, pero no es la mayoría”, asegura.
Además de las charlas, en los últimos años ha centrado su lucha en la reposición del Memorial de la Almudena, un monumento con los nombres de 3.000 víctimas de la guerra civil encargado por el gobierno de Manuela Carmena, que el actual alcalde del PP, Martínez Almeida, ordenó retirar en 2019.
Pero, ¿cómo llegó hasta ese memorial?. “A principios de 2019 llegué a Madrid. Me enteré de que en el cementerio de la Almudena había un recuerdo de 3.000 víctimas del fascismo. Fui con mi pareja y, como algoo personal, acordamos ir el último domingo de cada mes. Leíamos poesías y acabábamos la visita frente al memorial de las Trece Rosas. La gente vio lo que hacíamos por redes y comenzaron a llegar”. De repente, se dio cuenta que había congregado a decenas de vecinos en este ritual. Y la indignación creció cuando el alcalde decidió retirar los nombres. “Un día llegó la Policía. Éramos más de veinte y no nos podíamos reunir. Nos dijeron: ”¿Quiénes sois?“. Y dije: ”Los nadie en lucha“, expresión que he usado durante misiones en otros países. A partir de ahí empecé a pedir permiso al Ayuntamiento bajo este nombre”. Acababa de nacer una asociación.
“El alcalde lo consiguió quitar porque no estaba acabado de poner. Faltaban unas líneas. Si se hubiera acabado de poner, no lo habría podido hacer”. Al lado de Pulido se sienta María Isabel Dorado, quien ha cogido el relevo y ahora preside la organización. Una histórica del movimiento vecinal que pone el cuerpo cada último domingo de fin de mes porque retornen esos nombres. Y tiene experiencia. Es del barrio de La Elipa, y estuvo cinco años yendo todos los jueves al pleno de la Asamblea de Madrid y a todos los consejos de urbanismo para conseguir que repararan el poblado dirigido, los bloques donde vive, unos bloques hechos con arcillas expansivas que comenzaron a presentar fisuras. Hasta que lo consiguió.
“Yo tengo tres tíos desaparecidos en la guerra, cinco familiares, incluido mi abuelo materno, que estuvieron en campos de concentración y mis hieles se revolvían cada vez que pensaba en el memorial retirado”, explica para justificar su aceptación del encargo. El 30 de junio consiguieron que Más Madrid llevara al pleno del Ayuntamiento de Madrid la reposición del memorial, pero fueron expulsados del pleno.
“El alcalde se marchó del pleno y dejó al cargo a Borja Fanjul, que todos sabemos que es bisnieto del General Fanjul, y echó la algarada de siempre. Subimos tres personas al pleno, teníamos a compañeros abajo, y nos echaron“, expresa Dorado mientras recalca que no van a cesar en su empeño y saca una hoja de firmas que pasea para ello. ”La historia se repite, pero aquí nos tienen", valora Pulido.
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