Familias que acompañan a las infancias trans: “No es solo mi hija, somos una familia trans”

Las agrupaciones de familias que acompañan a sus hijos, hijas o hijes cuando no se identifican con el sexo asignado han tenido un papel destacado en los cambios del activismo por los derechos trans.
Infancia Trans Chrysallis
Concentración de familias en apoyo a la aprobación de la ley 4/2023.
31 mar 2026 06:06

En 2017, varios barrios de Euskadi y Navarra amanecían con una serie de carteles desplegados en las paradas de metro y marquesinas de autobuses de sus ciudades: “Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo. La mayoría sufre cada día porque la sociedad desconoce esta realidad”.  Fue noticia en todo el país, llegó a medios internacionales y expuso una realidad que hasta entonces formaba parte de círculos privados y cerrados, convirtiéndola en debate social.

Las personas encargadas de la difusión de dichos carteles eran familias, integrantes de la asociación Chrysallis Euskal Herria. El impacto que tuvo este cartel en la sociedad española, marcó un antes y un después en la realidad de las infancias trans. El mensaje refleja bien dos ideas que están en los cimientos de las familias que acompañan a infancias trans: por un lado, su deseo de evitar que la corporalidad sea el centro de la identidad de una persona, y por otro, que el cuerpo sea el centro de los discursos en torno a las realidades trans. “Es un peso muy grande que arrastran nuestras criaturas”, resume Alba.

Madres y padres de infancias trans comenzaron a cuestionar ideas que tradicionalmente se entendían como verdades universales

La difusión de estos carteles supuso un comienzo para muchas familias. A partir de su difusión, madres y padres de infancias trans comenzaron a cuestionar ideas que tradicionalmente se entendían como verdades universales, como la creencia de que los genitales determinan el sexo y el género de una persona. Así lo vivió Alba, madre de Álvaro, un niño trans. Aunque le costó comprender a su hijo, por la falta de visibilidad de hombres trans, una conversación con otra madre le sirvió de faro: “Ella me dijo: yo lo explico muy fácil, mi niño es un niño con vulva. Esa frase a mí se me quedó grabada y fue la que me dio como la clave de la bóveda. Con eso es con lo que yo he podido tirar adelante. Ya cambié la mirada, cambié el chip”. 

“Ahora las familias tienen mucho protagonismo en las luchas”. Así se expresa Ana, madre de Alma, una niña trans que manifestó su identidad a los seis años. “Para llegar a la sociedad puede hasta ser más fácil a través de las familias, porque la gente lo entiende cuando lo explica un padre o una madre”. Las madres y los padres que deciden acompañar a sus hijxs cuando no se identifican con el sexo asignado al nacer, muchas veces familias consideradas normativas, han logrado introducir cambios importantes en la estructura social. Los ámbitos educativo, jurídico, sanitario y religioso son algunos de los que se han visto influenciados por este activismo. 

Ana, Isabel y Olivia comparten realidad con Alba. Sus testimonios hilan un relato sobre el papel de las familias en el activismo por los derechos de las personas trans.

Cuestionar la estructura

Pero las familias de infancias trans no han cuestionado solo las realidades sobre identidad y cuerpo. En el nivel educativo, por ejemplo, la organización de las familias ha apuntado al curriculum que se imparte en las escuelas. Así, si hasta ahora los intentos de introducir la perspectiva de género en los colegios ha sido impulsada en gran parte por movimientos feministas, ahora estas familias se suman también a los esfuerzos para trasladar la diversidad a las aulas.  Esto se refleja en testimonios como los de Ana, quien nunca se había planteado participar en alguna asociación defensora de los derechos LGTBIQ+, y que ahora, lo hace de forma activa en Chrysallis: “Yo digo que no solo ella es trans , que somos una familia trans”. 

Frente a quienes se han posicionado en contra de educar en la diversidad sexual con la idea, de que protegían así a las infancias de estos movimientos, ahora son las propias familias las que defienden los cambios a nivel educativo. Alba, recuerda el momento en el que en el colegio su hijo tuvo que estudiar el cuerpo humano como uno de los más difíciles para su familia: “¿Cómo se va a sentir mi hijo cuando tenga que estudiar ese tema allí en la clase cuando lo estéis dando? ¿Y cómo lo van a mirar los demás compañeros?”,  le argumentaba a la profesora . “Le dije, ¿ustedes saben el daño que le estáis haciendo? Le pedí a la profesora que lo diera pero de otra manera, o que incluyera una puntilla, para decir que hay excepciones, pero que no lo diera como una Biblia porque entonces estaba diciendo que mi hijo no es normal. No estaba preparada, no sabía cómo abordarlo. Nosotros necesitamos que se cambien los libros de texto, estamos hartos. A estos niños ya directamente los excluyen y están diciendo: no sois normales porque no estáis aquí. No se recoge esta realidad y los niños no se encuentran”. 

