Guerra
Estados Unidos, África y un nuevo siglo de guerra

Casi una cuarta parte de los comandos estadounidenses en el mundo están en África. La protección de las industrias extractivistas es un negocio que ha supuesto la militarización del continente. Artículo publicado en Truth Out.

Africom
Misión del ejército de Estados Unidos en ruta hasta la República Centroafricana.
Copyright: Truthout.org. Republicado con permiso.Traducido por Adela Briansó Junquera
7 dic 2017 10:08

La ignorancia de la mayoría de estadounidenses con respecto a África es un fenómeno añejo y perpetrado desde arriba. En 2008, los y las auxiliares de la campaña electoral de Sarah Palin temían que la gente descubriera que Palin creía que África era un único país. En 2001, el entonces presidente George W. Bush dijo en un encuentro en Suecia: “África es una nación que sufre terribles enfermedades”. El entonces vicepresidente Joe Biden, hablando a los mismísimos asistentes a la cumbre de EEUU y África en 2014, dijo: “No hay ninguna razón para que la nación africana no se sume a las listas de países más prósperos del mundo”. Eso son dos meteduras de pata en una sola frase, Joe.

Después de que cuatro soldados estadounidenses de un grupo de élite fueran asesinados en una emboscada en Níger hace unas semanas, y después de que el Presidente Trump lograra un chapucero pésame a las familias de los fallecidos, el programa en África se ha convertido en un tema candente de la política norteamericana. Más allá de la posibilidad febril de una humillación presidencial más se sitúa la incómoda pregunta: ¿qué estaban haciendo en Níger esos cuatro soldados?

Las Fuerzas Especiales estadounidenses están, ahora y en todo momento, llevando a cabo aproximadamente cien misiones militares en África

Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, que ocupa un puesto en el comité de servicios armados que entre otras cosas supervisa el Pentágono, parece acabar de percatarse de que Estados Unidos tiene aproximadamente 1.000 militares posicionados en Níger. Cuando se le preguntó el por qué, Graham dio la respuesta estándar que estamos acostumbrados a recibir en esta era de la Autorización del Uso de la Violencia Militar: la lucha contra el terrorismo.

Es más, Estados Unidos tiene unos 6.000 soldados repartidos a lo largo y ancho de prácticamente todos los países africanos, con intensas concentraciones en el centro del continente, donde grupos como Daesh, Al-Qaeda, Boko Haram y Al-Shabaab llevan a cabo más actividad. Las Fuerzas Especiales estadounidenses están, ahora y en todo momento, llevando a cabo aproximadamente cien misiones militares en África, normalmente en nombre de la nación desde donde operan.

“En 2006, sólo un 1% de todos los comandos que EEUU desplegó en el extranjero se dieron en África”, escribió el periodista Nick Turse. “En 2010, fue el 3%. Para el 2016, la cifra había subido a más del 17%. De hecho, y según datos facilitados por el Comando de Operaciones Especiales de EE UU (US Special Operations Forces, en inglés), hay ahora más personal de operaciones especiales dedicado a África que a ningún otro sitio a excepción de Medio Oriente”. 

Esto, continúa Turse, se añade a la extensa pero secreta guerra de drones que EEUU financia en África. De acuerdo con AFRICOM, solo hay una base de drones estadounidense en África, localizada en el campo Lemonnier en Yibuti. Ésta fue establecida poco después de los ataques del 11 de septiembre como un salto táctico a la acción militar en Medio Oriente. Pese al secretismo, Turse ha sido capaz de recopilar en una lista más de 60 bases de drones y otros puestos remotos salpicados por el continente africano, todos ellos muy activos.

En Sudáfrica, por poner un ejemplo, los contratistas militares privados son más numerosos que las fuerzas armadas permanentes del gobierno

No debería sorprender que las fuerzas armadas privadas y los contratistas de seguridad (PMSCs, sus siglas en inglés) sean negocios en auge en África. Después de todo, el concepto de ‘contratista militar’ fue creado por los británicos, holandeses y por supuesto, los estadounidenses hace más de cincuenta años en lugares como Sudáfrica, Angola y el Congo Belga. El objetivo de dicho personal a día de hoy es doble: servir como una estructura de apoyo tranquila y no-obstruyente a las fuerzas estadounidenses, y proveer seguridad en minas y otras operaciones lucrativas que se dedican a sondear el continente en busca de recursos naturales.

No se engañe: lo más probable es que el cobalto en su teléfono inteligente haya sido extraído de una mina por una compañía que se sirve de los servicios de PMSCs –de manera violenta si es necesario– para defender sus intereses. Esta es una situación peligrosamente inestable. En Sudáfrica, por poner un ejemplo, los contratistas militares privados son más numerosos que las fuerzas armadas permanentes del gobierno.

