Francia
Casi medio millón de personas salen a la calle en Francia en apoyo al estudiantado de secundaria
Pese al cierre de los centros escolares franceses esta semana para intentar sofocar el movimiento de protesta de los estudiantes de secundaria en marcha desde la semana pasada, la movilización se ha amplificado a comienzos de esta semana. En apoyo a las reivindicaciones de los estudiantes y contra la represión policial, el 90% de las universidades se movilizaron, según la Unión Estudiantil (Union Étudiante). En este “acto III” de la movilización, sindicatos de la Educación Nacional, agricultores de la Confederación Campesina y padres de alumnos también engrosaron las filas de las manifestaciones en apoyo a los estudiantes. En total, 450.000 personas desfilaron por el país según las organizaciones sindicales de estudiantes de secundaria, universitarios y trabajadores, y 266.000 según el Ministerio del Interior.
El movimiento de protesta, iniciado hace tres semanas en los institutos de Seine-Saint-Denis (93), departamento de la periferia parisina, había cobrado impulso al propagarse por toda Francia durante la semana pasada. Falta de profesores, de AESH (acompañantes de alumnos en situación de discapacidad) y de enfermeros escolares, horarios y aulas sobrecargados, edificios en mal estado: los estudiantes han expresado su descontento al gobierno francés. Según el primer sindicato docente, el SNES-FSU, faltaban profesores al inicio del curso 2026 en el 50% de los colegios e institutos. En las redes sociales circularon ampliamente vídeos de fugas de agua en los institutos, de presencia de ratas, de agujeros en el techo o de agua turbia en los grifos, que ponían de manifiesto las deplorables condiciones en las que estudian los jóvenes.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó no dar “ninguna consigna de contención” a las fuerzas del orden y pedirles que utilicen “todo el armamento intermedio a su disposición”
Con este panorama, los estudiantes exigen inversiones masivas en educación, en contra de los últimos presupuestos de austeridad votados por el gobierno de Sebastien Lecornu. Los sindicatos, entre ellos la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (USL), piden planes de contratación masiva de personal docente y de acompañamiento, la apertura de 150.000 plazas adicionales en la enseñanza superior, así como un plan de emergencia de 10.000 millones de euros para renovar los edificios escolares. La USL, que encabeza los sindicatos de estudiantes de secundaria, reclama además la supresión de Parcoursup, la plataforma nacional de selección de los estudiantes que acceden a la universidad, que considera injusta.
Ante la magnitud del movimiento, el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, anunció el 30 de septiembre la apertura de una plataforma de consulta. El 2 de octubre recibió a los sindicatos de estudiantes de secundaria, pero estos se declararon decepcionados por la ausencia de medidas concretas por parte del gobierno y mantuvieron la convocatoria de movilización.
Una represión cada vez más fuerte
Si este movimiento se ha ampliado tanto más allá de los estudiantes de secundaria y de sus reivindicaciones sobre sus condiciones de estudio, es por la represión inédita de las movilizaciones. Ante las reivindicaciones de los jóvenes, el gobierno de Emmanuel Macron ha respondido con represión, igual que en los movimientos sociales anteriores. Desde hace varios días, las redes sociales documentan escenas de detenciones policiales (estrangulamientos, uso del LBD (flash-ball, escopetas de balas de goma) a corta distancia, golpes a personas que están en el suelo) que ponen de manifiesto su violencia. El balance de la primera semana es un estudiante de 16 años que perdió un ojo, otro de 14 con la mandíbula y los dientes rotos por el disparo de un lanzagranadas, otro de 15 años al que le arrancaron la mano, o también otro que ha presentado una denuncia contra un policía por intento de homicidio por ahogamiento en un río.
En una semana, las fuerzas del orden han practicado 6.547 detenciones, el 87% de ellas de menores, según el Ministerio del Interior, lo que convierte esta movilización en el segundo movimiento político más reprimido de la V República según Trente Trois Degrés. En comparación, es más que las 3.354 detenciones practicadas en los diez días de disturbios urbanos posteriores a la muerte de Nahel Merzouk, abatido por un policía en 2023. Es también más de la mitad de las 12.000 detenciones efectuadas en los seis primeros meses, los de mayor intensidad, del movimiento de los chalecos amarillos en 2018.
Lejos de sofocar el movimiento, esta represión lo ha amplificado. Presentes en apoyo a los estudiantes, los padres de alumnos, los sindicatos de docentes y los agricultores se han mostrado indignados ante la situación. En el cortejo de una manifestación el martes en Rennes, Sophie, afiliada a la CGT Educ'action, explica que se movilizó en apoyo a la convocatoria de los estudiantes para mostrar que “estamos de acuerdo con sus reivindicaciones y que estamos en contra de las acciones violentas de las fuerzas del orden contra las manifestaciones”. “El esquema de mantenimiento del orden en Francia desde hace una decena de años y más se endurece cada vez más, lo que conocimos en 2005 en la periferia parisina se ha generalizado a todo tipo de manifestación", denuncia.
