El mercado confirma que el hidrógeno verde es inviable tras acaparar millones de euros de fondos públicos

Vendido durante años como “el carbón del futuro” de España, el hidrógeno ha recibido 3.000 millones de euros en subvenciones. Sin embargo, el sector energético está desechando las inversiones por no considerar esta tecnología competitiva.
dia hidrogeno enagas
Imagen del 4º Día del Hidrógeno en Enagás, el pasado 28 de enero. Foto: Enagás
23 feb 2026 06:00

Con el implacable avance de la crisis climática, la descarbonización sigue siendo un tema principal en la agenda informativa. Basta echar un vistazo a periódicos y medios digitales para encontrar noticias sobre la consolidación de la energía renovable, el debate en torno a la energía nuclear, la necesidad de instalar baterías en las plantas solares o la electrificación del parque automotor, con el hito de 100.000 matriculaciones de coches 100% eléctricos en 2025. Pero hay una solución tecnológica que, prácticamente, ha desaparecido de los medios de comunicación: el hidrógeno verde, vendido durante años como “el carbón del futuro” de España. ¿La razón? La confirmación por parte del mercado de que se trata de una solución inviable en el medio plazo: pese a los millones de euros recibidos en subsidios, financiación y ayudas —más de 3.000 millones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez—, los números no terminan de cerrar.

La sentencia de muerte la ha pronunciado en estos días Josu Jon Imaz, el consejero delegado de Repsol, el mayor productor y consumidor de hidrógeno de España. El empresario ha admitido que este vector energético no será competitivo en los próximos diez años. “El hidrógeno verde no será competitivo hasta que la electricidad cueste 10 o 15 euros. Y eso no ocurrirá en la próxima década”, ha aclarado en un encuentro del sector energético organizado por la consultora Deloitte.

El año pasado, Repsol empezó a entregar las primeras señales de desinversión, cuando el propio Imaz anunció la desmantelación del proyecto de hidrógeno verde en Puertollano

En 2025, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista español fue de 65 euros, cuatro veces más cara que las aspiraciones de Imaz. En la actualidad, Repsol concentra el 60% de la producción nacional de hidrógeno y aporta el 4% del hidrógeno que se consume en Europa. En sus refinerías genera unas 360.000 toneladas de hidrógeno al año. Pero con un detalle no menor: se trata de hidrógeno gris, que se produce a partir de combustibles fósiles, principalmente gas natural.

Un vector energético que necesita otra energía

El hidrógeno no es una energía en sí misma, sino un vector energético que necesita de otra energía para ser creado. Por lo tanto, basa su sostenibilidad en la técnica utilizada para su producción. El hidrógeno verde es aquel que se obtiene mediante el uso de energía renovable. Para esto, se necesitan electrolizadores, dispositivos —de muy alto coste— que separan las moléculas de agua mediante corriente eléctrica.

Desde el 2020, cuando la Unión Europea y sus Estados miembro empezaron a financiar la infraestructura para descarbonizar este vector, Repsol viene prometiendo que su hidrógeno va a ser limpio de emisiones en 2030. Sin embargo, el año pasado, la multinacional empezó a entregar las primeras señales de desinversión, cuando el propio Imaz anunció la desmantelación del proyecto de hidrógeno verde en la antigua central térmica de La Sevillana, en Puertollano, por “inviabilidad técnica y económica”.

Para ese proyecto, Repsol captó 10 millones de euros de fondos públicos. La nueva apuesta de la compañía es que en esta planta se pueda producir “biohidrógeno”, generado a partir de residuos biológicos. “Más greenwashing”, advierte Xabier Marrero, técnico ambiental y especialista en transición energética y ecológica.

En 2026, Repsol ya reconoce que la inviabilidad no es puntual (Puertollano), sino estructural. El diagnóstico es compartido por todo el oligopolio energético. En ese mismo encuentro empresarial, el consejero delegado de Naturgy, Francisco Reynés, reconoció que no hay ninguna decisión final de inversión sobre hidrógeno renovable que se cumpla. “Todas se retrasan. Será por algo. Será porque el hidrógeno renovable aún no es competitivo o porque no sabemos quién va a pagar ese hidrógeno”, planteó sobre cómo las empresas han ido posponiendo sus grandes anuncios.