Y así, soldados estadounidenses se encuentran repartidos por el continente africano, en teoría con el objetivo de entrenar las fuerzas armadas de docenas de países. A su vez, los contratistas –Kellog Brown & Root, Daamco USA, Praemittas Group y R4 Inc, por nombrar algunos–  ofrecen apoyo basado en la fuerza y la violencia, siempre cosechando ganancias que responden a sus intereses empresariales. La participación de EE UU en África se ha disparado desde 2001 y durante la legislatura de tres presidentes, y no muestra intención de bajar el ritmo de crecimiento.

Ciertamente, para una industria militar siempre codiciosa por explotar nuevos “mercados”, África presenta un mundo de posibilidades. Existe un juego de tronos en África entre EEUU, China, Francia (que utiliza uranio africano para alimentar el 75% de su electricidad) y otros países no africanos. Es un juego de sombras del colonialismo e imperialismo que dejaron a gran parte del continente en las manos caóticas de caudillos militares y déspotas armados por Occidente durante generaciones. Las naciones más involucradas, es importante apuntar, son también las líderes mundiales en la distribución de armas y herramientas militares.

“Los africanos y africanas no quieren esta competición sobre su territorio”, explicó Horace Campbell, un especialista en paz y justicia y profesora de Estudios Africanos y Americanos y Ciencias Políticas en la Universidad Syracuse, a Democracy Now!. “Lo que quieren es una desmilitarización de su continente y que acabe la actuación hipócrita de Francia, la Unión Europea y Estados Unidos en esta llamada ‘guerra al terrorismo’. El pueblo africano quiere dinero para la reconstrucción del continente, para que en un país como Somalia, cada céntimo que es utilizado en luchar contra el terrorismo sea destinado a construir colegios, y que el despliegue policial establecido pueda ser aplicado a al-Shabab”.

Para Estados Unidos, sus aliados occidentales e incluso sus enemigos, las decisiones con respecto a África no son más que puras cuestiones gananciales –minas, petróleo, madera– y de armas, las cuales cuestan dinero. La guerra de máquinas necesita sustento, nadie está dispuesto a prescindir de smartphone, y pocos de aquí son conocedores de lo que está pasando allí. ¿Qué hay que saber? Que EE UU cuenta con oficiales, militares y contratistas en todo el continente africano, y también drones que surcan los cielos. La intervención estadounidense crece cada día, y el rápido crecimiento de las fuerzas especiales en África es imparable.

Todo esto, y sin embargo muchos de nosotros –incluso los activistas de movimientos por la paz y por la justicia social– nos mantenemos en la ignorancia con respecto a la cuestión africana y sus últimos saqueadores, por no mencionar a sus movimientos de resistencia.

“Parece haber un déficit de preocupación –o más bien, de esfuerzo en preocuparse por educarse, informarse y ponerse manos a la obra– en la izquierda occidental sobre los asuntos, historias y activismo en países africanos” escribió Devin Springer para Truthout. “Para ser consecuentes con nuestra retórica, debemos progresar de manera que nuestros estudios en historia, teoría y eventos globales incluyan las importantísimas e innegables contribuciones de revolucionarios africanos, y la difícil situación que sufren las naciones africanas y sus habitantes”.

La llamada “guerra al terrorismo” –apodada por los soldados que la combaten como “la guerra interminable” (forever war, en inglés)– tiene un frente más, provocado por los mismos intereses que dieron lugar a lo que pasó en Afganistán, Iraq y Siria. A no ser que esta inercia termine, esperen mas de lo mismo, esta vez en el marco africano. Los cuatro soldados que fallecieron y dieron lugar a tal controversia son sólo el comienzo.

publicado en truth out
William Rivers Pitt es editor jefe y columnista en Truthout. También es autor de tres libros: 'War on Iraq: What Team Bush Doesn't Want You to Know', 'The Greatest Sedition Is Silence y House of Ill Repute: Reflections on War', 'Lies, and America's Ravaged Reputation'. Su cuarto libro, 'The Mass Destruction of Iraq: Why It Is Happening, and Who Is Responsible', escrito en colaboración con Dahr Jamail, ya está disponible. Vive y trabaja en New Hampshire.

Relacionadas

Rojava
Nanas de Shehba

Casi cada noche la noche se oyen estallidos en algún lugar. Una noche es en un pueblo, otra es en otro, a veces es en varios puntos a la vez. Cerca de los campos de refugiados se oye casi a diario. Se aprende rápido a no darles mucho espacio mental, a no mover ni una ceja, a calcular lo lejos o cerca que están, a saber si es un dron o si son morteros.