Alba optó finalmente por cambiar a su hijo de centro educativo por las dificultades que tuvieron que enfrentar en el primero. Allí, fue la familia la que tuvo que explicar la normativa al centro

Alba optó finalmente por cambiar a su hijo de centro educativo por las dificultades que tuvieron que enfrentar en el primero. Allí, fue la familia la que tuvo que explicar la normativa al centro. “La jefa de estudios, que aparentemente era muy colaboradora, no tenía mucha idea. Yo les dije que tenían que cambiar el nombre en el sistema y ella me dijo que eso no se podía hasta que no lo tuviera cambiado en el DNI, pero que no nos preocupáramos que nadie lo iba a llamar por su antiguo nombre.. una semana estuvieron llamándole por su nombre”, cuenta. “Mi marido decía que no, que el protocolo estaba para aplicarlo, le mandó a la directora el protocolo por email y ese mismo día lo resolvió”, sigue.

En el nivel jurídico o sanitario, las familias también han servido de piedra de toque a las instituciones. Porque, pese a que con la aprobación de la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, se consignaron una serie de derechos, muchas familias se encuentran con un desconocimiento por parte de las instituciones de  cómo han de aplicarse las medidas. Por ejemplo Ana, que fue una de las primeras madres en acogerse a esta ley, recuerda : “En la casilla de sexo pone una M de masculino y ella eso no lo soporta. Vamos a los juzgados para cambiar su sexo registral… Hay tanto desconocimiento que nos han mandado a tres juzgados diferentes”. En el camino hacia la aprobación de esta ley también ha sido fundamental el activismo de madres y padres, por eso Alba pide: “Que nadie se olvide del trabajo que ha costado llegar a conseguir la ley trans y que ninguna comunidad la invalide como lo ha intentado Madrid”. 

Como analiza Judith Butler en Quién teme al género, la idea de que el “género” amenaza a la familia no es nueva dentro de la Iglesia católica. Ya en los años noventa el Pontificio Consejo para la Familia alertó de que suponía un riesgo para la familia y para la autoridad de la Biblia. Más tarde, la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces dirigida por Joseph Ratzinger, sostuvo que las llamadas “teorías de género” ponían en peligro la familia al cuestionar que los roles familiares debieran derivarse del “sexo biológico”. En 2012, Benedicto XVI afirmó que las realidades trans negaban la dualidad hombre-mujer establecida por la creación y, por tanto, el poder creador de Dios. Años después, el Papa Francisco ha vinculado la denominada “ideología de género” con otras amenazas contemporáneas, como las armas nucleares, dentro de sus críticas a lo que considera desviaciones del orden de la creación. En este marco, desde la institución eclesiástica se argumenta que la autodeterminación de género implica cuestionar el poder creador de Dios. 

En contraste a estas ideas que se defienden desde las esferas más elevadas de este poder, en España hay niños, niñas y niñes trans que están haciendo la comunión con el apoyo de algunos párrocos y gracias a familias como la de Isabel

Olivia es madre de un niño trans y una de las primeras en formar parte del asociacionismo de familias. Y reflexiona sobre los motivos por los que considera que la Iglesia defiende estos discursos: “La Iglesia teme, porque lo que es el concepto de familia que nos lo han estado metiendo desde que nacimos, realmente va a cambiar, el sistema de vivir, el sistema de vida… se va a ver que un hombre se puede quedar embarazado, entonces la idea que tiene la iglesia de la pareja heterosexual procreando pues tiende a desaparecer, y la ideología es lo que no interesa que desaparezca”. Esta madre ha tenido que enfrentarse a numerosas dificultades porque acompañaba a su hijo cuando todavía no se había aprobado la ley trans. Hoy es un apoyo fundamental para madres y padres que pasan por la misma situación. 

