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La plantilla del Samur Social pone en duda los datos de intervenciones que ofrece el ayuntamiento de Madrid
El Samur Social es el único de los servicios de emergencias del Ayuntamiento de Madrid que no es público. A diferencia de la policía municipal, los bomberos o el Samur-Protección Civil, este servicio social funciona por pliego de contratación. “El problema es que este tipo de recursos es que no se valora la calidad de la intervención, solo la cantidad de intervenciones”, indica uno de los miembros del comité por Co.Bas. El también auxiliar explica que de las intervenciones que el ayuntamiento recoge como anuales, “muchas son solo llegar con la unidad, sin tener una alternativa habitacional porque los albergues están colapsados y solo les damos un papel con los recursos a los que pueden acceder, ropero, baños público o albergues, a los que se tienen que apuntar ellos mismos para que les avisen cuando haya plaza, eso sí tienen un teléfono”. Este último requisito deja a muchos excluidos de tener una plaza, detalla.
“Tu intervención es llegar, poner la cara y dar una hoja, la calidad de la intervención es ninguna, la empresa y el ayuntamiento lo cuentan para hacer la memoria anual sin ninguna valoración ni seguimiento de la intervención”, denuncia y asegura que “estas intervenciones ni ayudan ni mejoran la vida de esas personas”. Otra de sus compañeras auxiliares confirma este punto: “No existen estadísticas que digan si las intervenciones tienen éxito o no”. “A veces se acude aunque sepas que no va a ser efectiva, porque muchas veces no vamos ni con trabajadora social, pero esto cuenta como intervención”, comenta esta trabajadora que prefiere no dar su nombre.
“A veces se acude aunque sepas que no va a ser efectiva, porque muchas veces no vamos ni con trabajadora social, pero esto cuenta como intervención”, denuncian los trabajadores
Para estos trabajadores, el problema viene no solo del falseamiento de intervenciones reales si no de lo que supone. “Normalmente atendemos perfiles crónicos pero cada vez más lo hacemos con otros a los que llamamos ‘normalizados’: trabajadores pobres o muy precarios, que necesitan ayuda puntual de alojamiento en un momento dado. Si no lo hacemos estamos cronificando su problema, porque en unos meses, en la próxima intervención igual no tienen ni empleo ni las habilidades laborales que sí tenían”, indica el miembro del comité. El comité de empresa recuerda que el Samur Social es un mecanismo de emergencia primaria, para derivar estos casos al sistema de Servicios Sociales. “Ni cubrimos la urgencia ni canalizamos recursos a medio o largo plazo”, explican. Una trabajadora social explica que “se están notando mucho los problemas de vivienda” e indica que acuden “de media a dos desahucios diarios”.
Otros datos que denuncian que no aparecen como son en realidad es el tiempo de respuesta. “Tenemos que atender los avisos en un tiempo límite, pero muchas veces cuando nos activan a través del 112, acudimos tres o cuatro horas más tarde, e incluso más”, explican desde el comité de empresas. La manera de que esto no se refleje en las estadísticas es que el sistema indica que solo se puede activar el servicio cuando hay una unidad disponible, es decir cuando han acabado otro servicios. “Imagínate que la policía nos llama por una persona mayor desubicada, podría estar tres o cuatro horas esperando en la comisaría a que acudamos y podamos valorar su situación”, explica el auxiliar.
Para el comité de empresa, los datos y las actuaciones también se modifican para justificar presupuestos como los empleados en la campaña del frío. “De noviembre a marzo, cuando se activa, tenemos todos los días una, dos o cero plazas en todo el día para ofrecer”, comenta una de las trabajadoras sociales al frente. Para ella y para los auxiliares supone “decir durante ocho horas ‘lo siento, no tengo alojamiento’, una y otra vez, ‘lo siento, te quedas en la calle’, es agotador”. Además de la falta de albergues, denuncian que hay unas plazas reservadas como ‘ola de frío’, dentro de la campaña, para días aún más duros. Este año han visto como estas plazas, ya presupuestadas, solo se han ofertado las últimas semanas de marzo, antes del fin de la campaña, pese a que ha habido semanas de más frío antes.
Además de la falta de recursos en el Ayuntamiento de Madrid que hace que su trabajo sea inefectivo, los profesionales apuntan al pliego otorgado a Grupo 5. “Nuestro problema es que estamos externalizados, solo revertiendo esto se puede lograr mejores condiciones de trabajo”, indica a este medio una trabajadora social que forma parte del comité de empresa, que califica el pliego de “vergüenza”. Los trabajadores indican que el ayuntamiento de Madrid ha hecho un despliegue en anunciar que el Samur Social contaría con nuevos perfiles en los equipos, como las psicólogas, pero no se ha incrementado el importe de contratación.