Antimilitarismo
Virus, pandemia y armas biológicas
En tiempos de covid-19 se aprovecha, de manera burda, para legitimizar al Ejército y para reforzar el control social.
5 Comentarios
#6729 21:58 15/1/2018

Horace Campbell es profesor, no profesora.

Responder
0
0
#4270 12:28 8/12/2017

"Después de que cuatro soldados estadounidenses de un grupo de élite fueran asesinados en una emboscada en Níger"
Soldados invasores de una fuerza extranjera no fueron "asesinados". Tampoco fueron daños colaterales. Corrijan su Newspeak, please.

Responder
12
0
#4261 23:19 7/12/2017

Horrible traducción

Responder
2
2
#4307 12:40 10/12/2017

Horripilante

Responder
0
0
jorgenial 17:40 7/12/2017

Gran artículo, gracias por prestar atención a esta realidad.

Responder
3
4

Destacadas

Laboral
Deliveroo presenta un ERE a 90 trabajadores para deslocalizar sus servicios a Rumanía

La compañía de reparto de comida a domicilio ha comunicado a su plantilla su idea de despedir a la mayoría de ellos, incluso a aquellos que aún se encuentran en un ERTE. Los sindicatos dudan de la legalidad de este anuncio a la vez que se preparan para unas negociaciones que prevén complicadas. 

Centros de Internamiento de Extranjeros
Razones para cerrar los CIE

Terminado el Estado de alarma, la progresiva apertura de las fronteras internacionales abre la puerta a que los CIE recuperen su funcionalidad. Este es un recorrido de los momentos más oscuros en sus 35 años de historia.

Redes sociales
Sobre la cultura de la cancelación

De ser una herramienta para señalar en público, a través de las redes sociales, a quienes habían observado comportamientos dudosos y merecedores de reproche, la cancelación ha derivado en una práctica arriesgada que suscita controversia.

Especulación urbanística
Martínez Dalmau, sobre el decreto valenciano de vivienda: “A quienes especulan no les va a gustar”

Las Cortes valencianas convalidan este 15 de julio la ley que permite a la Generalitat intervenir en el mercado inmobiliario y ejercer los derechos de tanteo y retracto para aumentar el parque público de vivienda. El vicepresidente valenciano, Rubén Martínez Dalmau, relata a El Salto los intereses que están juego.

Universidad
Uno de cada cuatro docentes en las universidades públicas es asociado

Un reciente informe del Observatori del Sistema Universitari (OSU) concluye que la mayor parte de las comunidades autónomas y universidades públicas sobrepasa el límite de contratos temporales entre el cuerpo docente que contempla la ley. Catalunya, Navarra e Illes Balears son las autonomías que más abusan de la figura de profesor asociado.

Agrotóxicos
El 41% de los vegetales que consumes tiene residuos de plaguicidas

El informe Directo a tus hormonas: guía de alimentos disruptores señala que España es el mayor consumidor de plaguicidas de la Unión Europea.

Evasión fiscal
Bruselas quiere atacar a los paraísos fiscales europeos

Un artículo del Tratado de la Unión Europea permite saltarse la regla de la unanimidad en las decisiones de carácter fiscal. La Comisión Europea pretende usarlo para abordar la fiscalidad de algunos Estados miembro para acabar con su competencia desleal frente al resto.

Últimas

Monarquía
Un grupo de medios se une para demandar al CIS que recupere las preguntas sobre la monarquía

Son quince los medios digitales que reclaman al Centro de Investigaciones Sociológicas que vuelva a sondear a la ciudadanía sobre su opinión acerca de la institución monárquica.

Coronavirus
La economía política del covid-19

La salida propuesta para la actual crisis económica y social provocada por el covid-19 repite la historia de las pasadas crisis: todo para las grandes empresas y la economía financiera, y las migajas para el resto.

Medios de comunicación
Escupiremos sobre las tumbas de los equidistantes

Los equidistantes son mercancía averiada de por sí, de apariencia inofensiva e incluso benefactora, pero tan tóxica que ni Inda, ni Marhuenda ni Pedro Jota los superan en peligrosidad.

Coronavirus
El virus del racismo en el Campo Arañuelo

A pesar de la solidaridad mostrada por la población migrante durante el estado de alarma, el precario equilibrio de la convivencia en la comarca altoextremeña del Campo Arañuelo pende de un hilo.

Opinión
Galicia y las leyes de Newton

Si el reto de encontrar algún ítem positivo en la acción gubernamental de Feijóo es grande, buscar una única cosa que las confluencias hayan hecho bien es misión imposible.