En contraste a estas ideas que se defienden desde las esferas más elevadas de este poder, en España hay niños, niñas y niñes trans que están haciendo la comunión con el apoyo de algunos párrocos y gracias a familias como la de Isabel, madre de Cristina, que celebra que este año su hija hará la comunión: “Nuestros niños hacen la comunión, antes no la hacían. Mi hija hace la comunión este año. Hace pocos años esto era imposible. A nivel de la Iglesia, justamente hablé yo con el cura de la parroquia, un día de estos de mucho llorar”. 

Hacer visibles a las infancias

Las familias subrayan la necesidad de que, acompañando las transformaciones que se van dando en los ámbitos mencionados, la sociedad en general debe estar preparada para acogerlos. Serían necesarias, en este sentido, acciones específicas orientadas a la visibilidad de las infancias trans, como defiende Olivia: “Es verdad que ha habido avances desde el año 2016… en la información y visibilización, pero queda mucho por aprender y por difundir. Hay personas con niveles de educación alto que no saben diferenciar entre lo que es la identidad y lo que es la orientación. Las familias tenemos que ser el escudo de ellos, tengan la edad que tengan. Yo saco el tema en todos los sitios, hasta en la peluquería. Es la única forma de que la sociedad vaya viendo y aceptando. Hay personas con las que no vale la pena perder el tiempo. Pero hay otras que sí están dispuestas a aprender y a escuchar”. 

Madres y padres destacan que para que sus hijos, hijas e hijes puedan desarrollarse plenamente, el texto que aparece en la ley debe impregnar en la sociedad y concretarse en acciones específicas.

Madres y padres destacan que para que sus hijos, hijas e hijes puedan desarrollarse plenamente, el texto que aparece en la ley debe impregnar en la sociedad y concretarse en acciones específicas. Advierten que muchos de los artículos son deseos programáticos, y que se cumplan, depende de la voluntariedad de las administraciones. Teniendo en cuenta que éstas dependen de las comunidades autónomas, gobernadas por partidos políticos con diferentes ideologías, hay administraciones con voluntad de aplicar la ley y otras que no la tienen. Para evitar las diferencias, desde el Ministerio de Igualdad del gobierno de España, se ha elaborado un documento que recoge una estrategia cuatrienal (2025-2028) en el que se detallan acciones específicas a desarrollar por las comunidades autónomas y que se hizo público en octubre de 2025. Las familias están ahora estudiando la eficacia y aplicación de la guía.

Por otro lado insisten, en que en estos momentos, es importante focalizar la atención en las vivencias de las personas no binarias y sus familias que, poco a poco, comienzan a ser más visibles. La ley 4/2023, no recoge ninguna medida específica para garantizar sus derechos, y ahora son quienes se están enfrentando a problemáticas legales porque no se les reconoce. 

Si en la actualidad está siendo posible el activismo de las familias, y podemos pensar las infancias trans gracias a la organización del movimiento LGTBIQ+, muy probablemente, las identidades no binarias protagonizarán el marco de las movilizaciones en un futuro cercano. Este hecho puede ser clave para que se consoliden los cambios que se van dando en la estructura social y se produzcan otros. 

“Nosotras somos incansables… Las familias tenemos que ser el escudo, porque ellos ya tienen bastante con su lucha en el mundo. Tenemos que estar, tengan la edad que tengan” 

En la actualidad, y a pesar de que en este país se cuenta con una legislación considerada pionera a nivel internacional que la sitúa entre los países europeos con mayor reconocimiento legal de los derechos LGTBI+, según el informe Rainbow Map & Index de ILGA-Europe,

Las familias siguen reclamando derechos y medidas concretas que respondan a las necesidades reales de sus hijxs en su vida cotidiana. También reclaman que se implementen las medidas ya aprobadas, porque como explica Ana: “La ley está muy bien escrita pero ahora hay que trabajarla poquito a poquito”. “Nosotras somos incansables… Las familias tenemos que ser el escudo, porque ellos ya tienen bastante con su lucha en el mundo. Tenemos que estar, tengan la edad que tengan, y yo creo que esto está avanzando por las familias… Lo que defendemos es que nuestras criaturas son de primera clase, como el resto de habitantes, y por eso vamos a luchar, está claro” , concluye Olivia.

Sobre este artículo
Ana Belén Castaños es periodista y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Este trabajo recoge parte de su tesis doctoral sobre familias con hijos, hijas o hijes trans en España y en su papel como agentes de transformación social. Los nombres se han sido cambiados por pseudónimos para respetar su intimidad.

 

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