Desahucian a los inquilinos de ocho “trasteros-vivienda” en los bajos de un edificio de Vallecas

El nuevo casero expulsa a las familias vulnerables que residían desde 2015 en las infraviviendas para, según teme la PAH de Vallecas, convertirlas en pisos turísticos.
Desahucio PAH VK Pico Cejo
Después del desalojo de las viviendas de Pico Cejo los y las vecinas que intentaron pararlo protestaban frente a la Junta de Distrito de Puente de Vallecas para denunciar el desahucio de ocho familias. Foto: PAH VK.

Durante la mañana de este 7 de abril se ha producido el desalojo de ocho familias que residían en los bajos de un edificio de viviendas de la calle Pico Cejo, en Puente de Vallecas. Durante el desahucio, la policía municipal ha acordonado la calle a las 6:20 de la mañana, lo que no ha impedido que se concentrara un grupo de medio centenar de personas con gritos de “medidas sociales y no policiales” y carteles con el lema “la vivienda es un derecho”.

Los habitantes de las ocho infraviviendas ya habían sufrido un intento de desalojo a principios de marzo, detenido gracias a la presión social. Sin embargo, “había personas que habían abandonado ya las viviendas anoche por el miedo y la situación de incertidumbre, muchos estaban muy asustados”, cuenta Alex, miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas. Por la mañana quedaban cinco vecinos.

Denuncia que no se les ha permitido hablar con la comisión judicial para mediar, y que no se ha llamado al Samur Social durante el desalojo. El grupo de personas concentradas en la calle intentó cortar el tráfico y después ha decidido ir a protestar a la Junta Municipal. Finalmente, los vecinos de los bajos del edificio han sido desalojados y abandonado sus infraviviendas con las bolsas con sus pertenencias. Algunos se alojarán casa de familiares o amigos.

Denuncia que no se les ha permitido hablar con la comisión judicial para mediar, y que no se ha llamado al Samur Social durante el desalojo. El grupo de personas concentradas en la calle intentó cortar el tráfico y después ha decidido ir a protestar a la Junta Municipal. Finalmente, los vecinos de los bajos del edificio han sido desalojados y abandonado sus infraviviendas con las bolsas con sus pertenencias. Algunos se alojarán casa de familiares o amigos.

Las ocho familias vivían allí desde 2015, desde que el anterior dueño del local, de la empresa A&P 2013SL, transformó los trasteros del edificio en ocho habitáculos de menos de 10 metros cuadrados. Muchos de ellos no tenían ventanas, contaban apenas con espacio para una cama, cocina y baño y presentaban graves problemas de ventilación: “Si están las puertas y ventanas cerradas salen muchas humedades. Cada cuatro o seis meses tenemos que pintar”, contaba uno de los vecinos antes del desahucio. “Cuando llueve sale toda el agua del suelo, hasta julio, cuando hace calor, que se seca. Se estropea la ropa, no puedo ponerla en el armario abajo, he tirado un montón de cosas porque se mojan u olían fatal”, decía otra vecina. Por cada local, el anterior dueño cobraba 270 euros.

“Eran infraviviendas. Lo hemos defendido porque era la mejor situación antes de irse a la calle de estas familias, pero realmente no eran viviendas habitables”, dice Alex. “Estamos aquí porque no hay otra cosa mejor. La cosa está muy difícil para acceder a una habitación. Hablo de 400 euros una habitación. La gente no tiene tanto dinero”, contaba a El Salto uno de los vecinos, Pedro (nombre falso), antes de producirse el desahucio.

Sin embargo, cuando el inmueble pasó por un procedimiento de ejecución hipotecaria y los locales se subastaron, los adquirió el actual propietario, un particular, que se negó a renovar los contratos. “Antiguamente no teníamos ningún problema, pagábamos en cuenta cada mes. Ahora el nuevo dueño no quiere saber nada”, confirma Pedro. “Le dijimos que queremos negociar, pero él nos dijo que no. Quiere que nos vayamos. Yo no puedo dormir bien. Tengo mucho estrés por esto. Hace mucho tiempo que vivo en esta casa, ahora tengo que buscar una habitación y no encuentro nada”.

En un comunicado, la PAH Vallekas recuerda que las ocho familias tienen ingresos precarios y que los actuales precios de alquiler hacen imposible que puedan encontrar una alternativa en el barrio, por lo que echarles de sus casas es expulsarlos “del barrio, de sus redes de amistad y arraigo, de sus colegios y centros de salud”.

Si bien el actual propietario ha explicado que el local “no se encuentra en condiciones de salubridad necesarias para habitarlo” y ha negado que su intención sea convertirlo en pisos turísticos, la PAH se teme que su intención sea precisamente esa. “Es la tendencia que se está viviendo en el barrio, sobre todo la zona de Peña Prieta. Se están incrementando los pisos turísticos, ya casi no quedan bajos que sean tiendas o viviendas habituales”, dice Alex. Efectivamente, Puente de Vallecas es uno de los distritos donde más han aumentado este tipo de pisos en los últimos años. Por eso, “consideramos que este desahucio más allá de las ocho viviendas y la situación de las personas que vivían allí era muy simbólico para el barrio”.

Desde la PAH, opinan que el caso de estos ocho bajos “muestra cómo el lucro inmobiliario va buscando las oportunidades de negocio en cada etapa: primero, la reconversión de trasteros para vivienda habitual (en este caso, infravivienda), ahora, la reconversión de esas casas-trastero en pequeños apartamentos turísticos. Aupados en los altísimos precios de alquiler, muchas empresas y particulares se han lanzado a la compra de viviendas para alquiler vacacional, lo que deja cada vez menos viviendas para los habitantes del distrito y la ciudad”.

Denuncian que el negocio inmobiliario se lucra con las vidas de las personas en situaciones más precarias, y que “mientras haya posibilidades de lucro con las viviendas, los capitales seguirán invirtiendo, acaparando y especulando, en “activos” que son bienes de primera necesidad para la gente”. Desde la asamblea dicen que pretenden seguir organizándose e intentar encontrar una solución recuperando una vivienda para los vecinos afectados. “Nuestro objetivo es luchar por el derecho a la vivienda digna y si perdemos las casas nuestro objetivo es recuperarlas”.

Madrid
De trasteros a Airbnb: ocho familias afrontan un desahucio en Vallecas
Los inquilinos viven en cuartos de menos de 10 metros cuadrados y con graves problemas de humedades. El nuevo propietario quiere echarlos este martes 7 de abril y la PAH de Vallecas teme que el objetivo sea convertirlos en pisos turísticos.
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