Extremadura
Una obra municipal aísla a vecinas de La Coronada bajo riesgo de inundación
Hace un año y medio que la calle de la Alberca, en La Coronada, se encuentra bloqueada por unos trabajos que sobre el papel debían solucionarse en apenas dos meses y contaban con un presupuesto de 47.319 euros. El proyecto original, redactado por el Servicio de Infraestructuras de la Diputación de Badajoz, nació precisamente para enmendar una ilegalidad anterior: el Ayuntamiento había sido sancionado por hormigonar el arroyo y hacer un badén sin cumplir la normativa, por lo que las autoridades exigieron su demolición.
La nueva infraestructura venía a solucionar el problema previendo elevar la vía solo 55 centímetros para instalar unos marcos prefabricados de hormigón. Sin embargo, la documentación técnica y pericial a la que ha tenido acceso este medio demuestra que la obra ejecutada por el consistorio difiere drásticamente de esa hoja de ruta oficial.
Un muro frente a las casas
El proyecto de la Diputación calculó el puente al milímetro para resistir una avenida extraordinaria de agua con un periodo de retorno de 500 años. Según esos cálculos, los nuevos cajones de hormigón otorgaban una capacidad de evacuación de 9,53 metros cúbicos por segundo, más del doble de lo necesario para evitar desbordamientos (un coeficiente de seguridad de 2,32).
Pero la ejecución municipal ha desvirtuado esa protección. Un peritaje independiente certifica que la altura final de la construcción alcanza los 1,505 metros. Esta elevación desproporcionada ha modificado la topografía de la calle, dejando las viviendas adyacentes hundidas respecto al nuevo nivel del asfalto. Antes de la intervención, el acceso a estas casas se situaba a 20 centímetros sobre el pavimento.
“Vivimos con niños y todos pasamos miedo cuando vienen las tormentas”, relata una de las personas afectadas. Según el informe de ingeniería civil, el muro sólido construido frente al cauce destruye el margen de seguridad original y genera un efecto dique que disminuye la capacidad de desagüe del arroyo. En época de fuertes precipitaciones, el agua y los sedimentos retenidos fluirán por gravedad directamente hacia el interior de los domicilios.
Rampa trampa y vertidos ilegales
Para salvar los 55 centímetros originales, el proyecto obligaba a crear rampas laterales con una pendiente máxima del 8%, rematadas con 20 centímetros de hormigón armado pulido para generar una plataforma horizontal segura. Al triplicar la cota de la calle sin modificar la longitud de las rampas, se ha originado una pendiente geométrica del 21,9%. Esta inclinación imposibilita el tránsito peatonal seguro y aísla a quienes tienen movilidad reducida. A esto se suma una negligencia añadida: la administración ha instalado baldosas táctiles direccionales que guían a las personas con discapacidad visual directamente hacia este desnivel abrupto, convirtiendo el itinerario en una trampa.
“Vivimos con niños y todos pasamos miedo cuando vienen las tormentas”, relata una de las personas afectadas
La ejecución también acumula infracciones medioambientales. El documento de la Diputación detallaba expresamente que las aguas pluviales de la calle debían salir por una canaleta transversal conectada a la red de saneamiento urbano. Las fotografías de la construcción evidencian, por el contrario, la colocación deliberada de tubos corrugados de plástico que vierten la escorrentía de la carretera de forma directa al arroyo. Esta acción contraviene la Ley de Aguas y las condiciones impuestas por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG).
“Manifiestamente peligrosa”
Como colofón, el perito de ingeniería civil expone en sus conclusiones definitivas un resumen de cinco graves infracciones que catalogan la obra como una infraestructura ilegal, técnicamente inaceptable y manifiestamente peligrosa. En primer lugar, constata una desviación estructural grave al elevar la calle a 1,505 metros, modificando el perfil del cauce y vulnerando la resolución de la CHG. Segundo, denuncia una ejecución deficiente y asimétrica por falta de rigor topográfico, dejando aperturas dispares en las aletas (0,90 metros en la izquierda frente a 1,30 en la derecha) que pueden generar turbulencias imprevistas.
En tercer lugar, subraya la creación de una barrera arquitectónica y el peligro vial de las rampas del 21,9%. Cuarto, certifica el vertido directo y no autorizado de pluviales al dominio público. Y quinto, señala el daño patrimonial inminente hacia la propiedad particular afectada por el riesgo exponencial de inundación.
Como colofón, el perito de ingeniería civil expone en sus conclusiones definitivas un resumen de cinco graves infracciones que catalogan la obra como una infraestructura ilegal, técnicamente inaceptable y manifiestamente peligrosa
Ante este escenario, el dictamen determina la absoluta responsabilidad de la Administración local y exige la demolición o subsanación integral de la obra para restituir la legalidad. Mientras tanto, el vecindario de La Coronada continúa lidiando con vallas que bloquean el paso y el temor constante a que las lluvias terminen inundando sus hogares. El Salto Extremadura se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de La Coronada para recabar su versión sobre estos hechos, pero en el momento de publicar esta información no ha obtenido respuesta.
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