Jean-François y Julien, padres de estudiantes también presentes en las manifestaciones, expresan su miedo y su “hartazgo” : “Tengo miedo por mi hijo. No se puede aceptar que los CRS apaleen a nuestros chavales. Mi hijo es un poco más radical, y tiene derecho a serlo vistos el futuro que se le promete, y si no es hoy cuando luchan, ¿cuándo? Y nuestra generación no ha logrado hacerlo, así que ¿a quién le toca hacerlo?”.
Se han puesto entonces en marcha nuevas formas de lucha, como los e-bloqueos, para impedir que se celebren las clases en línea con ruidos y canciones ensordecedores en las videoconferencias
Pese a los anuncios de cierre de los institutos por parte de las administraciones para intentar apagar el movimiento pasando las clases a videoconferencia, numerosos estudiantes de entre 15 y 18 años estuvieron presentes en la manifestación para hacer perdurar el movimiento y defender sus reivindicaciones. Deseando mantener el anonimato, varios estudiantes de 16 años escolarizados en el Lycée Bréquigny en Rennes explicaron que quieren seguir movilizándose para obtener mejores condiciones de estudio: "Con todo lo que está pasando en Francia ahora mismo, es necesario que el gobierno nos vea. Hay que continuar hasta que nos hagan caso”.
Otros han luchado también contra este intento de eludir los bloqueos de los centros escolares pasando las clases a la modalidad a distancia. Se han puesto entonces en marcha nuevas formas de lucha, como los e-bloqueos, para impedir que se celebren las clases en línea con ruidos y canciones ensordecedores en las videoconferencias.
El sofocamiento de las reivindicaciones en el encuadre mediático
Además de estos medios físicos de represión, los discursos políticos y mediáticos de los medios tradicionales han difundido ampliamente el discurso del gobierno, eclipsando las reivindicaciones de los estudiantes. En los medios tradicionales, el foco se ha puesto sobre todo en los destrozos cometidos por los alumnos, lo que ha permitido justificar un discurso securitario extendido en todos los platós que legitima la represión. En una intervención en el telediario de TF1 el viernes pasado, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó no dar “ninguna consigna de contención” a las fuerzas del orden y pedirles que utilicen “todo el armamento intermedio a su disposición”. Interrogado también este martes en los micrófonos de France Inter sobre las heridas infligidas a los estudiantes, consideró que no tenía que presentarles disculpas, a la vez que dirigía un mensaje de apoyo a las fuerzas de seguridad interior heridas.
Además, en un contexto tenso de campaña para la elección presidencial de 2027, el diario Le Figaro dio a conocer la semana pasada una “nota de los servicios de inteligencia” que indicaba la manipulación del movimiento estudiantil por parte de “La France Insoumise y sus proxys”. Inmediatamente retomado en todos los platós, este discurso, que niega la capacidad de acción de los estudiantes, supuestamente “manipulados por la extrema izquierda”, ha dominado ampliamente el tiempo en antena, desviando de nuevo el debate de las reivindicaciones de los estudiantes. La causa: el apoyo del partido de Jean-Luc Mélenchon a las movilizaciones de la juventud, aunque este llama a realizar acciones pacíficas para reivindicar sus derechos. Presentes en numerosos institutos movilizados, los cargos electos insumisos se interpusieron para proteger a los alumnos frente a las cargas de los CRS. En una sesión de preguntas al gobierno en la Asamblea Nacional este martes, la diputada Mathilde Panot, presidenta del grupo de La France Insoumise en el Parlamento, se indignó precisamente contra el ministro del Interior a propósito de las violencias policiales: “¡En cualquier otra democracia ya habría dimitido! ¡Nos da vergüenza!”.
Esta fuerte represión, que se produce en un contexto de radicalización de la policía en Francia, con la reciente aprobación de la ley “licencia para matar”, sigue inquietando a los colectivos militantes por los derechos humanos. La Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos (CNCDH), institución nacional oficial encargada de asesorar al gobierno en materia de derechos humanos, expresó este martes su “viva preocupación” ante el “recurso desproporcionado a la fuerza” durante las movilizaciones estudiantiles. Por su parte, la Liga de los Derechos Humanos denunció el lunes que se ha franqueado un “umbral crítico” en la represión policial en los institutos. Pese a la represión, los sindicatos de estudiantes de secundaria y universitarios convocan a continuar la movilización para un acto IV del movimiento a partir de hoy.
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