También puso muchos reparos el director de gestión de energía global de Iberdrola, Juan Ríos. “La producción de hidrógeno verde tiene unos desafíos muy serios de competitividad que habrá que ver si es ahora el momento abordarlos y si se tienen que abordar dentro de 10 o de 15 años“, dijo cuando el micrófono llegó a sus manos. ”Si el coste del hidrógeno verde es entre 12 y 8 euros el kilogramo y el gris es 4 euros pagando derechos de emisión de CO2, hay que pensar seriamente si es el momento de acometer grandes inversiones relativas al hidrógeno. Probablemente no en el corto o medio plazo“, subrayó.

Una lluvia de miles de millones de euros

La actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) fija como objetivo que la producción de hidrógeno renovable alcance una potencia total de 12 GW para 2030, tres veces más de la prevista en el PNIEC original de 2020 (4 GW). La proyección del Gobierno es que dentro de 5 años el 74 % del hidrógeno consumido en la industria sea sin emisiones.

La Fundación Renovables, una de las organizaciones que más ha cuestionado la “sobredimensión” de esta tecnología, lamenta que la apuesta oficial se esté haciendo “de espalda a la demanda real” y que el Ejecutivo siga sin ligar este objetivo con los de potencia renovable. En el PNIEC no se especifica qué porcentaje del parque renovable se destinará a producir este vector energético.

“Para llegar a cumplir este objetivo, España debería destinar más del 100% de la potencia renovable instalada en la actualidad únicamente a producir hidrógeno”, advierte la Fundación. Y agrega: “Con los datos del PNIEC, habría que ocupar entre 396.000 hectáreas y 552.000 hectáreas con instalaciones renovables destinadas a producir hidrógeno. Esto supera el tamaño geográfico de toda la Comunidad Autónoma de La Rioja y equivale a ocupar hasta un 2,3% del territorio español para producir hidrógeno”. Asimimos, en lo que se refiere al uso de agua, “se emplearían anualmente 176 hm3, el equivalente al consumo anual de agua de todo el País Vasco”, inciden desde esta organización.

España es el país que más proyectos ha presentado en las dos subastas que ha realizado el Banco Europeo de Hidrógeno

La ambición del Gobierno se traduce, por lo pronto, en una lluvia incesante de financiación. A finales de enero, Sara Aagesen, vicepresidenta del Gobierno y ministra par la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), recordó en la inauguración del 4º Día del Hidrógeno de Enagás que ya se han destinado más de 3.000 millones de euros en ayudas al hidrógeno renovable.

No sólo eso: España es el país que más proyectos ha presentado en las dos subastas que ha realizado el Banco Europeo de Hidrógeno, la herramienta de la UE para ayudar al despliegue de esta tecnología. ¿Los nombres detrás de estos expedientes? Los grandes grupos energéticos: Moeve (antes Cepsa), Iberdrola, Enagás, Endesa, Naturgy y Repsol. En la primera subasta (2024), la Península se quedó con tres de los siete proyectos seleccionados por la UE (263 millones de euros). En la segunda edición (2025), fueron ocho las propuestas elegidas de un total de quince (292 millones).

Alianza Verde exige que Repsol devuelva los 10 millones de euros que recibió en ayudas públicas para descarbonizar la planta de Puertollano

El freno de mano del mercado no parece, por el momento, alterar los planes del Gobierno. En noviembre, el Miteco asignó 126 millones de euros en una subasta nacional, realizada para dotar de dinero a los proyectos preseleccionados por la UE que se quedaron sin ayudas al agotarse los fondos. “El Gobierno mantiene su apuesta firme por el H2 verde renovable para sustituir la energía fósil y eliminar emisiones de CO2 de la industria, el transporte pesado y otros sectores de difícil descarbonización”, se explicó en un comunicado enviado a la prensa.

En enero, Aagesen anunció el lanzamiento a audiencia pública de un real decreto para la concesión directa de un mínimo de 415 millones en ayudas para proyectos españoles que participen de la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno.

España y el corredor de hidrógeno H2Med

Enagás, la principal compañía de infraestructuras de gas natural en España y Gestor Técnico del Sistema Gasista, tiene el aval del Gobierno para desarrollar los Proyectos de Interés Común (PCI) de Europa de redes de hidrógeno. En el caso del Estado español, estos proyectos incluyen el corredor de hidrógeno H2Med, con sus dos interconexiones transfronterizas entre Portugal-España (tramo conocido como CelZa) y España-Francia (tramo conocido como BarMar); una red de infraestructuras interiores de hidrógeno (red troncal española de hidrógeno); y dos instalaciones de almacenamiento (H2 storage North-1 y H2 storage North-2).

