Las Kellys logran una victoria histórica en Canarias en pleno récord turístico

La nueva ley obligará a los hoteles a incorporar medidas ergonómicas y de prevención tras años de denuncias por sobrecarga laboral en uno de los territorios más tensionados por el turismo.
Kellys de Canarias celebrando nueva ley
Las kellys de Canarias celebran la nueva ley que mejora sus condiciones laborales.

La aprobación el pasado jueves en el Parlamento de Canarias de una ley que obligará a los hoteles a instalar camas elevables y carros motorizados marca un punto de inflexión en la lucha de Las Kellys, el colectivo de camareras de piso que desde hace más de una década denuncia la precariedad estructural del sector turístico.

La norma, impulsada inicialmente como proposición de ley por el PSOE, ha salido adelante con el voto favorable de Coalición Canaria, Partido Popular, PSOE, Nueva Canarias, Agrupación Socialista Gomera y otras formaciones, mientras que Vox optó por la abstención. La ley contempla una aplicación progresiva hasta 2033 e incluye un régimen sancionador para las empresas que incumplan las medidas.

Más allá de la incorporación de camas elevables y carros motorizados, el texto introduce obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales, medición de tiempos de trabajo y la adopción de medidas ergonómicas y psicosociales, respondiendo a algunas de las principales reivindicaciones del gremio.

Desde el colectivo, la valoración es positiva, aunque no exenta de matices. La portavoz de Las Kellys en Canarias, Marcia Díaz, celebra que años de lucha hayan logrado traducirse en una norma: “Estamos contentas de que estas reivindicaciones tan importantes hayan pasado a ser una ley”.

Díaz subraya que la aplicación de medidas como las camas elevables o los carros motorizados supondrá una mejora directa en la salud laboral de las trabajadoras. “Esto va a mejorar la salud de las compañeras y disminuirá las bajas médicas, sobre todo por dolores lumbares. Es muy positivo”, afirma.

No obstante, muestra su desacuerdo con uno de los aspectos contemplados en la norma: la financiación pública de parte de estas medidas. “No nos parece justo que se utilice dinero público para subvencionar a empresas que tienen muchísimos recursos económicos”, señala.

Una década de organización frente a la precariedad

Las Kellys —“las que limpian”— surgieron en el Estado español en 2014 a través de redes sociales, en un contexto de creciente externalización de servicios en el sector hotelero. Apenas dos años después, el 16 de marzo de 2016, el primer grupo organizado del colectivo se presentó en Lanzarote (Canarias), marcando el inicio de una lucha que, con el tiempo, se extendería a otros territorios como Barcelona, Benidorm, Cádiz, La Rioja, Madrid o Mallorca.

Su lucha ha puesto sobre la mesa las condiciones laborales de un colectivo históricamente invisibilizado: jornadas en las que pueden llegar a limpiar más de 20 habitaciones, ritmos de trabajo intensivos y una alta incidencia de lesiones musculoesqueléticas derivadas de la carga física.

Durante años, han denunciado la falta de inspecciones laborales, la externalización de servicios y la ausencia de medidas efectivas para proteger su salud

Durante años, han denunciado la falta de inspecciones laborales, la externalización de servicios —que ha supuesto una pérdida de derechos— y la ausencia de medidas efectivas para proteger su salud. Entre sus reivindicaciones también se encuentra la jubilación anticipada, debido al desgaste físico acumulado y las enfermedades profesionales.

Turismo récord, condiciones límite

La aprobación de esta ley se produce en un contexto de cifras récord para el turismo en Canarias. El archipiélago recibe en torno a 18 millones de turistas al año, en una industria que genera aproximadamente 16.000 millones de euros anuales y representa cerca del 35% del Producto Interior Bruto.

Las Kellys han sido uno de los colectivos más afectados por el incremento de la presión turística, asumiendo una mayor carga de trabajo sin mejoras proporcionales en sus condiciones laborales

Sin embargo, este crecimiento sostenido contrasta con la realidad laboral de quienes sostienen el sector desde sus bases. Las Kellys han sido uno de los colectivos más afectados por el incremento de la presión turística, asumiendo una mayor carga de trabajo sin mejoras proporcionales en sus condiciones laborales.

A esta situación se suma la dificultad creciente para acceder a una vivienda en zonas cercanas a las “zonas turísticas”, en un contexto marcado por la proliferación de alojamientos turísticos y la tensión del mercado inmobiliario.

Una ley con respaldo político… y críticas

Aunque la ley ha sido ampliamente respaldada en el Parlamento, la abstención de Vox ha introducido una nota crítica en el debate. La diputada del partido ultraderechista, Paula Jover, justificó la posición de su grupo alegando la ausencia de informes de impacto económico y la falta de garantías sobre la financiación de las subvenciones anunciadas por el Gobierno canario, además de cuestionar posibles excepciones en su aplicación.

Pese a ello, la aprobación de la norma supone el reconocimiento institucional de una problemática denunciada durante años por el colectivo.

Más allá de su impacto laboral, la situación de Las Kellys se inserta en un contexto más amplio de transformación del territorio canario. La masificación turística, la presión sobre los recursos naturales, las emergencias hídricas y la falta de regulación eficaz de la vivienda vacacional han generado un escenario de creciente desigualdad social.

En este contexto, la mejora de las condiciones laborales de las camareras de piso no solo representa un avance en derechos, sino también una grieta en un modelo económico que ha priorizado el crecimiento turístico sin garantizar condiciones dignas para quienes lo sostienen.

La victoria de Las Kellys en Canarias no cierra el conflicto, pero sí marca un precedente: el de un colectivo precarizado que, a través de la organización y la lucha laboral colectiva, ha logrado trasladar sus reivindicaciones desde las habitaciones de hotel hasta el centro del debate político.

En un sector caracterizado por la fragmentación y la externalización, su trayectoria evidencia la importancia de la acción colectiva como herramienta para conquistar derechos y revertir dinámicas de precariedad estructural.

Salud laboral
Las mujeres que nunca enferman por trabajar (aunque sí lo hagan)
Hernias discales, tendinitis en el manguito rotador, prótesis en las rodillas... Kellys Madrid y Territorio Doméstico lanzan la campaña “Sin nosotras no se mueve el mundo” para visibilizar la ausencia de reconocimiento de sus enfermedades laborales.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...