El nuevo pliego añade nuevos perfiles de psicólogos pero no amplía el presupuesto, lo que se traduce en la reducción de 23 puestos de auxiliares del servicio social
“El importe es un poco mayor pero hay que añadir 13 puestos de psicólogos e incluso dotar de partida grande para reformar los centros propiedad del ayuntamiento o para la mudanza mientras se reforma”, explican. La contrapartida es que se prescinde de auxiliares o se reduce su jornada, en total 23 puestos completos menos, han calculado. “Despidos no ha habido como tal”, indica el miembro del comité que ha hablado con este medio, “pero sí se ha dado la salida de un coordinador, que no aparece en el pliego, y cuatro trabajadores de fin de semana que les han modificado las condiciones de trabajo”. Estas modificaciones han hecho que los empleados pasen de una jornada del 76% del total trabajando 12 horas a solo el 46% con jornadas de ocho horas. “Casualmente son trabajadores con mucha actividad sindical, que pasan de cobrar 1200 a 700 euros máximo, por lo que decimos que aunque no sea un despido entendemos que es una salida encubierta porque no van a poder mantenerse en ese trabajo”. De hecho, uno de los trabajadores firmó el despido objetivo, el más barato que hay después del procedente. Otros dos siguen resistiéndose al cambio sustancial de condiciones y el cuarto, logró ser recolocado en otro servicio.
Sobre los nuevos perfiles, la plantilla tiene dudas de que su incorporación tenga que ver con el servicio o con la publicidad del ayuntamiento. “En el pliego no deja claro qué funciones específicas tienen que hacer los psicólogos, ni el ayuntamiento ni la empresa han informado de esto”, denuncia la trabajadora social, que explica que los propios psicólogos han tenido que “currarse” un informe de intervención. “Yo creo que aportan mucho pero deben pensar cómo introducirlos, cómo coordinarnos, quién va en las unidades”, comenta esta trabajadora, que explica que “la intervención es desde la emergencia, no es un tratado como cuando vas a una terapia psicológica con seguimiento, hay muchos usuarios que van a ver al psicólogo del Samur Social una vez en su vida”.
“El problema es el programa que ha metido la empresa, ya que tenemos que registrar por duplicado todo”, denuncian, con condiciones de control similares a las del telemarketing
La situación en la sala de comunicación no es la mejor. Allí es donde entran las llamadas de los ciudadanos y del 112 ante una emergencia social y son las trabajadoras sociales quienes atienden y valoran. “Mientras se acude, desde la sala se registra el caso en la aplicación del Ayuntamiento. Aquí el problema es el programa que ha metido la empresa, ya que tenemos que registrar por duplicado todo, solo para ver la productividad de las trabajadoras”, denuncia, con condiciones de control similares a las del telemarketing. Y recuerda que “en algún momento tengo que ponerme en pausa y no atender si me entra otra llamada porque no puedo hacer las dos cosas” algo que ocurre, en su opinión, porque están “por debajo del pliego todo el rato, por eso muchas veces colgamos y nos entra otra de nuevo”.
Por último, entre lo que destacan como una parte del servicio que ha empeorado es lo que llaman “las limpiezas”. “Estamos yendo con Madrid Salud, la policía municipal y Selur a donde duerme alguien que no tiene vivienda”, indica una auxiliar del Samur Social. Ella explica que antes se podían coordinar con un servicios que estaba dentro del Samur Social para hablar con la persona y que recogiera las pertenencias de más valor antes de que fuera el equipo de limpieza. Eso ya no es así desde que dividieron este servicio, ahora conocido como Madrid en Calle, que ahora depende de otro departamento del ayuntamiento. “Ahora llegamos y se les tiran muchas de sus cosas, como colchones o mantas, cuando tendríamos que dar una alternativa habitacional”, denuncia esta auxiliar.
“Hay una voluntad política para que las personas en calle sientan una presión y el mensaje sea que Madrid es una zona hostil para vivir”, opina un miembro del comité por Co.bas
“Hay una voluntad política para que las personas en calle sientan una presión y el mensaje sea que Madrid es una zona hostil para vivir, porque de la noche a la mañana te dejan sin lo poco que tienes”, denuncia el auxiliar perteneciente al comité, que considera que “casualmente se hacen estas limpiezas en barrios donde el nivel económico de la economía es más pudiente”. “Yo a Hortaleza voy muy pocas veces, cuando hay más emergencia social que en el barrio de Salamanca”, pone un ejemplo. “Es apartarte más, cuando ya tienen un sentimiento de exclusión social tremendo” asentamientos o guetos, que conllevan a la larga más suciedad, inseguridad, conflicto social.
Para los trabajadores consultados, la municipalización de los servicios mejoraría la calidad de la atención y también los recursos necesarios. “Tener externalizado todo, con pliegos, solo da facilidad de despido, tiene personas cobrando poco más del salario mínimo”, explica desde el comité, que advierte que han impugnado el último pliego donde se abre la puerta al perfil de auxiliar geriátrico para los auxiliares. “Con esto perdemos especialización en la emergencia social y solo quieren que el Samur Social sea el ‘coche escoba’ de las residencias y centros de día, que no dan abasto”, explican.
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