En la reciente rueda de prensa de presentación de resultados del año 2025, el consejero delegado, Arturo Gonzalo, explicó que este faraónico proyecto está todavía en la etapa de “desarrollo administrativo y de ingeniería”. Consultado sobre el momento actual del mercado del hidrógeno verde, reconoció que “existe un ajuste de proyectos” y que Europa “no va a llegar a los 20 millones de toneladas para 2030 que se prometieron”.

La red Gas No Es Solución lleva años advirtiendo de que H2Med es una apuesta “despilfarradora de fondos públicos que pone en riesgo la transición energética de España”

En un informe de 2024, el Tribunal de Cuentas de la UE denunció que “la Comisión no llevó a cabo análisis rigurosos” antes de establecer este ambicioso objetivo de producción. El documento señala que “la demanda que se espera que se estimule ni siquiera alcanzará los 10 millones de toneladas en 2030, y menos aún los 20 millones de toneladas inicialmente previstos por la Comisión”. También se cuestiona que los objetivos “no se basaban en un análisis sólido, sino que estaban motivados por una voluntad política”.

La red Gas No Es Solución, una coalición de más de 20 organizaciones españolas, lleva años advirtiendo de que H2Med es una apuesta “despilfarradora de fondos públicos que pone en riesgo la transición energética de España”. “Dado el resultado del informe del Tribunal de Cuentas de la UE, estas grandes infraestructuras corren el riesgo de no ser necesarias en el futuro, quedando sobredimensionadas, no amortizadas y sin dar respuesta a las necesidades de la transición energética”, denuncian estos colectivos, entre ellos Ecologistas en Acción, Ecodes y la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, entre otros.

La red reconoce que el hidrógeno verde está llamado a desempeñar un papel importante en el proceso de descarbonización de ciertos sectores puntuales, pero debe de ser “planificado y acotado”, sobre todo en términos económicos y energéticos. “No se puede pretender ampliar su uso de forma generalizada sin que antes se haga una reflexión crítica sobre el contexto en el que nos encontramos y los horizontes esperados”, resume Fernando Ferrando, presidente de Fundación Renovables, entidad que también forma parte de este grupo.

Para este ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, el hidrógeno verde puede llegar a ser “la guinda de la transición energética, pero nunca el pastel, como el sector gasista y el Gobierno nos quieren hacer creer”.

Devolución de fondos

El poco apetito empresarial por seguir invirtiendo en el hidrógeno verde ya ha generado un primer conflicto entre el PSOE y Alianza Verde (Unidas Podemos). Este partido exige que Repsol devuelva los 10 millones de euros que recibió en ayudas públicas para descarbonizar la planta de Puertollano.

“Lo que hace Josu Jon Imaz es un absoluto timo, pero no es algo nuevo. Por eso sorprende que el Gobierno mire para otro lado. Repsol debe devolver cada euro de dinero público que ha recibido en proyectos que no ejecuta, y el Gobierno debe auditar las cuentas de estas compañías, por transparencia, y también por coherencia con una transición energética que tanto necesitamos”, explica Juantxo López de Uralde, líder de Alianza Verde.

“Los planes de hidrógeno de Europa parecen, en el mejor de los casos, desconectados de la ciencia y la economía del combustible”, señala el análisis Global Energy Monitor

El pedido de “coherencia” empieza a generalizarse también entre los analistas y consultores del sector energético. Según el informe anual Europe Gas Tracker 2025, en el que la ONG Global Energy Monitor monitorea el desarrollo de los proyectos energéticos globales, la “escala” del hidrógeno verde es “peligrosa y poco realista”.

“Los planes de hidrógeno de Europa parecen, en el mejor de los casos, desconectados de la ciencia y la economía del combustible y, en el peor, como un intento de la industria del petróleo y el gas de extender la vida útil de la dependencia de Europa del gas”, señala el análisis de la organización.

BloombergNEF, proveedor líder de investigación estratégica de soluciones que impulsan una economía baja en carbono, advierte que sólo el 30 % de los proyectos anunciados se van a construir para 2030, “debido a retrasos, falta de financiación o fracaso en alcanzar decisión final de inversión”.

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